viernes, enero 31, 2014

Un banco solitario

Hoy he pasado junto al banco donde se sentaba mi abuelo otros atardeceres. Era un banco solitario, sin nadie cerca. Pero en mis recuerdos mi abuelo seguía ahí, viendo ya pasar los últimos años de su vida. Tantos días hemos pasado por el mismo lugar y nos hemos encontrado con mis abuelos sonriendo al mundo...
Es difícil aceptar que una persona se va. Hace una semana le habían ingresado en el hospital y aún seguía con nosotros.
Cuántos recuerdos, cuánta tristeza cuando una persona se va para siempre, cuántos momentos felices, cuánto dolor en el corazón.

Hoy ese banco blanco era un elemento sin vida, vacío, solitario. Un banco que traía recuerdos. Mi abuelo ya no está para ver pasar el mundo desde allí...

jueves, enero 30, 2014

De paso por la librería

Ahí seguía el libro del chino cuyo apellido (presupongo que es su apellido) comienza por X. Un libro perteneciente a la serie de un detective. ¡Snif! Me fastidian mucho las series cuando vas directa a por un libro y no es la primera parte, así que he vuelto sin el libro del chino y preparada para buscar todas sus obras y, sobre todo, el origen. Al menos sé que rellenaré la X en el Reto "De la A a la Z".
Por supuesto, como cualquier amante de la literatura que se precie de ello, no he venido con las manos vacías. E incluso me he marchado porque cuando he empezado a coger libros no podía parar.
Al de Espinosa le tenía ganas, pero los otros han sido puro azar. Son libros cortos que podré ir intercalando entre las páginas de Moby Dick, que empecé a leer hace unos días. Aunque quizás no intercale otras novelas, porque pese a la extensión y a comentarios que una vez me hicieron sobre esa novela, a mí me está gustando.

Adoro Ezcaray. No me gusta la nieve y como se encuentra en plena montaña, esta mañana los copos de nieve golpeaban en el parabrisas. Pensaba que ojalá no siguiera nevando así porque entonces no sabría cómo regresar. Y es que la nieve me da miedo. Pero ahora... ahora ha salido el sol y no tiene nada que ver con la blancura infinita del cielo a primera hora. 

Novelas del pasado: La sombra del viento

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Conocí a Carlos Ruiz Zafón muy tarde, cuatro años más tarde de que publicara la novela que le dio la fama: La sombra del viento. En 2005 yo acababa de ser operada en Ávila por una hernia umbilical y me encontraba convaleciente en casa, con la novela entre las manos, un libro que me duró unos pocos días. Pues estaba de reposo y no tenía otra cosa mejor que hacer. La novela, como siempre ocurre cuando un autor sobresale con alguna obra, me la había recomendado un amigo.
Se trata de una novela que te atrapa desde el principio, que te engancha desde que empiezas a leerla hasta el final. En ella se utilizan las técnicas del suspense y la intriga, así como de la comedia de costumbres, e incluso hay partes en que más bien parece novela histórica. El autor va entrelazando tramas en un relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros a través de Daniel y el Cementerio de los Libros Olvidados.
En la novela se nos muestra la Barcelona de primera mitad del siglo XX y la influencia de esta época en unos personajes muy influidos por el ambiente de posguerra de una ciudad oscura, gris y silenciosa.

A principios del verano de 1945, el padre de Daniel Sempere le lleva al Cementerio de los Libros Olvidados y le hace prometer que nunca dirá nada de lo que iba a ver ese día, excepto a su madre, fallecida dos años antes. En el Cementerio les abre la puerta un hombre que le dice a Daniel que puede escoger uno de los libros de las estanterías de los libros de los que ya nadie se acuerda. Daniel coge uno de los libros que parece estar esperándole allí desde hace años: La sombra del viento. El muchacho termina de leer el libro en apenas unos días y decide averiguar más sobre el autor del libro, un tal Julián Carax. Consulta con un amigo de su padre, Gustavo Barceló, un librero célebre en la Barcelona de mitad de siglo. Barceló intenta comprarle el libro, pero Daniel se niega.
Barceló le presenta a su sobrina Clara, una bella invidente a la que tiempo atrás le habían leído un libro de Carax. Daniel comienza a visitar a Clara y le lee todas las tardes, por lo que se termina enamorando de ella y le regala el libro. Un día, Daniel recibe la visita de Lain Coubert, el personaje del diablo en el libro de Carax, que amenaza a Daniel con matarle si no le entrega el libro para convertirlo en pasto del fuego. Daniel recoge el libro de la casa de Barceló y se encuentra a Clara en la cama con su profesor de música, Adrián Neri. Éste le pega una paliza al verle y Daniel se encuentra malherido en la calle.
Por las calles de Barcelona, Daniel conoce al vagabundo Fermín Romero de Torres, que le ayudará en esos difíciles momentos.
Daniel devuelve el libro ‘maldito’ al Cementerio de los Libros Olvidados, el único lugar donde se encontraría a salvo de la ira de Lain Coubert.
El trabajo de la librería que regentan Daniel y su padre se incrementa notablemente y se hace necesario contratar a una tercera persona. Daniel se acuerda del vagabundo que le había ayudado en las calles de Barcelona, por lo que va a buscarle y le contrata, siendo éste el comienzo de una gran amistad entre Daniel y Fermín.
Los dos jóvenes comienzan a investigar a Julián Carax, y en ese momento aparece un inspector de policía, Javier Fumero, que lleva mucho tiempo persiguiendo y torturando a Fermín.
Daniel también conocerá a Nuria Monfort, la hija de Isaac, el portero del Cementerio de los Libros Olvidados, que sabe mucho sobre Carax. Cuando fallece la chica, le deja a Daniel una nota en la que le cuenta que ella había estado enamorada de Julián, pero él sólo había tenido un amor en su vida, Penélope Aldaya, hermana de su amigo Jorge Aldaya. El padre de los Aldaya había acogido a Julián en su casa porque había tenido una aventura extramatrimonial con Sophie Carax, y de ella había nacido Julián. Julián, pese a que era su medio hermana, amaba a Penélope y mantuvo una relación con ella a escondidas.
Julián Carax y Jorge Aldaya estudiaban en el colegio San Gabriel, adonde también acudía Miquel Moliner, el padre de Fernando y Javier Fumero. Moliner también se había enamorado de Penélope, por lo que hizo mella en él la semilla del odio hacia Julián. Penélope se queda embarazada de Julián y, desconociendo este hecho, huye a Francia, donde terminarán falleciendo ella y su hijo.
Después de eso, Carax decide quemar todas sus obras y olvidarse de su propio nombre, por lo que se convierte en Lain Coubert. En el incendio se le había desfigurado el rostro y más tarde había descubierto que un joven, Daniel, tenía uno de sus libros, por lo que le hizo la visita en la que le amenazó para que le entregara el libro. Sin embargo, Coubert termina admirando al joven ya que se parece mucho a él.
Mientras Daniel va averiguando los secretos de esta historia, Fermín conquista a Bernarda, la criada de los Barceló. Un día a Daniel también le llega el amor: se encuentra por casualidad con Beatriz, la hermana de Tomás Aguilar, su mejor amigo de infancia. La pareja mantenía sus encuentros a escondidas en la vieja casa de los Aldaya, hasta que descubren que está habitada por Julián Carax. De esos encuentros, Beatriz se queda embarazada y termina huyendo sin contarle su estado a Daniel. Cuando Tomás va a buscarla y no la encuentra, le propina una terrible paliza a Daniel. Finalmente, Daniel la encuentra en la casa de los Aldaya, sometida a los cuidados de Julián Carax. Pero desconoce que Fumero le ha seguido porque quiere matar a Julián, pero éste acaba con la vida de Fumero mientras Daniel recibe un balazó.
Daniel se despierta en el hospital al cabo de unos días. Allí recibe la visita de Julián Carax, que le regala su pluma para que siga escribiendo, siendo ésta la última vez que ve a Julián. Al salir del hospital, Daniel se reconcilia con su amigo Tomás Aguilar y contrae matrimonio con Beatriz. Tienen un hijo al que llaman Julián. Unos años después, reciben una novela escrita por un tal Boris Laurent, que es en realidad Julián Carax, que les agradece a la pareja haberle devuelto a la vida.
Cuando el niño tiene diez años, Daniel lleva a su hijo Julián al Cementerio de los Libros Olvidados, tal y como había hecho su padre cuando él era un niño.

