viernes, noviembre 30, 2007

El ciego

Éste es uno de los cuentos que he leído miles de veces y que nunca me deja indiferente. Aunque demasiado escuchado en diferentes situaciones, me parece oportuno dejarlo aquí.
Quizás es que, a veces, los ciegos son los únicos que pueden ver. Y a veces son ellos un farol que ilumina nuestro sendero. En ciertas leyendas ellos son los guías, el símbolo de la ceguera que ve más allá que el resto, los que ven dentro del corazón.
En concreto, este cuento trata de un ciego que da lo que no tiene. Se imagina un mundo exterior que no puede ver, pero con sus descripciones hace más felices a quienes le escuchan. Y finalmente te deja con una sensación de inmensa paz.

Dos hombres muy enfermos eran compañeros de habitación en un hospital. Uno de ellos tenía la cama junto a la ventana y a veces le permitían levantarse. El otro enfermo tenía que estar a todas horas tumbado boca arriba, sin poder moverse. Los dos charlaban durante horas: sobre sus familias, sobre su vida, sobre su trabajo, sobre sus sueños e ilusiones, sobre sus amigos, sobre los lugares que conocían, sobre sus esperanzas...
Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana se sentaba, describía a su compañero lo que veía desde allí. El otro enfermo empezó a desear que llegaran esos momentos, que en su mundo se ampliaban y cobraban vida.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras que en la orilla los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre las flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, mientras, en el horizonte, se veía una perfecta línea del perfil de la ciudad. El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito; el otro enfermo cerraba los ojos y se imaginaba la idílica escena. Una calurosa tarde, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Las semanas fueron pasando.
Una mañana, la enfermera entró con el agua para bañarles y se encontró con el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Cuando se llevaron el cuerpo, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama del lado de la ventana. Lentamente y con mucho esfuerzo, el hombre intentó incorporarse. Por fin iba a ver el mundo exterior con sus propios ojos. Se esforzó por girarse despacio y mirar por la ventana. Lo único que vio fue una pared blanca.
Cuando la enfermera volvió, el hombre le preguntó qué motivación habría tenido su compañero muerto para describir aquellas cosas tan hermosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que aquel hombre era ciego y ni siquiera podía ver la pared blanca. "Quizás solo quería animarle a Usted".

"Lo que tenemos hay que darlo porque si nos lo quedamos se termina perdiendo. Siempre hay otros que pueden necesitar y aprovechar aquello que les podemos regalar".

jueves, noviembre 29, 2007

El nombre del Único (La Guerra de los Espíritus III)

Tras la muerte de Goldmoon, Dalamar y Palin se encuentran en la Cámara de la Visión de la Torre de Alta Hechicería. Todavía sorprendidos viendo a la muchacha que llora, un alto minotauro irrumpe en la habitación. De las manos de Mina salen sendos rayos que matan a los hechiceros.
En una parte superior de la misma torre, Tas espera a que su amigo gnomo, Acertijo, repare el ingenio par viajar en el tiempo. Mina está buscando al kender, pero cuando llegan, los dos han desaparecido. Así que Mina decide devolver la vida a Dalamar y a Palin, convirtiéndoles en muertos en vida, controlando sus almas, que ahora se encuentran prisioneras en sus cuerpos.
Protegido en un sarcófago de ámbar el cuerpo de Goldmoon será transportado con el ejército de Mina. Mientras, la muchacha tiene que visitar a alguien. Cuando entra en el cubículo del gran Dragón Azul, Skie o Khellendros, Mina le lanza un rayo y le deja moribundo. Los grandes dragones de Krynn han venido de otro mundo. Solo el Dragón Azul sabe toda la verdad. Un hombre ciego, Espejo, que en realidad es un Dragón Plateado, el que antaño fue Guardián de la Ciudadela de la Luz, escucha desde las sombras la conversación entre Mina y Khellendros y, cuando la chica se va, habla con un agonizante Skie, al que intenta curar en el máximo de sus capacidades, mientras Skie le cuenta que los dioses no han desaparecido, sino que Takhisis robó el mundo y lo dejó en otro espacio del universo, lejos de los demás dioses. Poco después llega Malystrix para robar el tótem de Khellendros, y luchan. Ya solo queda uno de los poderosos dragones que no pertenecen a Krynn: Malys.
Muy al sur, los exiliados qualinestis deben cruzar las desérticas Praderas de Arena, en dirección a Silvanesti. Para unos seres que adoran la vegetación, atravesar el árido desierto, bajo un sol inquietante, es terrible. Gilthas, a pesar de la pena por haber perdido a su madre, tiene que animar a los suyos y seguir adelante. A lo lejos ven a varios guerreros del desierto y el rey elfo decide pedirles ayuda. El que está al mando no es otro que Wanderer, hijo de Riverwind y Goldmoon, y cuando se "reconocen", los hombres de las Praderas deciden guiar a los elfos hasta la frontera con Silvanesti.
En otra parte del tiempo y del espacio se encuentra Tas, viajando con el ingenio mágico. Volverá al pasado, encontrará lugares perdidos y descubrirá muchas cosas, en parte con la ayuda de alguien que ha regresado a Krynn, gracias a un pequeño favor que le han concedido los dioses: Raistlin Majere.
En las llanuras de Solamnia, los Caballeros, expulsados de Solanthus, han establecido su cuartel general en la casa solariega de Lord Ulrich. No saben cómo luchar contra un dios. Gerard expne su plan a los superiores: espiar a Mina. Así que marcha hacia Solanthus, para ser acogido de nuevo como caballero negro. También Lady Odila espiará al dios de Mina, sin saber de qué dios se trata realmente. En Solanthus, Mina le manda hacerse cargo de un prisionero: Silvanoshei, rey de los elfos, mientras Galdar el minotauro no deja de espiar a Gerard. Y después, el ejército de Caballeros de Neraka emprende su camino hacia la conquista de Sanction. Dos mendigos lisiados van con las tropas: uno ciego, Espejo, y otro cojo, Filo Agudo. Los dos dragones se han hecho compañeros de camino.
Los solámninos Sir Gerard uth Mondor y Lady Odila Cabestrante en un mundo que no tiene pasado ni futuro.
Cuando Gilthas se presenta ante Alhana, ésta ha mentido a su pueblo sobre el paradero de su hijo, pero al rey le dice la verdad. Alhana, en nombre de Silvan, y Gilthas unirán sus fuerzas. Cuando Samar regresa desde Sanction, le devuelve a Alhana un anillo y una capa que habían pertenecido a Silvan, objetos que le ha entregado un solámnico, Gerard, al que Gilthas conoce bien. El amor de Alhana por su hijo, le impide pensar con claridad y, aunque Gilthas y Samar creen que es mejor reconquistar Silvanesti, la capital elfa ocupada por caballeros negros, Alhana decide ir a Sanction a liberar a Silvan.
En Sanction, en la Noche del Ojo, Mina va a hacer volver a la tierra a su dios Único, Takhisis, que va a ocupar el cuerpo yacente de su gran enemiga, Goldmoon. Su ejército de almas atrapadas en Krynn le ha robado los tótems a la Gran Roja, y ha creado con ellos un altar mágico. El espíritu de Palin reconoce a Espejo que, como Dragón Plateado, puede oírle, y trazan un plan. Los habitantes de Sanction tienen miedo de que la hembra de Dragón Rojo les arrase a todos, pero Mina está decidida a luchar contra ella. Filo Agudo escucha una conversación por casualidad y decide ofrecerse como montura a Galdar, para atacar, junto con Mina, a Malys.
Mina llama a todas sus fuerzas a Sanction, sabedora de que los elfos se acercan y que los caballeros solámnicos atacarán. Retiene a todos los kenders, pero todavía no ha encontrado a Tasslehoff Burrfoot, que aparece, junto con Gerard, en el Consejo de Caballeros de Solamnia. Poco después, llegan Lady Odila y el Dragón Plateado, Espejo. Ellos deciden liberar a los dragones metálicos, que son prisioneros de la Reina de la Oscuridad.
Mientras Tas se lleva a través del tiempo y del espacio a Gerard, Odila y Espejo, Mina y Galdar acaban con la terrible Malys, quedando Mina moribunda. Frente al minotauro que la cuida, aparece la imagen de Takhisis, que ha venido a devolver la vida a su fiel seguidora. Mina es aclamada en Sanction con vítores, y decide restaurar un viejo templo para hacer regresar al mundo a su diosa. Pero el Consejo de Dioses ya ha decidido lo que debe hacer. Dentro del equilibrio, Takhisis volverá a la vida, se convertirá en mortal, sacrificándose para ello uno de los dioses de la luz, Paladine, que también se convertirá en mortal.
Mientras Sanction está siendo atacada por los dragones metálicos, por los elfos unidos y por los caballeros solámnicos, Mina llega al viejo templo, donde la espera Silvan y otro elfo al que nadie conoce.
Cuando Takhisis intenta robarle el alma a Mina, algo se lo impide. Intenta matarla, pero el minotauro se lo impide y la Reina Oscura le corta el brazo desde el hombro. Los dioses se han materializado en el templo. Silvan mata a la Takhisis viva y Mina acaba con la vida del elfo, prometiendo que matará a todos los elfos que se crucen en su vida, mientras coge entre sus brazos el cadáver de Takhisis. Nadie sabe dónde ha sido enterrado el cuerpo de la que fuera Reina Oscura.
Mina ante la tumba de Takhisis.
El elfo que ahora se llama Valthonis (el exiliado) comenzará a caminar por el mundo de los mortales. Los Caballeros de Solamnia han conquistado Sanction. Las almas prisioneras en Krynn ahora pueden viajar a la siguiente dimensión. Los dioses han devuelto la magia a Krynn, y la vida a Dalamar y a Palin. El sobrino de Raistlin ha decidido no coger esa magia y volver al lado de Usha. Los elfos unidos se han convertido en un pueblo exiliado, pues Silvanesti ahora está ocupado por minotauros, pero su rey, Gilthas, les ha convertido en nación unida. Gerard se ha convertido en un héroe, y Odila ha decidido hacer llegar la luz a todos los lugares de oscuridad, con la preciosa ayuda del Dragón Plateado ciego. Silvan ha sido enterrado en la Tumba de los Héroes de Solace y Gerard ha arreglado, tal y como prometió al kender, la cerradura de la tumba. Tas finalmente volvió al pasado a morir. El mundo ha perdido a Takhisis y ha ganado un dios humano que camina con los mortales. Pues aquí empieza la Era de los Mortales.

