jueves, noviembre 30, 2023

La chica del verano

Siempre es un placer leer a La Vecina Rubia, que no es que sea una gran novela, pero entretiene, y al final entretener es uno de los objetivos de la literatura.

La Vecina Rubia esta vez ve crecer exponecialmente el número de seguidores de su instagram, y se encuentra con un grave dilema: si debe contárselo a sus personas más cercanas. Así que sigue viviendo con sus amigas Laux, Lucía y Sara, sigue saliendo con Javi el bombero, y tiene a Pol muy cerca. Cada uno, con sus problemillas de vida y sus momentos de felicidad, se van abriendo a nosotros a través de las páginas de esta novela, que nos mantiene expectantes de principio a fin.

La Vecina Rubia y Javi viven en su precioso ático en Madrid, aunque él se encuentra a caballo entre la capital e Ibiza, adonde viaja cuando le toca trabajar. En esta novela vamos a vivir uno de los episodios más traumáticos: el fallecimiento de la abuela Catalina. Y, pese a que Javi sigue sin querer saber nada de su padre, Martín pide ayuda a la Vecina Rubia para que Javi le perdone...

El gran descubrimiento ha sido Laux, la magnífica Laura que sigue viéndose con el mejor amigo de Javi, Iván, con el que tiene unos encuentros muy satisfactorios, tanto como que él llega a Madrid a escondidas sin que nadie se entere. Laux de repente quiere ser madre y se lo suelta de sopetón a Iván, que no sabe cómo reaccionar, así que Laux desaparece no sólo de la vida de Iván, sino que deja de hablar con sus amigas. Pero la Vecina Rubia sigue estando ahí, apoyándola, dándole sus tiempos hasta que quiera hablar, y cuando Laux vuelve tiene claro que quiere ser madre y que se va a someter a la fecundación in vitro.

Cuando Iván se entera, por las palabras de Javi, decide que no quiere saber nada de ella, al no haber confiado ni siquiera en él para esto, y por no haberle dado tiempo a sopesar si quiere ser padre. 

Mientras tanto, Lucía escribe un libro que autoedita y se deprime al comprender que no tiene venta. Será la Vecina Rubia quien le dé publicidad en su instagram, mientras que consigue financiar la protectora de animales donde trabaja Sara para que salga adelante.

Pero quien la ayuda es Pol, que después de que su novio Jaume le abandone, ha perdido la ilusión por todo. Así que la Vecina Rubia le confiesa todo sobre su perfil de instagram y le insta para que sea su ayudante con las redes sociales y los correos electrónicos. Pol no dice nada a nadie, aunque sus amigas lo terminan intuyendo, incluso Javi, poco dado a redes sociales. 

Al final, lo más intenso de la novela es cuando Laux pierde al bebé con siete meses y allí aparece Iván a verla, porque finalmente tendrán un bebé... pero juntos. Javi hará las paces con su padre. Y la Vecina Rubia recibe un mensaje amenazante de su ex Álex, que la ha reconocido en instagram...

LA AUTORA:



La Vecina Rubia vuelve a deleitarnos con una novela que continúa el éxito de su primer libro La cuenta atrás para el veranoContando atardeceres supuso un firme paso hacia delante en su carrera literaria a través de una historia llena de matices, humor y, sobre todo, sentimientos al más puro y original estilo de esta autora anónima. La chica del verano es su última novela.

EL LIBRO:

Título original: La chica del verano

Autora: La Vecina Rubia

Editorial: Cúpula (3ª edición, en octubre de 2023)

Número de páginas: 423

ISBN: 9788448038977

Valoración: 8/10

RETOS:

*Reto 100 libros.

miércoles, noviembre 29, 2023

La tranquilidad de noviembre

Poco a poco van pasando los días y nos vamos acercando a la Navidad y al fin de año…

martes, noviembre 28, 2023

Belladona

1680. Una flor mortífera crece sobre el estiércol del París de Luis XIV. Su nombre es Marie. Su nombre en clave es Belladona.

