Estocolmo está lleno de tiendas de caramelos, pero los más típicos son una especie de bastoncillos blancos y rojos. Se llaman polkagris que provienen de una pequeña localidad llamada Gränna, que es conocida justamente por sus dulces. Los polkagris tienen sabor a menta.
En la tienda donde yo entré se podía entrar a una especie de obrador donde estaban elaborando caramelos, y veías las planchas blancas y rojas que luego se formarían en espirales y se recortaban formando los bastoncillos famosos. Los ingredientes de los polkagris son agua, azúcar y vinagre.
Los polkagris fueron inventados en 1859 por Amalia Eriksson, una viuda pobre que necesitaba mantener a su familia, por lo que abrió una panadería donde hacía dulces y caramelos de menta. Mantuvo en secreto la receta durante toda su vida.
Y aunque traje unos bastones de polkagris para mis sobrinas, es cierto que el reclamo nada más entrar era otro. Una sueca vestida con un traje típico repartía caramelos de toffee que estaban deliciosos. En cuanto los probé busqué las bolsas de caramelos para traerme a España. No se pegan en los dientes.





No hay comentarios:
Publicar un comentario