Para quien se lo merece

Estas palabras van destinadas a mi amiga M., que ahora mismo está pasando por uno de los momentos más dolorosos de su camino en la vida. Nadie está preparado para una pérdida, pero sabemos que a todos nos llegan, tarde o temprano, y que al final del camino, seremos nosotros los que digamos adiós a nuestros seres queridos y tengamos que dejar este mundo.

Hoy la noche es diferente. Entre las nubes que ocultan el cielo se distingue una estrella que brilla más que el resto. Yo les busco entre las estrellas, y sé que ellos, no muy lejos del pálido fulgor de la luna, me observan.
¿Qué se rompe dentro de nosotros al perder, para siempre, a un ser querido? Es como si todos los sentimientos explotaran al compás, como si no quisiéramos aceptar ese tópico tantas veces mencionado: "Es ley de vida". Pero nunca es buen momento para que llegue esa despedida. Simplemente, algo se desgarra dentro de nosotros. Esa persona nos desborda, pero ya se ha llevado una parte de nuestra alma, en ese viaje infinito hacia el descanso eterno. Simplemente un día ya no está, te deja sumido en el más oscuro vacío, su ausencia insuperable, el recuerdo que mantiene viva su llama.
Aceptamos su partida, pero nunca la asimilamos. Esa persona ha dejado una huella muy profunda, una huella que nadie ni nada podrá borrar. Y finalmente te queda la esperanza, pues sabes que un día, cuando te toque hacer ese mismo viaje, te reencontrarás con aquellos seres queridos que se fueron mientras caminabas por el mundo. Hay que seguir adelante... Estén donde estén, ellos nos esperan al final del viaje. Solo hay que mantener latentes sus recuerdos a lo largo de nuestro camino, porque nunca se habrán ido completamente...

miércoles, noviembre 28, 2007

El joven inventor

Los japoneses compraron una máquina a los americanos. Al poco tiempo, la máquina se averió. Así que los japoneses mandaron un mensaje: "Máquina averiada. Por favor, mandad técnico". Los americanos mandaron un técnico.
Inmediatamente, los japoneses enviaron otro mensaje diciendo: "Técnico demasiado joven. Por favor, mandad otro". A lo que los americanos respondieron: "Técnico joven inventor de la máquina. Por favor, haced caso".

"Aprendamos a valorar las capacidades y aptitudes de una persona por encima de su edad".

martes, noviembre 27, 2007

El río de los muertos (La Guerra de los Espíritus II)

Con este libro tuve uno de los momentos más emotivos que una persona puede recibir mientras lee. Se trata de la desaparición de una ciudad completa y mi sentimiento estaba con los elfos exiliados...

Los muertos acuden a la llamada, a un lugar del norte, en la región de Solamnia. El río de muertos se dirige a un lugar maldito, llamado Foscaterra. Pero no todos los vivos pueden verlos.
Mina se ha instalado en el palacio de Silvanost, sin hacer caso al joven rey elfo, a quien evita. Muy al norte, Targonne está preparando un plan para acabar con la joven.
Beryl, la hembra de Dragón Verde, está atacando la Ciudadela de la Luz, buscando el ingenio para viajar en el tiempo, y buscando también a sus portadores. Palin y Tas han intentado escapar pero el ingenio se ha roto. Empiezan a correr y Palin utiliza las distintas piezas del ingenio para acabar con los draconianos que les persiguen. Llegan al Laberinto de Setos, que se abre ante ellos, hasta la Escalera de Plata. Ven el espíritu de Caramon que les guía. Cuando llegan al final de la Escalera y creen que no lleva a ningún sitio se encuentran en la Torre de la Alta Hechicería. Han encontrado a Dalamar, que escondió la Torre entre un bosque de altos cipreses. Están en Solamnia y por las ventanas ven pasar el río de espíritus.
Un gran ejército al mando de Beryl se dirige a Qualinost para acabar con los elfos. El rey Gilthas debe hablar con su pueblo para llevarlo al exilio, mientras los guerreros y Laurana se quedarán a defender la capital elfa. Ahora que el escudo de Silvanesti ha caído, pueden refugiarse en las tierras de sus primos. Laurana descubre, gracias al comandante Medan, quién es el elfo que le ha traicionado. Kalindas intenta matar a la reina madre, pero es asesinado por su hermano Kelevandros. Ante la inminente batalla, Gerard uth Mondar es enviado a Solanthus, en la región de Solamnia, por el comandante Medan, para pedir a los Caballeros de Solamnia que ayuden a los elfos de Qualinesti. Para ello, le deja su Dragón Azul, Filo Agudo, que aterriza en las proximidades de Solanthus. El Dragón no pasa desapercibido para Lady Odila, una Dama Solámnica, que busca al jinete del Dragón Azul y lo lleva arrestado hasta Solanthus. Sin contemplaciones, Sir Gerard es conducido al calabozo, a la espera de que se le juzgue por espía.
Mientras, en Silvanost, el joven rey enamorado recibe un anillo envenenado, que, creyendo que procede de su madre Alhana, se lo regala a Mina. El anillo mata a Mina y Silvan es apresado. Varias horas después aparece, montado en un dragón, Lord Targonne, para acudir al funeral. Solo los oficiales de Mina (Galdar, Samuval y Dogah) saben la verdad. Targonne, mentalista, intenta leer sus mentes pero le resulta imposible. Quiere que la pira funeraria se encienda cuanto antes, y cuando el fuego llega arriba, la figura de Mina se ha levantado entre las llamas, señalando a su asesino. Galdar ajusticia a Targonne y su muerte hace que Mina se convierta en comandante general de los Caballeros de Neraka, en Señora de la Noche. A su llamada, acuden dragones de todos los colores que les llevarán al norte, a Foscaterra y a Solanthus.
Alhana y sus soldados secuestran al rey Silvan y se lo llevan a un lugar seguro. Esa noche todos escuchan una melodía que les lleva a un sopor incierto. Cuando despiertan, Silvan ha desaparecido.
Laurana tiene muy claro cómo atacar y acabar con Beryl. Mientras su hijo se ha marchado hacia Silvanesti con el pueblo, el resto se han quedado a defender la ciudad. Su criado mata a Medan y en el balcón de la Torre del Sol se encuentra Laurana sola con una Dragonlance. Consigue herir a Beryl, que cae y se lleva el balcón en su caída, matando a Laurana. El Dragón Verde es atacado por elfos armados desde el suelo, y cuando intenta levantarse el suelo se hunde bajo sus pies. El ejército de Beryl no llega hasta Qualinesti, que desaparece bajo las aguas del río, creándose un lago de muerte, el Nalis Aren, donde antes se encontraba su capital. Todos han muerto. En el sur, Gilthas y La Leona esperan las noticias que les traerá el corredor y lloran por la triste noticia.
Tasslehoff se encuentra en la Torre de Alta Hechicería con Dalamar y con Palin. Llega un momento en que se aburre -y no hay nada peor que un kender aburrido-, así que busca una salida, sobre todo cuando descubre que las piezas del ingenio mágico han vuelto a él. Consigue escapar por la chimenea y llegar a Solanthus. Dentro de la ciudad se encuentra con Goldmoon y con el gnomo Acertijo. Juntos se dirigen al Consejo de los Caballeros de Solamnia. A pesar de que la Primera Maestra y el kender interceden a favor de Gerard, los caballeros les retienen en la ciudad hasta comprobar que Gerard es quien dice ser. Toda la ciudad cae bajo los efectos oníricos de una canción y, cuando despiertan, los prisioneros han desaparecido. Lady Odila sabe dónde se encuentra el Dragón Azul y va tras ellos. Pero Gerard ha visto el ejército de caballeros negros que se acercan a Solanthus y decide volver para defender la ciudad. Mientras Tas, Acertijo y Goldmoon van a la Torre de Alta Hechicería montados en el Dragón Azul, Gerard y Odila son interrogados por Mina. Consiguen escapar y entrar en la ciudad. Atacan a los Caballeros de Neraka de noche, pensando que van a pillarles desprevenidos; sin embargo, se encuentran luchando contra espectros, los refuerzos del ejército de Mina. Los Caballeros de Neraka se hacen con la ciudad y expulsan a los Caballeros de Solamnia, les dicen que acudan a Sanction.
Goldmoon espera a Mina en la Torre de Alta Hechicería. Cuando se da cuenta de que la niña que cuidó está inmersa en la oscuridad, quiere morir. Mina le ofrece todo lo que tiene, su poder, pero Goldmoon no lo acepta, pues se ha dado cuenta de que el dios Único es Takhisis. La sacerdotisa vuelve a recuperar su aspecto de una anciana de 90 años y muere en manos de su hija adoptiva.
Acertijo y el capitán gnomo en el sumergible.
Gerard y una joven Goldmoon en Solamnia, rodeados por el río de muertos. Al fondo, la Torre de Alta Hechicería.

