miércoles, febrero 28, 2018

La fruta prohibida

Resultado de imagen de manzanas arbol
Lo prohibido es una invitación clara a saltarse las normas, a probar ese fruto prohibido. Hoy he recordado otros amaneceres blancos y he estado pensando en el colegio donde estudié BUP y COU. Estuve cuatro años interna y pasábamos hambre. Entonces el colegio tenía mucho terreno donde arrendaban hectáreas destinadas a árboles frutales. Allí proliferaban los manzanos.
No suelo comer manzanas y no es porque no me gusten. Es que cuando era pequeña varios dientes de leche se me cayeron al morder manzanas, así que cada vez que muerdo una manzana recuerdo que se me caían los dientes (es una de las pocas cosas que me da dentera). Es como si me costara morder una manzana. Prefiero otras frutas más blanditas.
Pero en el colegio era otro cantar. Los alumnos teníamos terminantemente prohibido coger manzanas ni ningún otro fruto de ningún árbol. Sin embargo, a finales de septiembre o principios de octubre los manzanos del colegio estaban cargadísimos de manzanas brillantes, esas manzanas que invitan a cogerlas y probarlas. Y a veces nos aventurábamos entre los árboles, que eran colindantes a uno de los patios de recreo, para coger una manzana. Cuando íbamos generalmente lo hacíamos en pequeños grupos. Quien iba delante era el que más riesgo tenía porque era al primero que podían ver y, por tanto, castigar. 
Yo creo que me gustaban las manzanas del colegio porque estaban prohibidas. 
Por supuesto, algún castigo me cayó. Pocos castigos para la cantidad de manzanas sustraídas. Un día apareció entre los árboles mi profesor de Historia. Ese día no me llevé ninguna manzana pero sí un "el viernes después de comer me buscas". Los castigos en mi colegio eran siempre los viernes por la tarde. Varios profesores iban recopilando una lista de alumnos castigados y, cuando eso ocurría, nos mandaban a barrer diferentes dependencias del colegio. A las chicas generalmente nos mandaban a las aulas, a los chicos les mandaban barrer el patio o recoger hojas. Una vez me tocó recoger hojas porque al profesor en cuestión se le habían acabado los castigos... y desde aquel día decidí hacer menos travesuras. De todas formas, también aprendí a buscar al profesor cuando ya había asignado todos los castigos e iba a buscarle a la sala donde estaba tomando café. Me decía que no tenía remedio, y es que en realidad nos llevábamos bien. Llegó un momento en que me decía que me marchara a casa. En 1º de BUP me dio Lengua y debí caerle en gracia por el hecho de no tener faltas ortográficas. En COU me dio Historia Universal, y me terminó regalando un libro con un mensaje especial. Fue un libro de despedida. Yo creo que le daba pena que en COU me dedicara a estudiar y que los castigos los hubiera dejado aparcados al terminar BUP. 
Después de abandonar el colegio fue uno de los profesores con quienes me seguí carteando durante años. Con él, y con tres más. 
Cuando pasan los años te das cuenta de que ellos siempre sabían dónde estábamos y que si no nos pillaron cogiendo más manzanas era porque hacían la vista gorda. Pero ellos lo sabían. Lo habían hecho alumnos décadas atrás y lo seguirían haciendo las nuevas generaciones que vendrían detrás de nosotros. Ellos siempre lo supieron, pero a veces me acuerdo de lo ricas que estaban las manzanas del colegio... y todo porque estaban prohibidas.

Esas personitas

Hay dos personitas en mi vida que piensan en mí más que yo misma. Porque si me quedo sin coche a ver cómo voy a trabajar. Porque si van a ir a algún sitio a ver si yo también voy...
Lo de esta mañana ha sido que a ver cómo iba a trabajar con la nieve.
Da igual lo que les digan. Ellas siempre preguntan por mí...
Muero de amor.

Ese fulgor tan extraño

Son las diez de la noche y el cielo está claro. En enero leí un libro donde ese fulgor que llega con los días de nieve tenía un nombre (no lo recuerdo que era un nombre ruso).
Es que mirando al cielo no parece que sean noche cerrada. Parece más un amanecer...
Hay cosas de la naturaleza que siempre me llamarán la atención.
Es extraño el color del cielo hoy, aunque yo prefiero las noches en que se ven las estrellas.

