sábado, septiembre 30, 2023
La vuelta
viernes, septiembre 29, 2023
Jardines de Bóboli
jueves, septiembre 28, 2023
Visitando Pisa
miércoles, septiembre 27, 2023
El David
martes, septiembre 26, 2023
En Florencia
lunes, septiembre 25, 2023
Isla de Burano
domingo, septiembre 24, 2023
El gran canal
sábado, septiembre 23, 2023
En Venecia
viernes, septiembre 22, 2023
Viaje a Estocolmo: La gastronomía
Siempre intento probar la comida típica del país que visito. Aunque algún día comí pizza en un lugar impresionante, porque tenía unas vistas extraordinarias al canal que separaba Gamla Stan de Djurgarden, lo cierto es que en Suecia se come mucho pescado y mucha ensalada. Y es curioso, porque uno de los platos típicos son los fish & chips.
También merece la pena gastarse un poco más y comer en una terraza en la plaza Stortorget, en pleno corazón de Gamla Stan y con unas vistas de lujo.
El día que comí en una terraza en Stortorget con una panorámica preciosa de las casas de colores que llaman la atención de la plaza, pedí una magnífica ensalada de gambas.
De segundo tomé un plato muy tradicional: el Kottbullar, que son pequeñas albóndigas que se preparan con cebolla, carne de res, de cerdo, huevo y leche y posteriormente se fríen con manteca.
El postre típico es un rollo de canela (Kanelbullar) que está delicioso.
En cuanto a la cerveza, no pasan de cierta graduación, porque allí son muy estrictos con el alcohol, pero sí que es cierto que entré en un restaurante mexicano donde pude tomar una jarra de Carlsberg.
En general, se come bien en Estocolmo. Más ligero que aquí.
Viaje a Estocolmo: La corona sueca
En Suecia no merece la pena cambiar dinero, porque en casi todos los sitios se paga con tarjeta, incluso hay lugares donde no cogen dinero en efectivo.
De hecho, no había siquiera casas de cambio. Ahora bien, en un cajero el primer día saqué dinero en efectivo y reconozco que me duraron casi toda la semana porque casi siempre pagaba con tarjeta. Si regresara en un futuro a Suecia tengo claro que no sacaría dinero.
Una corona sueca equivale a aprox. 0,084€.
Viaje a Estocolmo: La Casa de la Nobleza
El segundo día en Estocolmo me había apuntado a un free tour, pero no llegué porque no conseguí encontrar la estatua de Gustavo Adolfo. Casualmente dos horas después me di de bruces con la estatua.
Y es que, cuando salí del metro en Gamla Stan, salí por el acceso contrario, y aún no había pateado suficiente la ciudad como para saber que sólo tenía que cruzar los pasajes del metro en dirección contraria.
La estatua de Gustavo Adolfo se encuentra delante de un edificio majestuoso. Es la Casa de la Nobleza (Riddarhuset) y llamaba mucho la atención, porque era imponente.
Se construyó en el siglo XVII para hacer las asambleas parlamentarias y para consejos del Estado mayor. El edificio fue diseñado por Simon de la Vallée, Heinrich Wilhelm y Joost Vingboons que introdujeron el estilo arquitectónico sueco y lo mezclaron con el estilo clasicista.
El edificio se abandonó en 1865-66, cuando desaparecieron los cuatro poderes parlamentarios. Hoy en día es una entidad privada, aunque a veces es utilizado por la Administración Pública.
El sepulturero y la Tierra Negra
No es el primer libro de la saga, pero se puede leer independientemente del primero, El libro del sepulturero. Y así me encuentro, sin quererlo, con un libro magnífico, que me ha hecho disfrutar muchísimo.
Viena, 1894. En un sarcófago del Museo de Historia del Arte aparece, momificado, el cuerpo de un eminente profesor, Alfons Strössner, que todos pensaban que estaba de viaje en Egipto. El inspector Leo Herzfeldt será el encargado del caso, y para ello tendrá que entrevistarse con su hija Charlotte Radoldy y Clemens, el marido de ésta. Ella también es egiptóloga, como su padre. Pero desde el primer momento Leo ve algo raro en esta pareja. Además, es siniestro pensar que todos los estudiosos que descubrieron la tumba de Deir el-Bahari están muriendo en extrañas circunstancias. Además tiene que investigar con Paul Leinkirchner, que se mofa de Leo por sus orígenes judíos.