La novela se convirtió rápidamente en un best-seller, traducida a más de 36 idiomas.
La sombra del viento es la primera entrega de un ciclo de cuatro novelas conectadas entre sí, que se ambientan en la Barcelona gótica, de la época de la revolución industrial hasta los años posteriores a la Guerra Civil española. 

miércoles, enero 29, 2014

Desafío Zoo Literario I: Tres animales

Llevo unas semanas recopilando animales para el Desafío Zoo Literario y he encontrado ya tres animales. En realidad he encontrado cuatro, pero el último lo empecé a leer ayer y aún no tengo la reseña. En orden de aparición fui encontrando los siguientes animales:

#1.-   Un ave (paloma, avestruz, pingüino, gallina, etc.)

El grajo, encontrado en El hombre que perseguía al tiempo, de Diane Setterfield.

Aunque toda la novela  es una referencia constante al grajo, dejo un párrafo del comienzo:
Fred rompió el silencio con un tremendo berrido y tres chicos salieron disparados a través del campo en dirección al árbol, Luke tropezando con las raíces y los repliegues, siempre el último. Aunque con retraso, William también corrió hacia allí. Llegó a donde estaban los muchachos, acuclillados al pie del árbol. Se apetujaron y le hicieron sitio para que pudiese ver.Allí, en la hierba: el pájaro. Un grajo. Joven, todavía con el pico negro”.

#2.- Un gran mamífero (rinoceronte, jirafa, vaca, hipopótamo, caballo, oso, mono, etc.)

El caballo, encontrado en Treinta doblones de oro, de Jesús Sánchez Adalid.
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El suspiro del moro, Marcelino de Unceta

Nos inclinamos. Yo vi de reojo cómo entraba a caballo el rey moro, sobre una montura riquísima, de pelo de gineta, con adornos de oro, perlas y sedas. Su presencia resultaba imponente, bajo una sombrilla que sostenía un negro enorme, una especie de coloso.
(…) El sultán descabalgó, vio lo que había y apenas se detuvo allí un momento. Después desapareció por donde había venido y pudimos enderezarnos. Entonces llegó la hora de la rapiña…” (Páginas 270-271).

#3.- Un insecto o arácnido (mariposa, mosquito, grillo, araña, etc.)

Una pareja de moscas observadas por una vaca que aspira a conocer mundo, a ver lo que hay más allá de la cerca electrificada de la granja donde vive, encontrado en la novela ¡Muuu!, de David Safier.

Un día espectacularmente caluroso, dos moscas efímeras me enseñaron lo que podía ser ese “algo más”. A primera hora de la mañana fui testigo de cómo salían de un charquito que se había formado tras una tormenta. Las dos criaturitas parecían sumamente frágiles en los primeros minutos que pasaban en este mundo. Ya a tan temprana edad se sentían atraídas la una hacia la otra. Decidí observarlas, y las llamé Zumbi y Pumbi. Las dos monadas se pasaron volando y dando vueltas juntas toda la infancia, es decir, una media hora (…)” (Página 12).

martes, enero 28, 2014

Los dos primeros gatos

Llevo unos días guardando los Literigatos en una hoja word, y como ya tengo dos, cualquier momento es bueno para hablar de los dos primeros Literigatos que he encontrado, que son para el reto Encuentra al Literigato. Lo cierto es que me ilusiono cada vez que leo y encuentro un Literigato, sobre todo si no lo esperaba y aparece de repente.

#Gato 1, encontrado en Treinta doblones de oro, de Jesús Sánchez Adalid. En la página 51, cuando el joven protagonista que trabaja de contable en una casa sevillana del siglo XVII se encuentra observando a una joven que trabaja en la misma casa, aparece un gato sin nombre, y esto es lo que se dice:

“(…) Fui subiendo la vista desde la cintura hasta la delgada clavícula y me complací al ver la nuca bajo el arco de la coleta rubia, y más aún al detenerme en el perfil chato, suave, y en los ojos tan claros. Luego me fijé en los labios, entreabiertos al musitar las oraciones, dejando ver los dientecillos blancos.

Un gato se acercó en ese preciso momento y empezó a restregarse por su pierna. Ella dio un respingo y se volvió hacia mí. Se me quedó mirando extrañamente y me dio un vuelco el corazón, al suponer que había pensado que era yo quien la tocaba. Alcé entonces las manos y las junté piadosamente, orantes. Ella vio el gato y se echó a reír. Luego sus ojos me buscaron de nuevo y me concedieron una mirada larga y comprensiva, que interpreté como una disculpa por haber sido malpensada (…)”.

#Gato 2, encontrado en ¡Muuu!, de David Safier. En la página 20, se encuentran dos vacas consolando a una tercera que ha sufrido mal de amores, cuando ésta pide a su diosa una señal y aparece ante ella un gato trotamundos:
“(…) Vi que un gato pardo venía corriendo hacia nosotras, no, más bien cojeando, tambaleándose. Le sangraba una pata y sus ojos eran la viva imagen del pánico. Era un animal perseguido. Que huía de algo. O de alguien. En cualquier caso de algo definitivamente pavoroso.
(…) El gato cayó al arroyo ante nosotras. Salió a la superficie, emitió un sonido gutural e intentó mantenerse a flote, pero con la pata herida era absolutamente imposible”.

Se llama Giacomo, sin lugar a dudas en honor a Giacomo Casanova, porque se trata de un gato rompecorazones. Es un trotamundos de color pardo, que proviene de Italia y se pasa la mayor parte de la novela hablando en su lengua materna. Al principio, se encuentra herido de una pata porque un perro le quiere matar, pero las vacas de la novela le salvarán y se hará amigo de ellas.

Es sorprendente la cantidad de Literigatos que podemos encontrar.

16.30 horas


No hace ni veinticuatro horas, salíamos hacia la iglesia con un arco iris perfecto en el horizonte. El sol se dejaba ver entre nubes y al fondo unos nubarrones oscuros vaticinaban tormenta.
Al final llovió.
Sólo ha pasado un día desde el adiós de mi abuelo y aún se me sigue poniendo la piel de gallina al pensar en él. Todo sigue muy latente, porque durante todo el día la gente no ha dejado de venir a la oficina. Pero aún tengo la sensación de que podré ir al pueblo de mis abuelos y allá seguirá él, aunque sé que no será así. Se necesita mucho tiempo para asimilar la pérdida de una persona cercana.

lunes, enero 27, 2014

¡Muuu!


Cuando leo cualquier novela de David Safier siempre me da la sensación de estar leyendo una especie de fábula, quizás por esos protagonistas atípicos, que nos ponen en bandeja las cosas más simples de la vida. En este caso nos habla de un viaje de un grupo de vacas en busca de la felicidad, para darse cuenta finalmente de que la felicidad es diferente para cada uno y, sobre todo, que encontrarla o no, depende de las personas o, en ese caso, de las propias vacas.
Con grandes dosis de humor, nos llegamos a enternecer con este grupo de vacas que piensan de una manera tan tosca y sencilla, pero con una idea clara: no quieren morir, no quieren llegar al matadero y mucho menos al plato de los humanos.

Es una novela sobre la felicidad protagonizada por animales. Y no es casual que sean vacas, esos animales torpes y grandotes que no hacen otra cosa más que pastar y comer hierba.

En una granja alemana, Lolle se da cuenta de que su destino es el matadero y que puede haber algo más allá de la verja electrizada de la granja donde vive. Ha encontrado que su amor, el gran toro Champion, le pone los cuernos con la tonta de Susie, y se desahoga con sus mejores amigas, Hilde y Rabanito.
Un día salva la vida a Giacomo, un gato trotamundos, que le explica que hay muchas cosas bellas más allá de la valla. Giacomo además le corrobora qué hacen las personas con las vacas y otros animales de granja, lo que da más fuerza a Lolle para escapar. Finalmente, la vaca le pregunta si hay un lugar en el mundo donde las personas no se coman a las vacas, y el gato le responde que sí, que en la India son respetadas y adoradas. Lolle intenta salvar a toda la vacada de la granja, pero sólo se marchan con ella Champion, Susie, Hilde y Rabanito.
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Cuxhaven

En Cuxhaven montarán en barco, subirán en un tren, volarán en avión, y siempre en busca de la felicidad, aunque siempre habrá algo que pueda empañar esa felicidad, un perro tuerto llamado Old Dog, que no quiere que los demás sean felices, y quiere quitarle la felicidad a Lolle robándole al ternero que lleva dentro.
Sorprenden las leyendas de los dioses vacunos, a imitación de la Biblia. Naia es la diosa suprema vacuna y crea el mundo en seis días, descansando al séptimo, crea los dolores, crea a las personas, etc. Finalmente las propias vacas inventarán otras historias sobre sí mismas.

