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miércoles, junio 17, 2026

Viaje a Nápoles y la Costa Amalfitana: Gastronomía del sur de Italia

Aperitivo italiano, Sorrento

De todos es conocido que la pizza se inventó en Italia, concretamente en Nápoles y, más concretamente, en la Pizzería Port'Alba, en pleno centro de la ciudad, aunque esto último no es tan seguro, lo que sí parece cierto es que esa pizzería debe ser propiedad de la camorra napolitana. Y es que las dos pizzas que más se comen en el sur de Italia son dos pizzas que apenas tienen ingredientes: la pizza Margarita y la pizza marinera.

Pizza Margarita y ensalada mediterránea, Sorrento

La pizza Margarita, creada en honor a la reina Margarita de Saboya, lleva salsa de tomate, mozzarella, aceite de oliva y albahaca, mientras que la marinera lleva salsa de tomate, ajo en láminas, orégano seco y aceite de oliva.

Pizza frita, Nápoles

Además de estas pizzas, probamos otras muchas, y en Nápoles no podíamos dejar de probar su famosa pizza frita. La diferencia está en que, en vez de meterse en el horno, se sumerge en aceite relleno. La probamos, pero... mejor las otras pizzas.

Ravioli con queso de búfala, Restaurante Aurora, Sorrento

En Sorrento, en la Piazza Tasso nos sentamos en el Restaurante Aurora, donde se comía muy bien. Mientras yo pedía unos tallarines Ragú, típicos de esa zona, mi novio se pidió unos ravioli de queso de búfala.

Scialatielli de frutas y espaguetis al limón, Capri Blu', Sorrento

En Sorrento, conocimos el Restaurante Capri Blu', donde terminamos yendo a cenar todas las noches de nuestra estancia en Sorrento. Era comida típica italiana, y cada día pedíamos un plato diferente. Que con un plato era suficiente... Allí conocimos una camarera viajera que nos recomendó algunos lugares que debíamos ver antes de marcharnos de Italia, como Rávena y la Capilla San Severo en Nápoles. Con respecto a Rávena, no fuimos por falta de tiempo, y en San Severo no pudimos entrar porque no había entradas y al día siguiente nos marchábamos.

Ravioli al limón, Amalfi

Sin duda alguna, el día que mejor comimos fue cuando desembarcamos en Amalfi. Nos sentamos en la terraza de un restaurante con vistas al mar y aún recuerdo el sabor de los ravioli al limón... También allí comimos el mejor tiramisú y el mejor dulce de limón.


No se quedaba atrás el restaurante provinciano que había a la vuelta del hotel de Nápoles, donde se servía comida tradicional y donde, cansados de tanta pasta, comimos unos bistecs de ternera riquísimos. Era un lugar muy familiar, donde un hombre con gafas de cristales gruesos apuntaba a mano todo, incluso hacía la cuenta, acercándose mucho la libreta a los ojos. Pero no se equivocaría...

Dulce de limón y tiramisú, Restaurante Aurora, Sorrento

Como postre, en Sorrento, ciudad de los limones, tenía que haber muchos platos dedicados a este cítrico. Así que el dulce de limón estaba riquísimo. A veces también pedíamos tiramisú, que es uno de nuestros postres favoritos. Pero es que el dulce de limón era maravilloso.

Cannoli de pistacho

En Sorrento, en una cafetería en medio de una calle llena de tiendas y gente, probamos los cannoli, todo porque leí una novela sobre Italia hace unos meses, salieron y le dije a mi novio que, pese a que habíamos estado varias veces en Italia, nunca habíamos pedido cannoli.

Limoncello

Un día probamos el limoncello, tenía que ser en Sorrento. Es cierto que está rico, pero no deja de ser un orujo de limón. No me extraña que lo sirvan en vasos pequeños.

Cuando vamos a Italia bebemos mucha cerveza y mucho aperol. Eso no puede faltar.

Helado de limón, Sorrento

Mi novio, como adora los helados, también pidió un helado de limón en una calle céntrica de Sorrento.

Una semana en Caldas de Montbui: Una escalivada con anchoas



Uno de los platos que comí fuera del hotel fue una escalivada con anchoas que estaba riquísima. La escalivada típica de la zona costera mediterránea es un plato a base de verduras asadas. En mi caso las colocaron sobre una tosta con tomate (pan tumaca) y encima pusieron anchoas.