Además, están apareciendo los cadáveres de jovencitos mutilados en sus partes íntimas, y la gente empieza a apodar a este asesino el Fantasma. Se encarga del caso Erich Loibl, que va borracho a ver los cadáveres, acompañado de la fotógrafa Julia Wolf. Además ella es la novia de Leo, que vive en una habitación de un burdel.
Cuando descubren que uno de los ayudantes del zoo ha aparecido asesinado y también mutilado, aunque han detenido a un africano al que tratan como un salvaje, Leo y Julia tienen claro que el asesinato del ayudante y los crímenes de los chaperos están relacionados. Leo además recorrerá parte de las cloacas de Viena y ayudará al africano a escaparse de la prisión.
Pero nada de esto sería posible sin la ayuda de Augustin Rothmayer, el gran sepulturero que vive en una casa en el Cementerio Central de Viena, que ayuda a Julia y Leo con los crímenes y que investiga sobre los ritos funerarios. Será él quien desenmascare al verdadero criminal y, con ello, salvará la vida a Leo. Y Julia le ayudará a él con el fin de que nadie se lleve a Anna, una niña huérfana que ha adoptado como hija propia.
Me ha parecido una magnífica novela, que consigue embarcarnos de tal manera en la lectura que cuesta incluso dejarlo...
EL AUTOR:
Oliver Pötzch es uno de los autores de ficción histórica más leídos de Alemania. Periodista de formación, escribió guiones televisivos antes de dedicarse plenamente a la literatura. Desciende de los Kuisl, una de las principales dinastías de verdugos del país entre los siglos XVI y XIX que le sirvió de inspiración para escribir su primera novela, La hija del verdugo, convertida en un best-seller en más de veinte países.
Con El libro del sepulturero y su continuación, El sepulturero y la Tierra Negra, inició una nueva y exitosa serie de thrillers históricos que viajan a los primeros días de la investigación forense.
EL LIBRO:
Título original: Das Mädchen und der Totengräber
Autor: Oliver Pötzch
Traductor: Héctor Piquer Minguijón
Editorial: Planeta (1ª edición, en mayo de 2023)
Número de páginas: 523
ISBN: 9788408273066
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Viajamos con los libros": Alemania (A).
* Reto "50 libros Sintonía Literaria": Un libro en cuya portada aparezca un animal.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Desierto, paraje desértico, tierra seca.
jueves, septiembre 21, 2023
Viaje a Estocolmo: Arlanda Express
El tren que conecta la estación central de tren con el aeropuerto, el Arlanda Express, es sin duda el mejor medio de transporte para desplazarse al aeropuerto. Es, obviamente, más económico que un taxi, y salen trenes cada media hora.
Además que debe tener mucho éxito, porque está muy publicitado y los trenes van llenos de gente.
Viaje a Estocolmo: Norrmalm
Norrmalm es el centro moderno de Estocolmo. Aquí arrancan muchas visitar a la capital. Alberga las principales estaciones de tren y autobús, la Centralstationen y la Cityterminalen.
También es aquí donde se concentran la mayor parte de las tiendas y centros comerciales, bares y restaurantes con glamour, hoteles fabulosos e instituciones culturales destacadas.
Alrededor de la Sergels Torg se concentran un sinfín de tiendas y restaurantes. De hecho, hay varios niveles bajo la torre llenos de centros comerciales. Allí fue donde compré la camiseta de la selección sueca para mi hermano pequeño y mi sobrina de nueve años.
Vasagatan es una de las más grandes arterias de la ciudad, el primer lugar de Estocolmo que me fascinó, sobre todo cuando salía el primer día del metro desde T-Centralen y no sabía que tenía que salir a la calle a coger un tranvía que me llevara a Djurgården y Skeppsholmen, desemboca en la torre Sergels Torg y su rotonda llena de centros comerciales.
Junto a la torre también se encuentra la Casa de Cultura (Kulturhuset), donde entré la última tarde que pasé en la ciudad.
La Kulturhuset tiene varias plantas de altura, con tiendas, exposiciones temporales, una biblioteca, cafeterías, pero sin duda alguna lo mejor es la magnífica vista a la plaza de Sergels Torg. Había una exposición de Frida Kalho, una exposición de marionetas, y en la biblioteca me dieron un toque de atención porque mi cámara hacía mucho ruido...
miércoles, septiembre 20, 2023
Viaje a Estocolmo: Djurgården y Skeppsholmen
El primer día que estuve en Estocolmo me dirigí a la isla-parque de Djurgården, el sueño de todo amante de los museos. No sólo concentra los mejores museos de Estocolmo, sino que, además, el entorno es sublime: jardines, zonas verdes, un tranquilo río, carriles-bici, zonas de pícnic, etc.