El libro me ha recordado mucho al Mito de la Caverna de Platón, ése en que varios esclavos se encuentran encerrados en una cueva que tiene una grieta por donde ven pasar gente, desde donde oyen ruidos, y entonces uno de esos esclavos quiere escapar, ver qué hay más allá, consigue romper sus cadenas y escapar; incluso más tarde vuelve a avisar a los demás para que vengan a ver el nuevo mundo que se ha abierto ante sus ojos... Ese esclavo que consigue escapar podría identificarse con la vaca Lolle, que comprende que hay un mundo más allá de la verja, que consigue escapar e incluso convencer al resto para que vayan con ella en busca de un lugar mejor: el paraíso para las vacas, un lugar donde no vayan a comérselas, un lugar en el que las adoren. Por eso pienso que no sólo tiene alusiones a la religión, sino que el trasfondo filosófico de esta novela es bastante evidente.

Es un libro que se lee rápidamente y con bastantes toques de humor. Las vacas hablan como humanos y se quejan como humanos. Es una lectura relajada, que se lee rápidamente debido a los largos diálogos, que agilizan la historia. Lo cierto es que se agradece una historia así cuando se está pasando por un momento crítico, ya que acabo de perder a una persona cercana. Así que la elección para un momento tan duro no ha podido ser mejor.

EL AUTOR:

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David Safier nació en Bremen en 1966. Se dio a conocer como guionista en series de televisión de éxito como Mein Leben und Ich (“Mi vida y yo”), Nikola y Berlin, Berlin. Ha sido galardonado con el Premio Grimme y el Premio TV en Alemania, y con un Emmy en Estados Unidos. Vive y trabaja en Bremen. Es autor de Maldito karma (2009), un éxito internacional que lleva más de treinta ediciones en español; Jesús me quiere (2010), que ha sido adaptada al cine; Yo, mí, me, contigo (2011) y Una familia feliz (2012), que será llevada al cine por un estudio de animación.
Sus novelas han vendido tres millones de ejemplares en Alemania y están en vías de publicación en veintinueve países. En reconocimiento a su éxito en España, los libreros de Bilbao le han otorgado la Pluma de Plata.

EL LIBRO:

Título original: Muh!
Autor: David Safier
Editorial: Seix Barral (4ª impresión, noviembre de 2013)
Páginas: 320 páginas
ISBN: 978-84-322-2028-9

Valoración: 9/10



Voy a incluir esta novela en los siguientes retos:

-Reto genérico, en novela de humor.
-Reto 14.000 páginas, restando 320.
-Reto “Sumando 2014”, entendiendo que las admiraciones sí que cuentan, sumaré 6 caracteres.

domingo, enero 26, 2014

El adiós de un abuelo


Esta mañana me ha despertado mi padre. Sus palabras han sido duras: "Tu abuelo ha muerto". Eran las ocho de la mañana y aún no me hago a la idea. Llevo dos horas pensando en ello, en ese silencio, ese vacío que queda cuando una persona se va en ese viaje que tiene billete de ida únicamente.
Apenas pude disfrutar de mi otro abuelo, ya que era una niña de cuatro años cuando falleció. Pero de éste he disfrutado muchísimo, sobre todo porque vivía cerca, porque se mantuvo siempre fuerte como un toro... y de repente... su corazón ha dejado de latir.
Sé que no lo asimilaré hasta que no lo vea, hasta que pase el sepelio, hasta que pase un año reviviendo todos los momentos familiares con ya una latente ausencia.
Mi abuelo tenía bar cuando yo era una chiquilla, y un verano pasé unas semanas allí, con los dos abuelos, que ellos por haber vivido mucho más siempre tenían algo que enseñar.
La cuidadora se ha llevado a mi abuela, que ya está bastante ida y mi madre ha decidido que no pase por los días de duelo, que es mejor de momento no decirle nada.

Es difícil... Son cosas de la vida, pero cuesta tanto hacerse a la idea de que una persona que estaba ayer hoy ya no está con nosotros.

Descansa en paz, abuelo.

sábado, enero 25, 2014

Treinta doblones de oro

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Corre el año 1680 en una hacienda sevillana, de un hidalgo venido a menos, don Manuel de Paredes y Mexía. Cayetano Almendro, ‘Tano’, es un joven con estudios de contable que acaba de entrar a servir en la hacienda, desconociendo el estado de ruina en que se encuentra la familia. Al mes de firmar el contrato y conociendo que no va a percibir sueldo alguno, Cayetano se despide de la familia, pero es entonces cuando el ama, Doña Matilda, y Fernanda, la joven a la que el matrimonio ha acogido en su casa y tratado como a una hija, convencen a Tano para que no les abandone.
A medida que pasa el tiempo en aquella casa arruinada, Tano se empieza a enamorar de Fernanda, siendo éste un amor correspondido. Pero el naufragio del Jesús Nazareno, el barco que lleva las futuras ganancias de la casa hace que Tano convenza a Fernanda para hacer su vida lejos de aquella familia rodeada por la desgracia. Con el Jesús Nazareno, habían hipotecado la casa sevillana y muy pronto llegan los acreedores para tomar posesión de la casa. Don Manuel, hijo ilegítimo del gobernador de Santa Cruz de la Palma, manda una carta a sus familiares en Canarias, con la esperanza de que, a la muerte de su padre, le haya dejado algo de herencia. Cuando recibe la respuesta de su medio hermano en La Palma, donde éste le dice que allí heredó una mansión y otras pertenencias, don Manuel decide ir allí con toda su familia: su esposa, Fernanda y Cayetano, así como el administrador de la familia, don Raimundo, pero no llegará a partir, falleciendo mientras preparan la marcha para las islas.
Los cuatro personajes, unidos por la adversidad, embarcan en el puerto de Cádiz rumbo a una vida mejor. El barco en el que se encuentran tiene que dejar a dos religiosos en la plaza fuerte del norte de Berbería, un lugar inhóspito conocido como La Mamora, pero el barco no volverá a hacerse a la mar, porque en aquel lejano lugar, unos barcos moros piratas hacen fuego con el casco, por lo que la familia se tiene que quedar allí durante meses, hasta que la ciudad sea sitiada por el sultán Mulay Ismail, se rendirá y los habitantes del fuerte serán convertidos en cautivos y llevados a Mequinez, la capital del cautiverio musulmán, donde cualquier hombre se lucra con este sistema de cautiverio.

Una de las circunstancias históricas documentadas y reales es la del Cristo de Medinaceli, que se encontraba en la capilla de La Mamora, saqueada por los musulmanes. Llevaron la imagen hasta Mequinez y allí la tiraron en una especie de estercolero. Cuando se hizo efectiva la redención de los cautivos, la estatua del Ecce Homo, entre 17 imágenes de santos cristianos, iba oculta, pero los musulmanes no permitieron que se la llevaran, hasta que el propio sultán salió de su palacio a lomos de su caballo y la cambió por treinta doblones de oro, hecho cierto y documentado. Quería hacer hincapié en este momento histórico, ya que es lo que da nombre al título de la novela. El Cristo de Medinaceli, tras muchos rodeos por toda Europa, terminó en una iglesia madrileña, de donde se saca en los oficios de Semana Santa. Es decir, la imagen existe y su historia por el norte de África a finales del siglo XVII es cierta.

Ésta es la tercera novela que leo de Sánchez Adalid. Me gusta este escritor por el rigor histórico de sus novelas, y en Trece doblones de oro no es menos. Generalmente, en cualquier novela histórica nos encontramos un margen muy grande dedicado a los personajes de ficción, mientras que el trasfondo es la historia real. Sin embargo, con este autor se da mucha importancia a los hechos históricos reales y a los personajes que existieron de verdad. Y aunque los protagonistas son de ficción están muy vinculados a los reales.

