jueves, mayo 31, 2018

A horas de que empiece junio

Con lo largo que se me ha hecho el mes de mayo, junio será coser y cantar. Siempre que un mes se alarga, el siguiente apenas lo siento.
Me parece tan lejana la semana de vacaciones y de fiestas locales que parece que han pasado varios meses desde entonces.
Yo creo que mayo se lleva todo lo malo del año. Y lo dice una persona que habitualmente tiene buena suerte.
Junio viene con otra semana de vacaciones, y aún no tengo los billetes de avión, pero me marcho, desconecto, claro que sí.
Con junio viene el verano, y aunque el verano tengo un exceso de trabajo, también es cierto que es la estación que más me gusta: días soleados, gente por todos los sitios, terrazas estivales, piscina, fiestas de pueblos, días largos... Y es que los días azules siempre ponen de buen humor a la gente.
Junio se va a pasar volando. Como si lo viera...

Como las mareas

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A veces las personas pasan por nuestras vidas como si fueran mareas. Unos vienen y otros van. Algunos vienen para quedarse y otros se marcharon a alta mar para no volver jamás. 
Hay veces que la marea nos trae grandes tesoros y en otras ocasiones se lleva las penas. A veces nos traen personas con las que hace tiempo que no teníamos contacto.
El trasiego de gente es constante en la vida de una persona. Unas personas se van y otras vienen. Y después de la tristeza por una despedida siempre puedes sonreír porque la persona que llega trae consigo una agradable coincidencia.

Las mareas nos traen cosas buenas y se suelen llevar las penas. Quizás algo de metafórico tiene el mar cuando calma tanto a la gente. Quizás por eso me gusta tanto el mar.

Habrá otros mares, vendrán otros barcos... unos se irán y otros se quedarán, llegarán muchos amaneceres junto al mar y adoraremos el crepúsculo al atardecer. Y entonces comprenderemos que cada marea es diferente, como es diferente el sol que se asoma cada mañana por el horizonte.

Despedidas dolorosas

Nueve años.
Se dice pronto, y no cuesta mucho escribirlo.
Nueve años con sus cosas buenas y con sus cosas malas.
Es doloroso decir adiós después de haber compartido tanto con alguien.
Las cenas de empresa, su boda, el funeral de su padre, los libros de su hermano, la dedicatoria para su hija, sus palabras de apoyo en momentos críticos, las risas e incluso los roces del día a día.
Ella empieza una nueva andadura y es costoso para los que seguimos sin ella. El roce hace el cariño y me quedo con los buenos momentos.
Espero que tenga suerte y que la fortuna le sonría en cualquier cosa que emprenda a partir de ahora.

miércoles, mayo 30, 2018

El paso del tiempo

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Cuando éramos pequeños adorábamos ir a la casa de mis abuelos. Era, como hoy en día es mi casa para mis sobrinas, como visitar una cueva llena de tesoros. Mis tíos tenían en su dormitorio una cometa con forma de dragón que ocupaba una de las paredes y que mi hermano y yo no nos cansábamos de mirar y admirar. De hecho, no nos cansábamos de tocar todo lo que tenían mis tíos. Había un cajón que tenía un sombrero de pirata, libros de texto antiguos (y muy pesados), manualidades varias, flautas y una guitarra, tebeos variados y un sinfín de cachivaches que hacían que nos olvidáramos del domingo. 
Cuando fuimos creciendo llevábamos a veces algunos deberes, porque mis tíos tenían una sala de estudio con una mesa gigante. Recuerdo que he hecho muchas veces deberes de matemáticas sobre esa mesa, ya que siempre eran las tareas que más me costaba y que iba dejando hasta el final. 
También en la casa de mis abuelos empecé a hojear cómics primero, a escuchar a Pink Floyd (uno de mis tíos tenía toda la discografía) y a mirar la colección de novelas de mis tíos, novelas que por aquel entonces no me llamaban la atención, ya que en la EGB yo no leía más que los libros que nos "obligaban" en clase. 
En casa de mis abuelos también se encontraba Rosaura, aquella muñeca que me regalaron con cuatro años y que me asustó tanto que se la tuvieron que llevar. Rosaura era una muñeca gigante que cantaba. Nunca me la llevé y un buen día desapareció, así que supongo que mi abuela se la daría a alguien o se la terminarían quedando mis primas. 
No sé por qué de repente me acuerdo de aquellos momentos. Las casas de los abuelos son gigantes. Ésta me gustaba porque había siempre gente.
En la casa de mis abuelos maternos era otro cantar. Yo me he perdido en el altillo entre baúles llenos de polvo, descubriendo tesoros -y cuando hablo de tesoros me refiero a objetos tan anticuados que tenía que preguntar para qué servían-, pero cuando esa casa se llenó de fantasmas, dejamos de buscar rincones secretos, y preferíamos ir a la casa de los otros abuelos, más moderna. 
Generalmente suelo hacer esos intentos de recordar cómo era antes, muchas veces sin éxito. Aquí en mi calle recuerdo que durante años estuvo el cartel de la antigua discoteca Pinocchio, un lugar que yo no conocí más que por las conversaciones de mis padres y de otros matrimonios de su edad, porque era allí donde iban a bailar cuando eran jóvenes. Tiempo después se levantó un edificio nuevo y el antiguo cartel de la discoteca desapareció. 
Con las casas de mis abuelos suelo recordar con mucha nitidez cómo era antes y veo cómo es ahora. Una de esas casas, por el hecho de que durante años no ha vivido nadie, se ha aplanado. La otra ha sufrido una progresión modernizadora y es propiedad de uno de mis hermanos. Es luminosa, nada que ver con la cantidad de sombras que había cuando era pequeña. Aunque a veces voy por el pasillo y les digo a mis sobrinas que hay fantasmas. Entonces echan a correr y ya no quieren ir solas. 
De todas formas, las casas de los pueblos son gigantes y tienen muchos rincones por descubrir. No me extraña que adoráramos visitar a los abuelos cuando éramos pequeños.