Ensoñación

Resultado de imagen de fotos felicidad
Me he escapado de la oficina diez minutos antes porque, pese a que tenía la calefacción a tope, tenía los dedos helados. Y he entrado en un trance ensoñador pensando en lo mucho que me gustaría estar en mi casa al calor y en pijama. Para después ponerme a leer y olvidarme del frío que hace fuera. 
Lo cierto es que un día de éstos cunde bastante laboralmente hablando. Porque me ha cundido. Sólo que a las seis ya empezaba a sentir el peso del día y cuando ya no me apetece hacer más tengo que dejarlo. Porque ya no puedo hacer más. El día ha cundido todo lo que tenía que cundir.

Cuando estaba en el internado me ocurría otro tanto. El estudio se dividía en dos partes, de hora y media la primera y de una hora la segunda. En la primera parte cundía muchísimo, pero tras el descanso ya se nos permitía incluso coger un libro para leer porque incluso los profesores entendían que llegaba un momento del día en que estudiar ya no daba más de sí. No era todos los días, y evitaba ponerme a leer en los estudios, pero algunos días me pasaba un rato leyendo la misma línea del libro de texto, aunque fuera de Historia de la Literatura, y cuando comprendía que no iba a pasar de ahí era preferible hacer cosas más llevaderas.

Estoy contenta porque ha amanecido blanco y sabía lo que podía depararme. Estar sola en la oficina puede ser apabullante, pero al final ha sido un día relativamente tranquilo. Estoy contenta, además, algo cansada, pero contenta.

El frío está fuera

Qué sensación más acogedora esa de mirar por la ventana con una taza de café caliente en las manos.
Qué gusto da saber que en casa estoy al resguardo, al calor...
Aquí sólo me faltaría hoy una chimenea. Pero de momento me conformo con un café y un libro... hasta las cuatro, porque hoy tengo que regresar a la oficina.

Frío siberiano

Dijeron que nevaría y hemos amanecido con nieve por la ola de frío siberiano. Es posible que hoy esté sola en la oficina. Que no tiene pinta de parar.
Pero si ayer hacía sol.

martes, febrero 27, 2018

Capítulo 12

Creo que debería leer algo más despacio, porque aunque me quedan 500 páginas y lo estoy saboreando, sé que luego me arrepentiré por haberlo leído tan rápido.
Tengo dos horas largas para disfrutar...

Las buenas cosas

Últimamente me encuentro en un estado de ánimo óptimo. Me río por cualquier cosa. Intento disfrutar de todo lo que me rodea. Apenas me he dado cuenta de que el mes se está acabando. Así como enero se me hizo largo, febrero apenas lo siento. Y marzo... en marzo acaba el invierno, que este año ha sido demasiado largo y demasiado frío. 
Han vuelto a anunciar nieves por culpa de ese frío siberiano. Parece mentira con el sol que ha salido en los últimos días. Pero no nos engañemos, aunque el día esté soleado hace mucho frío. 
A ver si empieza la primavera cuanto antes...

Es un buen momento para ir a leer. Para taparme hasta la nariz... y fuera que haga el tiempo que tenga que hacer.

Calles solitarias

Siempre que espero aparece alguien y tengo que dejar de escribir.
Hace tanto frío que espero terminar cuanto antes. No veo por dejarme caer bajo el chorro de agua caliente.
Tengo la punta de la nariz helada.

Uguisubari

Hay libros que nos llevan a recuerdos inesperados. Cuando la última novela hablaba del "suelo del ruiseñor" he recordado que hace ocho años entré en el Castillo de Nijo en Kyoto, el castillo de los samuráis, con sus obras de ingeniería casi intactas. Inmediatamente he buscado mis apuntes de Japón, porque recuerdo que lo dibujé (el problema es que no tengo los apuntes originales y no sé si los recuperaré algún día, pero previsiblemente y porque no quería perderlos los fotocopié).
No sólo me lo explicaron, sino que además pude sentirlo. En cualquier edificio de Japón nos teníamos que descalzar y, concretamente en el castillo de los samuráis, íbamos dando vueltas concéntricas hasta el corazón del castillo, y entonces a medida que caminábamos escuchábamos el trino del ruiseñor bajo nuestros pies, el sonido que alertaba de que podía haber intrusos en el castillo. 
Eso me ha recordado a que la persona a quien le dejé leer mi cuaderno de apuntes de Japón debería devolvérmelo. Es posible que el orgullo me impida pedirle nada. Por lo menos tengo una copia. Lo recuerdo porque sé el dibujo que hice y la memoria fotográfica no me falla... Así que lo he buscado.