lunes, noviembre 26, 2007

Dos ranas

Dos ranas saltaron dentro de un cubo de nata en una lechería.
-"Más vale que nos demos por vencidas" -croó una de ellas, mientras se esforzaba en vano por salir. -"Estamos perdidas".
-"Sigue nadando" -respondió la otra. -"Saldremos de alguna manera".
-"Es inútil" -chilló la primera. -"Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, demasiado resbaladizo para arrastrarse. Como, de todas formas, hemos de morir algún día, no importa que sea esta noche".
Así que dejó de nadar y pereció ahogada. Su amiga siguió nadando y nadando sin rendirse. Y al amanecer se encontró sobre un bloque de mantequilla que ella misma había batido. Y allí estaba, sonriente, comiéndose las moscas que acudían en bandadas de todas las direcciones.

"Aunque nos parezca difícil, siempre hay una esperanza para avanzar, y es preferible aprovecharla".

domingo, noviembre 25, 2007

Los Caballeros de Neraka (La Guerra de los Espíritus I)

Duérmete, amor, que todo duerme.
Cae en brazos de la oscuridad silente.

Velará tu alma la noche vigilante.

Duérmete, amor, que todo duerme.


Han pasado 38 años desde la Guerra de Caos, donde el Padre de Todo y de Nada, el Padre de Todos los Dioses, Caos, fue vencido y, con su marcha, se llevó consigo a todos sus hijos, dejando el poder de Krynn en manos de los seres que en él vivían. Al marcharse los dioses en pos de su Padre, la magia comenzó a desaparecer paulatinamente, dando lugar a una loca búsqueda de elementos mágicos.
Las diferentes regiones del continente se repartieron entre los grandes dragones, que cobraban fuertes impuestos a sus súbditos. Solo Abanasinia y Silvanesti estaban sin ocupar por los grandes reptiles; la primera porque no se habían puesto de acuerdo. La región elfa de Silvanesti porque estaba protegida por un escudo que nadie podía penetrar.
Dos elfos oscuros, proscritos, intentaron, sin éxito, atravesar aquel escudo mágico. Se trataba de Alhana Starbreeze, hija del desafortunado rey Loriac de Silvanesti, y de su marido Porthios, hijo del Orador de los Soles de Qualinesti. Hace muchos años que Porthios desapareció, y todos le dan por muerto. Del matrimonio nació un niño, ya convertido en adolescente, Silvanoshei (Silvan), protegido siempre por los fieles guerreros que acompañan a su madre en el exilio. Se encuentran cerca de la frontera de Silvanesti, cerca del escudo, y son acosados constantemente por los ogros, que se han aposentado en la vecina región de Blode.
Las zonas en contacto con el escudo mueren poco a poco. El mágico reino elfo se ha convertido en una especie de campo cubierto de ceniza. En la capital, Silvanost, el general Konnal se fía únicamente del fiel Glauco, su leal consejero que, como hechicero, ha sido el único capaz de levantar el escudo que resguarde a los silvanestis de los enemigos externos.
Muy al norte, en el valle de Neraka, las piedras negras de lo que antaño fuera el Templo de Takhisis, se encuentran semi-enterradas entre la llanura. Se trata de un lugar maldito, donde a lo lejos se oye El Canto de los Muertos. Un oficial de los caballeros negros cruza el valle con sus hombres, y, mientras escuchan los lamentos de otro mundo, el hombre reta a los muertos, decidiendo pasar la noche allí. Cuando estalla la tormenta y el oficial muere, por la llanura ven venir a una persona, indiferente a los relámpagos y a las voces de los espíritus. Se presenta como Mina. Se trata de una adolescente, casi una niña, que devuelve el brazo que le falta a Galdar, un minotauro que había perdido la fe. Todos los caballeros se doblegan a ella y su dios, el Único. Mina se viste como un caballero negro y les insta a llegar a la ciudad de Sanction, conquistada hace décadas por los solámnicos y asediada en la actualidad por los Caballeros de Neraka.
Al desaparecer la Reina de la Oscuridad, los caballeros negros cambiaron su antiguo nombre, Caballeros de Takhisis, por el de Caballeros de Neraka. Su comandante general se llama Targonne, un mentalista dedicado a los libros que nunca ha empuñado un arma. Este hombre había hecho suyos muchos poderes de la Ciudadela de la Luz, uno de ellos el de leer las mentes ajenas. Nadie podía engañarle.
Solace, ubicada en Abanisinia, no está bajo las garras del Dragón Verde, Beryl. Este gran dragón va conquistando territorios silenciosamente, a espaldas de la hembra roja, Malystrix, a quien todos temen. Caramon, convertido en octogenario, se dedica a acoger en su ciudad a los refugiados de todas la regiones de Krynn, que huyen de los grandes dragones. Desde que hace meses su esposa Tika muriera, su hija Laura se hace cargo de él y de la posada. Su otra hija, Dezra, era una Dama solámnica. Caramon acostumbraba a desayunar con uno de los Caballeros de Solamnia que vigilaban la Tumba de los Héroes, Gerard uth Mondar.
Gerard uth Mondar.
Protegido por el dinero de su padre, Gerard es muy desdichado. Ansioso por ser reconocido por su honor, desea entrar en batalla. Un día aparece un kender de la tumba. Dice ser Tasslehoff Burrfoot, que huye hasta la posada en busca de Caramon. Tas ha venido a pronunciar el discurso en el funeral del hombretón, y para ello ha utilizado el ingenio para viajar en el tiempo, y ha venido al futuro, pero Fizban le ha dicho que tiene que regresar pronto. Caramon le reconoce y cree en él, pero justo después cae y muere, la misma noche de la tormenta en la que aparece entre los rayos Mina. Las últimas palabras de Caramon son para Gerard: le dice que debe buscar al hechicero Dalamar y entregarle el artefacto mágico y al kender. Dalamar el Oscuro desapareció hace muchos años. Nadie sabe cómo o dónde encontrarle. Decide marchar a Qualinesti, en busca de Palin, pues el mago sabrá qué hacer.
El reino elfo de Qualinesti paga su tributo al Dragón Verde, Beryl. Sigue reinando Gilthas, hijo de Laurana y Tanis, pero son otros los que mueven los hilos del poder, a instancias del rey-marioneta. La reina madre esconde a Palin en su casa, y también ayuda a los elfos rebeldes, que atacan a los caballeros negros que ven por su reino. La cabecilla de estos rebeldes es una mujer elfa, Kerian "La Leona", que se ha casado en secreto con Gilthas.
Gilthas y su esposa Kerian.
El Orador de los Soles se escapa con frecuencia a ver a su esposa y, en una de estas salidas secretas, hace un pacto con el Gran Thane, Tarn, por el que los enanos y los urkhan (grandes gusanos que comen piedra) construirán túneles desde Thorbardin hasta Qualinesti para ayudar a los elfos a escapar durante el ya inminente ataque de Beryl al reino elfo.
El comandante general Medan se ha enamorado de las costumbres elfas, tanto que vive como ellos. También ha caído rendido ante los pies de Laurana, a quien avisa y protege. Cuando recibe la orden del Dragón Verde de apresar al kender, al Caballero Solámnico vestido con armadura negra y al mago Palin, disfruta viendo cómo Gerard lucha contra sus soldados, y le salva la vida, llevándole a Qualinost y convirtiéndole en su ayudante.
Palin y Tasslehoff han conseguido escapar montados en un grifo. Han llegado a Solace, y después a la Ciudadela de la Luz. El kender es la segunda vez que ha venido al funeral de Caramon, y todo lo ve diferente. Palin intenta hacerle entrar en razón y le pide que regrese al pasado. Goldmoon también está hechizada: vuelve a tener, desde el día de la tormenta, la apariencia que tenía de joven. Está embrujada. Echa de menos a la niña huérfana que crió y que, poco después, desapareció. Después del asombro de los sanadores de la Ciudadela al verla en esa nueva apariencia, Goldmoon ve a los muertos, ve cómo los espíritus roban la magia de los sanadores y comprende por qué no funciona. Decide montar en un barco, huyendo de los muertos que la acosan constantemente. Beryl, por otro lado, se ha enterado de la existencia del ingenio mágico y prosigue su búsqueda del kender y Palin, llegando con sus secuaces hasta las puertas de la Ciudadela de la Luz.
En un momento en que Alhana y su ejército son acosados por los ogros, envía a su hijo Silvan hasta la fortaleza de la Legión de Acero, en busca de ayuda. Silvan se pierde en la tormenta y cuando despierta está en Silvanesti, dentro del escudo.
Silvanoshei.
Los guerreros elfos de las fronteras le llevan hasta la capital, donde ha corrido la voz y no les queda más remedio que coronarle como legítimo rey, Orador de las Estrellas. El general Konnal y Glauco creen que pueden convertir al rey en una marioneta, tal como hacen los qualinestis con Gilthas. Pero el joven Silvan no es como el Orador de los Soles. Su primo Kiryn le apoya y le advierte contra Glauco. Llega un momento en que el rey decide tomar las responsabilidades de su puesto, cosa que desagrada a Konnal.
En otra parte de Krynn, Mina ha ganado la batalla contra Sanction. El ejército la apoya y adora. Sus dos subalternos, Galdar y Samuval, la protegen con su vida. Un pequeño regimiento marcha hacia Silvanesti por orden de Targonne. Mina sabe de antemano todo lo que va a ocurrir, lee el futuro y se adelanta a él. Consigue traspasar el escudo mágico con sus soldados y pierden esa primera batalla, siendo apresada por el rey, que también ha participado en la batalla. Silvan se enamora de esos ojos de ámbar. Al día siguiente van a ejecutarla, pero Mina desenmascara a Glauco con su magia. No es otro que Cyan Bloodbane, el Dragón Verde que mató a Lorac y que estaba vengándose de los silvanestis, matándoles poco a poco con el Árbol-Escudo, que les robaba la energía a los elfos. Silvan arranca el árbol de raíz y el escudo desaparece, pero también Mina se ha ido al encuentro de los suyos, que esperan a una parte del ejército de Caballeros de Neraka, que ahora pueden pasar la frontera. Los elfos han matado al Dragón y Konnal ha muerto.

