viernes, abril 04, 2025

Viaje a Santander: Gastronomía


En cualquier lugar de nuestro país podemos disfrutar de buena gastronomía y Santander no iba a ser menos. Reconozco que allí se comen las mejores anchoas de España, y es que las que nos llegan aquí están demasiado saladas, pero allí se deshacían en la boca.

Pez mantequilla en Santander

La primera noche no queríamos tapeo que, además de ser viernes y acompañar el tiempo, todo estaba llenísimo de gente. Así que optamos por un japonés que ya hemos visitado varias veces en Logroño: el Sibuya. Lo cierto es que se encuentra en pleno Paseo de Pereda y, por tanto, muy céntrico. Probamos platos nuevos y, por descontado, pedimos pez mantequilla, pero aquí nos supo mejor, y es que la camarera lo tuvo flambeando mucho más tiempo...

Vermout en el centro


Tras la larga caminata del día siguiente nos metimos en un bar donde pedimos dos cañas y tomamos unas gildas, ahí ya descubrimos que las anchoas cántabras se deshacen en la boca. De hecho, estábamos en Puerto Chico y queríamos ir a Solórzano a tomar el vermout; el sábado al mediodía fue imposible entrar, así que volvimos el domingo y entonces sí que tomamos allí el vermout.

Arroz negro y fideuá

Junto al puerto entramos en el Restaurante El Machi. Era una especie de antigua taberna de pescadores, con ventanucos en la parte de arriba y manteles de cuadros en mesas desiguales. Era un lugar muy bohemio pero con mucho encanto. Allí pillamos unas croquetas cremosas que estaban de lujo, un fideuá con calamar y un arroz negro con cachón. Estaba todo riquísimo, aunque debo decir que tardaron en servir los platos.


Por la noche cenamos cerca del hotel mientras el resto de la gente veía el fútbol. Yo pedí morcilla de Burgos, a la que añadieron cebolla caramelizada, y la mezcla no me gustó. En cambio la ensaladilla rusa estaba rica. Mi novio pidió cachopo y estaba bueno, aunque era contundente.

Tacos de chorizo de Potes

Al día siguiente, después de tomar unas anchoas en Solórzano, entramos en un restaurante que se llamaba La Martí. Comimos a base de tapas y lo cierto es que estaba todo riquísimo. Allí pedimos ensalada de tomate y ventresca, calamares, patatas bravas y tacos de chorizo de Potes, que yo recuerde. Estaba todo muy rico. 

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