Andamios en la torre

Pequé de inocente cuando leí que iban a poner un ascensor temporal en la torre de la catedral por temas turísticos, para Semana Santa. Me lo creí de verdad.
Luego ya leí la noticia, porque los andamios se han puesto para arreglar las partes de la torre que se encuentran sueltas desde hace años: motivos decorativos, pináculos y barandillas de piedra.
Hoy se ve el andamio desde todos los sitios, e incluso se distingue a los trabajadores.
Pues si hubieran puesto un ascensor hubiera subido, porque nunca he estado en la parte de arriba de la torre. Algún día tendré que subir, creo que es hasta donde se encuentran las campanas.

lunes, febrero 26, 2018

Instantes previos

Hace mucho tiempo que aprendí a disfrutar de los momentos que me deparan placer. No importa las dimensiones de ese placer, lo que importa es que realmente disfrutemos.
Estoy contenta hoy. A las nueve estaba tomando una cerveza inesperadamente y riéndome con varios vecinos guasones. No era mi intención tomar una cerveza, porque tenía prisa por si me cerraban el supermercado, pero también he llegado a hacer la compra. 
Y ahora, en casa, pienso en las próximas horas, a sabiendas de que tengo un libro en la mesilla que es largo pero me va a durar poquito, porque me encuentro inmersa en una historia que estoy disfrutando. 
Eso me recuerda que, de lo dos libros que encargué en diferentes librerías la semana pasada, sólo he recogido uno. Tendré que ir el miércoles que es el único día que me quedo libre por completo a la hora de comer. 
Antes de ir a leer, disfruto de una taza de café. Hace años que tomo siempre una taza de café después de cenar. Me gusta saborear esa taza. Obviamente no es un café muy cargado, pero tampoco me afecta. Cuando no puedo dormir no es precisamente el café el que hace efecto. 
Hoy ha sido un lunes de esos que pasan casi sin que me entere, pero con buenas vibraciones. 
Es un buen momento para retomar esa lectura que he tenido que obligarme a dejar hace tres horas.

Tardes para disfrutar

Resultado de imagen de margaritas libros
A las siete tengo que marcharme pero de momento tengo tres horas para no hacer nada. Luego me dicen que no es de extrañar que lea libros tan rápido como parpadeo. 
Me froto las manos sólo de pensar en las tres horas que tengo por delante hoy... 
Luego a las siete me da mucha pereza marcharme, pero es lo que hay... De momento disfrutaré de ese "ahora" que es para saborear. 
Esa es la tarde del lunes. Tranquila y para saborear. Para leer. Para no pensar en nada.

Leyendo

Me he puesto a leer y he perdido la noción del tiempo. Debería estar ya durmiendo, pero no puedo parar de leer.
Diez minutos más.

domingo, febrero 25, 2018

Cosas del domingo por la noche

Hoy es una de esas noches que tengo que hacer cosas de trabajo y no me apetece nada. Mi intención era haberlas hecho el viernes por la tarde, pero no me dio tiempo. Así que me toca hacerlas ahora. Yo creo que lo que más me cuesta es ponerme, el hecho de pensarlo, ya que en cuanto me ponga me olvidaré de todo. 
Estoy contenta porque he pasado un gran fin de semana. También esta semana empieza un mes que, para mí, es de mucho jaleo, pero nada que no se pueda llevar adelante. Al final todo está en proponerse las cosas. 
Lo que realmente me apetece ahora es meterme a la cama y leer. Pero incluso eso tendrá que esperar.

Ella también seguirá la tradición

Esta mañana tomábamos el vermout en una cafetería donde hay una biblioteca solidaria. Hay una estantería con libros de todo tipo y en la balda inferior hay juguetes. Está claro dónde han ido mis sobrinas nada más llegar.
Me he acercado, porque si hay libros no puedo no echar un vistazo, y me he encontrado a mi sobrina de cinco años leyendo. El texto estaba en minúsculas. Y me he quedado un rato observándola, porque la veo con muchas ganas de leer.
Me agrada saber que mi sobrina adora los libros. Ya me la imagino viniendo a mi casa a pedirme libros. Porque es ya una pequeña lectora en ciernes.