viernes, noviembre 23, 2007

Cortejo fúnebre

Cuando llegamos detrás del féretro un silencio sepulcral rodeaba todo, una calma interrumpida por el tañer de las campanas. La multitud de gente se agolpaba a nuestro alrededor dándonos el pésame. Creo que todos nosotros estábamos en trance, como si solo se tratara de un mal sueño. Sin embargo, estuve allí. La gente me hablaba, me abrazaba, me daba besos... Ocultaba mis lágrimas con unas gafas oscuras que no me dejaban ver más que los vivos colores de las flores de las coronas. No importaba. No conocía a aquella gente que me daba sus ánimos, su calor.
La iglesia estaba llena cuando llegamos, tan llena que no pudieron cerrar las puertas. Solo los bancos de delante estaban vacíos...
No recuerdo las palabras del sacerdote. Siempre que voy a una misa estoy pendiente de la hora, pero aquella tarde de septiembre no quería que su oratoria terminara. Miraba el féretro, borroso desde mis ojos agrietados. No podía creer que allí yaciera mi tío, dormido para siempre, frío como un témpano de hielo, inerte como la roca de una caverna. Hoy sigo sin creerlo. Parecía que la persona a quien rezábamos aquel día era alguien que no tenía nada que ver con nosotros. Pero luego le escuchaba hablar en mis oídos, una voz sonora, vibrante, que mermó cuando le operaron de la garganta, pero que volvió a recuperar. Ya no sonaba igual. Le veía sonreír, le sentía demasiado cerca, sabía que en algún sitio no muy lejano él nos observaba. A pesar de esto sabía que jamás volvería a mirarle a los ojos, a hablar con él, a reírnos juntos... más que en mi memoria.
A mi derecha, mi padre estaba contrito, al igual que yo... como si aquello no fuera con él. Le ponía de vez en cuando mi mano sobre sus hombros, sabiendo que él necesitaba un mayor consuelo, intentaba ser fuerte por él. Le agarraba del brazo. Le susurraba palabras de ánimo. Yo sé que mi padre no estaba allí. Tenía su mirada clavada en el ataúd -no desvió los ojos una sola vez-, pero él se encontraba muy lejos de allí. Yo lo sabía perfectamente.
Quizás ninguno estuvimos allí mentalmente. Nuestros recuerdos vagaban a épocas mejores y en todas esas escenas del pasado aparecía mi tío.

Estaba en la cama. Antes de dormir siempre me acuerdo de ese día, y concretamente de este momento. Me he visto obligada a sacarlo fuera. Me duele contarlo, pero lo necesitaba. Últimamente vuelven a atormentarme los recuerdos, aunque intento ser fuerte y sonreír al evocarle. Dos meses son poco tiempo para haberlo superado -me doy cuenta-, intento no hablar del tema porque casi siempre termino llorando sin darme cuenta, pero a veces lo necesito. Todo está aún demasiado fresco. Acaso es que no quiero que se me olvide ese instante y, por eso, a pesar del cansancio, me he levantado de la cama para inmortalizarlo para siempre.

miércoles, noviembre 21, 2007

Cielo azul

Después de dos días lloviendo, ha salido un día azul con un cielo radiante que se semejaba a un día estival, si no fuera porque en la calle las temperaturas son frías. Solo mirar hacia arriba ha conseguido sonsacarme una sonrisa. Como otras muchas veces, voy pareja al tiempo.
Si el sol brilla en este cielo de noviembre, ¿por qué no voy a iluminar mi cara con una sonrisa?

Lágrimas ardientes

No puedo dormir. Lo intento, pero me resulta imposible.
A mi mente solo acude una imagen que ha conseguido desvelarme: tierra, flores y la lluvia azotando las ráfagas de cielo gris.
Es noche cerrada, así que todo lo anterior es solo una metáfora, una imagen que no me deja dormir.
He comenzado otra trilogía de Margaret Weis y Tracy Hickman, esta vez es un libro que sobrepasa las 500 páginas, pero con una letra tan minúscula que se me cansa la vista. Sorprendentemente la pequeñez de la letra podría ayudar a que se me cierren los ojos. Sin embargo... aquí sigo. A veces cae una lágrima aislada... por viejas sonrisas que siguen sonando en los oscuros rincones de mi mente, sonrisas que jamás volveré a compartir.
Me pregunto si dormiré hoy. Quizás vea amanecer...

Los dominios del dragón (Cuentos de la Quinta Era III)

1. Est Sularis oth Mithas (Scott M. Buraczewski)
Un Caballero de Solamnia sigue a su amada a través de los campos. De repente ve cómo el inmenso Dragón Verde se cierne sobre ella, y él lucha contra la bestia para salvar a su amada. En la contienda, el Caballero matará al Dragón, perdiendo su vida en la lucha.

2. El orgullo de la libertad (Paul B. Thompson)
Varias familias nobles y ricas de elfos huyen de las garras de los Caballeros Negros, para no tener que pagarles impuestos.
A Vytrad le han encomendado una misión importante: perseguir y capturar a una de esas familias y sus tesoros.
Llegando a un pueblo pesquero, se ven obligados a coger un barco y, finalmente, capturan a la familia que, a su vez, había sido hecha prisionera por unos mercenarios. Pero un barco se acerca por el horizonte. Se trata de la Leona, la jefa de los elfos, y esta vez viene para poner en libertad a los qualinestis que ha capturado Vytrad.

3. La noche de la venganza de Sargas (Don Perrin)
Los minotauros del clan Trenak se reúnen año tras año para revivir la matanza que se llevó a cabo hace casi mil años. Es el castigo que les ha impuesto Sargonnas, dios de los minotauros, por su traición.
Pero un año, el dios no aparece, y los minotauros están consternados. Vuelven a asesinarse entre ellos. Al año siguiente, Sargonnas sigue sin aparecer y los minotauros se dan cuenta de que se les está ofreciendo una oportunidad. Lord Trenak ordena a todos que entreguen sus armas y reanudan la fiesta en paz.

4. El lugar de la doble profundidad y la doble oscuridad (Kevin James Kage)
Dos enanos gullys se encuentran en una oscura caverna. A lo lejos oyen voces de humanos, cada vez más cercanas. En realidad, son enanos mineros que están buscando un tesoro. Los dos gullys empiezan a dejarles joyas y piedras preciosas para que sigan el camino hasta el tesoro.
Finalmente aparecen muchos enanos en la gruta donde relucen monedas y gemas. Un monstruo sale de las profundidades y se come a los mineros, ante los aplausos de los dos gullys.

5. La pesca del día (Jean Rabe)
Una pareja de kobolds está pescando en las orillas de un río. Han robado la caña con el señuelo mágico a unos enanos gullys, a los que se han comido. Mientras están hablando aparecen detrás de ellos tres trasgos gigantes que han oído hablar de magia: quieren la caña. Uno de los kobolds huye a nado, mientras que al otro se lo comen los trasgos. Mientras están esperando a que pique algún pez, aparece un ettin que quiere pescar. Como los trasgos no están dispuestos a darle la caña, pelean. El ettin mata a los trasgos y coge delicadamente la caña.
Está atardeciendo y las arañas se acercan al agua. Una araña venenosa ha picado al ettin, que muere en el acto.
Kobold.
Trasgo.
Ettin.