El estilo de Sánchez Adalid es fresco, rápido. En esta novela Cayetano cuenta su historia en primera persona, pero sabemos al final que en realidad es un manuscrito enviado a un fraile que termina el libro con una carta, explicando el intercambio de rehenes e imágenes religiosas a finales del siglo XVII en Mequinez. Es muy triste la descripción de decadencia del Reino de España, los cristianos que se cambian de religión, que cometen tropelías sin importar la moral. Un fuerte contraste al haber un amplio sector de la población tremendamente religioso, que llora ante la imagen realista del Cristo Redentor.
Es una novela con la que he disfrutado. Con las novelas de Sánchez Adalid siempre se goza, ya que nos detalla acontecimientos históricos muy de cerca, casi como si fuera una crónica, pero sin salirse de las pautas novelescas. Además es una novela que se lee rápidamente, con un estilo ágil y un lenguaje sencillo, pese a que a veces utiliza términos propios del siglo XVII.
Otra cosa que me ha gustado del libro son las ilustraciones que dan comienzo a cada capítulo, casi vaticinándonos lo que va a ocurrir. Pero para alguien no familiarizado con la época vienen bien porque en estas ilustraciones se plasma los usos de aquella época: la ropa que usaban, las armas que llevaban, algunas partes de la casa, utensilios varios, etc.

LA ESPAÑA DE FINALES DEL SIGLO XVII

El final del siglo XVII consolida una de las épocas más controvertidas del pasado español, la que ha sido considerada por la historiografía como el período de decadencia. El fracaso de la monarquía hispana pone fin a la grandeza del imperio acuñado por los monarcas del siglo anterior. Y las riquezas americanas, lejos de permitir el desahogo, habían venido agravando la situación. Porque España había monopolizado la economía del Nuevo Mundo en una estructura imperial típica, apoderándose de las materias primas y abasteciéndolo de manufacturas, y, ahora, cuando muchas de las riquezas se agotan y todo parece ir a la deriva, no es capaz de gestionar el nuevo panorama que se presenta. Y, mientras tanto, negociantes franceses y holandeses se aprovechan de los últimos metales preciosos que llegan a los puertos de la Península. La realidad es bastante cruda: la corrupción y el caos reinan en la administración, las ciudades están atestadas de pícaros y gentes de mal vivir y crecen el desorden y la apatía.
Termi na un siglo de contrastes desmesurados. Por un lado, se observa cómo las personas que viven atentas a la vida pública en Madrid, Sevilla u otras ciudades, se dan cuenta, estremecidad, de que parecen sobrevenir toda clase de calamidades, miserias, crímenes y fracasos.
No obstante, si bien en lo militar, político y económico la decadencia es palpable, no sucede lo mismo en la literatura y el arte. Los siglos XVI y XVII constituyen el momento literario y artístico más álgido del sentido creativo español, su etapa estelar. De ahí que se denomine el Siglo de Oro de las artes y las letras, en el cual escribieron sus obras magistrales Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Quevedo y Calderón de la Barca.
Aquella sociedad presentaba todavía un carácter estamental muy claro heredado de los siglos precedentes, separada en grupos de población muy definidos: la nobleza, el clero, los militares y la clase inferior. Los hidalgos constituían el eslabón más bajo de la nobleza; teniendo fundamentalmente dos orígenes: algunos de ellos pertenecían a familias que habían recibido el título por méritos de la Reconquista y otros habían adquirido la hidalguía en fechas posteriores por servicios u otros méritos. Pero en esta época se había producido ya un paulatino empobrecimiento de los mayorazgos, hasta llegar a extinguirse únicamente por su orgullo y por su pobreza. Y los hijos de los hidalgos, arruinados los más de ellos, buscaban acomodo en el clero y en las tropas. Sobre todo los segundones, es decir, los que no heredaban, se alistaban en la milicia, buscando la aventura y deseosos de obtener por méritos alguna prebenda. También sobreabundaban los hijos bastardos; la descendencia natural de una sociedad tan proclive a la aventura, los viajes, las conquistas…; en una realidad muy marcada por la idea del pecado, en la que los matrimonios se acordaban por conveniencia, generando una infinidad de relaciones extramatrimoniales ilícitas por tanto, pero que eran conocidas por todo el mundo. Como una consecuencia más de la crisis del siglo, hay que destacar el progresivo relajamiento de las tropas. Llegó a extenderse la figura de los soldados españoles como fanfarrones, pícaros e indisciplinados.
La decadencia empieza a extenderse por todos los órganos de la vida cotidiana. Esto produce un desengaño del mundo que provoca la absoluta valoración de lo trascendental, el deseo de escapar al engañoso mundo. Por eso el Barroco se caracteriza por una constante tensión entre vida y espíritu. Aparece en aquella sociedad un hombre que busca la vida con sus placeres, pues la sabe breve; y otro en cambio que tiende al ascetismo, que mira únicamente hacia arriba, al sacrificio por causas grandes y nobles, al optimismo y a la fe. Así es el arte de esta época; un contraste entre dos fuerzas poderosas: una que le invita a ascender y otra que le retiene.
En el hombre del siglo XVII están los valores del Renacimiento, pero en proceso de asimilación y conviviendo con rasgos del espíritu medieval en mayor o menor medida. A fin de cuentas, nos encontramos ante el afianzamiento de un nuevo sistema de valores, de una nueva estética, en una época de esplendor hispano en algunos aspectos culturales y una convivencia conflictiva marcada por el control religioso y estatal.

EL DUQUE DE MEDINACELI
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Juan Francisco de la Cerda, VIII duque de Medinaceli, valido del rey de España desde 1680 hasta su dimisión, en 1691

La indolencia de los últimos Austrias propició que las tareas del gobierno recayeran en el llamado “valido”, un gobernante efectivo, un ministro que tomase sobre sí la pesada carga. Dos grandes personajes tenían capacidad y prestigio suficientes para asumir tan alta responsabilidad: el duque de Medinaceli, sumiller de Corps y presidente del Consejo de Indias, y el duque de Frías, condestable de Castilla, decano del Consejo de Estado.
La muerte de don Juan de Austria había creado un vacío de poder que era preciso llenar cuanto antes. Pero en los primeros momentos era difícil predecir en quién recaería la responsabilidad del gobierno. El rey Carlos II no podía estar solo. Pero no surgía ningún personaje equiparable a don Juan. Un nuevo valido no parecía aconsejable. Pero era urgente atender al gobierno y los proyectos de reforma estaban pendientes.
Por algún tiempo, las intrigas de don Jerónimo de Eguía, apoyado por el confesor del rey y por la duquesa de Terranova, camarera mayor de la reina, dificultaron la elección. Pero finalmnete el rey se decidió por Medinaceli y el 22 de febrero de 1680 se expidió un decreto por el cual se le nombraba primer ministro. La decisión real fue bien recibida, porque el duque era joven todavía. Resultó que el duque no tuvo altura de miras ni energía para sobreponerse al ambiente de crisis y decadencia. Lo real es que acudió al tan acostumbrado recurso de crear juntas que no hizo sino entorpecer la ya lenta marcha de los negocios con sus discusiones y vacilaciones.

LA IMAGINERÍA BARROCA
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Ecce Homo, de Martínez Montañés, siglo XVII

Al iniciarse el siglo XVII, podemos apreciar un hecho trascendental, el de que la escultura española adquirió su particular identidad, pues el barroquismo italiano no encajaba en sus gustos. En España prevaleció de manera definitiva la inspiración de lo natural, de modo que el término “realismo” es el que mejor identifica al arte de la primera mitad del siglo. Era un realismo concreto, sincero, que huye de las abstractas bellezas ideales.
En Sevilla se inicia un período singular con la imaginería de la escuela andaluza. Todavía hoy se admiran en los desfiles procesionales de la Semana Santa sevillana las obras que con este fin realizó Martínez Montañés, autor de imágenes de Cristo plenamente humano. Algo más barroco fue uno de sus discípulos, Juan de Mesa, autor de venerables imágenes como los Cristos del Amor, de la Agonía o de la Buena Muerte y el popular Jesús del Gran Poder.
Los escultores-imagineros, dotados de singulares carismas y fieles a sus creencias, sirvieron a la expresión de este realismo. No conviene olvidar que esta inspiración tan singular nació y se desenvolvió en plena Contrarreforma, en la que había que afirmar frente a las corrientes adversas a las imágenes el valor catequético, religioso y espiritual de éstas, mostradas al pueblo en procesiones que de forma rápida se hicieron multitudinarias.