Pasada por agua

Sigue lloviendo, pero la lluvia no me va a quitar el deseo de tomar cerveza.
Como las terrazas ya están puestas, he optado por comer fuera, siempre con el libro cerca.

Analizando mayo

El mes de mayo, pese a que suele ser un mes tranquilo, se me ha hecho cuesta arriba. Generalmente es un mes que disfruto: una semana de fiestas locales, se relaja bastante el trabajo, comienza a hacer calor... Pero este año mayo ha sido de los peores que recuerdo.
Lo peor de todo fue ese robo en mi casa (delito menor) que en realidad es un allanamiento de morada (delito mayor), algo que ya ha trascendido al resto de los vecinos que me paran por la calle para preguntar.
La policía judicial sigue investigando.
También ha habido pérdidas dolorosas, como la de mi vecino Valentín, al que yo apreciaba de manera especial, o como la de Don Jesús, el sacerdote de mi pueblo, que ha sido casi inesperada.
En el supermercado una de las trabajadoras que conozco me ha preguntado si me ocurría algo en la espalda y le he explicado que tuve lumbago y que a veces tira al agacharme.
Los mejores momentos siempre están cerca de mis sobrinas, mis padres y mis hermanos. Recuerdo el cumpleaños de hace unos días y sonrío.
También he tenido otros momentos en que me he perdido irremediablemente en una mirada que me deja sin defensas. Que si una cerveza, que si una llamada. Tan adorable. Últimamente hemos hablado mucho...
De todas formas, ya no queda mucho para que acabe este mes tan gafe para mí.

martes, mayo 29, 2018

Las largas sombras


No conocía a Elia Barceló hasta que, hace unos meses, leí El color del silencio. Para mí es exquisita su narrativa, muy cuidada, muy pulida... independientemente de lo que nos cuente. Nos presenta a personajes cercanos, con sus vidas cotidianas y, por lo general, con secretos insondables. Y en Las largas sombras también hay grandes secretos.

"Los viejos pecados proyectan largas sombras." (Proverbio inglés)

Es el curso del 73-74 y un grupo de alumnos de un colegio programan un viaje a Mallorca, un viaje de fin de estudios que cambiará para siempre sus vidas, de una manera inesperada, increíble. A partir de entonces ese grupo de siete amigas, compañeras de clase, oriundas de Elda, ya no volverán a ser las mismas, y durante treinta y tres años arrastrarán un secreto inimaginable. 
Marga, ahora Rita Montero, es una célebre directora de cine que regresa a su pueblo natal, Elda, porque tiene intención de vender el piso de su tía. Allí se reencontrará con las chicas del 28, sus amigas del instituto, con las que comparte un terrible secreto. 
Magda, ahora Lena, la ha invitado a su casa, pero cuando Rita llega se encuentra con que el cuerpo de su amiga desangrándose en la bañera. Decide llamar a su amiga Ana, que está casada con David, un policía, y ellos se encargan de todo. 
Pero David y su compañero Gerardo sospechan inmediatamente de Rita, ya que todo ha ido bien hasta que la famosa directora de cine ha hecho su aparición.
Conocemos al resto de las chicas: Carmen (ninfómana y alcohólica), Candela (abogada y lesbiana), Tere (el nexo de unión para todas) y Sole (casada con un diplomático que vive en Cuba).
Poco a poco, la novela nos va redescubriendo a estas mujeres que han pasado la cincuentena y las jóvenes que fueron a Mallorca hasta que un hecho fatal lo cambió todo.
Y también conocemos a Mati, la compañera chantajista a la que todas odiaban y que desapareció en el mar Mediterráneo. ¿Pero qué ocurrió para que desapareciera...?
Hasta aquí puedo contar...

La novela despierta nuestra curiosidad con un secreto que se deja entrever entre sus páginas hasta el final, un secreto que consigue que no podamos parar de leer...

He disfrutado mucho con esta novela. Sabía que no me defraudaría.

LA AUTORA:

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Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) ha sido durante muchos años profesora de Estudios Hispánicos en la Universidad de Innsbruck, en Austria. Traducida a dieciocho idiomas, es una de las escritoras españolas más internacionales de la narrativa actual. Ha publicado numerosas novelas con gran éxito de público y crítica, como El vuelo del hipogrifo, Consecuencias naturales, Disfraces terribles, Anima Mundi o El secreto del orfebre, que le valió el reconocimiento más allá de nuestras fronteras y el título de "la dama de los mil mundos". También es autora de más de sesenta relatos y de La inquietante familiaridad, un ensayo sobre los arquetipos del terror en los relatos de Julio Cortázar, que fue su tesis doctoral. En 2017, con El color del silencio, Elia Barceló se ha confirmado como una de las grandes autoras contemporáneas de la narrativa española. 