En casa

Lo que menos me apetece ahora es deshacer la maleta. Pero ya estoy en casa después de un fin de semana muy familiar.
Esta tarde me ha acompañado a los columpios mi cuñada, la más joven, y las niñas se han aprovechado. Cuando he mirado la hora ya teníamos que marcharnos, pero las niñas querían más y más.
Me gusta estar en Logroño pero llega un momento en que echo de menos mi casa.

Desayuno en Logroño

Me he dado cuenta de que en Logroño no puedo parar, que me ando moviendo de un lado a otro. Hoy ya he comenzado un nuevo libro, y tengo toda la mañana para leer.
Si fuera primavera me hubiera quedado en un parque, pero hace frío aunque el día esté soleado.
En realidad ya tengo ganas de volver a mi casa.

Déjame quererte

Esta novela apareció en el eBook y empecé a leerla, pese a que la novela romántica es un género que no suelo leer. Pero suelen ser libros ligeros, sin dificultad y que terminan bien.

Esta novela trata sobre una joven maestra que vive en Valencia, Sol, que un día lleva al circo a sus alumnos y se queda extasiada con Ivánov, un hombre que hace un número con telas. Sol comienza a acudir al circo todas las tardes y cuando termina de ver el número de Iván se marcha. Para Iván tampoco pasa desapercibida ni para Anielka, la hermana de Iván, que se da cuenta de que los dos se han enamorado.
Para Sol es difícil esta relación porque sabe que en poco tiempo el circo abandonará Valencia y su amor se irá a Rusia. Pero está claro que un amor tan fuerte rompe todas las barreras.

LA AUTORA:

Resultado de imagen de jud baltimore
Jud Baltimore es una joven madre nacida en 1985 en la ciudad de Rosario, Argentina. Está felizmente casada con el hombre de sus sueños, con quien tiene una hermosa hija. La vida la trajo a España un frío mes de noviembre del año 2002 y aquí ha formado su familia.
De pequeña, su padre le leía un cuento cada noche y desde entonces es una aficionada devoradora de libros. Escribe desde siempre, pero no fue hasta 2010 cuando se atrevió a que los demás la leyeran y a tomárselo como algo más que un simple hobby. Se centra en la literatura romántica y erótica, aunque le gusta probar con géneros como el thriller y la acción.
Ha participado en las antologías: Relatos eróticos escritos por mujeres, creada a partir del I Certamen E-Literae, y 150 rosas, fruto del I Certamen Divalentis. En 2013 llevó a cabo un proyecto muy personal, la antología benéfica Por volver a verte sonreír.
En 2014 se dio a conocer en solitario con sus libros Déjame quererte y Atrapada en la realidad. Actualmente se encuentra inmersa en la que será su tercera novela, que se aleja bastante de la romántica más tradicional. Una historia atrevida, con tintes conspiranoicos y políticos como trasfondo.


EL LIBRO:

Título original: Déjame quererte
Autora: Jud Baltimore
Editorial: Zafiro (enero de 2015)
Número de páginas: 89
ISBN: 9788408136132

Valoración: 5/10

RETOS:



Y lo añado a Febrero, mes temático del amor.

sábado, febrero 24, 2018

Fin de semana intenso

Desde que llegué anoche he estado más en la calle que en casa, y así no se puede leer mucho, aunque en muchos de esos cafés me acompañaba el eBook. Esta noche he venido antes a casa porque no había mesas libres en el Umm, ya que había mucha gente cenando.
He estado viendo a mi abuela, en el cumpleaños, comprando camisas y en una librería. Pero sobre todo he tomado cafés y casi siempre he estado leyendo.
Encontré una novela romántica en el eBook y, aunque es un género que no me va, también es cierto que está terminando febrero y aún no he completado el mes temático (del amor). Como este tipo de novelas no me supone pensar y son fáciles de leer, y como me quedé sin el otro libro que había traído, empecé a leerla anoche. Si hubiera esperado esta mañana tenía esperándome en la librería la novela que reservé el miércoles. Pero que termino un libro y no suelo tardar en empezar otro.
Adoro estar en Logroño. La mayor parte de las veces me sirve para recargar pilas mejor que si estuviera en mi casa.

De sobrineo

Da igual quien esté. Las niñas me acaparan y ya no hay más que tía. Porque me vuelco a jugar con ellas.
Nos lo hemos pasado genial.
No contentas me han pedido que le quedara a dormir con ellas.
Estoy agotada.

