sábado, noviembre 30, 2019

Amanecer de sábado

Esta mañana he visto los colores del cielo mientras desayunaba. Me he quedado absorta mirando los tonos anaranjados. Y entonces he pensado en el sábado... Orange Saturday?

viernes, noviembre 29, 2019

Ulises

Leer un libro como el Ulises de James Joyce me daba bastante respeto. Demasiado, quizás. Nunca antes un clásico había esperado tanto tiempo en mi estantería a que por fin me diera por leerlo. Quizás necesitaba un pequeño impulso que llegó a través de la novela Todo lo peor, de César Pérez Gellida, donde se nombra y también habla del Bloomsday, lo que despertó mi curiosidad.
Sabiendo que la acción transcurre en un único día, el 16 de junio, pensaba en que si se me hacía pesada y la acción era muy lenta terminaría dejándolo. Pero eso lo pensé desde el desconocimiento.
Para empezar, aunque todo transcurre en una única jornada, para nada la acción es lenta, sino que descubrimos una colmena de personajes dispares (guiño a Camilo José Cela) que viven, se reúnen, comen, beber y hablan. Entre esos personajes destacan dos principales: Leopold Bloom y Stephen Dedalus.
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Retrato de Leopold Bloom

La novela que yo tengo, dividida en dos tomos, se distribuye en las tres partes originales tal cual lo dejó el autor, siendo la segunda parte la más extensa con diferencia.
En la primera parte, a modo de introducción, descubrimos a un joven maestro, Stephen Dedalus, que sale de su casa para ir a dar clases a sus alumnos. De refilón conocemos a su amigo Buck Mulligan y asistimos a un desayuno que bien podría parecer el anuncio de una central lechera. En el momento en que Dedalus abandona su casa para acudir a sus quehaceres, comienza la segunda parte.
Con respecto a Bloom, hay que decir que despierta nuestra curiosidad. Parece un personaje culto, aunque ese concepto cae por su propio peso cuando intenta describir lo que es una nación. Es un agente de avisos, es decir, un hombre que busca avisos noticiables y los lleva a los periódicos. De él conocemos que es judío, que perdió a un hijo, que su padre se suicidó y asistimos a su jornada diaria. Así, acompañamos a Bloom en su desayuno, cuando va al dormitorio a despedirse de su esposa Maruja que aún se encuentra en la cama, cuando acude al cuarto de baño con una página de periódico, cuando se persona con nuevos avisos al Telegraph, donde hay toda una conversación entre periodistas. Además, casi todos los personajes acuden al funeral del señor Dignam, un hombre que parece ser que murió borracho. Se reúnen a comer, donde hay unas extensas conversaciones sobre hípica, o a tomar una copa, donde hablan de política (donde se expone un claro sentido patriótico irlandés que, de algún modo, rechazan a la Pérfida Albión). Lo que sorprende no es lo que hace Bloom, sino lo que los otros hablan de él, tachándole a veces de loco. En realidad, son los cotilleos del día a día: que cómo una mujer como la suya pudo terminar con alguien como él. Entre las personas que tienen relación con Bloom se encuentra Simon Dedalus, padre de Stephen.
El siguiente lugar que visita Bloom es un parque, donde desde lejos observa a una joven, Gerty, que le muestra desde lejos la ropa interior. Bloom la observa alejarse junto a una amiga y unos niños que cuidan y descubre que es coja.
Aquí comienza una de las partes más caóticas del libro, mostrada como si fuera un guión de teatro, donde Bloom se encuentra con Stephen y un amigo, les persigue hasta el barrio de las prostitutas, y descubre que Stephen está borracho, por lo que le guarda el dinero y se lo lleva de un burdel donde ha cometido destrozos y lo ayuda a no entrar en una pelea con un soldado del rey.
Bloom se lleva a Stephen al refugio de los cocheros donde mantienen una conversación con unos marineros que se encuentran allí. Es casi medianoche y Bloom, protector con Stephen, que se encuentra bajo los efectos del alcohol, decide llevarlo a su casa, aunque piensa en lo que puede resultar para su calurosa esposa meter en la casa a un joven, que para Bloom vendría a sustituir al hijo que falleció.
Así que se quedan en el salón, en un capítulo distribuido en preguntas y respuestas sobre Bloom y sobre Stephen y sobre su manera de pensar.
La última parte es la más costosa de leer, ya que no hay pausas, es todo un monólogo de Maruja Bloom sobre los ardores carnales y sexuales que tiene, sobre su pasado y sus amantes, todo en cuarenta páginas sin puntos ni comas. Y sin embargo se deja leer.

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Retrato de Stephen Dedalus

Para alguien que conozca Dublín esta novela podría ser una magnífica guía turística, porque Joyce describe las calles y los lugares muy concretamente. Y es que al final, los personajes de la novela se mueven de un sitio para otro a lo largo y ancho de Dublín.

Si se considera una obra maestra, no es tanto por lo que ocurre en la novela, sino por todas las cuestiones que toca el autor acerca de generalidades sobre la vida, la muerte y el sexo, la situación de Irlanda y el nacionalismo irlandés en la época. A lo largo de la novela hay una serie de alusiones a la Odisea, el relato de Homero sobre las andanzas de Ulises. También hay un sinfín de alusiones a Las mil y una noches.
Podríase decir que a través de las inquietudes de Bloom y Stephen hay toda una serie de postulados sobre la filosofía clásica y los secretos del pensamiento. Pero además la trama de la novela deja bastante claro que las reglas morales de nuestras vidas están a merced de la casualidad y el azar.
Es una novela reveladora, es una novela extraña que se salta las reglas literarias.

