Las primeras novelas de Federico
Moccia las compré en la inmensa Casa del Libro de la Gran Vía madrileña. Lo que
me llamó la atención fueron sus vistosas portadas que, además del colorido, me brindaron
una especie de energía positiva.
Reconozco que, al principio, no me agradaba mucho la manera de escribir del autor, pues era sencillo perderse al pensar que seguía hablando la misma persona y, sin embargo, era un personaje nuevo. Cuando me acostumbré, terminé disfrutando mucho de las lecturas. Sin embargo, prefiero la literatura tradicional. Y, en cierto modo, algo ha variado en la manera de escribir del autor en esta nueva novela, que si bien sigue utilizando el presente para todo, ya rompe con ese estilo de sus anteriores novelas, siendo que el argumento termina siendo más uniforme. Aunque siguen quedando reminiscencias de ese estilo anterior, cuando el protagonista mezcla los hechos que le están ocurriendo con pensamientos y recuerdos del pasado, hasta que después de un rato comprendes que ya no está donde estaba, sino que es algún recuerdo. Como ella ha desaparecido de su vida, no es complicado darse cuenta de estos cambios de dirección.
“La miro y me siento ligero y tengo una extraña sensación. Sólo estás así de bien cuando no tienes problemas, cuando no te preocupas por nada, cuando sin un verdadero motivo te sientes satisfecho y cuando no tienes nada que hacer después. Entonces aspiro profundamente y sonrío. En efecto, es un instante de felicidad. Pero en seguida me asalta un pensamiento, basta muy poco para que ese instante ya haya pasado. Ya no está, lo he perdido, y me pregunto cuándo volveré a encontrarlo”.

Discoteca Spazio 900, en Roma
Hace poco tiempo que Nicco ha perdido a su padre. Un día estaba en una cama de hospital y, al siguiente día, ya no estaba. El vacío del padre hace que Nicco valore mucho esos momentos importantes, por lo que en el cumpleaños de su novia Alessia ha decidido esforzarse un poco más. Nunca le ha confesado que la quiere, aunque lo sienta, pero es algo que nunca ha conseguido decir en el momento de la verdad. El día de su cumpleaños, Alessia recibe los regalos, pero la tristeza habita en ella, con un lacónico “lo siento” deja a Nicco allí solo sin dar ninguna explicación.
El mejor amigo de Nicco, Gio,
decide sacarle por toda Roma para que se olvide de la muchacha y en una de esas
noches, mientras cenan en un restaurante, invitan a su mesa a dos españolas,
Paula y María, con las que pasarán una bonita semana de amor.
Nicco sigue trabajando en el
kiosko familiar por las mañanas y en una agencia inmobiliaria por las tardes,
mientras Gio sobrevive descargándose archivos de internet y vendiéndolos más
baratos que en el mercado. Pero las noches las dedican a las dos extranjeras.
Mientras Nicco está intentando olvidar a Alessia, una compañera de trabajo se
le echa encima y no sabe cómo salir de la situación; mientras tanto, Gio sale
con dos chicas a la vez desde hace cosa de un año. Gio viene a ser una especie
de malabarista que cualquier situación en contra la pone a su favor, y gracias
a él Nicco tendrá una bonita historia de amor. Se sobreentiende que Gio y Paula
también tendrán su historia, pero Moccia se centra únicamente en Nicco y María.