EL LIBRO:

Título original: Las largas sombras
Autora: Elia Barceló
Editorial: Roca (1ª edición, en mayo de 2018)
Número de páginas: 379
ISBN: 9788417092719

Valoración: 10/10

RETOS:

Martes

Esta semana será una semana de cambios.
Cuando has convivido durante mucho tiempo con una persona y sabes que esa persona ha tomado una decisión irreversible ya cuesta asimilarlo.
Cuando eres consciente de que alguien va a salir de tu vida, alguien con quien pasas a diario entre cinco y ocho horas, después de años, te das cuenta de que el roce hace el cariño. Y cuesta.

Quizás por esto me he 'escapado' de la oficina hoy.
A veces da la sensación de que todo seguirá igual y un día, de la noche a la mañana, se produce un cambio que no tiene vuelta de hoja.
No conozco a nadie a quien le gusten las despedidas.

lunes, mayo 28, 2018

Libro y ensalada

Habitualmente no suelo hacer las comidas delante de un libro. O ceno o leo, pero esta novela me tiene enganchada, y como está noche hay Masterchef no creo que lea mucho, así que aprovecho cualquier momento para leer, incluso mientras ceno.

Terminando mayo

En otros meses de mayo en esta época ya hacía un sol impresionante, pero este año parece que no quiere parar de llover.
Hay demasiada humedad. Los días pasan lentamente y, poco a poco, nos vamos adentrando en esa época estival que trae días azules. Pero está tardando en llegar.

Rapidez

El viernes pedí libros a la Casa del Libro y el paquete ha llegado hoy. Esto es rapidez...
Me apetece leer el abecedario del crimen, pero también tengo ganas de leer la novela de Don Vicente Magro, a quien tuve el gran placer de conocer hace unos años. Este autor tiene a sus espaldas varios libros de leyes, pero éste es novela.

domingo, mayo 27, 2018

Reencuentros inesperados

Caminaba hoy por un lugar que siempre es mejor no visitar, ese hospital que hace tres años parecía mi segunda casa, y eso que iba de acompañante.
Entonces he oído mi nombre y un "no has cambiado nada". Cuando te ocurre eso excavas en la memoria y llegas al colegio.
Me ha hecho ilusión reencontrarme con una compañera de clase de cuando estudiaba BUP y COU.
Ella tampoco estaba muy cambiada.

Días completos

Hoy hemos celebrado el cumpleaños de mi hermano que es mañana. Mis sobrinas, encantadas con entregar y abrir paquetes, han dicho que ellas regalaban conmigo y le han dicho lo que había antes de abrirlo.
Así que mañana seguiremos de cumpleaños.
En cuanto al resto... hemos visitado el hospital porque está ingresada la hija de dos años de un primo. Para mí es terrible entrar en el área de pediatría y ver a niños tan pequeños. La pequeña no parece tener nada grave, pero no deja de ser violento ver a niños pequeños con el pijama del hospital.
También hoy es el momento de decir adiós a Don Jesús, el cura de mi pueblo. Llevaba unos meses enfermo, pero tanto como para que se haya ido de una manera tan repentina...
Volviendo a cosas más alegres, la piscina ya está preparada. Seguramente el próximo fin de semana se abrirá la temporada de piscina.
Hemos tenido que ir corriendo a los columpios de la urbanización porque ha empezado a llover y era imposible estar en cualquier parque.

De limpieza

Como ayer por la mañana estuve trabajando hoy me toca hacer la limpieza semanal, pero me cuesta mucho despegarme del libro.
Siempre ocurre lo mismo. Entre dos actividades diferentes siempre me dejo llevar por la más placentera.

sábado, mayo 26, 2018

De qué hablo cuando hablo de escribir


Murakami no es para todos los públicos. Siempre he pensado que es un autor que o te gusta mucho o no te gusta nada. Ni que decir tiene que para mí es un escritor magistral, pero no se lo recomendaría a lectores que prefieran lecturas realistas, porque Murakami mete en sus historias otras dimensiones, algo que hace que sus libros parezcan a veces fábulas.
Sin embargo, además de las novelas al uso y los relatos breves, también escribe ensayos. Y De qué hablo cuando hablo de escribir es un ensayo, que a mí me ha encantado, quizás por lo que me toca de cerca.
En las páginas de este libro, el autor nos cuenta cómo llegó a convertirse en el escritor que es hoy, es un repaso a sus orígenes como escritor, a su individualismo, a los procesos para escribir una novela, sobre los premios literarios y sobre las editoriales, y finalmente sobre la salida al exterior.
Un buen día, Murakami, que regentaba un bar musical en Tokio, tuvo una inspiración mientras estaba sentado en las gradas de un partido de béisbol y comprendió que quería escribir libros. Explica, que yo ya lo había leído en otra novela del autor, cómo en su primer libro, Escucha la canción del viento, escribió algo que no le gustó, así que decidió buscar su estilo escribiendo a máquina y en inglés una novela que luego tradujo al japonés, y así encontró su estilo. De hecho, con esa novela ganó un premio de autor novel, que le lanzó a un mundo desconocido para él.
Creo que es un magnífico ensayo para cualquier persona que quiera adentrarse en el mundo de la literatura, para todo aquel que quiera escribir y publicar libros: 
Inspiración + Perseverancia + Relecturas del borrador.