Viaje a Estocolmo: El Palacio Real
Para hablar del Palacio Real de Suecia necesitaría al menos un día entero, porque es tan inmenso como majestuoso. Ni que decir tiene que intentaré abreviar, porque no tendría tiempo material para hablar de todo lo que vi allí. Podría decir que vi cien salas y creo que me quedaría corta. De hecho, el primer día, después de visitar la catedral, llegué allí y me negué a entrar. Pero bien merece la pena la visita.
El imponente Palacio Real (Kungliga Slottet) de Estocolmo, con 608 habitaciones (el mayor del mundo aún habitado), se erigió sobre las ruinas del castillo Tre Kronor, que se quemó casi por completo en 1697. El ala norte se conservó y se incorporó al nuevo edificio, que diseñó el arquitecto de la corte Nicodemus Tessin el Joven. Llevó 57 años acabarlo. Es la residencia de la familia real desde 1754. A veces los aposentos se cierran por compromisos de la familia real, aunque yo tuve suerte y pude visitar todas las salas (obviamente no es visitable la parte donde vive la familia real).
El Palacio aparece en la parte trasera de la catedral, con unos edificios que rodean la entrada en forma de semicírculo en una especie de patio exterior, y donde se encuentra la caseta de la guardia real. No soy una persona a la que le guste ver los cambios de guardia, y pese a que estuve en la entrada del Palacio en varias ocasiones, en ninguna me quedé a ver el cambio de guardia.
La primera zona que visité se encuentra en una especie de sótano. Es la parte que quedó en pie, tras el incendio, lo que queda del antiguo castillo Tre Kronor.
Aquí se exhiben los cimientos de las murallas defensivas del siglo XIII, y piezas rescatadas de las cenizas del antiguo castillo. Describe cómo empezó el fuego, mientras un guardia flirteaba con una ayudante de cocina. Explica de manera gráfica el significado de "correr baquetas", que en 1697 era el castigo por distraerse seduciendo a las ayudantes de cocina mientras el fuego destruía el castillo.
En la misma zona, pero subiendo las escaleras, nos encontramos en la gran sala donde se halla el Trono de Plata de la reina María Cristina, que se salvó del incendio de Tre Kronor. Fue un regalo del estadista sueco Magnus Gabriel de la Gardie, hijo de Ebba Brahe, que tuvo un romance con el rey Gustavo Adolfo.
El impresionante salón fue diseñado por los arquitectos Nicodemus Tessin el Joven y Carl Hårleman.
De ahí se accede a los Aposentos Reales, donde hay una cantidad ingente de salas con estrellas al merito, trajes, báculos, órdenes religiosas y un sinfín de elementos de los monarcas.
Las escaleras están llenas de estatuas que dan cierta serenidad.
El Museo de Antigüedades de Gustavo III (Antikmuseum) expone las esculturas que coleccionó el monarca debido a sus viajes por Italia en la década de 1780, por entonces el grand tour de rigor. Sus piezas permitieron al público sueco conocer la escultura clásica. Hacia 1959 empezaron a renovarse las galerías para conservar la colección a salvo en su sede original.
La galería de Carlos XI es una de las salas más bellas del Palacio y aún se usa para despachos reales. Se inspiró en la galería de los Espejos de Versalles y se considera uno de los mejores ejemplos de barroco tardío sueco.
Tras perder Finlandia, el rey Gustavo IV Adolfo se vio obligado a abdicar y los nobles suecos tuvieron que buscar un sustituto, pero no había heredero. Así que un tal barón Mörner invitó a ocupar el trono a uno de los mariscales de Napoleón, Jean-Baptiste Bernardotte (1763-1844). Éste aceptó y cambió su nombre por el de Carlos Juan. Reinó durante 26 años e inauguró la dinastía Bernardotte, que hoy sigue en el trono.
El Palacio tiene una capilla propia desde la década de 1200. La versión actual data de la reforma de 1754 y es fruto de un proyecto de 50 años que supervisó Nicodemus Tessin el Joven. Sin embargo, en los primeros años la familia real asistía a misa en sus cámaras privadas.
