Marie es una joven que se entrena con los mosqueteros del rey Luis XIV. Es la mejor de todos ellos y es quien ha salvado dos veces al rey de intentos de asesinato. Maxime está enamorado de ella, pero nunca ha conseguido vencerla.
Entonces el italiano que intenta asesinar al rey descubre que ella ha sido entrenada por un maestro hindú, que sabe chakras igual que su maestro y la cofradía a la que pertenece. Pero ella no lo recuerda y tienen que chantajearla. Para ello visitan a su amigo Benôit para sonsacarle información, y así saben que tienen que secuestrar al Rey de los Milagros, una especie de monarca de los bajos fondos parisinos, a quien Marie protege. A cambio de la vida del rey amarillo, ella tiene que matar a Luis XIV. Pero Anne, la madre de Maxime, antigua luchadora, consigue encontrar al rey amarillo y Benôit envía una paloma mensajera a Marie para que no mate al rey.
Sólo que el maestre de la cofradía ha inundado el cuerpo de Maxime de chakras y Marie tiene que llevárselo para salvarlo…

LOS AUTORES:



Ange Esteban es el seudónimo de Anne y Gérard, guionistas y escritores de cómics. Sus obras más famosas son, en cómic, La Geste des Chevaliers Dragon y Le Collège Invisible. En novelas, la trilogía de Ayesha o, para los más jóvenes, El ojo de los dioses o El gran Vaisseau. Últimamente han firmado la ópera prima de la serie young adult, Enemy, con dibujo de Ornella Savarese.



Pierre Alary estudió animación en la École des Gobelins y trabajó durante diez años en los estudios de animación de Disney en Montreuil, primero como asistente y luego como animador; durante esta etapa participó en películas como Goofy e hijo (1995), El jorobado de Notre Dame (1996), Hércoles (1997), Tarzán (1999) o El emperador y sus locuras (2000). Se inició en el mundo del cómic con las ediciones Vents d'Ouest en 1993. Bajo el seudónimo Stanley, colaboró con Didier Crisse en Griffin Dark, l'Alliance. En 2001 creó la serie Les Échaudeurs des Ténèbres para la editorial Soleil. Desde 2004 se ocupó de los tomos de Belladona -con Ange como guionista-, Simbad y Silas Corey -con el guionista Fabien Nury-, todas ellas publicadas en España por Dibbuks. Con el guionista de Lincoln, Olivier Jouvray, adaptó Moby Dick, el clásico de H. Melville.

EL LIBRO:

Título original: Belladone
Autores: Ange (guionista) y Pierre Alary (ilustrador)
Traductor: Lorenzo F. Díaz
Editorial: Nuevo Nueve (1ª edición, en junio de 2023)
Número de páginas: 142
ISBN: 9788419148490

Valoración: 9/10

RETOS:

El árbol de Navidad

Este año hemos puesto el árbol mi novio y yo y nos ha quedado precioso. Vamos contando las bolas que traemos de cada viaje.

lunes, noviembre 27, 2023

Anguiano

No sabía que Anguiano, en el pasado, eran dos pueblos: los de abajo que eran los pobres, y los de arriba, que eran los ricos. Hoy en día impresiona más la iglesia de abajo que la de arriba.
Anguiano es famoso porque en Semana Santa y agosto se tiran los danzadores con zancos por las calles empinadas.

Monasterio de Valvanera

El Monasterio de Valvanera alberga a la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera.
Es, sin duda, un lugar paradisíaco, donde se puede disfrutar de un paisaje que quita la respiración.
Ayer me vinieron gratos recuerdos de una acampada a la que vine aquí con quince años. Dormíamos en el monasterio y luego caminábamos por las montañas.
Es un paraje precioso, aunque hacía mucho frío.