Cuatro

Mi sobrina pequeña ha cumplido hoy cuatro años. Acabamos de llegar del cumpleaños.
Con el estuche de maquillaje se han dedicado a maquillarme y tengo toda la cara llena de purpurina.
Hemos pasado un buen rato...

Café y libro

Cuando estoy en Logroño no hago más que visitar cafeterías donde sentarme con un libro.
Cuando llegue la primavera me veo en los parques, al sol.
Y será por parques en esta zona...

Biblioteca solidaria

Le he preguntado a mi abuela si quería que le leyera un libro, pero no ha querido.
Me pregunto a quiénes irán destinados esos libros, ya que los ancianos de allí no están para leer y los acompañantes van a estar con ellos, no a leer.
No obstante me he acercado. Son títulos conocidos, de los cuales tengo leídos buena parte de ellos.

Nubes, pero sol

Esta mañana he ido a ver a mi abuela otra vez. Había nubes y hacía frío, pero ahora hay un sol que engaña (porque sigue haciendo frío).
Mi abuela le ha dicho a una enfermera que yo era su hermana.
En momentos así se me rompe el alma.

El galeón

Hace unos días pasé y no quise entrar. Recordé que mi hermano pequeño me hacía comentado que cuando cambia el viento se mueve. Supongo que se moverán las ventanas y dará la sensación de que se mueve el bar.
Hoy he tenido que entrar. Con lo he me gustan los barcos de época y los piratas no entiendo que nunca hubiera entrado.
Creo que a partir de ahora cambiaré el Umm por El galeón. Además de la decoración, tiene mucha amplitud. Y además tengo que probar el movimiento cuando cambie el viento. Lo que ocurre es que hoy no tira aire.

Desayuno

Me he levantado tarde, me ha costado levantarme. Es como si hoy tuviera pegamento en la cama.
Lo único que ha hecho que me decidiera ha sido que pensaba que a las diez era el horario de visita de mi abuela, pero no, mi madre me ha dicho que es más tarde.
Así no tengo que correr con el desayuno, que prefiero desayunar a mi ritmo. Hasta que empiece a despertarme.

La tempestad

Hay veces que unos libros nos recomiendan otros y eso es lo que ocurrió con La semilla de la bruja.
Reconozco que nunca he leído nada de Shakespeare hasta hoy y como es teatro se lee muy rápido.

La tempestad comienza con una tempestad que hace zozobrar un barco. Los náufragos llegan a una isla separados en varios grupos desconociendo qué les ha ocurrido al resto. Tanto la tempestad como la separación de los que viajaban en el barco han sido provocadas por Próspero, con ayuda de su fiel servidor Ariel, un espíritu del aire.
Próspero vive desde hace doce años en esa isla junto a su hija Miranda, una hermosa joven que no conoce nada de su origen. Les sirve el deforme Calibán, el hijo de una bruja, que en alguna ocasión ha intentado violar a Miranda para "llenar la isla de Calibanes".
Lo que pretende Próspero es recuperar el ducado de Milán, del que le despojó su hermano Antonio, un ser perverso que usurpó el ducado y les expulsó a Próspero y a su hija de la ciudad.
En el barco viajan Alonso, rey de Nápoles, y su hijo Fernando, Antonio, el honrado Gonzalo, adorable consejero.
Lo que hace Próspero es separar a Fernando del resto para que se encuentre y enamore de su hija, mientras que el resto intentan tramar cómo dar muerte al rey de Nápoles y a su fiel consejero.

No me ha gustado mucho. Quizás es porque es como si la leyera por segunda vez después de la novela de Atwood.

EL AUTOR: 

Resultado de imagen de william shakespeare
William Shakespeare (Stratford on Avon, Inglaterra 1564-1616) fue un dramaturgo y poeta inglés, considerado uno de los más grandes escritores de todos los tiempos. Hijo de un comerciante de lanas, se casó muy joven con una mujer mayor que él, Anne Hathaway. Se trasladó a Londres, donde adquirió fama y popularidad en su trabajo; primero bajo la protección del conde de Southampton, y más adelante en la compañía de teatro de la que él mismo fue copropietario, Lord Chamberlain's Men, cuando Jacobo I la tomó bajo su mecenazgo. 