Lo que no me gusta de la edición que yo tengo es que se "españolicen" los nombres, ya que siempre he considerado que el nombre no debe variar, ya que muchos nombres en algunos idiomas ni siquiera tienen traducción. Sin embargo, a la hora de escribir la reseña, yo misma he cambiado los nombres a su idioma original.

En estos momentos aún no creo haber terminado la novela. Cuando la comencé, hace doce días, pensaba que no iba a llegar a la página cien, y si bien es cierto que hay alguna parte que es costosa de leer, en general me ha fascinado. Me ha parecido tan diferente a lo que acostumbramos a leer...

EL AUTOR:

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James Joyce nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín. Hijo de Mary Jane Murray y de John Stanislaus Joyce, un recaudador de impuestos, fue un niño muy observador y ausente entre nueve hermanos.
Educado en los Jesuitas, Joyce rompió con la Iglesia católica en la Universidad de Dublín, donde ya escribía asiduamente. Su primer éxito literario llegó cuando aún era estudiante universitario, con el artículo El nuevo drama de Ibsen.
Conoció a Nora Barnacle, con la que se casaría. La primera vez que salieron juntos fue el 16 de junio de 1904, fecha en la que se condensa toda la acción de Ulises, delimitada en las 24 horas de un día. 
Nora era una campesina que provenía de Galway, condado James Joyce en la actualidad. Junto a sus dos hijos, vivieron en Trieste, París y Zúrich. Se casaron el 4 de julio de 1931, un año antes de que su hijo Giorgio les diera un nieto al que llamaron Stephen y de que su hija Lucía sufriera su primer ataque de esquizofrenia.
En 1907, James Joyce sufrió un ataque de iritis, enfermedad que casi le dejó ciego.
Su primer libro fue Música de cámara (1907), compuesto por 36 poemas de amor influenciados por la poesía épica isabelina y los poetas líricos ingleses de finales del siglo XIX.
Su segunda obra fue Dublineses (1914), un libro de 15 cuentos donde Joyce narra episodios críticos de la infancia y la adolescencia, de la familia y la vida pública de Dublín.
Retrato del artista adolescente (1916) fue su primera novela, muy autobiográfica. En esta época también escribió su obra de teatro Exiliados (1918).
El éxito le llegó en 1922 cuando publicó Ulises, uno de los libros clave de la revolución de la novela en el siglo XX. Inspirada en La Odisea de Homero, propone una combinación de las tradiciones literarias del realismo, el naturalismo y el simbolismo plasmándolos en un estilo y una técnica novedosas.
El tema principal gira en torno a la búsqueda simbólica de un hijo por parte de Bloom y la conciencia emergente de Dedalus de dedicarse a la escritura. El propio James Joyce explicaría el propósito de su libro: "Es la epopeya de dos razas (Israel-Irlanda) y al mismo tiempo el ciclo del cuerpo humano y también el de una pequeña historia de una jornada. La figura de Ulises me ha fascinado siempre desde niño. Comencé a escribir un relato para Dublineses hace quince años pero lo dejé (...). También es una especie de enciclopedia. Mi intención es la de no sólo presentar el mito "sub specie temporis nostri", sino también que cada aventura (es decir, cada hora, cada órgano, cada arte conectados y fundidos en el esquema somático del conjunto) condicione o, mejor dicho, cree su propia técnica".
La revista estadounidense Little Review empezó a publicar los capítulos del libro en 1918, aunque en 1920 fue prohibido, para ser publicado dos años después en París.
Su última novela fue Finnegans Wake (1939), escrita en forma de una serie ininterrumpida de sueños que tienen lugar durante una noche en la vida del personaje Humphrey Chimpden Earwicker. Con Finnegans Wake llevó su experimentación lingüística al límite, al escribir en un lenguaje que combina el inglés con palabras procedentes de varios idiomas.
Otras obras publicadas de James Joyce son: Poemas manzanas (1927), Collected Poems (1936) y Stephen, el héroe (1944).
Tras veinte años en París, se trasladó a Zúrich, donde James Joyce murió el 13 de enero de 1941. El 10 de enero una úlcera duodenal perforada requirió una intervención de urgencia. Después de varias transfusiones cayó en coma y fallecía a las 2.15h. de la madrugada.

EL LIBRO:

Título original: Ulysses
Autor: James Joyce
Traducción: J. Salas Subirat
Editorial: C.S. Editores (1ª edición, en octubre de 1995)
Número de páginas: 959 páginas (en dos tomos)
ISBN: 9507640924

Valoración: 9/10

RETOS:

* Bingo de Lectura: Leer 3 libros pendientes populares.
* Retos Literarios Olímpicos: DiosOlímpico - Que los personajes sean de alguna mitología [Dedalus].

La celebración del Bloomsday.- El 16 de junio se celebra el Bloomsday, el día de Bloom, en Dublín, en honor a esta novela y los dublineses se dedican, entre otras cosas, a comer y cenar lo que Leo Bloom come en la novela (sopa espesa de pollo, mollejas crujientes, corazón relleno al horno e hígado frito con corteza). Se ha convertido en una gran tradición en homenaje al Ulises  de Joyce.

