La segunda parte de la visita al Palacio Pitti pasaba por visitar los Jardines de Bóboli (Giardini di Boboli). Es un jardín precioso y gigante, y eso que no lo vimos entero, ya que enseguida empezaron a decir por megafonía la hora de cierre. Y es que el jardín es un lugar para perderse.
Los jardines de Bóboli fueron construidos por los Pitti, rivales de los Médici. Los Médici compraron el palacio en 1550 y crearon un patio interior a cargo de Bartolomeo Ammanati.
Los jardines se sitúan sobre una antigua cantera que aprovechan para crear un teatro con gradas, en el cual representaron algunas de las primeras óperas de la historia.
Nosotros subimos en línea recta hasta encontrarnos con un ninfeo, la fuente de Neptuno y una estatua de la diosa Fortuna. La fuente de Neptuno es una representación del océano. En el centro se encuentra la estatua del rey Neptuno realizada por Stoldo Lorenzi.
Hay numerosas estatuas, de diferentes estilos y períodos, distribuidas por todo el jardín. Se abrieron al público en 1766.
Al salir descubrimos una de las grutas, la Grotta Grande, que fue diseñada por Bernardo Buontalenti. Está completamente cubierta de roca y en sus columnas hay copias de los Esclavos de Miguel Ángel. No llegamos a ver el laberinto. El jardín se extiende hacia un lado y es inmenso.

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