domingo, noviembre 26, 2023

La isla del paraíso

Annalice Mallory es una joven inglesa que vive con su abuela y su hermano Philip en la campiña inglesa. Provienen de una larga familia de cartógrafos y sus mapas son conocidos en el mundo entero. Los dos hermanos quieren viajar y conocer los mundos que aparecen en sus malas, pero aún son jóvenes y no quieren dejar sola a su abuela.
Pero una noche de tormenta todo cambia cuando un rayo destruye una pared tapiada y aparece una habitación. Annalice descubre allí un diario de una antepasada suya con un nombre parecido: Ann Alice, y un mapa de una isla desconocida.
Annalice lee el diario y siente que conecta con su antepasada, se lo cuenta a su hermano y él decide ir en busca de la isla del Paraíso.
Pasan dos años sin noticias de Philip, y a Annalice le salen pretendientes, entre los que sobresale Raymond Billinger. Pero ella descubre que él es antepasado de la madrastra y el amante de Ann Alice, de los que sospecha que la mataron, y además no quiere comprometerse mientras no se sepa el paradero de su hermano.
Raymond le da la solución: una amiga suya, Felicity, va a ir a Australia a casarse con un hombre, y la va a acompañar su tía soltera; puede ir con ellas y seguir los pasos de su hermano.
Annalice, que está deseando marcharse, teme dejar sola a su abuela, pero conseguirá traer a su hermanastro desde Holanda para que aprenda el oficio y le haga compañía. En el barco conocen a un atrevido joven, Milton Hemming, que se considera su protector. Cuando la tía se siente enferma por los balanceos del barco, consigue convencerla para que vuelva a Inglaterra, mientras él acompaña a las jóvenes hasta Sydney. Allí Felicity conoce a su marido, se casa con él y se marchan a una hacienda de interior, donde les acompaña Annalice. Sabe que no puede dejar sola a su amiga, sobre todo porque William la trata mal y la humilla, pero un afortunado accidente deja viuda a Felicity y ellas vuelven a Sydney donde toman otro barco hasta la isla de Cariba, donde Milton es amo y señor. Allí Annalice descubre que se ha enamorado de él, aunque le da cortes y él también quiere convertirla en su esposa. Además, ha descubierto que Felicity está enamorada de Raymond, que terminará apareciendo en Cariba... Sólo queda encontrar el paradero de Philip.

LA AUTORA: 




Su nombre en la vida real era Eleanor Burford Hibbert (1906-1993) pero siempre firmó sus libros como Phillippa Carr y Jean Plaidy, además de Victoria Holt, el nombre con el que es conocida por millones de lectores. Se inició en la literatura escribiendo relatos breves. Su primera novela, Mellyn, se convirtió en un auténtico best-seller que le valdría su consagración como escritora. Su extensa trayectoria literaria cuenta con más de cien títulos, entre los que destacan La luna del cazador, La cautiva, El abanico indio, Nido de serpientes, La hija del diablo, El ópalo negro o La isla del paraíso, una obra marcada por la emotividad y los valores que se reconocen en toda su producción. Considerada la gran dama de la novela romántica, en 1989 se le concedió el premio Golden Treasure.

EL LIBRO:

Título original: The Road to Paradise Island
Autora: Victoria Holt
Traductora: Esther Donato
Editorial: Círculo de Lectores, 1996
Número de páginas: 472
ISBN: 9788422660377

Valoración: 9/10

RETOS:

* Reto Genérico: Libro exótico.
* Reto "Locura conjunta": Romántica.
* PopSugar Reading Challenge: Un libro que compraste de segunda mano.
* Reto "50 libros Sintonía Literaria": Un libro descatalogado.
* Reto "Pecera 50": Un libro con un accidente geográfico en el título.

sábado, noviembre 25, 2023

Tarde de preparativos

Nunca había montado el árbol de navidad en noviembre, ya que siempre lo pongo en el puente. Pero ayer vi varios pavos, árboles y días de Acción de Gracias americanos y, de repente, me apetecía ponerlo. También influye que tenemos más bolas de viajes o que me regalan.
Y además este año lo he puesto con mi novio y ha sido algo magnífico, como todas las cosas que hacemos juntos.

viernes, noviembre 24, 2023

Cielos preciosos

A veces, cuando desayuno, me gusta mirar al cielo y, a veces, me parece precioso lo que veo.
Ya es viernes.