Preparativos del mercado medieval

Hoy ha hecho un día extraordinario. Los preparativos para el mercado medieval ya están en marcha y a la torre le están quitando los andamios.
En una semana todo el centro estará lleno de gente, saltimbanquis y caballeros. Es todo un espectáculo.

jueves, noviembre 28, 2019

La capacidad de hacer reír

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Una vez le dije a alguien que no dejara de sonreír, así que siempre que hablamos sonríe. También a mí él me hace sonreír. Son esos momentos que hacen que los días sean más ligeros.
Yo creo que desde ese instante las horas se han pasado casi sin que me dé cuenta. Y aún ahora estoy pensando en esas risas. Si alguien tiene la capacidad de hacernos sonreír mejor que se encuentre cerca.

miércoles, noviembre 27, 2019

Calendario de Adviento Serendipia 2019


Desde Instagram he encontrado el Calendario de Adviento Serendipia, y como me apetece un reto rápido, he decidido apuntarme. El reto está pensado para publicar las fotos en Instagram, aunque yo lo iré poniendo en el blog.
Las premisas de este particular calendario son las siguientes:

1. Té con libro (vale chocolate, café, leche, vino, cava, etc., lo que maride mejor con el libro)
2. Libro & Librería
3. Libro que rompió tus esquemas
4. Portada más fea
5. Libro que despierta tu lado más navideño
6. Libro que te hizo salir corriendo y gritando «¡TENÉIS QUE LEER ESTE LIBRO!»
7. Libro con chocolate (vale en taza, en tableta, con galletas, etc.)
8. Libro o libros de la editorial que más has leído este año
9. Lectura al calor de…
10. Personaje ficticio del que sigues colgada/o
11. Libro con fantasma (a ver si lo podemos asociar a la tradición navideña inglesa de leer libros de fantasmas la noche de Navidad)
12. Prosa/estilo/historia/portada con magia
13. ¿Dónde lees?
14. Libro que vas a regalar estas Navidades
15. Libro de paseo o al aire libre
16. Libro con su marcapáginas
17. Mi lista de deseos literaria (no importa si son libros que deseas leer o comprar)
18. Libro con más páginas de tu estantería
19. Libro con animal (puede salir el animal en la foto o puede ser un libro en el que uno o varios animales tengan relevancia)
20. Libro que te ayuda a recuperar la sonrisa o libro en el que te refugias cuando lo necesitas
21. Libro que te regaló alguien muy especial
22. Portada más bonita
23. Libro que hace más tiempo que tienes en tu estantería o libro de tu infancia
24. Libro que seguro que leerás estas Navidades

Empieza el 1 de diciembre y termina el 24. 

martes, noviembre 26, 2019

Con la calma de noviembre

Con calma me estoy tomando el Ulises, de James Joyce, novela que me daba pánico y de la cual ya no me queda mucho. Espero acabarlo junto con el mes de noviembre. Y me lo tomo con calma porque a veces hay un exceso de información, pero me siento orgullosa porque estoy superando la lectura de un libro que me daba bastante respeto desde hace unos años.
Con calma me estoy tomando escribir el artículo de la revista de mi pueblo sobre la uta. Me comprometí y tengo el borrador, pero desde que publicaron en el Diario La Rioja las fotos que yo hice sobre la uta, sin mi conocimiento, ya no tengo muchas ganas de escribir el artículo. El periodista que las publicó terminó poniéndose en contacto conmigo, así que corrí un tupido velo sobre el asunto. Soy consciente de hasta dónde se puede llegar con un tema así, pero no quiero jaleos. Sin embargo, en cuanto a mi artículo tengo el borrador escrito y lo puliré mañana. No quiero que la directora de la revista vuelva a darme un toque porque tendrá que enviar la revista a imprenta en unos días.
Con calma van pasando los días. Mis pequeñas me han dicho que estarán conmigo esta Nochebuena por si aparece Papá Noel. A ver cómo lo hacemos sin que nos pillen...
Necesito esos días de principios de diciembre para descansar, y he decidido que no iré a ningún sitio, y es que estuve pensando que a veces también apetece quedarse en casita. 

lunes, noviembre 25, 2019

Acabando el mes

Resulta extraño que ya estemos acabando noviembre y parece que el verano acabó hace poco. Enseguida estamos comiendo el turrón y los polvorones.
Sigo con mis niñas y mis lecturas. Poco a poco, y con calma.

domingo, noviembre 24, 2019

Y sigue y sigue

Esta mañana me he pasado por la casa de mis padres y he decidido traerme las colecciones de Premios Planeta. Que tengo al menos dos más los que compraba justo después de la asignación del Premio. Y es que, durante varios años, siempre los compraba y leía.
Hoy no. No sólo porque piense que a veces el finalista es mejor que la novela ganadora, sino porque hay veces que se dan premios que no lo merecen. No voy a nombrar a autores que me han decepcionado, pero puedo asegurar que los Premios Planeta me han agradado y decepcionado a partes iguales.
Así que ahora, antes de leerlo, me informo bien previamente a ver si merece la pena o no.
Y sí, sigo teniendo muchos libros aún en casa de mis padres.

sábado, noviembre 23, 2019

Noches en vela

El sueño se me ha pegado a las once de la noche, pero a las tres me he desvelado y aquí sigo leyendo el Ulises de James Joyce. Tengo que decir que no me desagrada leerlo, que me gusta cómo está escrito y que ya he sobrepasado el ecuador del primer tomo.

viernes, noviembre 22, 2019

Viaje a Soria VI (y último): Arquitectura religiosa

Arcos y capiteles de San Juan de Duero

He dejado para lo último la arquitectura religiosa soriana, porque es mucho lo que hay, sobre todo de estilo románico. Recuerdo haber estudiado la fachada de la iglesia de Santo Domingo en Historia del Arte de COU y ya entonces me impresionó, pero mucho más me sorprendió cuando la tuve delante. Así que aquí haré una descripción de los edificios religiosos que visité en Soria, que fueron unos cuantos. Hablaré de ellos en la medida en que los fui visitando, y no en todos los templos religiosos entré, unos porque estaban cerrados, en uno incluso había una boda.