LA MAMORA
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La Mamora en el siglo XVII

En los siglos XVI y XVII se conoció como La Mamora o La Mámora a una población-fortaleza que actualmente está en ruinas, junto a la ciudad marroquí de Mehdía, en el norte de Marruecos. Situada en las costas del Atlántico, a 115 kilómetros de Larache y 25 de Salé, se halla adentrándose unos dos kilómetros en el río Sebú. Fue conquistada por los portugueses en 1513, tras la toma de Azamor, y el rey Manuel I mandó que se edificase con fines estratégicos un baluarte. Esta primera construcción sólo preveía defender el fondeadero, pero no servía frente a un ataque por el lado de tierra, lo que hizo que se perdiera pronto, llegándose a convertir en reducto de piratas bajo el mando del inglés Mainwaring durante algún tiempo.
Tras la conquista de Larache en 1610, los españoles dominaron esta parte de la costa, ocupando La Mamora en agosto de 1614. A partir de esta fecha, la fortaleza fue rebautizada como San Miguel de Ultramar. La población española construyó un frente y junto a él creció una población amurallada, que tuvo que resistir los continuos ataques musulmanes. En 1680, la fortaleza fue sitiada por el sultán de Mequinez, Mulay Ismail, y los soldados españoles se amotinaron porque preveían que no podrían combatir contra el ejército musulmán, por lo que se decidió rendir la plaza. Los residentes del fuerte fueron apresados y llevados cautivos, excepto trece personas de autoridad que fueron embarcados con dirección a España.

MEQUINEZ
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Mequinez

La ciudad marroquí de Mequinez, en árabe M’knas y en francés Meknes, está situada al pie de las montañas Atlas Medio, en un valle verde, a unos 130 kilómetros de Rabat y a 65 al oeste de Fez. Los orígenes se remontan al siglo VIII, cuando se construye una kasbah, o fortaleza. Al asentarse en el sitio la tribu bereber conocida como Meknassa en el siglo X, la ciudad recibe definitivamente nombre e identidad por la población que fue creciendo alrededor de la fortaleza.
Pero Mequinez no alcanzará su apogeo hasta que fue elevada a la categoría de capital imperial por el sultán Mulay Ismail de la dinastía alauita; el cual, después de haber sido proclamado sultán a la muerte de su hermano, en 1672, erige en la vieja ciudad la capital política y militar, emprendiendo la colosal tarea de reformarla por completo en un estilo muy personal. 3.000 cautivos cristianos llegados de Fez, más 30.000 prisioneros de las tribus de las regiones vecinas, fueron empleados cotidianamente en la tarea. El sultán mandó destruir la alcazaba meriní y una parte de la ciudad antigua para construir una formidable muralla dotada de monumentales puertas. Mandó erigir mezquitas, alcázares para su guardia, graneros, cuadras de caballos, jardines y la Dar Kebira. Hizo traer materiales romanos y mármoles desde las ruinas de Volubilis y del palacio el-Badi de Marraquech, para realizar con fastuosidad su ciudad imperial: Dar el-Majzen, en la que estableció su administración personal y su harén, del que se dice que las quinientas mujeres que lo componían eran originarias de todas las comarcas.
Los graneros llamados Heri es-Suani, contiguos al palacio, servían para almacenar las reservas alimenticias de la ciudad, así como el heno y el grano previstos para mantener a los 12.000 caballos del sultán. Los muros de siete metros de espesor y una red de canalizaciones subterráneas, mantenían una temperatura fresca en el interior de las inmensas despensas que permitía la conservación de las reservas. Ya que Mulay Ismail tenía auténtico temor a estar sitiado; de ahí el origen de lo desmesurado de los graneros. Ningún asedio llegó a durar en realidad más de una semana durante los años de su reinado.

EL SULTÁN MULAY ISMAIL
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El sultán Mulay Ismail

Abdul Nasir Mulay Ismail As-Samin Ben Sharif, conocido universalmente como sultán Mulay Ismail, nació entre los años 1635 y 1645 y reinó en amplios territorios de lo que hoy es Marruecos entre los años 1672 y 1727; heredando el poder de su medio hermano Mulay al-Rashid Rama. Pero lo que más célebre hizo a este personaje en su tiempo es el hecho de ser un verdadero recolector de cautivos y haber mantenido un harén de 500 mujeres, creando una enorme familia en la que se le atribuyeron 700 hijos, el último de los cuales se dice que nació ocho meses tras su muerte. Reclutó un ejército de 150.000 esclavos y, con este inmenso poder, gran parte de Marruecos cayó bajo su dominio durante 55 años. Tras la muerte de Ismail, sus numerosos hijos se disputarían la sucesión durante medio siglo.
La gran armada del sultán estaba compuesta por esclavos negros, emigrantes árabes, sudaneses, andalusíes y cristianos. Con el fin de mantenerla y regenerarla, instaló en Mequinez un gigantesco campamento cercano al palacio. Dio mujeres a los soldados y, siguiendo el ejemplo de los turcos, todos los niños nacidos en el campamento fueron formados para servir al Estado desde edad temprana. A los quince años eran incorporados al ejército. Mulay Ismail creó por todo el imperio una red de fortalezas, todavía utilizadas como guarniciones.

EL CRISTO DE MEDINACELI
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El Cristo de Medinaceli (Jesús Nazareno Rescatado)

La imagen que es conocida popularmente como Cristo de Medinaceli y que se halla en Madrid es un Ecce Homo, es decir, la representación de Cristo atado y flagelado que Poncio Pilato presenta al pueblo de Jerusalén mientras pronuncia las palabras “He aquí el hombre” (“Ecce Homo”). Se sabe que la talla fue encargada por la comunidad de Padres Capuchinos de Sevilla, y casi con toda seguridad proviene del taller de Juan de Mesa, donde la pudo tallar él mismo o alguno de sus discípulos, Luis de la Peña o Francisco de Ocampo, durante la primera mitad del siglo XVII. Una vez terminada la imagen en 1645, fray Francisco Guerra, obispo de Cádiz, dispuso que se hiciera su traslado a La Mamora, ya que ejercía jurisdicción eclesiástica sobre la plaza.
Fue llevada por los capuchinos al fuerte que las tropas españolas tenían en San Miguel de Ultramar, y será apresado por los moros en 1681, junto con otras imágenes y objetos sagrados de culto cuando el sultán Mulay Ismail arrebata a los españoles la plaza después de ponerle sitio. Trasladada la imagen luego a Mequinez, donde fue profanada y arrojada a un muladar de donde fue rescatada por el religioso trinitario fray Pedro de los Ángeles, que la tuvo guardada hasta que finalmente, en enero de 1682, los trinitarios redentores pagaron para poder llevarla de vuelta a España 30 monedas castellanas de oro.


EL AUTOR:

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Jesús Sánchez Adalid (1962) es de Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además, se licenció en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Su amplia obra literaria ha conectado con multitud de lectores, gracias a la veracidad de sus argumentos y a la originalidad de sus descripciones sustentadas en una profunda documentación. Sus novelas constituyen una penetrante reflexión acerca de las relaciones humanas, la libertad individual, el amor, el poder y la búsqueda de la verdad.
La obra de Sánchez Adalid se ha convertido en un símbolo de acuerdo y armonía entre los pueblos, religiones, razas y pueblos, algo especialmente necesario en un mundo desgarrado por la intolerancia y el fanatismo.
Ha publicado con gran éxito La luz del Oriente, El mozárabe, Félix de Lusitania, La tierra sin mal, En compañía del sol, El cautivo, La Sublime Puerta, El caballero de Alcántara, Los milagros del vino, Galeón y El Camino Mozárabe. En 2007 ganó el premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad; en febrero de 2012, el premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica por Alcazaba; en mayo de 2013 recibió el premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza por el conjunto de su obra; en agosto, el premio Diálogo de Culturas y el 12 de octubre del mismo año, el premio Hispanidad.
En Extremadura ha sido distinguido con la Medalla de Extremadura y el premio Extremeños de Hoy.
Sánchez Adalid ha colaborado en Radio Nacional, en el diario Hoy y en las revistas Historia National Geografic y Vida nueva.

EL LIBRO:

Título original: Treinta doblones de oro
Autor: Jesús Sánchez Adalid
Editorial: Ediciones B (Barcelona, 1ª edición, diciembre de 2013)
Número de páginas: 417
ISBN: 978-84-666-5404-3

Valoración: 8/10

Voy a incluir esta novela en los siguientes retos:

-Reto Genérico, en el género de novela histórica.
-Desafío Libros Musicales, porque el título contiene la nota musical RE.
-Reto 14.000 páginas, restando 417 de esta última novela.
-Reto “Sumando 2014”. El título contiene 20 caracteres.