EL AUTOR:

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Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tamizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España, ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras, concedida por el Gobierno español, y el Premi Internacional Catalunya 2011. Tusquets Editores ha publicado diecinueve de sus obras: doce novelas -entre ellas las aclamadas Tokio blues. Norwegian Wood y Los años de peregrinación del chico sin color-, y las personalísimas obras De qué hablo cuando hablo de correr y Underground, así como cuatro volúmenes de relatos. En De qué hablo cuando hablo de escribir, el autor revela con una sinceridad no exenta de encanto las claves para desentrañar el origen de su escritura.

EL LIBRO:

Título original: 村上春樹 翻訳 (ほとんど) 全仕事 (Shokugyō to shite no shōsetsuka)
Autor: Haruki Murakami
Traductores: Fernando Cordobés y Yoko Ogihara
Editorial: Tusquets (1ª edición, en abril de 2017)
Colección: Andanzas nº 903
Número de páginas: 296
ISBN: 9788490663998

Valoración: 9/10

RETOS:
Y lo incluyo en el mes temático: Mayo: mes de la metaliteratura.

Balcones floridos

Suelo observar lo que me rodea y esta mañana muchos balcones me recordaban que estamos en primavera.
Ya puedo descansar para el resto de fin de semana.

viernes, mayo 25, 2018

¿Y ahora...?

Es viernes por la noche. Se me ha mojado el pelo al volver a casa, pero no me ha importado.
Mañana por la mañana también trabajaré.
En Logroño hay bastante jaleo con la celebración del Día de las Fuerzas Armadas. Mis padres me han preguntado si voy a ir, yo que huyo de las concentraciones de multitudes... Tengo trabajo y si no lo hubiera tenido hubiera buscado algo. Pero hubiera huido de las masas multitudinarias.
Iré el domingo porque tendremos celebración de cumpleaños, y porque quiero estar con mis chiquillas. Según me han dicho "nuestro parque" y "nuestros columpios" han sido invadidos por soldados y material bélico de exposición. Me pregunto si el domingo lo habrán quitado...
Está terminando mayo, y menudo mes...

Ni que me faltaran libros

Estaba leyendo, antes de marcharme, que en un rato tengo una reunión, cuando he sentido la poderosa necesidad de reanudar "el abecedario del crimen" de Sue Grafton y entonces he entrado en la página web de una librería virtual.
No han sido dos libros de Grafton los que he comprado únicamente.

Mensajes que llegan con el viernes

Mis sobrinas se esmeran cada vez más a la hora de enviarme mensajes. Una escribe y la otra dibuja. Y al final siempre me llegan mensajes por duplicado.
De esos mensajes que hacen sonreír...

jueves, mayo 24, 2018

Algunas tormentas

Hay esta noche una tormenta impresionante encima de mi edificio, y es inquietante saber que vivo debajo del tejado y que el cielo se ilumina sin parar sobre mi cabeza.
De pequeña me daban mucho miedo las tormentas. Cuando me contaban mitos clásicos creía que eran Zeus y todos los dioses griegos enfadados entre sí. Me imaginaba a las diosas griegas disputándose la manzana de la discordia, y a Zeus poniendo orden.
Con el paso de los años aprendí a disfrutar de las tormentas, sobre todo en verano.

Placeres que nadie puede robarnos

Ayer empecé un libro que tiene mucho de experiencia personal y poco de ficción; el autor viene a contarnos cómo se convirtió en un escritor de éxito.
Y hay muchas partes con las que me identifico, sobre todo cuando habla de que apenas tenía tiempo libre y el poco que tenía lo dedicaba a leer y escuchar música. Que nadie le pudo robar jamás ese placer...
Un placer que supone alegría...

Lo inesperado

Mañana entra en vigor la nueva normativa de protección de datos y tengo un sinfín de correos electrónicos que me dicen que confirme mi consentimiento para el uso de mis datos.
No he confirmado ninguno.
He estado mirando por encima la nueva normativa y es mucho más rigurosa.

Se va acercando el fin de semana y tengo otro cumpleaños a la vista...

Las ocho montañas


Hay libros en los que me cuesta entrar. Y con éste me costó muchísimo entrar en la historia, pese a que soy una persona amante de la montaña, aunque hace mucho que no me dedico a caminar por ellas. Al final me ha gustado el libro y, tras haber leído la vida del autor, pienso que hay mucho de autobiográfica.
En un principio esta novela parece que no nos cuenta nada y, sin embargo, nos está contando infinidad de cosas. Y sobre todo habla de la amistad, la verdadera amistad forjada con el paso de los años.
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Monte Rosa, Alpes italianos