Iglesia de Nuestra Señora de la Mayor, Plaza Mayor

En plena Plaza Mayor se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Mayor, reconocible porque junto a una de sus puertas se encuentra la famosa estatua de Doña Leonor Izquierdo, esposa de Don Antonio Machado. Una placa junto a la estatua informa que en esa iglesia contrajeron matrimonio el 30 de julio de 1909. También aquí se celebró el funeral de la esposa el 2 de agosto de 1912.
Originariamente era la iglesia románica de San Gil del siglo XII, de la que se conservan la portada, el absidiolo del lado de la epístola, un sepulcro y parte de la torre. Durante el siglo XVI se reunía aquí el Cabildo de la Colegiata mientras se realizaban obras en la Colegiata, rebautizándose poco después como Nuestra Señora de la Mayor.
Destaca su portada románica compuesta por tres arquivoltas con capiteles decorados. Hace años había un corredor sobre el coro llamada "del Cabildo Eclesiástico", desde el cual el clero contemplaba los espectáculos y fiestas públicas que se celebraban en la Plaza Mayor. Se cegó porque se consideró que distraía en exceso a los sacerdotes de sus obligaciones.
Iglesia de Nuestra Señora del Espino

Subiendo hacia una de las colinas del centro de Soria, llegamos a la iglesia de Nuestra Señora del Espino, contigua al cementerio, en cuyo atrio sobrevive un anciano olmo quebrado al que no le falta la placa que nos recuerda el poema de Antonio Machado: "A un olmo viejo...".
Convento de las monjas Carmelitas Descalzas

Muy cerca se encuentra el Convento de las monjas Carmelitas Descalzas. Históricamente fue la noble Doña Beatriz de Beaumont quien compró en 1577 esta casa-palacio al cura Don Jerónimo de Morales, pagando por ella 2.700 ducados. Doña Beatriz, junto con algunas de las más distinguidas señoras de la ciudad, esperaba ansiosa la llegada de Santa Teresa, rodeada de señoría, gente distinguida y de un montón de sorianos de todas las edades.
Ruinas de la iglesia de San Nicolás

Siguiendo el recorrido hacia el río Duero, nos encontramos con las ruinas de la iglesia de San Nicolás. Se trataba de un templo románico, en pleno corazón del casco antiguo de la ciudad, construido en los siglos XII y XIII, que ha llegado hasta nuestros días en forma de ruina. Del origen de esta iglesia, sólo se sabe que figuraba entre las primitivas parroquias en el censo de 1270 de Alfonso X el Sabio. En el siglo XIX, dado el mal estado del templo, se desmontó la techumbre y el altar se trasladó a la iglesia del hospital de San Francisco. En 1908 su portada de llevó a la fachada principal de San Juan de Rabanera y fue declarado Monumento histórico-artístico Nacional en 1962.
En ella se conservan restos de pinturas murales protogóticas alusivas al asesinato del arzobispo de Canterbury, Santo Tomás Becket.
Concatedral de San Pedro, Plaza de San Pedro

La siguiente parada es la Concatedral de San Pedro. Se dice que en el siglo XII, tras la repoblación, creció rápidamente el vecindario, lo que movió al obispo de Osma a elevar la parroquia de San Pedro a la categoría de Colegiata, con lo que la dotó de un Cabildo de curas que vivieron en el monasterio construido al efecto en la parte norte del edificio. A principios del siglo XVI se desmoronó la torre y gran parte de la techumbre, y se reconstruyó en estilo gótico. Fue elevada a concatedral en 1959, manteniéndose la capital eclesial de la diócesis en el Burgo de Osma.
Claustro del Monasterio de San Juan de Duero

Cruzando el Duero, se encuentra uno de los lugares más espectaculares de la ciudad, el Monasterio de San Juan de Duero. En el siglo XII, la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén se instaló aquí reformando una pequeña iglesia románica que ya existía y levantando el resto del monasterio. Tras muchos años de abandono, en 1882 fue declarado Monumento Nacional.
Arcos de San Juan de Duero

El claustro, que se cree que empezó a construirse en el siglo XII, es la única dependencia monacal que queda y uno de los más originales del románico español por la variedad de influencias de su arquitectura: trazas románicas, arcos apuntados tendentes a la herradura, arcos que se entrelazan y otros secantes.
Chaflán de San Juan de Duero

Los chaflanes, con clara influencia árabe, están rematados con arcos califales. No mantiene la techumbre, lo que aún le otorga más originalidad.
Interior de la iglesia de San Juan de Duero

El interior es románico y de una sola nave, con bóveda de horno en el ábside y de cañón apuntado en el presbiterio. Delante de éste hay dos templetes, uno con cúpula piramidal y otro con cúpula semiesférica, de clara influencia oriental. Los capiteles de estos templetes cuentan con escenas bíblicas y seres fantásticos.
Capiteles de los templetes, iglesia de San Juan de Duero

La razón de ser de estos dos templetes se atribuye al tipo de ritual cristiano que realizaron los moradores originales, por lo que perviviría de base para sostener una gran tela que haría las veces de iconostasis (separación del presbiterio de la nave).
Ermita de San Saturio