Reunión en sábado por la mañana

Lo que no hubiera esperado es estar en la reunión delante del iPad, con wifi gratis y en vez de coger apuntes, he puesto la grabadora del móvil. Al final, ya ha osada media mañana. Hoy comeremos a las cuatro.

viernes, enero 24, 2014

Dos años

Hoy hace dos años que se marchó el tío Pepe, con un billete de ida a un lugar desconocido. Cómo pasa el tiempo. Aún recuerdo la llamada fatídica en que me dieron la noticia, lo mucho que sopesé si verle aún de cuerpo presente o quedarme con los recuerdos que tenía de él. Y le vi, le vi con el jersey que yo misma le había regalado en la última Navidad. Y entonces lloré. Por mi tío, por lo breve que es la vida, por lo esporádico que es todo, por esos pequeños problemas a los que les damos tantas vueltas y que no son nada comparados con la inmensidad de lo que nos rodea.
Dos años ya... Cuando voy de paseo por aquel camino que él siempre iba me acuerdo de él. Sus cenizas se desprendieron a lo largo de todo ese paseo. Y entonces le siento muy cercano...

jueves, enero 23, 2014

El Espolón

Aquí ando en la cafetería Espolón. Como llevo un libro me he puesto a leer, esperando que den las tres de la tarde.

Cosas de los jueves


Los jueves siempre tienen algo especial, quizás porque me encuentro trabajando en otro lugar que no es el habitual, donde la tranquilidad es mayor. Los jueves siempre suelo encontrarme con ese ángel de mirada perfecta, disfrutar de su rostro mientras me reaprendo todos sus detalles por enésima vez. Los jueves siempre voy a comer fuera, y la tarde pasa rápidamente.
Poco a poco el mes de enero va llegando a su final. Mañana se cumplirán dos años desde que mi tío Pepe se fue. ¡Cómo pasa el tiempo!

miércoles, enero 22, 2014

El Oja viene cargado

Todos los días paso por ese puente sobre el río Oja. Mucha gente no lo sabe pero da nombre a nuestra Comunidad. Últimamente, como ha nevado en Valdezcaray, el río fluye con mucha agua. Sólo en esta época se ve el río con tanta agua, procedente del deshielo. Porque en verano el río brilla por su ausencia, se vuelve subterráneo y se puede caminar entre las piedras.
Esa imagen salió hace unos días en el periódico. Conozco a quien va en el coche, y por eso he guardado la imagen.

martes, enero 21, 2014

Casi medianoche


Hay días que se pasan sin que apenas me dé cuenta. Al final del día llegas a casa y, cuando quieres darte cuenta, ya es la hora de cenar... y enseguida... la hora de ir a soñar.
Hay días que una persona consigue sacarnos una sonrisa cuando vamos al coche y entonces marcas su número, únicamente por el simple placer de escuchar su voz. Y, si acaso no responde, siempre puedes esperar a llegar a casa e intercambiar unas palabras con él. Son esos momentos de complicidad que te hacen sonreír.
Entonces coges el libro actual y continúas la historia que dejaste anoche sobre la mesilla. Histórica... después de tanto tiempo...

Ya es casi medianoche.

lunes, enero 20, 2014

Lunes que se van

Los lunes siempre llegan con cierta pereza a ese comenzar de la semana que parece que pasa lentamente, pero termina pasando. Tanto como que el lunes ya está terminando.
Lo mejor del lunes llega cuando levantas el teléfono para hablar con un ángel y compartes con él tus ilusiones, tus esperanzas, tus logros. Cuando sientes que su sonrisa desde el otro lado te abraza, y no quieres que ese momento acabe nunca. Lo congelas como si fuera una fotografía en sepia, aunque no lo hayas visto en todo el día. Pero te sabes de memoria cómo es su mirada, cómo es su sonrisa, cómo es ese rostro tan dulce... Y entonces te das cuenta de que has olvidado que es lunes y que ya te puedes marchar a casa.
Sonriendo, inevitablemente sonriendo.

domingo, enero 19, 2014

El hombre que perseguía al tiempo

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Recuerdo con cariño El cuento número trece, así que cogí esta novela con muchas ganas, porque reconozco que la delicadeza con que escribe Diane Setterfield siempre termina dejando un buen sabor de boca. Pero siempre ocurre que cuando el primero fue tan bueno, es difícil que el segundo cumpla las expectativas. Y no llega a ser de la calidad de su primera novela, pero es una novela que se termina disfrutando. Tanto que me ha durado dos días…

 “Jamás dejes que el tiempo te domine –le decía Bellman a Verney cuando este le preguntaba cómo lo lograba-. El tiempo hace lo único que sabe hacer, no puede actuar de otra manera. Si quieres hacer algo, debes perseguir al tiempo.
Pero, en realidad, creía haber descubierto –o que le había sido otorgada- la clave de la cronometría. Era capaz de abrir la vitrina del reloj cuando le apetecía, añadirle peso al péndulo y ralentizar su movimiento. Podía desmenuzar las horas, coger los minutos que se iban a malgastar y guardárselos.Años atrás alguien le había insinuado que Bellman llegaría a ser capaz de hacer que el sol brillase por la noche”.

William Bellman tiene diez años y vive en un pequeño pueblo de la campiña inglesa, Whittingford. Un día, está con sus tres amigos cuando descubren un grajo posado en un árbol que se encuentra a gran distancia. William prepara su tirachinas y la piedra que lanza traza un arco perfecto que termina dando en su objetivo.
A partir de ese momento, William crea una especie de vínculo con el grajo caído, pues una eterna oscuridad se cierne en sus entrañas, aunque él aún no es consciente de ello. A lo largo de su vida, siempre tendrá cerca a los grajos, pero él siempre se encontrará lo suficientemente ocupado para reparar en ellos.
William crece y se pone a trabajar en la fábrica de telas de su tío Paul. Para comprender todo lo que ocurre en la fábrica, William muy pronto se da cuenta de que tiene que realizar todas las tareas que hacen todos y cada uno de los operarios a cargo de su tío, aunque muchas de esas tareas se consideren femeninas. El joven comprenderá muy pronto el funcionamiento de la fábrica y se terminará ocupando de su dirección, absorbido en largos listados de cifras para obtener éxito y ganancias.
En medio de ese éxito, formará una familia. Pero a medida que se implica absolutamente en el trabajo y pierde las relaciones sociales, la Muerte empezará a llevarse a sus allegados: a su madre, a su tío, a su primo, a su esposa, a tres de sus cuatro hijos… A punto de perder a la única hija que le queda, Dora, William está a punto de hacer un pacto con la Muerte, así que va a buscar al hombre de negro que le ha sonreído en todos los funerales. En medio de un sueño en el cementerio, William cree hacer un pacto con él a cambio de que le devuelva a su hija. Y efectivamente Dora comienza a recuperarse paulatinamente del tifus que se ha llevado al resto de sus familiares. Pero Dora crecerá como una niña con achaques de anciana, con alopecia y muy débil. Es el momento que William ha estado esperando para comenzar su proyecto pactado con Black. Para ello, acude a Londres a buscar socios financieros para crear un enorme edificio en el corazón de Londres para dedicarlo exclusivamente a las pompas fúnebres. La muerte es el único negocio seguro.
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Grajos

William se dedica de pleno a su nuevo negocio, se establece en una casa cercana a la futura tienda e invierte todas las horas que puede y todos los días de la semana a su trabajo, sin apenas dedicar tiempo a su hija Dora, que sigue en Whittingford, ni a trazar nuevas amistades, ni siquiera a buscar una nueva esposa. En poco tiempo William se convertirá en un hombre muy rico, no malgasta un minuto de su tiempo y, sin embargo… tiene tal dedicación a su trabajo que se ha olvidado no sólo de las cosas importantes de su vida –como su hija- sino que se ha olvidado también de su propia muerte.
Hasta que un día aparece Black, que es un augurio de lo que va a ocurrir, pero también porque es ese grajo al que tiró de una pedrada cuando tan sólo tenía diez años. “De hecho, era su propio grajo lo que había matado, porque todos los humanos tienen un grajo que los acompaña, aunque pase inadvertido”.
En realidad, en un principio parece que al grajo se le dotan de unas cualidades muy cercanas a la Muerte, porque en todas las escenas de la novela en las que acontece un funeral se nos describe que al menos hay un grajo sobrevolando el cielo. En realidad, en este libro a los grajos se les atribuyen unas propiedades mágicas, y vienen más en la sintonía de que los grajos simbolizan la Memoria y el Pensamiento, por lo que son muy constantes alrededor de una persona como William Bellman, que ha intentado borrar todos sus recuerdos. En cambio, para su hija Dora, que intenta recordar, los grajos son visibles y ella intenta dibujarlos, para ella la llegada de los grajos conlleva cierta magia. Es posible que estos mismos grajos que se posan junto a su ventana sean los mismos que la han salvado de la Muerte.