6. Causas perdidas (Nancy Varian Berberick)
Madoc el Adivino es muy amigo de Usha Majere. Ésta le encarga que escolte a una joven hasta Haven. También debe llevar un cofre con un objeto mágico para entregárselo a su futuro marido, un hombre anciano que tiene mucho dinero. Gracias a la boda, Aline y su padre podrán continuar ayudando a los elfos que viven en el territorio de Beryl, el terrible Dragón Verde.
La chica es fea, tiene cara de caballo. En la travesía, soldados elfos vigilan a Madoc. Son atacados por bandidos y solo se salvan Madoc y Aline, que ya se aman. Sin embargo, Aline debe casarse para seguir ayudando a los refugiados.

7. Vínculos de sangre (John Grubber)
Oleth y Eliamm son dos hermanos que viven en una zona llena de ciénagas. Acaban de escapar por los pelos de un ser espantoso que ha aparecido en el pantano: un tyler. Finalmente, llegan a casa, donde no hay nadie. Solo ven los animales muertos y restos de unas huellas gigantes por el camino. También se han llevado las joyas.
Deciden ir a preguntar a sus vecinos, pero la casa ha corrido la misma suerte, excepto porque tiene todavía las joyas. Por el camino se acerca la carreta del buhonero Fessik, un gitano conocido en la región. No les ve, y sale de la casa vacía con un saco lleno. Entonces se dan cuenta de que el hombre está robando. Y le preguntan qué les ha pasado a sus padres.
Se llevan su carreta llena de cachivaches y deciden rescatar a su familia, en manos de traficantes de esclavos. Cuando por fin encuentran el carro de esclavos, lo lleva el tyler y al pescante se sienta un drac. Al final consiguen liberar a los prisioneros.
Tyler.
Dracs.

8. Los recuerdos de Añico (Chris Pierson)
Después de que los seres de sombras pasaran por Thorbardin, Añico volvió a nacer. Ya no tenía un clan porque se le habían borrado los recuerdos, incluso su nombre. El enano que encontró a Añico entre los escombros, Morvik, fue el que la empezó a llamar así. Cuando Añico se recuperó terminó enamorándose del enano, pero antes debía encontrar sus orígenes. Había oído que si se preguntaba a un ser de sombra sobre el pasado éste podía devolver los recuerdos. así que Morvik y Añico fueron en busca de uno, pero encontraron dos. Atrapándolos en un círculo de fuego, algo que los seres de sombras temen, luchan contra ellos, pero uno hiere de gravedad a Morvik. El ser de sombra le hace elegir entre saber su origen o la vida de Morvik. Obviamente se queda con su amado.

9. Tácticas (Richard A. Knaak)
Los Caballeros de Solamnia han hecho un pacto con los ogros, por el cual les enseñarán a utilizar las estratagemas y tácticas de los Caballeros. Pero no es fácil inculcar el honor en los ogros, que son brutos y ladrones por naturaleza.
Guyvir, el jefe ogro, les tiende una emboscada a los Caballeros de Solamnia en un momento en que les persigue un ejército de Caballeros de Takhisis, pero en medio del estrecho valle, las paredes de piedra empiezan a caer sobre las armaduras negras, acabando con todo el ejército de la Reina Oscura.
Como dice Guyvir, cada uno tiene que usar sus tácticas para su propio provecho. Solo hay que saber elegir el momento oportuno.

10. Asalto a la Escuela de Hechicería (Margaret Weis)
Un ejército de Caballeros Negros se encamina hacia Solace. Los hombres de armas salen del pueblo para presentar combate, acompañados por Palin Majere. En la Escuela de Hechicería quedan su hijo Ulin y Lucy, una hechicera amiga, después de haber sacado a los niños y llevarlos a la posada de Caramon.
Palin se da cuenta, tarde, de que todo ha sido una trampa. El poderoso Dragón Verde, Beryl, busca los objetos mágicos que se guardan en la Escuela de Hechicería de Solace y, con ayuda de un anillo mágico, aparece en el patio de la Escuela, mientras un grupo de draconianos se dedican al pillaje. No han encontrado los objetos mágicos, enterrados por un truco de Ulin, que ha descubierto la pólvora y ha provocado una explosión, escapando con Lucy a través de un túnel. Desde allí ven cómo los draconianos apresan y se llevan a Palin Majere.

Peregrino que camina hacia las estrellas

¿Y si el Camino de Santiago estuviera en función de un cosmos terrenal, asociación muy típica esta de lo religioso y las estrellas entre las gentes del Medievo, principalmente los grandes constructores de templos románicos y, más tarde, góticos?
Entonces, ¿se guiaban por las leyes del teocentrismo -tal y como nos han hecho creer cantidad de veces- o por las reglas del cosmocentrismo? Después no importa, ya que cuando el hombre pasó a ser el centro del universo lo demás pasó a ser secundario. Pero la Edad Media es una época llena de oscuros secretos, y muchos de ellos se encuentran en la cantidad de templos cristianos que se construyeron, sabiduría que estaba al alcance de las personas de la época medieval y que ahora es casi imposible desvelar. Por ejemplo, ¿qué hace un laberinto -símbolo pagano- en el suelo de la catedral de Chartres? Todavía hoy, esa pregunta es motivo de diversas y variadas hipótesis.
La de Chartres fue la primera catedral gótica que se construyó. Se dedicó a la Virgen (Notre-Dame), como otras tantas catedrales que se construyeron justo después en el país vecino.
¿No es curioso que las primeras catedrales francesas, dedicadas a Nuestra Señora, se levantaran en la misma época y que, si miramos un mapa de Francia, coinciden con el rombo central que forma la constelación de Virgo? ¿Se trataba de un tributo simbólico a la Virgen?
Las estrellas menores de esa misma constelación también coincidirían con otras catedrales de la época, también dedicadas a Nuestra Señora, como las de Laon, Bayeaux, Évreux, Étampes...
Es inevitable no pensar en la Vía Láctea terrenal, que es como se le conoce al Camino de Santiago francés. Pero hay algo que no se escapa a la mirada escrutadora de los que observan el camino paralelo al francés, se trata de la ruta del Norte. Coincide con el paralelo 42 y es curioso observar los nombres que, desde los Pirineos Catalanes hasta Galicia, llaman la atención por lo que tienen de común.

Pic Estelle (1), Puig de l'Estelle (2), Puig de Tresestelles (3), Les Eteilles (4), Les Pessons (5), Estillon (6), Lizárraga (7), Estella o Lizarra (8), Lizarrusti (9), Izarra (10), Liciella (11) y Astrer (12).
Es evidente la raíz común de todos estos lugares, teniendo en cuenta que "izar" significa estrella en vasco. Aún es más sorprendente el origen del topónimo Compostela. Lo cierto es que las diferentes versiones no se ponen de acuerdo en que pueda vincularse a "campo de la estrella", al compostum de los antiguos latinos o al compositum (cementerio).
Sin embargo, a lo largo del Camino se enclavan todas esas estrellas. ¿Será simplemente una coincidencia?

martes, noviembre 20, 2007

Cuentos de la Quinta Era II

1. El árbol de la vida (Miranda Horner)
Una dríada está junto a su árbol moribundo cuando un Caballero del Lirio cae con su dragón cerca de ella. El Dragón Azul ha muerto, pero la dríada se da cuenta de que el caballero está vivo todavía, y atrapado bajo la inmensa mole de su acompañante. La dríada comienza a hablarle porque necesita el agua que el caballero lleva consigo.
El hombre al principio se niega a darle agua para que riegue el árbol, sin darse cuenta de que hacer revivir al árbol dota a la dríada de una energía nueva. Como ella no puede salir de su espacio vital para salvar al caballero, termina perdiendo el conocimiento, aunque sabe que el caballero tampoco durará hasta el día siguiente.
Cuando despierta, descubre el odre vacío con el que el caballero la ha dotado de energía. El hombre ha muerto con honor.

2. El camino a casa (Nancy Varian Berberick)
Griff el Asesino está en una de las posadas donde abundan los maleantes de la zona, junto a su amigo enano, Broc. Una joven aparece en la posada buscando al asesino para que le acompañe a Haven, junto a su hija recién nacida, para reunirse con su padre, pues su marido acaba de morir. Griff se mofa de Olwynn hasta que ella saca una bolsa de terciopelo con monedas de acero y joyas. Entre los objetos preciosos destaca un sello con un águila bicéfala, que llama la atención de Griff.
Cuando Olwynn se va, Griff le cuenta a Broc que perdió a su familia cuando todavía era un muchacho, a manos de un malvado asesino que pertenecía a las órdenes de los Caballeros de Takhisis, Ceniza Guth. Mató a su familia, incendió la granja donde había nacido y se lo llevó a él de esclavo. Durante la guerra no pudo acabar con él y, después, el que le había convertido en esclavo había cambiado de nombre y Griff no pudo materializar su venganza.
Cruzando el Bosque Oscuro, son atacados por un grupo de bandoleros y Olwynn muere. Griff coge a la pequeña Cae y le da toda la ternura que se merece. Y por fin llevan a Haven. Enseguida dan con Ceniza Guth y Griff está a punto de matarle. Pero finalmente se lleva lo que el anciano más ansía: a la niña. Desde entonces Griff montó una granja y cuidó de Cae como si fuera su propia hija.