jueves, noviembre 23, 2023

Momentos de gloria

Adoro leer en cada momento. Leer me relaja. Leer hace que interioricemos una parte de nuestra vida, pues mientras leemos estamos solos con nuestro libro.
Adoro despertarme los sábados y coger un libro sin prisa…
Y que nadie nos quite esos momentos.

miércoles, noviembre 22, 2023

Frío al cuerpo

Parece que ha llegado de repente el invierno. Hoy sí que hace más frío que otras veces.
Pero es lo que hay, que bastantes días de verano hemos tenido.

martes, noviembre 21, 2023

Un fin de semana en San Sebastián

Vistas de San Sebastián desde el monte Igeldo

He visitado San Sebastián varias veces, en excursiones, con mis padres e incluso en agosto de 2015, porque me encontraba en una situación de desgaste y tuve que "escapar". Para mí San Sebastián es una de las ciudades más bonitas de nuestro país. Tiene todo: buena cocina, paseos agradables, mar, vida en las calles, es muy fácil orientarse, no hay nada lejos, y ya no digo nada si además, en pleno mes de noviembre, sale un magnífico sol que hace que paseemos en manga corta. Increíble, pero cierto. 


La verdad es que ha sido un fin de semana fantástico, un viaje que me regaló mi novio para celebrar nuestro primer aniversario. Disfrutamos muchísimo. He recorrido lugares que ya conocía y otros los he visitado por vez primera.


Llegamos el viernes al Hotel Palacio de Aiete, que se encuentra en la zona de Aiete, elevado sobre el nivel del mar. Luego he sabido que ahí hay un palacio de estilo afrancesado, construido en el siglo XIX, y donde Franco pasaba largas temporadas. Hoy en día pertenece al Ayuntamiento de San Sebastián y es la Casa de la Paz y de los Derechos Humanos.

Cormorán desde el mirador del acuario

Nuestro hotel estaba cerca del parque y el palacio de Aiete, y además se llamaba igual. Pero nosotros queríamos ir al centro. 

Casco viejo

San Sebastián es una ciudad muy recogida, cuyo punto central se encuentra en la playa de la Concha, una playa que casi se cierra y está protegida por los montes Urgull e Igeldo, y justo al lado se encuentra el centro, que alberga el barrio de Antiguo, el casco viejo donde se despliegan infinitos bares de pintxos. 

Playa de la Concha

A mano derecha de la playa de la Concha, tras el monte Urgull, se encuentra la playa de Zurriola, un paraíso para los surfistas (y donde yo me alojé en 2015). Esta playa está en el barrio de Gros, donde van los donostiarras a tomar pintxos más baratos, ya que los de la Parte Vieja se han elevado mucho, debido al incremento de turistas franceses. Como ocurre en todas las zonas turísticas.

Playa de Ondarreta

A mano izquierda de la playa de la Concha está la playa de Ondarreta, que termina en la base del monte Igeldo, y hay un paseo hasta el Peine del Viento, las famosas esculturas de Eduardo Chillida. 

Parte Vieja

A partir de aquí, sólo hay que dejarse llevar y perderse entre la gente, las playas, los paseos, los parques y los bares. Es tan agradable pasear por San Sebastián, hacerse fotos con esa antiquísima barandilla tan popular, o incluso caminar por la arena...

Playa de la Concha de noche

Llegamos a la playa de la Concha de noche y es que es tan maravillosa de noche como de día. Disfrutamos de la música callejera y de los espectáculos en el paseo marítimo, que no son pocos. Disfrutamos de las luces de la noria y de la música del tiovivo, que dan alegría al paseo.

Bar de pintxos en el casco viejo

Y de allí nos fuimos a la Parte Vieja a tomar unos pintxos. Es cierto que al principio pedíamos un único pintxo con la bebida, pero observamos en las mesas de al lado que muchos pedían varios pintxos. Nosotros con tres o cuatro por cabeza ya habíamos cenado. 

Escaparate en el Beti-Jai

Llegamos al Beti-Jai, y me acuerdo de este sitio porque al salir había un escaparate con gente que ha dejado notas sobre la comida o sobre el bar, pero también tenía varias estrellas Michelín. Lo cierto es que tenía buenos pintxos, y ahí es cuando decidimos pedir mínimo dos en cada taberna.