Siguiendo la ribera del Duero, se llega hasta la ermita de San Saturio, adosada a un barranco de difícil equilibrio. Bécquer escribió que este santuario "es más notable por su pintoresca situación que por el mérito artístico de su fábrica". No llegué a la ermita porque empezaba a llover, y el paraje es muy bello pero no se disfruta con lluvia.
Iglesia de Santo Domingo

Otro de los templos religiosos que merece la pena visitar es la iglesia de Santo Domingo. Originariamente fue la iglesia de Santo Tomé, de la que sólo se conservan algunos tramos. Este templo se derruyó parcialmente en el siglo XII y se construyó otro más grande. Cuenta la tradición que la posible mecenas de la obra pudo haber sido Leonor de Plantagenet, esposa del rey Alfonso VIII, hija de los reyes ingleses Enrique II y Leonor de Aquitania, hermana de Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.
En el siglo XIV se reformó gran parte de la iglesia y se fundó anejo un convento de dominicos que la rebautizaron como iglesia de Santo Domingo. Desde 1853 ocupa el edificio la Comunidad de Hermanas Clarisas.
Nave central de la iglesia de Santo Domingo

El templo tiene planta de cruz latina con tres naves, cubierta la central con bóveda de cañón apuntado. El interior es sobrio y en la iglesia lo que más destaca es, sin duda, la fachada.
Detalle del rosetón y la cruz de la iglesia de Santo Domingo

La fachada tiene forma de frontón triangular coronado por una cruz florenzada, con un gran rosetón central y filas de arcos ciegos en los laterales.
En las jambas de la entrada, los capiteles están decorados con escenas bíblicas del Génesis y de la vida de Cristo.
Detalle del tímpano de la iglesia de Santo Domingo 

En el tímpano aparece Dios sedente con el Niño en sus piernas, cuatro ángeles portando los símbolos de los evangelistas, el profeta Isaías y la Virgen María.
Detalle de las arquivoltas, capiteles y jambas, iglesia de Santo Domingo

La riqueza de las arquivoltas la convierten en una de las más alabadas del románico español. La primera representa los 24 ancianos músicos del Apocalipsis; la segunda, la Matanza de los Inocentes; la tercera, escenas de la vida de la Virgen y del nacimiento y vida de Jesús; y la cuarta, la Pasión, muerte y resurrección de Jesús. Una verdadera Biblia en piedra.
Iglesia de San Juan de Rabanera

Muy cerca se encuentra la iglesia de San Juan de Rabanera, un espléndido templo románico del siglo XII con trabajada fachada y bello ábside. Se encuentra frente al edificio de la Diputación. Su portada cuenta con tres arquivoltas lisas, capiteles tallados y frontón historiado, que perteneció a la iglesia de San Nicolás.
Ábside de lal iglesia de San Juan de Rabanera

Lo que más llama la atención es el ábside románico, que presenta ventanales ciegos profusamente ornamentados con relieves geométricos.
Ermita de la Soledad, Alameda de Cervantes

Para terminar, regreso a la Alameda de Cervantes, donde se ubicaba la ermita de la Soledad, un antiguo humilladero del siglo XVI. La ermita, en su origen, no era más que un pequeño santuario a la entrada de la ciudad, donde las gentes de la comarca venían a rezar al Santo Cristo del Humilladero en los días de mercado. En el siglo XVI, la poderosa familia de los Ríos Salcedo pagó la ampliación, agregándole por delante otra capilla mucho mayor, en cuyo altar colocaron la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro, quedando como capilla trasera la original con el Santo Cristo del Humilladero. Del siglo XVIII son la portada y el campanil.

jueves, noviembre 21, 2019

Viaje a Soria V: El paseo junto al río Duero

Ribera del Duero en otoño

"He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio...".

                                          (Antonio Machado)
Uno de los lugares con más atractivo de Soria es la ribera del Duero. De estos paisajes ribereños y templarios, de sus coloridos y rumores nacieron algunos de los mejores versos de la poesía española contemporánea.
Los colores del otoño hace de la ribera del Duero un lugar indescriptible, tan impresionante como está. Y es que da gusto pasear junto al río en la época otoñal, porque es un paisaje para disfrutar.
Puente sobre el Duero

El paseo junto al Duero comienza en el Puente sobre el río. Aunque se desconoce la fecha de su construcción, ésta sería cercana a la repoblación de la ciudad, cuando levantaron sus murallas y se fortificó la plaza para la defensa en las guerras con Aragón y Navarra (siglo XII), de manera que sería una estructura de origen románica que ha ido transformándose con el paso de los años. Estaba fortificado con dos torres, una en la orilla de la ciudad y otra en el medio. Recibió varias restauraciones en los siglos XVII y XVIII, que determinaron su aspecto actual. Las torres se derribarían en el siglo XIX y hace pocos años recibió la última reforma.
El puente jugó un rol importante, al ser uno de los pocos que existen sobre el río Duero en dirección a Aragón; sería además lugar de paso obligado y cuantos lo cruzaran debían pagar el impuesto de pontazgo, que enriquecía las arcas municipales.
El puente en la actualidad tiene ocho arcos de medio punto que salvan el desnivel del terreno o la diferencia de alturas de ambas orillas, con tajamares en el lado norte y ensanchamientos de los laterales sobre éstos.
Esqueleto templario junto al Duero

Junto al Monasterio de San Juan de Duero, del que hablaré en otro momento, se alza la escultura de un Esqueleto Templario, con una placa que nos recuerda a El Monte de las Ánimas, de Bécquer.
Centro de Recepción de Visitantes