Whittingford, donde transcurre la primera parte de la historia, no es una ciudad real. El resto de la novela, transcurrre en el Londres victoriano, lleno de carruajes, donde la cremación de los cadáveres estaba dotado de cierto paganismo, emparentado con los ritos celtas.
El estilo de la autora sigue siendo muy fresco, pese al tema constante y siniestro que se utiliza en el libro. La trama es ciertamente original y no deja cabos sueltos, lo que es de agradecer. Consigue vincular las características mágicas de los grajos con varios personajes de carne y hueso, y no cae en la fantasía –lo que posiblemente hubiera dejado mucho que desear-.


LA AUTORA:
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Diane Setterfield llevaba una vida tranquila en Harrogate, una pequeña ciudad inglesa. Su trabajo consistía en dar clases de literatura francesa en la universidad y su pasión era, y sigue siendo, la lectura.
Hace diez años empezó a redactar las primeras líneas de lo que sería El cuento número trece, y sólo después de mucho trabajo se atrevió a mostrarla a un agente literario, que enseguida supo apreciar las cualidades de esta novela excepcional. A partir de entonces la vida de la autora cambió porque el éxito internacional de El cuento número trece (2007) la obligó a viajar, aunque nunca olvidaba llevar consigo un buen libro para leer y una libreta para ir escribiendo la que sería su próxima novela.
Ahora aparece por fin El hombre que perseguía al tiempo, una hermosa historia que ya ha cautivado a los lectores en Inglaterra y Estados Unidos. Diane Setterfield es hoy una de las autoras más reconocidas del panorama internacional. Vive en Oxford y sigue llevando consigo un buen libro y una libreta.

EL LIBRO:
Título original: Bellman & Black
Autora: Diane Setterfield
Editorial: Lumen, 1ª edición (diciembre de 2013)
Número de páginas: 423
ISBN: 978-84-264-2179-1

Valoración: 7/10
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Paisaje con grajos

Voy a incluir este libro en los siguientes retos:

Reto "De la A a la Z", con la letra S de Setterfield
Reto 14.000 páginas, restando 423 páginas
Desafío “En femenino”, que precisa que las escritoras sean mujeres
Desafío Libros de colores, con el blanco, que es el color que predomina en la portada
Reto Genérico: en narrativa contemporánea. Tras sopesar mucho si podía entrar en otros géneros, pero sin que cuaje por completo en ninguno de ellos, y como es un libro de diciembre 2013 y de narrativa, mejor lo pongo en ese género.
Reto Sumando 2014: Restando los 28 caracteres que tiene el título en castellano.

sábado, enero 18, 2014

Unas horas de canguro

Hoy es uno de esos días en que me dejan a mi sobrina y, pese a que tengo que estar pendiente de ella todo el tiempo, pues a sus casi dieciocho meses es un torpedo que sabe perfectamente lo que quiere y lo que no, y aunque me deje baldada, la verdad es que son instantes que se disfrutan.
Le he puesto todos los comienzos de mis series favoritas de dibujos animados, las de los 80, y he cantado para ella, lo que me ha traído recuerdos adorables de mi infancia. Aunque no se me da bien cantar, la pequeña se ha puesto a aplaudir y se reía.

Me encanta estar con mi sobrina. Me brinda siempre instantes muy felices.

El canto del cuco


El canto del cuco es un libro para disfrutar, uno de esos libros que no quieres que terminen nunca. Sabes que Robert Galbraith es el pseudónimo de J.K. Rowling y has leído toda la saga de Harry Potter, así que es posible que la novela no te defraude. Lo que no esperaba era una novela de intriga tan fascinante. No veía a la autora en esta faceta, pero la Rowling nunca dejará de sorprendernos.

Una vez más, nos encontramos ante una historia con unos personajes muy definidos, unos personajes a los que adoras con locura u odias con saña. Tal es la fuerza con la que el lector entra en la historia. Me pregunto si en el futuro nos encontraremos más veces al detective Strike y a su eficiente secretaria Robin. Apuesto a que no tardaremos en saber de ellos.

La novela tiene un comienzo atractivo: Lula Landry, una supermodelo de exóticos rasgos africanos, se ha tirado por la ventana de su piso de lujo en la londinense calle de Kentigern Gardens. Su cuerpo de piel oscura yace desmadejado sobre la nieve nocturna mientras los ‘flashes’ de las cámaras de los paparazzi intentando captar una imagen decente del cuerpo sin vida de la joven. Todo el mundo da por hecho que se trata de un suicidio, ya que la joven sufría depresiones continuas, menos su hermanastro, el abogado John Bristow.
El hermano de la víctima se pone en contacto con Cormoran Strike, un detective sin clientes cuya vida es un auténtico desastre: acaba de romper con su prometida, Charlotte, y ha abandonado la casa de su novia para instalarse en su despacho; tiene una enorme deuda que devolver; nadie contrata sus servicios; y la guerra le dejó una serie de secuelas físicas y psíquicas que le cuesta superar. A veces sigue sintiendo la pierna que perdió en la guerra. En medio de ese caos en que se ha convertido su vida, aparece una secretaria temporal, Robin Ellacott, que es justo la persona que necesita junto a él, porque Robin es la que vuelve a dar equilibrio a su vida. Robin, que está recién comprometida, es una chica vivaracha, risueña, eficiente y que, sin duda alguna, se ve muy atraída por el mundo de lo criminal, ya que ella prefiere tener un sueldo irrisorio junto a Strike antes que marcharse a la rutina de una oficina donde sabe que terminará aburriéndose. Robin es la típica secretaria perfecta que todo el mundo quisiera tener en su propia oficina. No sólo le cogerá cariño Cormoran, sino el propio lector.
Aunque sin duda, el personaje que más llama la atención es Cormoran. Atrae, en un principio, por la situación de caos en que se encuentra, puede producir compasión inicialmente cuando el lector sabe que ha perdido una pierna en la guerra –aunque nos negamos a sentir esa compasión en el momento en que Cormoran no dice nada justamente para que nadie le compadezca por ello-. Pero Cormoran es una persona inteligente, alguien que sigue su instinto, un detective que, pese a las dificultades, sabe lo que busca y qué tiene que encontrar. Desde el principio sabemos que Strike va a ir dándonos pistas sobre el asesino y que, seguramente, lo sabrá antes que el lector, pero nos dejará ese paréntesis para que reflexionemos, junto a las pistas que tenemos, quién es el autor material de los hechos. Aunque yo nunca suelo adivinar estas cosas, sí que reconozco que se me pasó por la cabeza quién podía ser el homicida, aunque nunca le di mucho crédito a esa pequeña reflexión, sólo porque llegué a pensar que a veces nos tenemos que fijar en la persona que parece más inocente. El papel protagonista de Cormoran es muy similar al del viejo profesor que nos está mostrando cómo resolver un problema matemático, pero no quiere darnos la solución.
Otros personajes que aparecen en la novela se nos muestran como repugnantes. Rowling, que suele ser una magnífica descriptora de atributos físicos, nos presenta a veces a personajes que, a medida vamos imaginándolos, pueden llegar a producir en nosotros un gran rechazo.
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Mayfair, Londres

Lo que hace Cormoran en esta novela es demostrar que el supuesto suicidio de Lula no es tal, sino que ha sido asesinada. Y para ello tirará de todos los hilos habidos y por haber con el fin de desenmascarar al asesino. Cuando descubre lo que ha ocurrido, Cormoran Strike se convertirá en una celebridad a quien le empezarán a caer clientes. Así que finalmente la fama le ha llevado a la fama.