Estaba rica...

sábado, febrero 21, 2026

Restaurante japonés

Llevábamos dos semanas sin ir al restaurante japonés, así hoy apetecía mucho.
Pasar las tardes del sábado por Logroño siempre es un placer.

martes, febrero 17, 2026

Con P de Palencia

De Palencia trajimos varias cajas de palentinos. Había muchos dulces típicos pero éste con la letra ha sido un éxito. Porque sabe de lujo.
Se trata de un hojaldre en forma de P espolvoreado con azúcar glas. Merece la pena probarlo.

sábado, enero 31, 2026

Canelés de Bordeaux

Hoy nos han regalado un postre francés que probaremos mañana. Esperemos que sepa rico. Buena pinta tiene para tomar con café.

lunes, octubre 06, 2025

Lacryma Christi

Lacryma Christi es, sin duda, uno de los mejores vinos de Campania. Los viñedos de este vino se encuentran en las faldas del Vesubio y de produce gota a gota, de ahí las lágrimas. Parece ser que tiene un toque ahumado.
Volvimos a traer vino.

viernes, septiembre 26, 2025

Viaje a Irlanda: comer y beber en Irlanda


Sin duda alguna, una de las mejores experiencias irlandesas es comer en un pub irlandés, que no sólo sirven bebida sino también comida. Además te puedes recrear con la decoración y con la música en vivo. 

Aquí cenamos la primera noche en Dublín

El tema es que para cenar en un pub si no tienes reserva es complicado, y luego el resto de restaurantes cierran muy pronto. Muchas veces a las diez de la noche no encontrabas un sitio donde echar un bocado. El fin de semana es diferente, porque el horario se amplía. 

En Irlanda es habitual el estofado de cordero o ternera (Irish Stew), los guisos de salchichas de cerdo (Coddle), los Fish & Chips y el puré de patatas (Colcannon).

Cobb Salad, Peppercorn Chicken, Irish Lamb Stew, Brannigan's Dublín

La primera noche, como era viernes, podíamos cenar en cualquier pub cerca del hotel. Y así fue. Entramos en una taberna irlandesa donde cenamos una típica comida irlandesa. Como no sabíamos muy bien qué pedir, nos decantamos por una ensalada Cobb, estofado de cordero y pollo a la pimienta. Es cierto que los estofados en general no tienen muy buena pinta, parecen platos de sopa con muchos ingredientes, pero hay que decir que están ricos. También flotan en el propio estofado trozos de puré de patata. Cenamos muy bien, lo que ocurre que era mucha comida para cenar, pero estaba todo muy rico.

The Beer Temple

Al día siguiente, tras visitar el Trinity College, como había muchos restaurantes irlandeses en los alrededores entramos en The Beer Temple, un fantástico nombre para una cervecería en cualquier lugar del mundo.

Comida ligera en The Beer Temple

Como la noche anterior fue pesada, esta vez elegimos platos ligeros, como una ensalada que estaba riquísima, Chicken Wings y croquetas, también de pollo.


Por la tarde nos dedicamos a pasear por Bachelors Walk y nos sentamos en una heladería a tomar unos helados, mientras observábamos a la gente cruzar el puente Ha'penny.

Cajun Salmon Salad y pizza, en el Flannagans

Frente al hotel teníamos otro pub que se llamaba Flannagans, un sitio con sofás tapizados en rojo y con mucha decoración. Un italiano nos habló en español nada más entrar. Allí pedimos una pizza para compartir y una ensalada cajún, otro tipo de plato muy típico de Irlanda.

Fish and Chips en el Flannagans (el puré verde no estaba muy bueno)

Otro día que regresamos al Flannagans comimos unos Fish and Chips y unos Chicken Tenders y a mi novio se le antojó una copa de helado, que sólo la presentación merece la pena. Y estaba buena también.

Ice Cream Sundae, en Flannagans

También tengo que reconocer que algunas noches nos íbamos a un restaurante chino que tenía self-service y donde parecía que había trabajadores, solitarios y tardíos como nosotros. Cenabas barato y había una bebida sin alcohol, que ni era zumo ni era nada, sabía a colorante, ¡para qué nos vamos a engañar! Otro día también nos tocó cenar en una hamburguesería irlandesa que cerraba más tarde (hasta sitios como el Burger King y MacDonalds cerraban para las diez de la noche).

Bocadillo cajún en St Patrick's Park

Y uno de las cosas más ricas que he comido allí, quizás porque el decorado era magnífico, fue un bocata cajún en el parque de St Patrick's Cathedral. Parecía que era el único chiringuito que había en el parque, con cuatro mesas y con un tiempo que acompañaba.

Bagel en Seven Wonders

Cuando salimos del EPIC Museum teníamos hambre y entramos en un restaurante de comida rápida que se llamaba Seven Wonders (los nombres de los restaurantes son muy rimbombantes). Aquí sólo tenían bagels, y eso comimos. Aquí el chico que nos atendió era español y no tenía más que ganas de regresar a España.