3. Nobleza obliga (Paul B. Thompson)
Roder debe enviar un despacho de un castillo a otro y, para ello, tiene que cruzar un bosque lleno de bandoleros. En cierto momento, oye gritos y descubre que unos forajidos están atacando a dos jóvenes hermanos, llevándose a la chica. Con el joven se propone buscar a los bandoleros y encontrar a la hermana. Sin embargo, el muchacho desaparece y, cuando Roder despierta, está atado y el jefe de una de las bandas más famosas del bosque, Sandys, empieza a hacerle preguntas. Sabe que es una trampa y que Roder no es un caballero. Cerca se oyen los cascos de numerosos caballos. Los Caballeros Negros han venido a capturar a los forajidos. La noche anterior habían hecho prisioneros a la otra banda.
Roder es solo un mozo de caballos que siempre está en la cuadra. Desde allí descubre que Sandys consigue escapar de su juicio, mientras pasa desapercibida para todos los que se reúnen en el patio del castillo.

4. El plan perfecto (Linda P. Baker)
Demial es una hechicera que, en el pasado, sirvió a Takhisis. Hace mucho volvió a su pueblo, pero nadie sabe nada de ese oscuro pasado. Ella se comporta como una mujer feliz, apoyando sobre todo al hombre al que ama desde la infancia, Quinn.
Pero un día aparece en la aldea su peor enemiga, Taya, la amada de Quinn. También fue su rival y Demial sabe que no tendrá a Quinn mientras la malograda Taya siga allí.
Taya guarda cama durante muchos días, al principio delirando. Es la única que conoce el secreto de Demial. Cuando recupera la cordura le pide a la hechicera que la ayude, que la mate.
Pese a que la magia se ha extinguido del mundo, Demial todavía conserva la vara de su tutora. Con un conjuro acaba con la vida de Taya.

5. El ladrón del espejo (Richard A. Knaak)
Vandor Grizt está apresado en un espíritu. Es el conjuro de Mendel, un Túnica Negra que le ha convertido en un esclavo que roba objetos mágicos por Krynn a través de los espejos. Grizt era un ladrón que osó robar a Mendel y éste le apresó.
Ahora debe robar la Cimera Arcyana, una joya mágica que pertenece a la familia de un Túnica Roja. Gritz ha buscado muchas veces por la enorme casa del mago, sin éxito. Finalmente se da cuenta de que hay una posibilidad de que la joya la posea la hija del Túnica Roja. Su instinto no le falla. Cuando intenta robar la joya por primera vez, desaparece de sus manos. Vandor está desesperado pues la Cimera Arcyana constituye su libertad. Gabriela, la niña, es una pequeña maga que comenzará a hablar con él y le entregará voluntariamente la joya. Gracias a esta niña Gritz recuperará la libertad perdida durante tanto tiempo.

6. La visita de Reorx (Jean Rabe)
Un draconiano tiene que cruzar el territorio de los enanos, así que debe matar a los que encuentre en su camino para tomar su apariencia y pasar desapercibido. Todo va bien hasta que llega a un pueblo que está celebrando una fiesta. Allí le equivocan con el dios Reorx y, finalmente, se queda unas horas con ellos compartiendo la comida y bebida.
Dos muchachos han ido a por miel y han quedado atrapados. Es Reorx el que debe ir a salvarlos. Los saca, pero él se queda dentro del panal, sabiendo que muy pronto va a volver a tener su apariencia de draconiano.

7. El puente (Douglas Niles)
El clan hylar de los Enanos de las Montañas ha tenido que abandonar Thorbardin y han decidido buscar un lugar donde asentarse. Pero antes de llegar a las verdes praderas que están al otro lado del puente, tienen que cruzar un pueblo donde viven Enanos de las Colinas. Éstos no les dejan pasar.
Al final, dos guerreros de los dos clanes luchan en un duelo a muerte, por el que los Enanos de las Montañas volverán sobre sus pasos o seguirán camino adelante.

8. Desaparecidos (Roger E. Moore)
Dromel convence a un minotauro para ir a buscar los tesoros de las lejanas islas de Enstar, donde todos sus habitantes desaparecieron misteriosamente. Les acompañan Ramita, una kender que está emocionada; un elfo kalanesti, Cazador; y el gnomo que ha diseñado la nave buceador para ir por debajo del agua, Mollera.
Cuentan las leyendas que las islas están llenas de los siniestros Seres de Sombra, seres que puso en el mundo Caos.
Poco a poco, todos los habitantes de la tripulación van desapareciendo a la llamada de las sombras. Los vivos se van olvidando de ellos. El minotauro escribe un diario en el que deja constancia de lo que ocurre. Finalmente su fuerza de voluntad también cae y se entrega a las sombras, dejando sola en la nave a Ramita, que termina siendo la última superviviente, y tampoco recuerda al resto de la tripulación.

9. Convencer a los rectos de lo justo (Margaret Weis & Don Perrin)
Después de salir de Thorbardin con los huevos de las crías hembras draconianas, Kang y su ejército, cumpliendo lo pactado con los enanos, se dirigen hacia una de las muchas ciudades abandonadas cerca de Neraka.
Ha comenzado a nevar y el camino se hace difícil, sobre todo cuando son atacados por un ejército de goblins. A alguien no le conviene que los draconianos se reproduzcan.
Encuentran un Templo de Paladine, que al no haber dioses, no les hace efecto, y se refugian allí. En el sótano encuentran a varias hembras humanas que tienen el terror marcado en sus rostros. Dejan las crías a su cuidado, mientras los draconianos luchan contra los goblins, que les han rodeado. Slith, el lugarteniente, mata al general goblin y les hace abandonar el Templo.
Los draconianos abandonan el Templo con sus crías, buscando un lugar donde asentarse.

Dríada
Cada árbol, arbusto o matorral tiene unido un espíritu hembra de dríada o hamadría. Capaz de separarse de su anfitrión de madera, la dríada es un tipo de ninfa. Son las ancianas guardianas de los árboles, en contacto con druidas para darles inspiración y consejos. Las hamadríadas, sin embargo, son los espíritus vivientes de los árboles, que nacen cuando el árbol nace y mueren cuando éste se muere. Las dríadas las protegen. Es importante comunicarse primero con la dríada y la hamadría de un árbol antes de llevarse cualquier parte del mismo: madera, corteza, hojas, bayas o flores. Esto permitirá al árbol que se prepare a sí mismo e insufle propiedades mágicas a la parte que alguien se va a llevar.

Lluvia

Se agradece que llueva de nuevo. Es como si la lluvia trajera aires nuevos, como si limpiara la bruma de los últimos meses, como si revitalizara nuestras almas.
Me gusta ver el goteo constante de las gotas que repiquetean sobre el cristal de la ventana. Ahora vuelve a llover de nuevo. A lo lejos se oye el continuo goteo del agua que tanto se necesita.
No hay tormenta, lo que también se agradece, porque entonces me costaría dormir. Son la gotas, sin ritmo ni pausa...

lunes, noviembre 19, 2007

Doña Manolita

Anoche los recuerdos saturaban mis sienes sin poder ni querer evitarlos. Y me acordé de la Lotería. Quizás se debió a que me quedé, unas horas antes, viendo el anuncio de este año. De repente me acordé de hace dos años.
Por esta época, o quizás una semana después -no lo sé con seguridad-, estuve en Madrid con mi tío. En una se nuestras escapadas del hospital y a un mes de la Navidad, le propuse ir a Gran Vía a por Lotería. Yo ya había estado antes en esa administración, de hecho es la que más vende de todo Madrid. No me atrevo a ampliar más.
Cuando llegamos había una fila larguísima, pero estuvimos esperando y cogimos el mismo número, creo. O igual cogimos dos diferentes y nos intercambiamos décimos.
Recuerdo que después los dos fardábamos de nuestros números de Doña Manolita.
Vuelvo a evocar momentos. Ya no lloro pero algo de mi interior se estremece impulsivamente.

La huella de los dioses (Cuentos de la Quinta Era I)

1. Alud de hielo (Douglas Niles)
Un centauro está siguiendo a un oso de los hielos para darle caza y llevar su carne y piel a su tribu. Le parece extraño que el oso esté tan alejado del Glaciar donde viven los de su especie, pero el centauro está dispuesto a acabar con él.
A medida que se va acercando al oso, se da cuenta de que la tormenta de nieve es cada vez más intensa. Tiene algo de nefasto, pero el centauro no pone atención a esas señales. En cierto momento se encuentra con el oso y luchan en una pelea a muerte. El centauro acaba con el oso, pero éste ha desgarrado su pecho. A punto de morir se da cuenta de que el oso estaba huyendo de la tormenta.