EL LIBRO:

Título original: The tempest
Autor: William Shakespeare
Editorial: e-artnow, 2013
ISBN: 9788074842528
Número de páginas: 144

Valoración: 8/10

RETOS:

Cuando bajan la luz

Estaba terminando de leer una obra de teatro cuando he notado que la luz perdía intensidad.
Hace unos días descubrí dónde estaba la iluminación del eBook.
Estaba tan a gusto que me hubiera quedado más... si no hubieran subido también la música.
Aun así he terminado el libro en el bar.

viernes, febrero 23, 2018

Good Evening!

No sé cómo me las arreglo, pero nada más dejar la maleta ya me he marchado a la cafetería. Que hay mucha gente cenando a estas horas.
Mi madre me ha preguntado si le he traído el libro y he debido mirarle como que conmigo no iba a cosa. No recuerdo qué libro tenía que traerle, creo que era el de Elia Barceló.
No entiendo que tenga varios libros empezados y no los termine. Finalmente he sacado el que traía para empezar después de Shakespeare, El último regalo de Paulina Hofmann, y como ha visto que no lo había empezado se lo ha quedado.
Espero tener en el eBook libros descargados y no leídos. Porque cuando en sus orígenes descargué libros eran para mi madre y obviamente yo me los había leído. Creo que puede haber alguno que no tenga leído.
De todas formas, siempre puedo pasarme mañana por Santos Ochoa. Que ya lo iba a hacer.

No podía

Esta tarde no podía quedarme en casa. Después de tener todo hecho he optado por venir a la cafetería. Tanto me da llevarme el eBook conmigo. Creo que terminaré esta obra de Shakespeare en un ratito.

Cosas del viernes

Hoy es uno de esos días en que aparecen personas que nos animan el día. Sin subterfugios, sin medias tintas. Personas que aparecen con toda la naturalidad y con una sonrisa enorme. 
De trabajo no voy a hacer nada hoy, pero lo que me apetece, después de haberme pegado la panzada planchando camisas y con la maleta casi hecha, es ir a la cafetería a tomar otra cerveza. Porque los viernes son de estar rodeados de gente.
Al fin y al cabo, yo creo que llegaré a Logroño a cenar. Quizás algo más tarde de lo habitual... 

Momentos de relax

Es genial cuando llega el viernes a las siete y puedes disfrutar de una cerveza.
Como me he propuesto marcharme esta noche a Logroño la cerveza me la tengo que tomar en casa: barrer, recoger, planchar, hacer la maleta y terminar algo de trabajo empezado. Es que no puedo dejar cosas a medio hacer. Así que me he puesto manos a la obra y espero terminar en dos horas. Pero lo primero es la cerveza.

Sin sueño

La noche que no duermo mis siete horas me desubica por completo. Eso pasó ayer. Y por la tarde llegué a cerrar los ojos durante diez minutos, que hubieran sido más si no me hubiera despertado el teléfono. Pero esos diez minutos fueron suficientes para sentirme mejor. 
Lo que ocurre, y por eso no me gustan las siestas, es que llega la una de la madrugada, hora tope que me impongo para no quedarme leyendo durante varias horas más... y estoy como ahora, sin sueño. Aunque sólo hayan sido diez minutos.
Así que me he leído la mitad de La tempestad de Shakespeare. No tiene mucho mérito, porque como es una obra de teatro cuesta muy poco leerla. 
Si hoy fuera lunes me preocuparía, pero siendo mañana viernes, ya tengo fin de semana para descansar algo más.
Intentaré dormir antes de las dos.

jueves, febrero 22, 2018

El tigre

Hay relatos que se leen tan rápido que apenas nos enteramos. Y este relato me ha llevado media hora, sobre todo porque tiene 60 páginas y la mitad son ilustraciones. Pero sobre todo he de decir que Joël Dicker sigue enamorándome y éste es un pequeño tesoro.
Es el primer gran relato de Joël Dicker, con que el se presentó a los 19 años a un concurso literario: una historia en la que ya abordaba sus temas preferidos, y tan inusualmente poderosa para un autor de su edad que el jurado la tomó por un plagio y decidió no premiarla. "Y si Usted es realmente el autor -le consoló la presidenta del jurado-, le garantizo que antes de los 30 recibirá un galardón importante". A los 27, Dicker ganó sus primeros grandes premios literarios.
Es un relato magistralmente escrito. Yo le hubiera dado el premio. Es una pequeña joya literaria para saborear en un rato, de esas que te deja un buen sabor de boca, y no porque termine bien o mal, sino por lo bien escrito que está.

