Estatua de Miguel de Unamuno enfrente de la casa donde vivió y murió, Salamanca
En Salamanca era habitual ver siempre mucha gente en la Plaza Mayor. A veces, regalaban algo y no se podía parar. En septiembre, en la Fiesta Grande (las fiestas de Salamanca coinciden en junio y septiembre con las de Haro) solían traer algún concierto que impedía a veces entrar en la plaza (de hecho, yo a Miguel Bosé no lo llegué a ver, pero sí lo escuché desde alguna calle cercana, porque pasaba por allí y no porque fuera mi intención ir a escucharle).
Hay muchos momentos multitudinarios en esa plaza, pero sobre todo recuerdo las rebeliones de la ciudad contra ciertas injusticias. Entonces... alguien se revisaba la bibliografía de Don Miguel de Unamuno y sacaba alguna frase que fuera idónea para la ocasión. Recordemos que Unamuno no era charro (*), sino vasco, pero Salamanca le acogió con las manos abiertas y es uno de los hijos adoptivos de la ciudad. Las anécdotas de Don Miguel recorren las calles de Salamanca, posiblemente muchas exageradas por la rumorología popular. Pero también es cierto que sus frases se han convertido en mantras en muchas de las ocasiones en que la ciudad se ha echado a la calle.
Porque yo viví el "Venceréis, pero no convenceréis", máxima sacada de la obra de Don Miguel para mostrar la injusticia sobre los documentos de la Guerra Civil Española acumulados en el Archivo y de los cuales los que hacían referencia a Cataluña marcharon a Cataluña.
Los charros y los que estábamos de paso nos echamos a la calle en un sinfín de ocasiones, elevamos las voces al cielo, nos rebelamos con esa consigna prestada de Don Miguel, pero de nada sirvió. Había demasiada política implicada. Los documentos catalanes del Archivo de la Guerra marcharon a Cataluña.
Durante años pasé por el Archivo, pero nunca tuve necesidad de entrar. En él se aunaban todos los documentos históricos que tuvieran que ver con la Guerra Civil Española. Todos, los de todo el país. Cualquier documento histórico que tuviera relación o hiciera referencias a la Guerra Civil marchaba a Salamanca. Así que cuando se llevaron una parte de esos documentos a Cataluña el Archivo se quedó cojo al faltar una parte.
En aquellos años yo salí a la calle porque era injusto. Pero hay tantas injusticias sin respuesta...
Fachada del Archivo (en realidad, yo salía en la foto, que la hice en la época de la polémica)
De todas formas, la consigna de Unamuno se me grabó para siempre. No sólo transmite esperanza, sino que tiene fuerza, nos da mucho impulso.
(*) Charro: Salmantino, salamanquino, gentilicio del nacido en Salamanca (pero ojo, que no es despectivo, es el gentilicio que más usan los propios charros).
No hay comentarios:
Publicar un comentario