Piero es un adolescente de Milán que va todos los veranos a un pequeño pueblo de los Alpes italianos, Grana. Su padre es un entusiasta alpinista mientras su madre se queda en la casa de alquiler e intenta conocer a la gente del pueblo. Es la madre la que consigue que Piero conozca a Bruno, un chico del pueblo que pastorea vacas y a quien Piero ha observado cuando sale por los prados.
Piero y Bruno se hacen muy amigos, y Bruno es acogido por los padres de Piero como un hijo más. De hecho, el padre de Piero quiere llevarse a Bruno a estudiar a Milán, hasta que aparece el padre alcohólico de Bruno y les hace cambiar de opinión. Desde entonces Piero tardará en regresar a Grana y, cuando lo hace, han pasado muchos años. Su padre ha fallecido y le ha dejado en herencia una finca en la montaña con una casa semi derruida. Sólo Bruno sabe dónde se encuentra y le ayudará a construirla, convirtiéndola en un espléndido refugio de montaña que servirá para retiro espiritual de los dos amigos.
Y es que Piero regresa a Grana para quitarse el polvo de la gran ciudad. Sabe que Bruno nunca se moverá de allí, que nunca se alejará de sus adoradas montañas. Pero Piero necesita viajar y conocer el Himalaya, donde un portador de gallinas le explica que en Nepal creen que no hay vida suficiente para subir a una montaña altísima que está rodeada por ocho montañas más ligeras. Piero cree que su amigo Bruno es como esa gran montaña que se encuentra en el centro, mientras él va subiendo las otras ocho montañas.

Reconozco que a veces, y sobre todo al principio, se me ha hecho algo pesado. Después se lleva mejor. El libro además está bien diferenciado, con una parte que se refiere a la adolescencia de los dos jóvenes, cuando Piero entra en contacto con la montaña y conoce a Bruno; después en la parte central Piero ha estado muchos años que no ha visitado ningún monte y la muerte de su padre le hace regresar a la montaña y reanudar su amistad con Bruno; y finalmente nos encontramos a dos hombres de cuarenta años, que intentan rehacer su vida, siempre con la montaña como trasfondo, y mientras Bruno prefiere quedarse en sus queridas montañas, Piero va en busca de otras montañas más altas...

EL AUTOR:

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Paolo Cognetti (Milán, 1978) ha trabajado como documentalista, y ha sido durante mucho tiempo un enamorado de Norteamérica, especialmente de Nueva York; allí pasó temporadas antes de irse a vivir, a los treinta años, a un pueblo de los Alpes italianos. Ahora reside entre su ciudad natal y la montaña, desde donde escribe. Ha publicado recopilaciones de cuentos, guías de Nueva York y de su literatura, ensayos sobre escritura y un diario de la vida en la montaña, El muchacho silvestre (2017). Sus obras han sido traducidas a distintos idiomas.

EL LIBRO:

Título original: Le otto montagne
Autor: Paolo Cognetti
Traductor: César Palma
Editorial: Literatura Random House (1ª edición, marzo de 2018)
Número de páginas: 239
ISBN: 9788439734123

Valoración: 8/10

RETOS:

miércoles, mayo 23, 2018

Ciudades de paso

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Pozo de los deseos en el Huerto de Calisto y Melibea, Salamanca

Esta mañana me han hablado de Salamanca. Y no muy bien. Me han dicho que es una ciudad en la que es difícil vivir, y en parte la persona que me lo ha dicho tiene razón. 
Desde que me fui no he vuelto, pero siempre la llevo en mi recuerdo, y es un buen recuerdo. Pero siempre fui consciente de que era una ciudad de paso. 
A veces recuerdo lo mucho que me costaba cambiar los paisajes verdes y montañosos por la llanura seca de la meseta. Miraba por la ventanilla del tren y sentía una especie de melancolía, y entonces comprendía lo mucho que me costaba alejarme de mi tierra. Al regresar era otra historia, porque algo dentro de mí me llenaba de alegría. 
Muchas veces he pensado en volver y creo que no lo hago ni como turista, porque prefiero quedarme con los buenos recuerdos de esa ciudad. Al fin y al cabo conozco sus universidades, sus museos, su casco viejo, sus estatuas y cantidad de chascarrillos. 
No lo echo de menos. Al final adoro estar en mi tierra y Salamanca siempre la recordaré como una ciudad de paso.

Minutos que pasan

Esta mañana he estado tanto tiempo en Correos que me han sacado unos cuadernos para colorear mandalas, con el fin de mirarlos. He comprado dos de cuentos infantiles. A mí colorear algo ya dibujado en vez de calmarme me estresa: me gusta dibujar, pero no pintar un dibujo ya hecho.
Un rato después he pedido unos sobres de papel y me han regalado dos sobres gigantes de Correos, me han echado unos sellos turísticos y me he puesto a decorar los sobres ya cerrados.
Me ha dado tiempo a hacer muchísimos dibujos. Cuando mi hermano ha visto los sobres, le he explicado todo lo que da de sí estar en Correos.
Pensaba que había hecho una foto a los sobres, pero seguramente lo he pensado y al final se me ha pasado.
Mis sobrinas esta tarde estarán encantadas, aunque hasta que no me escriba una una carta y la otra me haga un dibujo no recibirán sus cuadernos de mandalas infantiles.