Plaza de la Constitución, de noche

Después de salir, ahítos, del último bar, le llevé a mi novio a una plaza que no tiene mucho (creo que había tres o cuatro bares con terraza), una plaza con arcos y un tanto pequeña. Se trata de la plaza de la Constitución. Esta plaza es famosa, sobre todo, por celebrar la tamborrada donostiarra.

Haciendo tortillas en Ogi Berri

En la plaza de Guipúzcoa, quizás una de las plazas más céntricas de la ciudad, donde se encuentra el palacio de la Diputación Foral de Guipúzcoa, un ostentoso palacio que impone demasiado, descubrimos una cafetería-pastelería donde nos tomamos unos cafés antes de coger el autobús. Mientras, observábamos a los cocineros cómo despachaban cantidades ingentes de cajas con tortillas de patata.

Teatro Victoria Eugenia

El sábado cogimos un autobús que nos dejó junto al famoso Teatro Victoria Eugenia. De paso vimos la desembocadura del río Urumea junto al Kursaal.

Kursaal y desembocadura del río Urumea

Siempre me ha impresionado el edificio del Kursaal, esos cubos que parece que se caen al mar. Diseñado por Rafael Moneo, es la sede principal del Festival de Cine de San Sebastián. Su nombre proviene del alemán: Kur significa "cura" y Saal, "sala", por lo que su significado es "sala de curas". En general un Kursaal o Kurhaus era un elemento arquitectónico de los balnearios decimonónicos europeos, que luego derivó en sala multiusos.

Puerto de San Sebastián

De allí fuimos al puerto de San Sebastián, que es muy pequeño, pero aún conserva edificios típicos pesqueros. Aquí surgió la cofradía donostiarra de mareantes, pilotos de barco y mercaderes en el siglo XIII. Hoy es un lugar de paso, que se puede admirar por sus edificios antiguos, en cuyos bajos hay restaurantes o antiguas lonjas de pescadores.

Monumento homenaje a Aita Mari

En medio del paseo del puerto, en dirección al Acuario, hay una placa con un busto de bronce, homenaje a Aita Mari. Cuenta la leyenda que un hombre nacido en Zumaia, José María Zubía, conocido como Aita Mari, ya salía a faenar con catorce años, pero luego se enroló como marinero en barcos que hacían la ruta hacia América. Se le recuerda por su carácter modesto, desinteresado y bondadoso, fruto del cual participó en numerosos rescates de náufragos. El 9 de enero de 1866 se produjo un temporal que hizo naufragar a una nave que intentaba entrar en el puerto de San Sebastián. Aita Mari salió con otros hombres a rescatar a los náufragos, y cuando volvían un golpe de mar hizo volcar la barca, de la que se rescataron a todos menos a Aita Mari, cuyo cuerpo nunca apareció, convirtiéndose así en héroe y leyenda.

Entrada al acuario

Llegamos al acuario, que he visitado más veces. Para mí es uno de los acuarios más bonitos que conozco, y uno de los primeros en tener un túnel para poder ver a los peces en su hábitat natural.

Barrio de la Jarana (maqueta)

El acuario de San Sebastián se divide en dos partes muy diferenciadas. Por un lado, nos encontramos con un poco de historia marítima de la ciudad: cómo era el barrio de pescadores, la construcción de balleneros, las armas que utilizaban, hay réplicas de barcos históricos o incluso más modernos, explica la historia de las regatas de traineras e incluso hay una colección de trajes de dichas regatas.


Es interesante la historia sobre la caza de ballenas. Allí se explica la historia de muchos marineros que marchaban a Terranova a cazar ballenas, cómo eran los arpones y armas utilizados, cómo se cazaba en realidad una ballena, y hay una serie de objetos que han sido fabricados con algunas partes de la ballena. 


Hay cierto momento en que parece que el visitante se encuentra dentro de un barco de hace varios siglos.


Después hay una parte donde se pueden contemplar fósiles marítimos, trilobites y algunas curiosidades sobre moluscos.


