
Hace dos semanas fue el cumpleaños de mi compañera B. Hoy traía desde casa una Caja Roja de Nestlé que me dieron para ella. Pero venía tan dormida que me la he dejado en el coche. Si hubiera esperado un poco más, quizás se hubieran derretido, porque dentro de unas horas pegará el sol a tope.
Entonces, cuando iba al coche, me he fijado en quién estaba. Ya no se ve la estrella, que hoy me he fijado bien, pero tampoco se me ha ocurrido dibujar otra. Simplemente le he sentido cercano. En ese momento he deseado que viniera, solamente que apareciera por el otro lado de la calle.
Después, un bombón nos ha endulzado la mañana. Y eso me ha recordado otro tipo de dulzura que no es de chocolate.
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