Lluvia de mayo

A veces llegan momentos inesperados, que jamás hubiéramos pensado que llegarían.
Se acercan cambios importantes que a mí me afectarán seguro. Al final cuando hay cambios, del tipo que sean, se espera que sean para mejor, y al final los tenemos que afrontar de la mejor manera posible.

martes, mayo 22, 2018

Caracolas de mar

Cuando era pequeña leí un cuento en el que decían que si acercabas el oído a las caracolas de mar se podía escuchar el mar.
Durante mucho tiempo quería ir al mar para buscar una caracola, pero nunca encontré una. Y además escuchaba el mar en directo cada verano.
Hoy en día sigo sin encontrar una caracola para escuchar el mar. Para esos días tempestuosos en que necesito paz. No sé por qué me he acordado esta noche de las caracolas de mar, porque estoy muy tranquila.
Ha sido como un pensamiento relámpago que aparece y a los pocos minutos te has olvidado. De todas formas, tengo que encontrar una caracola para escuchar el mar.
En realidad quiero comprobar si es cierto. Y quizás sería preferible seguir con la duda y creer que en las caracolas se oye el mar. No vaya a ser que cuando encuentre mi caracola no se escuche nada...
Igual prefiero esa ilusión.

Noches calurosas

Así que mi hermano se queda en mi casa esta noche. Seguro que ve los regalos e intenta adivinar lo que le he comprado.
De hecho, él ya sabe que esta tarde iba a comprar su regalo...

Ahora nos tomaremos unas cervezas frías antes de cenar, comentando el día... Ya era hora de que subieran las temperaturas.

La dedicatoria

En la librería se han quedado mirándome porque no paraba de escribir la dedicatoria.
Para mí escribir una dedicatoria en un libro es entrar en ebullición. Escribir una dedicatoria para la persona que recibirá el libro es algo muy íntimo.
Y he entrado en una espiral en la que no podía parar de escribir. Porque la persona que recibirá el libro el lunes -o quizás el domingo- es alguien muy especial.
El libro es un libro de cómics que cuenta el origen del castellano y el motivo por el que La Rioja es tan importante para nuestra lengua.
Así que es un magnífico regalo para que, a su vez, mi hermano les haga un regalo a sus hijas.

Creo recordar que el año pasado también le escribí una dedicatoria con gran inspiración.

Regalitos de cumpleaños

Después de visitar varias páginas en internet buscando un regalo para mi hermano, he optado por ir a una sastrería en busca de una camisa, pero le he comprado dos. Después me he pasado por la librería con intención de comprarle un libro, pero todo era de ficción. Así que le he comprado un libro de cómics para que lo lea él y se lo lea a sus hijas. Y yo también he traído el último de Elia Barceló para mí.
Es el riesgo de entrar en una librería... Siempre ocurre.

Una cabezadita

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Cuando he llegado a casa me he puesto a leer y he terminado echándome una cabezadita. Eso quiere decir que a medianoche ya se me ha pasado la hora de cenar y que tardaré un rato en dormir cuando llegue la hora en que apago la luz todas las noches.
Debería intentar dormir, o por lo menos leer un rato hasta que se me cierren los ojos.

Hoy es uno de esos días que me encuentro desubicada, pese a que sé que es lunes. Pero por lo que sea estoy como en una especie de limbo. 
A veces me da la sensación de que no sé dónde echo las horas del día...

lunes, mayo 21, 2018

La fragancia de la lluvia

Cuando volvía a casa estaba lloviendo. Olía genial. Iba con una señora que me ha dicho que hace unos días me vio con un niño. Y le he dicho que sería el hijo de alguna amiga. Y entonces me ha respondido: "No, con un niño de tu edad".
Me he echado a reír. Aquí no puedes dar un paso sin que se entere medio pueblo...
Sigue lloviendo. Estoy contenta hoy.

La recta final de mayo

Aún no le he comprado el regalo de cumpleaños a mi hermano. Pero antes de él esta semana tengo dos cumpleaños.
Y esta noche una amiga ha tenido a su bebé. Así que hay celebraciones por todos los lados.
En cuanto a mi hermano es harto difícil comprarle un regalo, aunque aún tengo ocho días por delante.
Comienza una nueva semana y entramos en la recta final de mayo.

Estoy escuchando un moscardón que hace mucho ruido. Las moscas tienen tres días de vida, así que si no sale por las ventanas terminará pereciendo en unos días...

domingo, mayo 20, 2018

La buena tarde

Con la temperatura que hacía esta tarde, lo último que apetecía era ir a casa. Y además ir a la catedral me ha dejado 'tocada'.
Así que me he sentado en una terraza con un libro y una cerveza. Algo que ya pensaba hacer, porque en el último momento me he metido el libro en el bolso...

Dentro de una hora

En una hora iré a la catedral. Es lo mínimo para una despedida en condiciones.
No me gustan las despedidas, y es que no conozco a nadie que le guste decir "adiós".
Pero hoy tiene que ser así...

Parece que es primavera

Hoy hace un día espléndido. Se puede decir que por fin ha llegado esa primavera tan ansiada.
Es un dilema por las mañanas cuando no sé si es suficiente o no la manga corta. Y es que en este momento la chaqueta estorba.
Hoy me he quedado a comer en mi casa.