Fish and Chips y pasta en el aeropuerto

Finalmente, como nos tocó comer en el aeropuerto de Dublín, mi novio pilló unos Fish and Chips y yo unos macarrones (tenía mono de pasta). Estaba todo riquísimo.

Desayuno en el hotel

Alguna comida me dejo por el camino. Por supuesto, el desayuno de los hoteles sigue enamorándonos. Y cenábamos lo que cenamos todos los fines de semana, sólo que añadimos frutas, yogur y algún bollo dulce.


Ni que decir tiene que la bebida por excelencia fue la cerveza Guinness, cerveza negra y que sabía riquísima, pero con una pinta ya es suficiente.

En cuanto al café, creo que ya lo conté, pero si pides un capucchino te sirven una taza de desayuno inmensa y lo cobran también. Así que uno de los guías nos recomendó pedir siempre expresso y, como en la mayoría de cafeterías y restaurantes hay leche gratis, servirte después. Que allí les sale la leche por las orejas y la regalan. Hemos visto cómo un mendigo entraba en una cafetería y se rellenaba de leche una botella.

miércoles, septiembre 03, 2025

Un fin de semana en Madrid

Vistas desde el Hospital Gómez Ulla (zona Carabanchel)

En junio, aprovechando que el día 9 era el día de La Rioja y era lunes festivo, nos marchamos a Madrid. También cuenta que era la Feria del Libro, donde hacía tiempo que no iba.

Hall del Hotel Leonardo

Nos hospedamos en el Hotel Leonardo, bastante bien ubicado y con parada de metro en la Glorieta de San Bernardo. El motivo del viaje era porque un amigo nuestro estaba hospitalizado desde dos meses antes, y ya de paso, aprovechando que estaba la Feria del Libro, nos acercamos una tarde por allí.

El Hotel Leonardo es un hotel pintoresco, decorado con preciosas imágenes de Madrid, y con unas vistas preciosas de la calle. 

Entrante en el Restaurante Just Italia

Muy cerca, junto a la parada, cenamos varios días en un restaurante italiano, Just Italia, donde debo reconocer que hacían unas comidas italianas magníficas. Repetimos porque se comía de lujo.

Hospital Militar Gómez Ulla

Mi experiencia con los hospitales en Madrid se remonta a los años 2005 y 2006, cuando acompañaba a mi tío J, Q.E.P.D., al Hospital Clínico San Carlos. Mi tío había sido operado de la garganta y tenía una cánula; a los dos años de la operación tuvimos que ir varias veces a Madrid porque estaban estudiando cerrar el agujero de la garganta, pero no pudo ser, porque un tiempo después se le reprodujo el cáncer en el pulmón, y ya no hubo nada que hacer. Recuerdo con mucho cariño aquellos días en Madrid, donde nos dedicábamos a ir a la consulta del hospital, donde le hacían pruebas, y luego nos íbamos de visita por Madrid. Al menos me quedan los buenos recuerdos de él...

Esta vez la visita era al Hospital Militar Gómez Ulla, un hospital que tiene garita vigilada en la entrada: por algo es un antiguo hospital militar. Como todo en Madrid, es un hospital gigante. Allí estuvimos un rato y nuestro amigo estaba agradecido por la visita.

Comida en el Restaurante Maruxa

Salimos del hospital y era casi la hora de comer. Nuestro restaurante elegido estaba cerca del Retiro y se llamaba Maruxa. Era comida gallega, y lo cierto es que comimos bastante bien.

Feria del Libro de Madrid, 2025

Rondando los 35º en el mes de junio en Madrid, íbamos por la sombra porque el calor del estío madrileño es terrible (que se lo digan a  mi novio). A las cinco de la tarde entramos en la Feria del Libro. Sólo había una fila de puestos a un lado y un metro de sombra que se iba acortando. Yo miraba libros desde el puesto, a la sombra. 

Marcos Chicot firmando su última novela

Hojeé algunos y compré otros tantos, y tuve el placer de saludar a Marcos Chicot, que me dedicó su último libro, El asesinato de Aristóteles, novela de la que pude disfrutar en el mes de junio. Estuvimos hablando por los fondos que destina de sus libros a fundaciones de personas con discapacidad, ya que tiene un hijo con discapacidad, por lo que está muy sensibilizado con este tema. 

Metro Carabanchel

Llegamos al puesto número 100 y era insoportable el calor, por lo que decidimos tomarnos una cerveza a la sombra y volver al hotel. En el hotel empezó una odisea, porque con casi 40º yo tenía mucho calor mientras mi novio estaba retemblándose. Llegué a asustarme tanto que le pregunté si llamaba a una ambulancia, pero dijo que no era necesario. También se le quitaron las ganas de comer. Cuando ya estábamos de regreso en casa, dos días después seguía mareado y su médico le dijo que era un golpe de calor y le dio antibiótico para bajar la presión del cuerpo. Pasó unos días chungos. Ahora cuando se pone al sol estoy yo vigilando para que tenga cuidado.