Castello Odescalchi, en Bracchiano, uno de los lugares que visitan los protagonistas, célebre porque allí se han celebrado bodas de celebridades, como la de Tom Cruise y Katie Holmes
Desconocemos casi todo de las chicas. Sabemos que son españolas, que se encuentran en Roma de vacaciones, que Paula tiene novio en España y María se encuentra soltera. Son dos personajes planos, superficiales, como secundarios. Todo lo que sabemos de ellas es por lo que piensan los dos italianos de ellas. Desde mi punto de vista, los perfiles de los personajes femeninos están tan difuminados que más parecen marionetas que personas de carne y hueso.
Otro elemento que no me ha
gustado del libro es que se mezcle español e italiano a partir de la mitad del
libro, muchas veces sin una traducción simultánea. Esto hace que a veces la
comprensión de los diálogos a veces se haga no sólo difícil sino que termine
atragantando al lector, porque es fácil perder el hilo de lo que estaba
ocurriendo. Hay que tener en cuenta que yo misma tengo nociones de italiano y,
sin embargo, en ciertas partes no comprendía bien lo que estaban diciendo. Aunque
quizás es algo que pretendía el autor, para que nos sintiéramos un poco como
los personajes al intentar comprender a las extranjeras.
Baños turcos romanos, Acquamadre Hamman, otra de las visitas de los protagonistas
Algo que juega en contra de la novela es esa ansiedad por mostrarnos tantos lugares de Italia, tomando predominio de las situaciones por encima de los protagonistas. Se nos describe la gastronomía, se nos hace un listado rápido de lugares que visitan los personajes, y a veces da la sensación de que estás leyendo más una guía de viajes de Italia, por lo que la trama pierde ese protagonismos.
Creo que debería haberse
profundizado más en los personajes y que sobra mucho de todo ese marco
turístico con el que se aliña la historia. De la mano de los personajes,
veremos un poco de Roma, de Florencia, de Venecia y de Nápoles, y también la
playa de Anzio y el lago Bracchiano. Desde mi punto de vista, esto es paja que
además consigue que la historia, que no tiene profundidad, pierda su
intensidad.
Moccia, que con Tengo ganas de ti creó la moda de los candados que sellan amores, vuelve en este libro a recordar aquella novela propia, al mostrar a las españolas los puentes italianos llenos de candados de amor.
Habrá una segunda parte, porque
ahora que las españolas han vuelto a su país, ellos han decidido ir a verlas. Ni
siquiera sabemos de dónde son las chicas.
El intento de la idea del Carpe Diem es bueno, pero queda en eso: un mero intento. El autor debería haberse centrado más en los personajes y en ese momento presente que da título a la novela.
El intento de la idea del Carpe Diem es bueno, pero queda en eso: un mero intento. El autor debería haberse centrado más en los personajes y en ese momento presente que da título a la novela.
EL AUTOR

Federico Moccia (Roma, 1963) ha trabajado como escenógrafo en el cine y como guionista de televisión. Es autor de Perdona si te llamo amor (Planeta, 2008), A tres metros sobre el cielo (Planeta, 2008), Tengo ganas de ti (Planeta, 2009), Perdona pero quiero casarme contigo (Planeta, 2010), Carolina se enamora (Planeta, 2011) y Esta noche dime que me quieres (Planeta, 2012). De varias de ellas se ha hecho la versión cinematográfica y algunas ya se han estrenado en España.
Para saber más sobre el autor, su página web es www.federicomoccia.es.
EL LIBRO:
Título original: Quell’attimo di
felicità
Autor: Federico Moccia
Editorial: Planeta Internacional,
1ª edición (octubre de 2013)
Número de páginas: 411
ISBN: 978-84-08-12015-5
Valoración: 5/10
Esta novela me sirve para los
siguientes retos:
- Reto Genérico, en la subcategoría
de novelas de amor (aunque también podría incluirla en juvenil)
- Reto Sumando 2014, con 22
caracteres

2 comentarios:
No he leído nada de este autor y no sé si me apetece demasiado (lo de la guía de viajes sobre Italia, no hace que este sea muy apetecible), pero quién sabe, igual algún día me da por leerlo :)
Saludos,
En sus primeros libros escribe de forma extraña. A mí al principio me gustó, y sé de gente que se los ha comprado porque les llamaron la atención las portadas y no han pasado de las primeras páginas.
A mí ésta es de las que menos me ha gustado.
Saludetes!!
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