También ahí se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes, que funciona como centro de información turística desde 2009. También conocido como Fielato, debido a que en el otro margen del río Duero se ubicaba antiguamente uno de los más grandes de la ciudad, era el lugar en el que se gravaban los productos alimenticios y bebidas que entraban a la misma para consumo interior.
Las riberas del Duero se encuentran con una variada flora y fauna, dado que es una zona muy frondosa, pero se encuentra en un estado de limpieza tal que un paseo bien merece la pena. 
Así en el Soto Playa te explican las funciones vitales de un ecosistema de estas características, siendo un espacio fluvial de recreo muy interesante.
Hay momentos en los que yo pensaba en los fuegos fatuos, ya se sabe, esos humores que salen en lugares donde hay aguas estancadas, porque es cierto que hay muchos rincones donde se ve que el agua se encuentra estancada, pero no por ello deja de ser menos bello.
La Senda de los Pescadores es un sendero que comprende desde el puente de hierro hasta el aparcamiento de San Saturio.
Entre los árboles de la ribera, hay que destacar los sauces blancos, álamos temblones, olmos y fresnos, que dan ese colorido tan especial que tuve la fortuna de ver con mis propios ojos.
Mi paseo duró hasta que tuve ante los ojos la Ermita de San Saturio, a la que no llegué porque empezaba a llover y porque con ese tiempo no apetecía tampoco cruzar a la otra orilla del Duero y subir los escalones que hay hasta la ermita.
De todas formas, en el regreso pude contemplar la infinidad de esculturas en la parte más elevada de la ribera, así como leer los carteles informativos sobre los lavaderos de lana en Soria, que estaban ubicados junto al río Duero y que daban mucho esplendor y riqueza a la ciudad. Además disfruté de edificios tipo ventas, como las que se describen en El Quijote, que daba gusto ver.
Tuve suerte porque el tiempo acompañó casi todo el camino. Es cierto que en la vuelta empezaba a llover, pero mereció la pena. Quizás el paseo junto al Duero es una de las zonas más pintorescas que merece la pena visitar.

miércoles, noviembre 20, 2019

Viaje a Soria IV: Arquitectura civil

Soria es una ciudad pequeña con mucho encanto, y parte de ese encanto viene con cada paso que se da por la ciudad, para admirar sus edificios, tanto civiles como religiosos, muy bien cuidados y que merecen que el viajero se pare a admirarlos unos minutos.
Tampoco hay que ir lejos para encontrarse casi todos los monumentos interesantes en menos de un kilómetro cuadrado.
Calle El Collado

Ya hablé de la Calle El Collado, la arteria principal de la ciudad, una calle peatonal y muy transitada. Esta calle une el parque de la Alameda de Cervantes (popularmente conocido como La Dehesa) y el Espolón con la Plaza Mayor, centro comercial y social de la ciudad. La Calle El Collado tiene soportales con casas nobles que lucen baldonadas y rejería forjada. Este tipo de construcción ha sido imitada en otros barrios de la ciudad. En esta calle se distribuyen tiendas que ofrecen artesanía y productos sorianos y otros comercios más convencionales. No faltan las librerías, tiendas de ropa, zapaterías o pastelerías. Por las tardes, si el tiempo acompaña, se ve invadida por grupos de jóvenes y mayores que no tienen otro fin que pasear y disfrutar de la tranquilidad y el sosiego que aquí se respiran. A este deambular social se refería Gerardo Diego con los siguientes versos:
"Paseo de portales.
Horas dulces y lentas.
Mirar, charlar, soñar
y dar vueltas, más vueltas".
Perpendiculares a El Collado se encuentran las calles de más alcurnia: Aduana Vieja, Zapatería y Real, algunas de ellas con nobles palacios.

Interior del Casino de Soria
En plena Calle El Collado se encuentra el Círculo de la Amistad Numancia, o más popularmente conocido como Casino. El Casino de Numancia fue fundado en 1848 por miembros de la burguesía soriana. Desde sus inicios tuvo motivación lúdica y cultural para sus socios, aunque también carácter filantrópico. Paralelamente en la planta baja nace en 1865 el Círculo de la Amistad, una vez disuelta la sociedad "Recreo de los Artistas". Su finalidad será la "distracción y pasatiempo de las personas de buena sociedad". Ambas entidades se fundieron convirtiéndose en el Círculo de Amistad Numancia, institución que actualmente cuenta con más de 1.400 socios y continúa con las mismas motivaciones que impulsaron los miembros fundacionales.
El Casino Numancia tuvo pianista permanente casi desde su fundación. El piano Steinway et Sons que se conserva en el salón Gerardo Diego fue adquirido en 1886 por 1.700 pesetas de la época, lo que causaría una importante deuda a la institución durante varios años.
En la parte superior, hoy se ha habilitado un espacio-museo denominado Casa de los Poetas, y que es digno de ver.
Plaza de Rosell y San Blas

Si recorremos la Calle El Collado hasta la Plaza Mayor nos encontramos una serie de edificios que requieren al menos un minuto de nuestra atención. Antes de llegar a la Plaza Mayor hay una intersección, la Plaza de Rosell y San Blas, desde donde se puede ir a cualquier sitio de la ciudad. Aquí también había una librería de Santos Ochoa.
Plaza Mayor de Soria