Siempre suelo preguntarme el motivo de que se ponga un título u otro en una novela y éste, por más que lo intento, no sé a qué atenerme con el cuco, ya que no hay ninguna mención a este pájaro a lo largo de la novela. Aunque he llegado a pensar que puede referirse al reloj, al cambio de hora y al canto del pajarito que sale por una ventana de madera a dar las horas. Es decir, la forma en que alguien se entere mejor de la hora que es, con un sonido que lo haga es suficiente ya que no requiere esfuerzo alguno. Aunque no hay una referencia expresa, es posible que se refiera a esto y que además ésta es una de las ideas que el detective Strike nos deja caer al final. Sé que es algo ambiguo este párrafo, pero me niego a contar más, porque entonces estaría contando de la novela más de lo que debería.

La lectura es muy entretenida, con giros rápidos y un estilo fresco y vibrante. Engancha desde el primer momento. Es una novela que estoy recomendando a mis amistades y que seguiré recomendando. Porque al final una novela es para disfrutar de ella, para desear no llegar al final. Y la autora lo consigue con El canto del cuco.

EL AUTOR

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J.K. Rowling

Robert Galbraith es el pseudónimo de la celebrada autora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling. Se cuenta que se puso un pseudónimo para pasar desapercibida, que ella misma alegó a los medios de comunicación que fue como una liberación, pues es consciente de la pompa que crea cualquier libro suyo, por lo que publicar con un pseudónimo era algo novedoso que esperaba que no se descubriera tan pronto.
Desde el momento en que se supo quién era el verdadero autor de El canto del cuco, el libro multiplicó sus ventas.
Aparte de la saga de Harry Potter, Rowling publicó en 2012 su primera novela para adultos, Una vacante imprevista. El canto del cuco es su segunda novela para adultos. Y parece ser que vendrán muchas más.

EL LIBRO:
Título original: The Cuckoo’s Calling
Autor: Robert Galbraith (J.K. Rowling)
Editorial: Espasa, 1ª edición (2013)
Páginas: 557
ISBN: 978-84-670-4039-5

Valoración: 9/10

Como me apunté a retos que son compatibles entre sí, esta novela puedo incluirla en los siguientes retos:

Estreno reto en Cruce de Caminos Negro y Criminal, ya que la novela está dentro del género del reto.
Dentro del Reto Genérico, incluiré esta novela dentro de los libros de misterio.
En el Reto de Autores de la A a la Z, entiendo que ha de ser el apellido del "nombre" que aparece en el libro, aunque sea un pseudónimo y no el nombre real, por lo tanto, ocuparé la letra G.
En el Reto "Lee el Nombre de tu Blog", con la primera inicial del título del libro, usaré la letra E.
En el Reto Libros de Colores, aunque la portada tiene dos colores predominantes, usaré el azul claro como color más abundante.
En el Reto 14.000 páginas restaré 557 páginas de esta última novela.
En el Reto "Sumando 2014" quitaré los 14 caracteres que tiene este título (en español).
Finalmente, lo incluiré en el Reto 100 libros para 2014.

viernes, enero 17, 2014

Cada día es una pequeña vida

Los viernes son, emocionalmente, el mejor día de la semana. Sobre todo porque, a eso de las seis, ya estoy casi con un pie en la calle. Y un rato después tengo a mi sobrina en las rodillas observando qué ha aprendido de nuevo en la última semana en la guardería.
Esos instantes son únicos.

jueves, enero 16, 2014

Comer con vistas

Como todos los jueves, me dedicaré a comer fuera y, como el Titanic habitual sigue cerrado, me encuentro en una cafetería con magníficas vistas al Espolón y al Cine Avenida.
Al menos ha salido el sol.

Novelas del pasado: Caballo de Troya

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Recuerdo perfectamente cuándo y en qué situación comencé a leer Caballo de Troya. Recuerdo cómo me impactó el prólogo, como si realmente se tratara de un archivo con material reservado de una agencia estatal secreta, uno de los Expedientes X, recuerdo cómo me embarqué en la historia y cómo llegué a leer hasta el tercer volumen de la saga, dejándolo ya porque me empezaba a resultar repetitivo.

En las navidades de mis dieciocho años, decidí embarcarme en la gran historia de J.J.Benítez, una historia que ha dado mucho de sí, ya que lleva nueve libros de la saga y parece el nunca acabar. Parece ser que los momentos bíblicos dan mucho de sí. Yo tenía los tres primeros libros en la edición antigua de Planeta, heredados de un tío ya mayor, y como las navidades daban mucho de sí, decidí comenzar la saga entonces.
Caballo de Troya es uno de esos libros cuya historia te marca. Recuerdo que me encontraba en la Facultad de Periodismo y sólo pensaba en regresar a la residencia de estudiantes a seguir leyendo, quería saber cómo continuaba la historia.

El prólogo va disfrazado de una manera magistral que a mis dieciocho años llegué incluso a sopesar si la historia podía ser cierta o no.
El autor contacta con un hombre que se hace llamar “El Mayor”, que es un antiguo integrante de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Benítez descubre una serie de acertijos que le llevan a un manuscrito, fiel testimonio de “El Mayor” como partícipe de un proyecto ultra secreto: “Operación Caballo de Troya”.
Ese proyecto consiste en la creación y puesta en marcha de una máquina del tiempo para viajar a alguno de los momentos más relevantes de la Historia de la Humanidad, entre ellos la época de la pasión y muerte de Jesucristo. El manuscrito describe concienzudamente cómo llegan a la época, pero también las andanzas de los dos viajeros, ‘Jasón’ y ‘Eliseo’ junto a Jesús. Dos hombres que, poco a poco, van dejando atrás su inicial escepticismo para convertirse al mensaje de Jesús.

Recuerdo con especial cariño ese instante en que Jesús les mira y les dice algo relacionado con que vienen a otro tiempo. Y el autor describe que en cuanto el Maestro le miró supo que Jesucristo había visto en su interior que venía de otro lejano lugar.
Otro de esos momentos que recuerdo con ansia era cuando iban a buscar la marca del módulo, que tenían que marcharse a una hora y fecha exactas, y cómo Jasón está buscando entre las hierbas y, a medida que no encuentra nada, se va poniendo nervioso y con él se pone nervioso el lector, porque llegamos a saber lo que Jasón está pensando: “¿Y si tuviera que quedarme a vivir en esta época para siempre, sin poder volver a casa?”. El lector respira aliviado cuando consigue encontrar el sitio indicado para volver a casa.

El libro es muy descriptivo y en algunos pasajes se me hizo incluso algo pesado. Merece la pena leerlo, al menos el primero, por la originalidad que despierta. Aunque no es una historia original, ya que se basa en un libro anterior, el Libro de Urantia o La Quinta Revelación, anónimo, y que describe de igual forma la vida en tiempos de Jesús de Nazaret.

En el momento en que leí Caballo de Troya me impactó mucho, aunque si lo releyera hoy día estoy segura de que el impacto sería mucho menor, sobre todo porque he leído otras cosas posteriores del autor y no me ha aportado mucho. Hoy en día, Caballo de Troya se ha comercializado tanto que da un poco de repelús, más aún sabiendo que el tema termina cansando ya en el tercer o cuarto libro de la saga.

Yo seguí leyendo hasta el tercero, porque esperaba que fuera a otros momentos históricos aparte del siglo I. Sí, la época de Jesús de Nazaret es muy importante, pero hay otras que también suponen un cambio radical, la modificación del pensamiento, las revoluciones que cambiaron el mundo, etc.

Es una obra que acerca a esa época que sólo conocemos por sermones eclesiásticos o por clases de religión, o quizás porque hemos leído algo de la Biblia. Pero tiene sus detractores, empezando por la Iglesia Católica. Claro que la Iglesia nos presenta a un Jesucristo endiosado, mientras que J.J.Benítez nos los presenta como una figura más humana, más cercana. Como un hombre sin facultades de dioses.

En su momento me agradó mucho, sobre todo el primer volumen, quizás por lo que traía de novedad. En la actualidad no es un libro que me volvería a leer, porque recuerdo momentos en que se hacía tan descriptivo que resultaba oneroso seguir leyendo.

Y a las 07.02 horas de aquel domingo de gloria 9 de abril del año 30 de nuestra Era, el módulo despegó con el sol. Y al elevarnos hacia el futuro, una parte de mi corazón quedó para siempre en aquel tiempo y en aquel hombre a quien llaman Jesús de Nazaret”.