miércoles, noviembre 01, 2023

Un paseo por Sajazarra


Sajazarra es uno de los pueblos más bonitos de España, según dice un cartel a la entrada, y seguramente sea así. Lo cierto es que a mí me gusta mucho. Tiene un aura especial.

Así que hoy como miércoles festivo nos hemos acercado a Sajazarra. Con sus casas señoriales y sus escudos, su cuidada decoración, pasear por las calles de Sajazarra siempre es un placer. 


Así hemos llegado a la plaza, donde se encuentra el Ayuntamiento con su dragón de hojalata, con esa cabeza que sobresale por un vano en la fachada lateral, y la cola que se deja ver en la parte trasera del edificio.


Después nos hemos acercado a esa estrecha callejuela donde todo el mundo se hace fotos, que es donde están "las manos amantes", dos manos que salen de las casas y que nunca llegan a juntarse. Me recuerda a las tumbas de los Amantes de Teruel.

Sajazarra en un pequeño pueblo de aprox. 150 habitantes que pertenece a la comarca de Haro. Ya es zona de DOC Rioja, y pasear por sus calles empedradas siempre es un placer para los sentidos.


A medida que te acercas a Sajazarra, se perfila la silueta de un antiguo castillo, un castillo-palacio del siglo XV, que está magníficamente conservado. No se puede acceder al interior porque es una propiedad particular, pero será uno de los castillos mejor conservados de nuestro país. 

Construido en piedra de sillería, tiene un recinto exterior rectangular y cubos redondos en las esquinas. También tiene una torre del homenaje, como cualquier castillo que se precie, de planta rectangular, coronada con matacanes y almenas.


Junto al castillo se pueden ver restos de la muralla del siglo XIII, de la época de Alfonso X el Sabio. De las cuatro puertas, sólo se conserva la Puerta del Arco, situada entre la iglesia y el castillo, de estilo gótico.


Muy cerca se puede ver la torre de la Iglesia de Santa María de la Asunción, que data del siglo XII y está construida en piedra de sillería y mampostería.


Desde ahí se puede pasear junto a los restos de la muralla y el castillo en un paseo precioso que hace años se reparó, y que en verano tiene una belleza insólita. Es que hoy tiraba mucho viento y no se podía disfrutar bien del paisaje. 


Hemos comido en el restaurante que se encuentra en la Plaza del Ayuntamiento, El Ochavo. Y hemos comido muy bien. Nos han acompañado un sinfín de gatos que ya se habían dejado ver por las calles esa misma mañana.


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