La Plaza Mayor es muy pequeña y en ella se encuentran algunos de los edificios históricos más importantes de Soria. Espacio antaño corazón de la ciudad, ahora sigue siendo el centro de la vida cultural y política. Conserva parte de la estructura típica de la plaza castellana, rectangular y aportalada, al menos en parte, y aún quedan algunos tradicionales balcones corridos. Numerosas denominaciones ha tenido esta Plaza Mayor desde el siglo XII, si bien inicialmente este enclave no era relevante, dado que el centro urbanístico medieval se organizaba en torno a la Colegiata de San Pedro, ejerciendo entonces de plaza mayor la Plaza del Azogue. Poco a poco la ciudad se orienta hacia el oeste, por el collado existente entre los cerros, hacia la actual Plaza Mayor, a ello contribuye un incendio en el siglo XIV, que afectó a las viviendas existentes entre San Pedro y el Puente, aumentando la despoblación en esa zona. 
El Concejo se reúne a principios del siglo XV en el cementerio de San Gil. Además, Juan I de Castilla edificó diversos palacios en este entorno de la Plaza Mayor, celebrándose en esa época Cortes de Soria.
Entre los siglos XVI y XVIII la Plaza del Collado, actualmente la Plaza Mayor, se consolida como espacio central y ubicación de las instituciones y edificios principales. En esta plaza, además de los edificios que se conservan, también se ubicaban el edificio del Peso o Carnicería y el Pósito o Alhóndiga, hoy desaparecidos.
Además se convirtió en centro mercantil como plaza de mercado y centro del comercio ciudadano. Soria contó con un Mercado de Abastos específico a partir de 1914, función que ejerció la Plaza Mayor, especializándose en cereales (de ahí que también se le llamara Plaza del Trigo), frutas y verduras. Entre los siglos XIX y XX también se organizaban aquí corridas de toros.
Edificio de la Audiencia

Así podemos disfrutar del Palacio de la Audiencia, de aire clásico y soportalado, construido en 1769, que sigue conservando su peculiar reloj que da las horas desde 1862. Su origen data del siglo XVI y se levantó para albergar el Ayuntamiento y la cárcel de Soria. En el siglo XVIII amenazaba ruina y dos arquitectos construyeron el imponente palacio que se ve en la actualidad. Hoy en día se utiliza para albergar exposiciones, obras de teatro, conciertos, conferencias, etc.
A este edificio dedicó Antonio Machado los siguientes versos:
"¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana,
¡tan bella bajo la luna!".
Palacio de Doña Urraca

Junto a la Audiencia se encuentra el Palacio de Doña Urraca. Cuenta la leyenda del siglo XIX que la reina Doña Urraca de Castilla fue acusada de adúltera por su marido y fue encerrada en una de las dos torres de este edificio. Reconciliados y enfrentados de nuevo, la volvió a encerrar en el torreón de Soria. En la actualidad cuenta con tres plantas pero en su origen eran cuatro, un arco da el acceso a lo que debió ser el patio del palacio.
Ayuntamiento de Soria

También se encuentra aquí el Ayuntamiento, la antigua Casa de los Doce Linajes.

Casa de la Tierra

Junto a la Plaza Mayor se encuentra la Casa de la Tierra, una antiquísima construcción que se remonta al siglo XII, época de la repoblación del alfoz de Soria, Por aquel entonces la villa se ordenaba y organizaba el espacio de su término en pequeñas y funcionales unidades de poblamiento que en 1270 llegaron a sumar 240. Durante los siglos XIII y XIV se estableció en la Tierra de Soria una organización administrativa muy funcional, estructurada a partir de los sexmos, distritos rurales divididos en cuadrillas en los que las aldeas y sus respectivos concejos constituían el último escalón. Al finalizar la Edad Media, la institución de Tierra de Soria pasó a denominarse Universidad de la Tierra de Soria. La organización del territorio del Nuevo Régimen liberal en el siglo XIX llevó a la supresión de las Comunidades de Villa y Tierra, lo que propició la construcción de la Mancomunidad de los 150 Pueblos de la Tierra de Soria. En 1984 se aprobaron los estatutos por los que hoy en día se rige.
La Mancomunidad de los 150 Pueblos de Soria es una de las instituciones más antiguas de España. En la ciudad es proverbial el tesón de las autoridades de la Tierra de Soria para defender sus intereses. Los sexmeros eran tan insistentes en la defensa de su institución que ha pasado hasta nuestros días el calificativo de "cabeza de sexmero" para describir al individuo que se distingue por su carácter tenaz e inflexible.
Palacio de los Condes de Gómara

Uno de los edificios civiles más interesantes de Soria, aunque yo lo conocí en obras, es el Palacio de los Condes de Gómara. Su fachada es admirable y no se puede acceder al interior. Se trata de una enorme mansión renacentista mandada construir por Francisco López del Río en el siglo XVI. Su fachada principal presenta motivos clasicistas (columnas dóricas y jónicas, frontones, relieves de temática mitológica) y la corona una loggia (galería) en el más puro estilo de los palacios florentinos. Sobresale un sólido torreón de planta cuadrada con pináculos platerescos.
Palacio del Marqués de Alcántara

Otro ejemplo de esplendor mesteño es el Palacio del Marqués de Alcántara, construido entre los siglos XVI y XVIII por los Condes de Fuerteventura y Marqueses de Velamazán, que posteriormente recibieron el título de Marqueses de Alcántara. Protegían una de las puertas de la muralla, la de Rabanera. En la actualidad es de uso particular.
Algunos autores sitúan en este edificio la parte de la leyenda de Bécquer, El rayo de luna: "Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra, oscuro y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresión de alegría. En una de las altas ventanas ojivales de aquel que pudiéramos llamar palacio, se veía un rayo de luz templada y suave que, pasando a través de unas ligeras colgaduras de seda de color rosa, se reflejaba en el negruzco y grieteado paredón de la casa de enfrente".
Palacio de la Diputación 