Corre el año 1903 en la Rusia de los Zares. Un enorme tigre está masacrando aldeas en la lejana Siberia. El animal ataca a personas indefensas y el Zar se reúne a diario con sus consejeros para tratar de solucionar el problema. Tras varias aldeas y personas que han sido degolladas por el enorme animal, el Zar decreta que aquel que le traiga los restos del animal muerto recibirá el peso de la bestia en oro.
Partidas de hombres parten desde San Petersburgo para encontrar al tigre, que en la lejana Siberia sigue matando hombres y animales de carga.
Iván Levovitch, hijo de un carpintero, joven e inexperto, decide gastar sus pequeños ahorros para comprar un fusil y una montura, y se desplaza en solitario a la estepa rusa para encontrar el tigre, siguiendo su pista en las aldeas que ahora ya sólo tienen fantasmas.
El final se prevé. Porque a lo largo de todo el relato descubrimos la codicia del muchacho...

El libro me hace recordar a Julio Verne, concretamente a Miguel Strogoff, aquel correo del Zar, que yo lo leí en una versión infantil. Es obvio, porque se repiten temas: la Rusia zarista, el frío siberiano, principios del siglo XX, etc. Sería buena idea leer esa novela de Julio Verne en la actualidad, con visión de adulta. Las novelas ambientadas en la época de los Zares me gustan bastante.

LOS AUTORES:

Resultado de imagen de joel dicker
Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Se dio a conocer como escritor a los 19 años con su relato El tigre. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres (2014), obtuvo el Premio de los Escritores Ginebrinos. La verdad sobre el caso Harry Quebert (2013) fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa y, en España, fue elegida Mejor Libro del Año según los lectores de El País y mereció el Premio Qué Leer al mejor libro traducido y el Premio San Clemente. Traducida con gran éxito a treinta y ocho idiomas, se ha convertido en un fenómeno literario global y está siendo adaptada como serie de televisión por Jean-Jacques Annaud. El Libro de los Baltimore (2016) es su última novela.

Resultado de imagen de david de las heras ilustrador
David de las Heras (Bilbao, 1984) es un reconocido artista plástico e ilustrador. Se formó en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco y en Ilustración en la Escola Massana. Su trabajo como pintor ha sido expuesto en numerosas galerías españolas e internacionales. Ha ilustrado libros como Martín, de grumete a capitán, con textos de Arianna Squilloni, o Atlas de la España imaginaria, de Julio Llamazares, pero ha adquirido especial renombre por sus cubiertas, entre las que destacan títulos como Instrumental, de James Rhodes, o Kalimán en Jericó, galardonada con el Premio Junceda a la mejor cubierta de 2015. Su trabajo también se ha publicado en El País, ABC Cultural o El País Semanal

EL LIBRO:

Título original: Le Tigre
Autor: Joël Dicker
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Editorial: Alfaguara (1ª edición, noviembre de 2017)
Número de páginas: 60
ISBN: 9788420431741

Valoración: 9/10

RETOS:

La semilla de la bruja

Leer este libro me ha costado bastante, y eso que no es muy largo. Ahora bien, creo que se debe a que no he leído nada de Shakespeare, y esta novela me obliga, de alguna manera, a leer La Tempestad del clásico inglés (por algo habrá que empezar). 
La narración es buena porque Atwood escribe bien, pero la trama se me ha hecho algo pesada, creo que se debe sobre todo al desconocimiento total del argumento de esta obra de Shakespeare, donde la autora la reescribe. Sin embargo, es un libro que no recomendaría.