Lo siguiente es la parte del acuario como tal, donde la primera piscina brilla por su fosforescencia. Comenzamos por las medusas, para seguir viendo peces de colores, otros animales más grandes, moluscos... hasta llegar al túnel.


Tuvimos suerte porque no había mucha gente en el túnel, lo que nos permitía observar de cerca a los tiburones cuando nadaban sobre nuestras cabezas.


Pero nos hicieron mucha gracia las rayas, porque se ponían encima, que parece que tienen rostro y parecía que nos estaban haciendo burla. Tanto que al hacer fotos daba la sensación de que posaban para la foto.


También me quedaba pegada al cristal donde se podían ver a los caballitos de mar. Me parecen unos animales tan adorables, me trasladan tanta paz...


Cuando salimos del acuario cogimos un ascensor que nos llevó al mirador. Lo de los ascensores en medio de la calle es algo habitual en San Sebastián, hay tantas cuestas que enseguida te encuentras un ascensor que te lleva arriba o abajo. Desde el mirador había unas maravillosas vistas del mar y, sobre todo, del puerto.

Barra de pintxos en Baztan

Del acuario nos dirigimos de nuevo a la Parte Vieja, donde nos tomamos unos pintxos típicos. En Baztan ya nos dieron una hoja donde señalábamos los pintxos que queríamos, que estaban en la barra señalados con números. Lo cierto es que es una comodidad, porque es un sistema más rápido de servir y la gente no se acumula en la barra.

Casa Gandarias

También nos acercamos a Gandarias, donde tienen fama las croquetas. Esta taberna estaba recomendada por alguien de aquí que estudió en San Sebastián, pero fue imposible entrar, siempre estaba llenísima de gente, y eso que fuimos varias veces.

Kiosko del Boulevard

Después de comer pasamos por el Boulevard, una amplia calle llena de árboles y con un magnífico kiosko modernista. Siempre está llena de gente y merece la pena. Está llena de tiendas y en realidad es zona de paso para ir desde la Parte Vieja hasta la playa de la Concha.

Ayuntamiento de San Sebastián

También pasamos varias veces junto al Ayuntamiento, que es un edificio que no dejó de sorprendernos, debido a su majestuosidad y lo imponente que es. En su bajo alberga la Biblioteca Pública de San Sebastián.

Desde la playa de la Concha, monte Urgull y estatua del Sagrado Corazón de Jesús

Decidimos dar un paseo a lo largo de la playa de la Concha hasta el palacio de Miramar. Hubo un momento que incluso bajamos a la playa y paseamos bajo la arcada tan característica de la playa. Pero nuestro objetivo era ese antiguo palacio.


Para llegar pasamos por un artístico túnel decorado con colores marítimos, que integraba humedades a semejanzas de los líquenes marinos, con una iluminación magnífica. Se trata de un proyecto de integración del arte en el espacio urbano. Es interesante, porque de lo contrario sería un túnel negro, feo y oscuro.

Palacio de Miramar

El palacio de Miramar, hoy convertido en un hotel de lujo, tiene un aspecto de un cottage inglés. Fue construido en 1893 a petición de la reina María Cristina de Austria, que veraneaba en San Sebastián. Tras barajar otros lugares como el monte Urgull o Aiete, la reina se decantó por este lugar, donde había una ermita que hubo de ser trasladada. Hoy en día la ermita se encuentra entre las calles del barrio del Antiguo. Tiene unos magníficos jardines y unas vistas maravillosas.


Regresamos al centro volviendo sobre nuestros pasos, admirando los edificios que miran al mar, lo bien cuidada y mantenida que está esta ciudad. Porque debe ser genial tener un pisito en uno de esos edificios. Sobre todo porque San Sebastián es el lugar de España donde más caro vale el metro cuadrado.


Sus palacetes son dignos de recordar, y por aquí tengo que dejar plasmadas las imágenes de edificios tan bonitos.

Atardecer desde la playa de la Concha

Atardecía cuando llegamos a la playa de la Concha. Y nada que adore más que un atardecer junto al mar, aunque el sol no se meta por el horizonte del agua, sino por detrás del monte Igeldo. 