Tortilla en Café Bareto (Calle Alcalá)

Despediríamos Madrid con una manifestación al día siguiente contra los acuerdos políticos del momento y contra el Gobierno central. Nosotros no fuimos a la manifestación, pero parece ser que pasaba cerca de nuestro hotel, porque había mucha gente con banderas de España. También recordamos esa tortilla que ha ganado tantos premios enfrente de la Estación de Atocha, y decidimos ir allí a comerla. 

Estatua a los héroes de Baler

Todos los días, desde el hotel hasta la parada del metro, pasábamos por una estatua, A los héroes de Baler. Me llamó la atención porque hacía poco había leído un libro sobre un soldado que había luchado en las guerras de independencia de Filipinas.

viernes, abril 04, 2025

Viaje a Santander: Gastronomía


En cualquier lugar de nuestro país podemos disfrutar de buena gastronomía y Santander no iba a ser menos. Reconozco que allí se comen las mejores anchoas de España, y es que las que nos llegan aquí están demasiado saladas, pero allí se deshacían en la boca.

Pez mantequilla en Santander

La primera noche no queríamos tapeo que, además de ser viernes y acompañar el tiempo, todo estaba llenísimo de gente. Así que optamos por un japonés que ya hemos visitado varias veces en Logroño: el Sibuya. Lo cierto es que se encuentra en pleno Paseo de Pereda y, por tanto, muy céntrico. Probamos platos nuevos y, por descontado, pedimos pez mantequilla, pero aquí nos supo mejor, y es que la camarera lo tuvo flambeando mucho más tiempo...

Vermout en el centro


Tras la larga caminata del día siguiente nos metimos en un bar donde pedimos dos cañas y tomamos unas gildas, ahí ya descubrimos que las anchoas cántabras se deshacen en la boca. De hecho, estábamos en Puerto Chico y queríamos ir a Solórzano a tomar el vermout; el sábado al mediodía fue imposible entrar, así que volvimos el domingo y entonces sí que tomamos allí el vermout.

Arroz negro y fideuá

Junto al puerto entramos en el Restaurante El Machi. Era una especie de antigua taberna de pescadores, con ventanucos en la parte de arriba y manteles de cuadros en mesas desiguales. Era un lugar muy bohemio pero con mucho encanto. Allí pillamos unas croquetas cremosas que estaban de lujo, un fideuá con calamar y un arroz negro con cachón. Estaba todo riquísimo, aunque debo decir que tardaron en servir los platos.


Por la noche cenamos cerca del hotel mientras el resto de la gente veía el fútbol. Yo pedí morcilla de Burgos, a la que añadieron cebolla caramelizada, y la mezcla no me gustó. En cambio la ensaladilla rusa estaba rica. Mi novio pidió cachopo y estaba bueno, aunque era contundente.

Tacos de chorizo de Potes

Al día siguiente, después de tomar unas anchoas en Solórzano, entramos en un restaurante que se llamaba La Martí. Comimos a base de tapas y lo cierto es que estaba todo riquísimo. Allí pedimos ensalada de tomate y ventresca, calamares, patatas bravas y tacos de chorizo de Potes, que yo recuerde. Estaba todo muy rico. 

lunes, marzo 03, 2025

Viaje a Santander: Vermutería Solórzano



Un amigo nos recomendó ir a la vermutería Solórzano en Puerto Chico. Fuimos el sábado al mediodía pero fue imposible entrar, así que volvimos a tomar un vermout el domingo y ese día sí que entramos. 


Con una decoración de taberna modernizada, las paredes cubiertas con imágenes de la ciudad y mesas por todo el local, nos tomamos una octavilla de anchoas. Y es que este fin de semana hemos probado las mejores anchoas del mundo. En Santander se deshacen en la boca y no están tan saladas como las que nos llegan aquí...


Mi novio hubiera pedido un vermout casero que hacían allí, y yo preferí la cerveza porque el vermout me da dolor de cabeza. Pero la gente tomaba vermouts.

Hay que decir que es un sitio totalmente recomendable para tomar algo, aunque tiene bastante afluencia de gente.

jueves, febrero 27, 2025

Jueves de todos

Hoy estaba todo el mundo enseñando las tortillas del Jueves de Todos. Cuando éramos pequeños nos disfrazábamos y comíamos tortillas que hacían las madres, y compartíamos todo. Son gratos recuerdos.
Y entonces mi chico ha propuesto ir a comer tortilla. Y hemos terminado comiendo montaditos de tortilla.
Todo muy rico.