Lo que no se olvida

Ayer estaba sentada en un banco en la ermita de mi pueblo, con mi madre y los padres de un amigo. Escuchaba su conversación y entonces levanté los ojos. Mi mirada se cruzó con otra mirada. No sé cuánto tiempo llevaría observándome, pero cuando le miré desvió los ojos. Él fue mi primer amor y hacía muchos años que no le veía. No ha cambiado mucho.
Hoy en día hay infinidad de libros que hablan de las relaciones tóxicas. Lo mío con él fue una relación amor-odio tan profunda que no podíamos estar juntos pero tampoco podíamos estar el uno sin el otro. Había momentos en que estábamos juntos y estábamos tranquilos, pero a los diez minutos ya estábamos discutiendo. Fue un amor que duró años y, entre medias, él estuvo con otras y yo estuve con otros. Él sí que me preguntaba, yo prefería no saber con quién había estado. Y, pese a todo, volvíamos el uno al otro, con esa especie de atracción indescriptible que se tiene con algunos amores. Parecía una competición a ver quién aguantaba más. Hasta que en unas fiestas nuestras palabras fueron tan dañinas por ambos lados que le dije que no quería saber nada más de él. Y me alejé. En el mismo momento en que le saqué de mi vida sentí como si me hubiera quitado de encima una losa muy pesada. 
Cada 10 de marzo me acuerdo de su cumpleaños. Pero no se me pasa por la cabeza siquiera llamarle. Pienso que "hoy es 10 de marzo" y me olvido. 
Con su hermana me llevo muy bien. A veces hablamos. De hecho, ayer hablamos. Por supuesto su hermano es tema tabú, por lo menos para mí. Sí que con su madre he coincidido alguna vez en la peluquería y habla de su hijo. No sé si lo hace por llamar mi atención o no, aunque yo me enfrasco en mi libro y no quiero saber nada del tema. Con su padre también me llevo bien. 
Y es que creo que hace muchos años toda su familia pensaba que terminaríamos juntos. Igual hubo una época en que podíamos haber estado predestinados, habernos casado y tener hijos; y también nos habríamos divorciado. Algo tan demoledor no podía durar, y hay cosas que se ven venir. Creo que lo mejor que pude haber hecho fue sacarle de mi vida. Y estoy segura de que fue algo bueno para los dos. 
Ayer debía haber sentido indiferencia, pero no es precisamente la indiferencia la que me inundó. Lo que sentí es cierto apego, cierta nostalgia, aunque ya no hay amor ni sentimientos similares. Lo que queda es cierto aprecio, cierto cariño, aunque me guardaré muy bien de mostrarlo. Muchos años después es otra persona quien hace que tenga cosquilleos en el estómago, una persona que transmite calma, entre otras cosas. 

Una vez en el opening de uno de los capítulos de Mujeres Desesperadas escuché que las relaciones del pasado siempre nos preparan para algo mejor. Y es que siempre llega alguien que nos hace tocar el cielo con las yemas de los dedos, que nos brinda momentos únicos. Lo que tengo claro es que no quiero en mi vida personas tóxicas. Y con esto no quiero decir que ese primer amor fuera en sí mismo una persona tóxica, lo verdaderamente tóxico era la relación amor-odio que los dos teníamos, algo que era superior a nosotros mismos. Y aguantar eso tiene un límite.
Con el tiempo aprendimos a mantenernos alejados. Ninguno de los dos se acercará al otro, ambos lo sabemos. Pero tampoco nos mantenemos tan alejados. En realidad él se encontraba a diez metros de mí, y yo me sentí agobiada y me levanté para alejarme de él. Y allí donde mirara... allí estaba él. Así que opté por lo más cómodo: me evadí y pensé que nada de todo aquello iba conmigo. 

Estoy pensando en lo tranquila que estoy en el momento actual. 

Junio: Mes temático de la novela histórica

Laky, del blog Libros que hay que leer, nos trae un nuevo mes temático. Así que junio lo dedicaremos a la novela histórica. Se trata de leer al menos un libro de ambientación histórica a lo largo del mes.
Me apunto a este mes temático, y eso me recuerda a que en mayo aún no he leído un libro que se pueda incluir en la "metaliteratura", aunque aún me quedan diez días...

Las instrucciones se encuentran AQUÍ.

Mis novelas históricas:
- Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes

Instrumental

Hay libros duros de leer por el argumento que cuentan, y cuando sabes que es una historia real te revuelve algo por dentro. Esta novela, escrita en primera persona por el concertista de piano James Rhodes, es magistral. Cuenta su historia y cómo lo que le ocurrió en su infancia le destrozó física, mental y espiritualmente. Y cuenta cómo, en la medida de lo posible, él ha conseguido rehacer su vida, superarlo (aunque deja claro que hay partes de su historia que no se superan) y cómo la música fue uno de los detonantes para seguir adelante. 
Es una historia muy dura. James Rhodes fue violado a los seis años por su profesor de gimnasia del colegio, y siguió soportando esta situación durante cinco años. La única profesora que intuyó que algo ocurría lo puso en conocimiento de la dirección del colegio y nadie le hizo caso, nadie tomó cartas en el asunto, y Jimmy siguió soportando esta serie de violaciones en un silencio absoluto.
Cuando cambió de colegio se prostituía en otro colegio porque para él era lo más normal. Intentó suicidarse en varias ocasiones, estuvo encerrado en psiquiátricos, se casó y tuvo un hijo, y comprendió que nunca podría tener una relación normal. Hasta que llegó Hattie, su esposa actual. 
Sin embargo, él sabe que siempre estará en la cuerda floja, que su asentada vida actual puede decaer en cualquier momento. El abuso físico le produjo problemas graves de espalda que se materializaron años después. En cuanto al nivel moral y espiritual le produjeron daños irreversibles, tanto como para desear acabar con su vida de una vez por todas y en varias ocasiones. Dos cosas le salvaron: al principio fue la música (hoy en día es un exitoso concertista de piano que lucha contra las reglas establecidas con respecto a la música clásica, que están obsoletas) y luego está su hijo Jack, del que no tiene la custodia, pero al que adora por encima de todas las cosas.
El libro se hace llevadero porque el autor nos entrega una melodía de música clásica en el título de cada capítulo. Y para mí ir leyendo mientras de fondo suena la música elegida por un experto en música clásica... ha hecho que la lectura sea más llevadera. Con esto quiero decir que el compositor escribe genial los hechos, pero lo que cuenta y que sea tan explícito a veces... es un hueso duro de roer. Al fin y al cabo está contando una experiencia horripilante como es la violación continuada a un menor desde su propia experiencia personal. Es duro, vaya que sí... 
A veces me daba la sensación de que cada melodía está en consonancia con lo que cuenta: música dura en los capítulos de la infancia, música más alegre cuando conoce a Hattie... Y me quedo con una que me ha parecido magnífica y que podría resumir el libro en sí mismo: Variaciones Golberg, aria capo, de Bach, tocada al piano por Glenn Gould. Que todas las partes musicales son fantásticas, pero ésta es magistral.