Además, siendo sábado por la tarde, el paseo estaba animadísimo. Recuerdo un acordeonista que tocaba de lujo, y allí nos pusimos a bailar, porque sonaba tan bien, y luego estás con la persona a la que quieres... 


También había bailarines, marionetas, músicos de conservatorio y un sinfín de gente que da mucha alegría al paseo junto a la Concha. Y si te asomabas a la barandilla, incluso aún se veía algún valiente bañándose en el mar.

El domingo amaneció soleado. Es curioso el buen fin de semana que nos salió para ser mediados de noviembre. El caso es que decidimos subir a la azotea del hotel, que contaba con un spa y un gimnasio, sólo para obtener unas vistas de los alrededores. Aún nos quedaba medio día por delante.

Catedral de San Sebastián

Mientras buscábamos la parada del autobús a Igeldo, topamos con la catedral. Se trata de la Catedral del Buen Pastor, construida a finales del siglo XIX e inspirada en la catedral de Colonia. Domina por su verticalidad.

Playa de Ondarreta

Cogimos un autobús hasta la avenida de Zumalacárregui. En realidad queríamos coger el número 16 que te deja en el edificio del funicular, pero un joven nos escuchó y nos recomendó otros autobuses que nos acercaban hasta la entrada al funicular. En el autobús que nos dejó junto a la playa de Ondarreta, una señora nos indicó dónde estaba la entrada al funicular y dónde estaba el Peine del Viento. Es más, nos acompañó hasta las célebres esculturas de Chillida, y cuando nos preguntó de dónde éramos nos dijo que tenía mucha familia en localidades riojanas.


El Peine del Viento XV (en vasco Haizearen orrazia) es un conjunto de esculturas de Eduardo Chillida. Está compuesto por tres estructuras de acero, de diez toneladas de peso cada una, incrustadas en unas rocas frente al mar Cantábrico, cuyas olas azotan.


La obra fue finalizada en 1976. Además de las esculturas, la zona fue acondicionada con salidas de aire y agua que se abastecen de las olas que rompen contra las rocas y las esculturas.

Edificio del Funicular del monte Igeldo

Regresamos hasta las canchas de tenis, por detrás de las cuales hay que ir hasta entrar en el edificio del funicular.


Con más de cien años de vida, el funicular no se ha modernizado, pero salva los 151 metros de desnivel que hay entre la playa de Ondarreta y el monte Igueldo. Fue inaugurado por la reina regente María Cristina en el año 1912. Su equipación se encargó a una empresa suiza... y ahí sigue.

Torreón del monte Igeldo

Tras salir del funicular, las escaleras tienen escritas antiguas marcas de publicidad de la época en que se construyó. Quizás patrocinaron y colaboraron para financiar el funicular.

El mar Cantábrico desde el monte Igeldo

Arriba hay unas maravillosas vistas de toda la bahía de San Sebastián. También hay un parque de atracciones y un torreón que alberga exposiciones marítimas. Lo cierto es que merece mucho la pena subir al monte Igeldo. Arriba hay un parque de atracciones, que es uno de los más antiguos de nuestro país, aunque como era casi la hora de comer, casi todas las atracciones las estaban cerrando. Cuando bajamos del funicular nos encontramos el autobús número 16 en la puerta, así que lo cogimos para ir a la Parte Vieja a comer de pintxos. 

Y es que los pintxos en San Sebastián están de lujo, aunque son algo caros, pero es un fin de semana, qué le vamos a hacer. 

Playa de Zurriola

Terminamos en la playa de Zurriola, donde había surfistas cogiendo olas. Y es que venían olas grandísimas. 

Y de allí nos despedimos de San Sebastián hasta la próxima. 

A mí es una ciudad que me gusta muchísimo, y seguro que volveremos más pronto que tarde.

***Igeldo está escrito como es la palabra en vasco. Que no haya escrito Igueldo no es fruto de una equivocación, sino que está hecho aposta. Simplemente me apetecía escribirlo así.