2. La respuesta a la magia (Nancy Varian Berberick)
Leial es la sanadora de Cour. Lleva años buscando la magia que le ayude a curar, aunque sabe que ya no hay magia en el mundo. A pesar de todo, el enano Slean Brae, su mejor amigo, la anima para que no deje esa búsqueda.
Se está extendiendo una enfermedad contagiosa por Cour. Leial no puede hacer nada más que dar unas hierbas especiales en las primeras fases. Si llega tarde, la gente muere. Se va a buscar las hierbas con Sleal, pero solo ven las hojas en una cañada. Es vertical y Sleal decide escalar para coger las plantas. Pero el enano cae y muere. En ese momento Leial responde por vez primera a la magia que lleva llamándole en sueños desde hace tanto tiempo.

3. La Espada de las Lágrimas (Richard A. Knaak)
Hermetes es un clérigo de Mishakal que ha ido al monte a encontrarse a sí mismo, pero lo único que encuentra es una espada que le habla. En una época en que los dioses les han abandonado y que ha desaparecido la magia de la faz de Krynn, ser clérigo no significa mucho, pues Mishakal no va a acudir cuando la llamen para curar enfermos.
La Espada de las Lágrimas se amolda perfectamente a la mano de Hermetes, que vuelve a Kerman para convertirse en un líder que lleve al pueblo hacia la luz.
La Espada que blande Hermetes comienza curando heridas y dando de comer al necesitado, pero eso solo es una pequeña parte del plan de la sanguinaria espada. Eso es solo una manera de conseguir adeptos que se unan a su causa. En cierto momento, Hermetes se da cuenta de que la espada está sedienta de sangre y llega a controlar incluso su mente, asestando golpes mortales a muchos inocentes.
Piensa en el lugar donde la encontró. Y allí han vuelto. Hermetes quiere deshacerse de la espada maligna.

4. El precio (Robyn McGrew)
Dariot, Caballero de Solamnia, irrumpe en el campamento de los Caballeros de Takhisis para luchar honorablemente contra uno de ellos y ganar el pan que le han quitado a su gente. Lucha contra un joven Merek y el combate queda en empate.
Cuando los caballeros negros levantan el campamento, Merek se queda para cuidar de los alimentos que han dejado escondidos en una cueva, pero Dariot encuentra esa caverna y vuelven a luchar de nuevo. El combate vuelve a quedar en tablas y entonces ellos se dan cuenta de que son ciertos los rumores de que los dioses se han marchado de Krynn.

5. Una reliquia de lo más peculiar (Janet Pack)
Pieliado Thistleknot es un kender que se dedica a vender mapas. En una taberna coincide con un Túnica Negra que está buscando talismanes que le devuelvan la magia de la que ahora carece. Pieliado le enseña su mejor mapa y se marcha con el Túnica Negra y su fornido guardaespaldas en busca de la Reliquia Peculiar.
En el calvero, la flecha que indica dónde está el preciado talismán está vigilada por un Caballero de Solamnia. El mago se hace pasar por un historiador para recabar información. Gracias a la ayuda del kender consigue sacar el pergamino que acrecentará su poder, excepto si va acompañado de un kender, que entonces el mago se quedará mudo.
El Caballero de Solamnia le agradece al kender su ayuda, la que le ha librado, gracias a un pacto que habían hecho, de permanecer más tiempo en aquel calvero solitario.

6. Voces (Kevin T. Stein)
Ojosclaros y Anda-anda son dos kenders que han quedado para cenar en casa de Belladona. Esta kender tiene un gato, Platarreal, que esa noche desaparece. Ojosclaros sigue las voces que escucha en su interior para encontrar al gato.
En medio del bosque, tropiezan con un grupo de goblins. Poco a poco les van atacando y finalmente le preguntan a uno para qué quieren al gato. Los goblins quieren sacrificarle porque es mágico y, cuando el gato muera, desaparecerán todos los dragones del mundo.
Ojosclaros y Anda-anda rescatan al gato, que saben que no es mágico.

7. Carroñeros (Jean Rabe)
Telyil es la jefa de los elfos marinos que buscan tesoros en los barcos hundidos por las dentelladas visibles de un dragón que decoran sus barcos. Saben que en las mismas aguas que ellos viven un dragón, aunque nunca le han visto. Como apenas hay peces y algas, ellos deben saquear los barcos hundidos.
Pero de repente encuentran, entre uno de los barcos, un marinero que todavía vive, gracias a una bolsa de aire. Telyil decide llevarle a la superficie y salvarle la vida. Allí se entera de que en la bodega del barco hay una caja que contiene una esfera verde, que produjo una epidemia en su tripulación. La elfa descubre las llagas en la piel del marinero y se da cuenta de que su pueblo está en peligro. Cuando llega es tarde. Solo unos pocos pueden salvarse y les convence para que huyan. Ella decide llevarse la esfera hasta la guarida del dragón, y allí se queda a esperar la muerte.

8. La lealtad del Dragón Azul (William W. Connors & Sue Weinlein Cook)
Kellin vuelve a casa después de la Guerra de Caos, montado en Crepúsculo, su fiel Dragón Azul. La hembra le aconseja regresar a Neraka, con los Caballeros Negros, pero Kellin se imagina volver a vivir en la fortaleza de su infancia. Sin embargo, antes de que aterricen un inmenso Dragón Rojo aparece en el horizonte. Crepúsculo quiere huir porque sabe que no ganará esa lucha, pero Kellin le hace quedarse. El caballero cae al mar mientras el Dragón Rojo acaba con Crepúsculo.

9. La Biblioteca de Tarsis (Jeff Crook)
Alantine y Eltam están restaurando la Biblioteca de Tarsis. De repente, Alantine encuentra unos papeles que se refieren a un piso de la Biblioteca que ellos ignoran que existe. Deciden buscarlo. Saben que en ese ala está uno de los libros de hechizos de Fistandantilus. Cuando Alantine lo coge el libro empieza a asfixiarle. Los muertos que están protegiendo los volúmenes se levantan y empiezan a atacar a los dos eruditos. Eltam saca el medallón de Paladine, a pesar de que los dioses se fueron, para echar atrás a las sombras que se les acercan, mientras Alantine escapa con el libro hechizado.

10. El buhonero (Jeff Grubb)
Habakor llega a un pueblo a vender sus productos. Cuando ha terminado de embaucar a la gente, aparece en la forja para que le hagan varias copias de una daga que supuestamente perteneció a Sturm. Pretende pagar con un frasco que contiene una esencia de Caos. El herrero sabe que intenta embaucarle, y en un descuido el frasco cae y se abre. Ante ellos aparece un demonio de Caos y es el hijo del herrero el que le termina llevando hasta el fuego de la forja. Padre e hijo cogen el carro de Habakor y se marchan del pueblo en busca del buhonero que intercambió el frasco con Habakor, quedándose éste de herrero en el pueblo.

11. Los demonios de la mente (Margaret Weis & Don Perrin)
Caramon y Tika tienen en la posada a una nueva camarera que se llama Jassar. La chica lleva varios meses con ellos, pero solo les produce pérdidas porque siempre está rompiendo la vajilla. A pesar de todo, Tika se resiente cuando su marido le dice que deben echarla.
Jassar está casada con un tullido veterano de guerra. Siempre está borracho y la pega. Caramon decide ir a hablar con Gemel Lathhauser. A pesar de faltarle un brazo, Gemel es más joven que Caramon. La primera vez los dos se enzarzan en una pelea, que termina con las lágrimas de Gemel. Éste le cuenta a Caramon que todavía le duele el brazo que le falta, el que sujeta la espada, y por eso se refugia en el alcohol. Majere traza un plan y decide hacer un viaje para hacerle entrar en razón.
Tras varios días de viaje, llegan a una vasta explanada, en medio de la cual crece un bello rosal silvestre. Allí está clavada la espada de Gemel, indicando el lugar donde están enterrados sus compañeros. El hombre empieza a recordar aquella cruel batalla contra varios seres informes creados por Caos. Fue el único superviviente.
Cuando vuelven a Solace, Caramon, con la complicidad de Tika, saca el demonio del cuerpo de Gemel. Y al final le da trabajo en la posada para que no se sienta inútil.