EL AUTOR:

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James Rhodes nació en Londres en 1975. Para entender su vida, es tan importante saber que trabajó en un Burger King o como hombre de negocios en la City londinense como que ahora es uno de los principales renovadores de la (así llamada) música clásica. Su cruzada para acercar los más célebres (y atormentados) compositores a todo tipo de oyente dirige todas sus acciones: conciertos tanto en teatros de relumbrón como en salas del circuito del pop, acuerdos con discográficas como Warner pero también con su propio sello (Instrumental), artículos (tan polémicos como empáticos) para cabeceras como The Telegraph y The Guardian, documentales como Notes from the inside, de Channel 4, donde conversó (y tocó para) pacientes con problemas mentales. Rhodes sigue ahora queriendo llevar una vida tranquila, aunque reconoce (con sorna) que es más fácil que acabe acostándose con Rihanna. Conserva a su mejor amigo, Matthew, aunque en todo el proceso judicial para poder publicar Instrumental, que su ex mujer intentó prohibir, lo han ayudado amistades como Benedict Cumberbatch o Stephen Fry. Es una celebridad en el mundo anglosajón, aunque tiene claras sus prioridades: los cigarrillos Marlboro, la Chacona de Bach y el amor por los suyos.

EL LIBRO:

Título original: Instrumental. A Memoir of Madness, Medication and Music
Autor: James Rhodes
Traductor: Ismael Attrache
Editorial: Blackie Books (9ª edición, en enero de 2017)
Número de páginas: 279
ISBN: 9788416290437

Valoración: 9/10

RETOS:


Ley de vida

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Hoy es un día de luto. Ha fallecido una persona a la que tenía mucho aprecio desde que le conocí. Se llamaba Valentín y era mi vecino. 
Hay personas que pasan por nuestra vida sin más. Pero Valentín deja huella. El día que le conocí me hizo una pregunta que me puso contra las cuerdas. Desde entonces nuestra relación ha sido buena, muy buena. 
En el último mes sé que no estaba bien. Yo preguntaba a personas cercanas a él y me decían que estaba muy malito. 
Y le recuerdo tomando café, o leyendo el periódico. Le recuerdo en una conversación que tuve con él hace meses, cuando me dijo que se estaba quedando sin corazón. Escribí sobre mi vecino hace unas semanas, sobre la enfermedad del Krohn que viene años soportando. Pero hoy su corazón ha dicho "basta".
Aún me da la sensación de escuchar su voz, de cuando me preguntaba algo, le recuerdo en las últimas reuniones de vecinos, cuando se asfixiaba al hablar pero todo el mundo se cernía a un silencio sepulcral para escucharle. 
Pese a que era algo que podía pasar cualquier día siento una pena insólita. Una pena inabarcable...

sábado, mayo 19, 2018

De aquí para allá

Llevo todo el día moviéndome de un lado a otro.
Esta mañana he trabajado, pero ha sido un rato en que he disfrutado.
En mi pueblo he visitado un "full track" que han inaugurado hace un mes. Me ha encantado. Y luego me ha tocado colocar medallas en un evento deportivo.
También he comprobado que me ha cogido el sol esta mañana.

Eventos deportivos

Esta tarde he acudido a un evento deportivo a un paraje espectacular cuando hace sol.
Y es que esta tarde de primavera hace una temperatura muy agradable.

viernes, mayo 18, 2018

Minutos de placer

Cómo me gustan estos minutos de placer sin estar pendiente del reloj... Como si me quiero quedar leyendo hasta las cuatro de la madrugada.
Que nadie diga que la felicidad no existe cuando podemos disfrutar de ella en las cosas más cotidianas...

Viernes... por fin

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Pese a que mañana tengo que trabajar no importa, porque ya es viernes. Mañana puedo remolonear en la cama, puedo deleitarme con las letras y música de la última novela, puedo desayunar tranquila... Esas cosas que se hacen durante el fin de semana, y aunque a media mañana tenga trabajo. No importa. 
Mañana por la tarde además estaré con mis amigos en una actividad deportiva. Y estar con los amigos siempre es agradable.
De momento voy a cenar y voy a olvidarme de todo... hasta mañana.