Felix Phillips es un director de teatro con cierta celebridad en una pequeña ciudad canadiense. Se encuentra preparando la obra de teatro La Tempestad cuando su socio Tony decide desembarazarse de él y darle la patada con la ayuda del Ministro de Cultura, Sal O'Nally, antiguo compañero de Felix, con el que se lleva muy mal.
Felix, que ha perdido recientemente a su hija de tres años, y que se quedó viudo al nacer la pequeña, decide desaparecer del mundo y se encierra en una casita semi-abandonada lejos del mundanal ruido. Allí habla con el fantasma de su hija Miranda, a la que ve crecer. Pero un día, cansado de esa vida de tedio y aburrimiento, decide buscar un trabajo y envía su currículum para dirigir un curso de literatura en un Correccional. No sabe lo que puede esperar de los presos, pero durante doce años empieza a preparar su venganza particular. Así, les lleva obras de Shakespeare y cada año hay más presos que se apuntan a sus clases para hacer teatro. Los presos le admiran. Un día, la mujer que se encarga de conseguir la financiación para esos cursos le dice que ese año vendrán a ver la obra de teatro el Ministro de Justicia, que ahora es Sal, y otros políticos, entre los que se encuentra Tony. Felix comprende que ha llegado la hora de preparar su venganza y despojarles de todo, haciéndolo a través de lo que mejor sabe hacer: dirigir una obra de teatro, que se convertirá en una especie de teatro interactivo, creando un paralelismo entre la obra de teatro La Tempestad y los políticos que irán a verla, haciéndoles participar en su propia obra de teatro. Y los paralelismos son muchos, o eso intenta crear Felix. 

Semilla de Bruja es uno de los apodos de uno de los personajes más especiales de la obra de Shakespeare.

LA AUTORA:

Resultado de imagen de margaret atwood
Nacida en 1939 en Ottawa y licenciada en la Universidad de Toronto, Margaret Atwood es una de las escritoras más prestigiosas del panorama internacional. En 2008 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y su nombre ha aparecido a menudo en la lista de candidatos al Premio Nobel. Tiene en su haber más de treinta volúmenes de poesía, numerosas colecciones de cuentos y quince novelas, entre las que destacan Nada se acaba (1979), El cuento de la criada (1983), recientemente adaptada a la televisión en una serie de mucho éxito, La novia ladrona (1994), Alias Grace (1996), El asesino ciego -que en 2000 ganó el prestigioso Booker Prize-, la colección de ensayos titulada La maldición de Eva y los volúmenes de cuentos Érase una vez y Un día es un día
La semilla de la bruja es la novela más reciente de la autora y forma parte de un ambicioso proyecto que se propone recrear las obras de Shakespeare, en el que participan Anne Tyler, Jeanette Winterson, Jo Nesbo y Tracy Chevalier, entre otros nombres conocidos. Atwood eligió La tempestad y así nació La Semilla de la Bruja, una espléndida puesta al día de un clásico universal.

EL LIBRO:

Título original: Hag-Seed
Autora: Margaret Atwood
Traductor: Miguel Temprano García
Editorial: Lumen (1ª edición, en enero de 2018)
Páginas: 329
ISBN: 9788426404404

Valoración: 5/10

RETOS:

Frío...

Llevo un rato en mi casa y no me daba cuenta de que tenía la punta de la nariz y los dedos helados.
Debo andar hoy con efecto retardado, porque acabo de caer en que ayer me fui y quité la calefacción.
Y claro que hace frío... Como que se me había olvidado echarla.

Desde las 7

A las siete y media estaba desayunando de manera ostentosa. Tanto que no me podido con todo.
Debería venir más a Logroño. Hay más cosas que hacer y una ciudad nunca aburre.

miércoles, febrero 21, 2018

40 minutos

Hoy he caminado durante 40 minutos sin parar. Hacía mucho tiempo que no caminaba tanto.
He llegado a la conclusión que debo caminar más que me encuentro oxidada.
Acabo de pasarme agua caliente por las plantas de los pies. No tengo ampollas, pero me turran. Debería haberme echado agua con sal, pero eso lo dejo para mañana en caso de que aún se me quejen los pies.

Extrañas sensaciones

Siempre que estoy en la residencia de mi abuela me entra una tristeza súbita. Es muy degradante que el ser humano termine así, y dentro de lo que cabe mi abuela habla, se ríe, no grita... Pero cuando vas allá con los ancianos y escuchas lo que dicen y gritan algunos, que no saben dónde están, o el que escucha y no puede hablar, o la que repite lo mismo sin cesar, o la señora que no sabía dónde meter sus manos. Se me encoge el corazón.
He llevado a mi abuela al salón de actos en una silla de ruedas, porque ya no tiene fuerzas para caminar por sí sola, y allí nos hemos acomodado. Mi abuela debe ser popular porque de repente estábamos rodeadas de varias sillas y familiares.
He salido con una pena infinita. No por mi abuela, que está mejor que muchos, pero también. Es que ir a un sitio de estos te deja tocada.