sábado, noviembre 17, 2007

Enanos y Draconianos

Cerca de la profunda montaña de Thorbardin, donde los Enanos de las Montañas se han recluido lejos de la Guerra de conquista de los Caballeros Negros, hay un valle con una ciudad amurallada. Es Celebundin, un asentamiento de Enanos de las Colinas que tienen prohibida su entrada en Thorbardin. Estos enanos están en enfrentamiento continuo con otro pueblo cercano, un pueblo creado únicamente por draconianos. En las incursiones de unos y otros no suele haber muertos, no son batallas en sí. Cada vez que los draconianos quieren aguardiente enano se escabullen hasta Celebundin para robárselo, pero no utilizan armas. Cuando los enanos quieren ovejas, para aprovisionarse de carne fresca, entran en el poblado draconiano para irrumpir en el corral donde se crían los corderos. Lo máximo que reciben son varios coscorrones en la cabeza, pero ninguna baja importante. Se puede decir que la convivencia entre unos y otros es pacífica.
Selquist es un enano que no tiene buena fama en Celebundin. Sus amigos, Mortero, Majador y Barreno, siempre están con él y siguen sus planes al pie de la letra. Selquist ha descubierto un agujero de ventilación para entrar a escondidas en Thorbardin. Conoce la existencia de un tesos y entra con sus amigos para hacerse con el mapa y el libro de instrucciones. En esa primera escapada, ellos no lo saben, son perseguidos por Slith, un draconianos que se huele que esos cuatro enanos se traen algo entre manos.
Ariakan, por otro lado, está reconquistando el mundo para ofrecérselo a la Reina de la Oscuridad. El comandante draconiano, Kang, decide unirse al organizado ejército de Caballeros Negros, y abandonan su asentamiento junto a Thorbardin. Lo que no esperan es que los humanos les pongan a cavar las letrinas, así que deciden desertar y volver a su pacífico pueblo. Cuando regresan, los soldados enanos han quemado su asentamiento. Los draconianos se sienten traicionados y deciden espiarles. Varios draconianos entran en Celebundin, ayudados por la magia, y terminan en una casa que parece abandonada. Allí están Selquist y sus amigos, que esconden el libro. Kang lucha por hacerse con ese importante libro y solo se lleva la tapa, quedándose el libro en la casa de Selquist. En la tapa está el mapa. Lo más importante de ese mapa, para los draconianos, son los huevos que están junto al tesoro. Huevos de hembras draconianas. Todos los draconianos de Krynn son machos, fueron creados para luchar, no para procrear, y cuando mueran su existencia en el mundo perecerá con ellos. Siguiéndose unos a otros, llegarán a Thorbardin. Kang y los draconianos tendrán que luchar contra los terribles Dragones de Fuego, y por fin encontrarán el tesoro. Los enanos no consiguen romper los huevos de las draconianas porque Kang y sus soldados llegan a tiempo para llevarse con ellos a los bebés draconianos recién nacidos. Los enanos se llenan los bolsillos con monedas y joyas. Terminan haciendo un pacto, por el cual los draconianos irán a vivir lejos del pueblo enano.

viernes, noviembre 16, 2007

Hace 10 años

¿Quién iba a pensar diez años atrás que corrieran tanto las nuevas tecnologías?
Hace diez años casi nadie llevaba encima un teléfono móvil y ahora casi se lo ponen en la oreja a los recién nacidos.
Hace diez años comenzaba a tomar impulso iNet, algo relativamente desconocido y de lo que casi nadie gozaba todavía. Creo que fue entonces cuando iba con una amiga a los primeros cybercafés. Ahora es extraño que nadie lo tenga en casa.
¿Quién me iba a decir a mí que terminaría estudiando alemán, que por entonces ni siquiera me llamaba la atención como lengua?
Hace diez años apenas había comenzado a vivir.

¡Como cambian las cosas en tan solo una década!

jueves, noviembre 15, 2007

El Evangelio de Barrabás

¿Tiene que ser necesariamente cierta la historia que la Iglesia nos ha contado siempre? Este libro nos da una visión diferente de algo que pudo haber ocurrido perfectamente.
Esta versión es ficción, pero tan plausible como la que nos han dado a los cristianos desde las esferas más poderosas de la Iglesia. "Los poderosos construyen la historia", aunque mejor sería decir "construyen SU historia".
Hace meses que me compré este libro pero nunca me había dado por cogerlo. La profusión de libros que echan por tierra el mensaje de las Sagradas Escrituras, el intento nulo de tambalear de una manera invisible los cimientos de la Iglesia, poner sobre la mesa hipótesis e historias que el Vaticano siempre nos ha negado... terminan siendo, la mayor parte de las veces, basura, en afán de vender más. No voy a meterme con este libro, aunque es cierto que su historia podría encajar perfectamente en lo que acabo de decir. Pero no, me limitaré a destripar el libro, con cuyas páginas he gozado.
La trama está dividida en dos tiempos: uno pasado, que no siempre es el mismo, y otro presente, con todo tipo de personajes que, en principio, no parecen tener nada que ver entre ellos.

Hernán es un electricista que vive en Madrid. Acaba de morir su tío Dori y se marcha al entierro para acompañar a su tía Cecilia en esos tristes momentos, a un pueblo cercano a Mérida. Sus tíos le acogieron desde muy pequeño cuando se quedó huérfano, porque sus padres habían tenido un accidente de coche y habían perdido la vida. Antes de marcharse, su tía le dice que en el piso de Mérida hay una caja antigua que su primo encontró, hace muchos años, en la iglesia de Santa Eulalia.
Hernán no puede reprimir su curiosidad y abre ola caja, que tienen unas palabras escritas en latín. Se lleva uno de los papeles y decide ir a ver al catedrático Turiel, al que había conocido al arreglar unos cables en la Universidad. Es historiador. Allí conoce a Esther, una catedrática con la que no comienza con buen pie.
En otro lugar del mundo se encuentra Emerson Arismendi. Es el jefe del cartel de Pereira, región muy pobre de Colombia. El narcotraficante tuvo una infancia muy dolorosa y ahora se está vengando de todos los que se lo hicieron pasar tan mal. Perdió a sus padres y una asociación recién creada de curas les llevó a una Residencia, donde fueron violados. Después, cuando los sacerdotes pensaban que podían resultar peligrosos, los llevaban ante un médico ilegal para traficar con sus órganos. Camino de Cali, el padre Aurelio dejó escapar a Emerson, que fue recogido y criado por un narcotraficante. En aquella Residencia perdió a su hermano Michel, al que le dieron el mismo trato. Sus torturas hacia los que le convirtieron su infancia en un infierno son horribles. No se acuerdan de aquel niño. Ahora solo le falta el belga, que está protegido por un alto cargo del Vaticano, el cardenal Buccarelli.
El profesor Turiel aparece asesinado en su casa. Esther y Hernán llegan poco después. Cuando Hernán le cuenta la "herencia" que ha recibido, ella, como buena historiadora, le convence para traducirle los documentos, pero dos de ellos están en arameo, y ella no conoce la lengua de Cristo. Llama a una amiga suya italiana para pedirle ayuda. A partir de este momento, todos están detrás de los documentos: por una parte, los narcotraficantes colombianos que los necesitan para chantajear al Vaticano; por otro lado, está la mafia italiana que trabaja para el cardenal Buccarelli.

La historia del pasado va hacia atrás. Desde la Hispania del siglo VI d.C., donde el Cristianismo estaba asentado en la península, y compartía sus creencias con el arrianismo, la religión de los reyes visigodos, hasta el año 33 de nuestra era, en Jerusalén. Comienza desde el momento en que esconden la caja en la iglesia de Santa Eulalia hacia la época de Jesús.
Los pergaminos serían perjudiciales para la Iglesia porque es otra historia completamente diferente a la que se cuenta en la Biblia. Una de esas cartas en arameo se supone que es de Jesús.
Hypatia, la gran filósofa romana, fue asesinada por estos documentos que habían llegado a su biblioteca. Históricamente, a Hypatia la mataron cristianos porque ella no quería convertirse a la religión cristiana. Fue una mujer adelantada a su tiempo, que se mostró inflexible para adquirir libros y reconstruir la Biblioteca de Alejandría. Los cristianos no la perdonaron nunca que fuera pagana.
Jesús, según esta historia, sobrevivió a la cruz. Fue envenenado por el médico de la esposa de Poncio Pilato, que le hizo caer en un estado cataléptico (en que una persona parece muerta). Lo descolgaron de la cruz cuando el centurión, que conocía el plan, lo vio oportuno, y José de Arimatea se llevó el cuerpo. Supuestamente a un sepulcro de su propiedad, pero realmente lo habían escondido, mientras el médico de Claudia le curaba las heridas. José de Arimatea fue hecho prisionero por los sacerdotes del Sanedrín: Caifás quería ver el cuerpo del nazareno. Finalmente entre José de Arimatea y un cómplice hicieron creer la historia de la resurrección. Caifás tuvo que tragar.
Fue Barrabás, el jefe de los zelotes, el grupo terrorista más buscado por los romanos, quien ayudó a Jesús a salir de Jerusalén. Después desapareció con María de Magdala hacia la India.
En la carta de Jesús, escrita en arameo, el nazareno da las gracias a Barrabás por su ayuda. Es la única carta que existe de Jesús y el Vaticano la quiere.

Emerson se hace con los documentos originales y secuestra a Hernán, mientras que Esther ha ido a Roma a ver a su amiga, para que le traduzca los documentos en arameo. Emerson le quiere cambiar al cardenal Buccarelli los documentos por Van Heist, el belga de la residencia. Y también quiere conocer a su hermano Michel, que le dijeron que había muerto.

Cardenal, historiadores, la mafia italiana y los narcotraficantes colombianos se reúnen en una mansión de las afueras de Roma, donde hacen los intercambios. Emerson se carga a Van Heist limpiamente, sin torturarle. Le da los documentos al cardenal y entonces le presentan a su hermano.
Esther, la italiana y Hernán se han ido a dormir cuando se oyen dos disparos abajo. Emerson y su hermano han sido asesinados. Gonzalo, el indio en quien más confiaba el jefe colombiano, les ha asesinado para hacerse con el control del cartel de Pereira. Tiene el apoyo del cardenal.
Buccarelli les ofrece un coche a las mujeres y a Hernán para que se vayan lejos.