Muy cerca se encuentra el Palacio de la Diputación, protegido por una serie de estatuas de sorianos ilustres. El edificio de la Diputación Provincial se construyó en el siglo XIX en el lugar que ocupaba el antiguo palacio del Marqués de Vadillo. Las ocho estatuas de la fachada fueron modeladas y fundidas por F. Coullant-Valera en 1970 y 1971 y representan a personajes ilustres de la historia soriana: Francisco López de Gómara, Sor María de Ágreda, Diego Láinez, San Martín de Finojosa, Santa Cristina de Osma, San Pedro de Osma, Alfonso VIII y un personaje desconocido: el juglar del Cid. Junto a este edificio también hay una llama eterna.
Para terminar regresamos por la Calle El Collado hasta el Espolón, donde se encuentran un célebre parque y un museo digno de mención.
Entrada al Parque Alameda de Cervantes, popularmente conocido como La Dehesa

El Parque de la Alameda de Cervantes tiene su origen en el siglo XII, en plena repoblación de la ciudad, promovida por Alfonso I el Batallador. El monarca concedió privilegios a frailes procedentes del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla para establecerse en esta zona rica en pastos e idónea para el ganado.
Aquí los religiosos edificaron un convento con una sencilla ermita dedicada a San Andrés, por lo que en esos años este terreno era conocido como "Dehesa de San Andrés". Tras ser donado por los frailes al Cabildo de la Colegiata de San Pedro, en el siglo XVII pasaría a manos del Estado del Común de la Ciudad, que destinaría la parte baja a paseo público manteniendo el prado de arriba para uso ganadero. El parque fue cambiando paulatinamente hasta tomar la estructura actual, sin olvidar que en los años 30 del siglo XX lo que hoy es el Alto de la Dehesa era todavía dehesa-boyal siendo sus pastos subastados entre los ganaderos locales.
Busto de Mariano Granados, Alameda de Cervantes

En la actualidad, este recinto de casi diez hectáreas posee más de 78 especies de árboles y 49 de arbustos, tanto autóctonos como alóctonos, entre los que destacan una enorme secuoya, varios castaños de indias centenarios, gingos, membrillos de Japón o Rosas de Siria. Dentro del parque se encuentra la Ermita de la Soledad, tres vistosas fuentes, el Alto de la Dehesa (una amplia pradera), la Rosaleda, dos áreas acondicionadas con juegos infantiles, tres bustos: uno dedicado al escritor Mariano Granados, y los otros dedicados a Francisco García Muñoz y Jesús Hernández de la Iglesia, autores de las Canciones Sanjuaneras
Alameda de Cervantes

Mención especial requiere el desaparecido "Árbol de la Música", enorme olmo plantado en torno a 1611 sobre el que se construyó un templete metálico en el que tocaba la Banda Municipal de Música, y que murió a causa de la grafiosis, por lo que fue talado en 1992.
Los columpios de la Dehesa fueron los primeros con los que contó la ciudad y fue un regalo de la productora de cine Metro Goldwing Meyer en agradecimiento por la colaboración de los vecinos de Soria en el rodaje de la película Doctor Zhivago.
Entrada al Museo Numantino

Muy cerca se encuentra el Museo Numantino. Es el museo más importante de la ciudad y se constituye como Museo de Historia y Arqueológico de la provincia. Se halla instalado en el edificio construido según el diseño del arquitecto Manuel Aníbal Álvarez en 1916, inaugurado el 18 de septiembre de 1919 por Alfonso XIII y financiado por el senador Ramón Benito Aceña sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento.
Sus fondos provienen de tres ámbitos: materiales procedentes del yacimiento de Numancia, colecciones del Museo Celtibérico constituido entre los años 1914 y 1932 y materiales extraídos en las campañas de excavación llevadas a cabo en toda la provincia. 
El primer director fue el ilustre arqueólogo Blas Taracena. 
En 1980 el edificio es remodelado y ampliado, dotando de mejores servicios al museo.
Sala del Paleolítico Inferior, Museo Numantino

Concebida de manera cronológica, la visita comienza en el Paleolítico Inferior con restos de Elephas Antiquus. Del Bronce sobresalen armas y estelas funerarias. De la Edad del Hierro están los vasos y cerámicas provenientes de castros.
Reconstrucción de un castro celtíbero antiguo, Museo Numantino

De la etapa celtibérica se conservan cerámicas, fíbulas, pectorales, armas y herramientas procedentes de los yacimientos de Numancia, Uxama, Tiermes y de otros de la provincia. Incluso se ha reconstruido un castro. De la etapa romana destacan restos encontrados en villas y necrópolis. Cierra el panorama de la arqueología provincial la época medieval, de la que se conservan restos arquitectónicos, cerámicos y numismáticos.
Caballito de Soria, Museo Numantino

Sin duda, una de las piezas más conocidas es el Caballito de Soria, convertido en símbolo de la ciudad. Se trata de una fíbula celtíbera encontrada en Numancia y fechada entre los siglos III y II a.C.
Además, el Museo cumplía cien años de su inauguración, por lo que había una exposición temporal sobre los motivos que llevaron a levantar este edificio, personalidades de la época y la creación de un espacio cultural donde poder mostrar los descubrimientos de los numerosos yacimientos arqueológicos existentes en la provincia de Soria. He aquí la primera firma del Libro de Visitantes en el día de la inauguración, el rey Alfonso XIII, y la pluma que utilizó: