San Nicolás de Mira o San Nicolás de Bari fue un obispo que murió en el siglo IV. Su legendaria caridad es el origen del personaje conocido universalmente como "Papá Noel" o "Santa Claus".
Cinco Papas han llevado el nombre de Nicolás, pero el santo de la Navidad no fue Papa sino obispo. Poco se sabe con certeza de San Nicolás. Nació en Parara de Licia, una antigua provincia de Asia Menor. En su juventud peregrinó a Egipto y Palestina. Cuando regresó, fue nombrado obispo de Mira, capital de Licia, junto al mar Mediterráneo. Estuvo en prisión durante la persecución de Diocleciano por confesar su fe y fue liberado al subir al trono el emperador Constantino. Es seguro que San Nicolás participara en el Concilio de Nicea en el año 325, donde se condenó la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Jesucristo y se instituyó el credo Nicenciano, que se constituye como una de las bases para el credo que se reza en las misas posteriores. Pero su nombre no aparece en las antiguas listas de los obispos que participaron en el Concilio. San Nicolás tomó medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente.

Su celo por la justicia es legendario. Cuando el gobernador Eustacio fue sobornado para condenar a tres inocentes, Nicolás se presentó en el momento de la ejecución, detuvo al verdugo y puso en libertad a los prisioneros. Hizo que el gobernador se arrepintiera de su crimen. En aquella injusta condena estaban presentes tres oficiales que, más tarde, al verse ellos mismos en peligro de muerte, le rezaron a San Nicolás. Esa misma noche el santo se apareció en sueños a Constantino y le ordenó que pusiese en libertad a los tres inocentes y, tras interrogarlos, así lo hizo, enviándoles con una carta en la que pedía que se orase por la paz en el mundo. Éste fue el milagro más importante de San Nicolás.
Después de su muerte, el 6 de diciembre, no se sabe si del año 345 ó 356, creció su devoción y aumentaron los reportes de sus milagros. Se convirtió en el patrón de los niños y los marineros.

En el siglo VI, el emperador Justiniano construyó una iglesia en Constantinopla en su honor. Su popularidad en esa ciudad se propagó por todo el Cristianismo. Fue nombrado patrono de Rusia y, gracias a los zares, su devoción aumentó hasta tener más iglesias rusas dedicadas a su nombre que ningún otro santo, dejando fuera a la Virgen María. Es curioso que San Nicolás fuera popular en Rusia muchos siglos antes de que se conociera en América.
En Alemania, la devoción a San Nicolás comenzó bajo el reinado de Otto II, posiblemente por su esposa Theophano, que era griega. Allí el obispo Reginald de Eichstädt (991) escribió la Vita S. Nicholai.

En el año 1087 sus huesos fueron rescatados de Mira, que había caído bajo la invasión musulmana. Los llevaron a Bari, en la costa adriática de Italia. Es seguro que en esa época se propagara su devoción en Italia, donde se le conoce como San Nicolás de Bari. Sus reliquias se conservan en la iglesia de San Nicola de Bari (Italia).
En Mira se decía que "el venerable cuerpo del obispo, embalsamado en el aceite de la virtud, sudaba una suave mirra que le preservaba de la corrupción y curaba a los enfermos, para gloria de aquel que había glorificado a Jesucristo, nuestro verdadero Dios". El fenómeno no se interrumpió con el traslado de los restos, y se cuenta que un aceite conocido como el Manna di S. Nicola sigue brotando de su cuerpo.

San Nicolás es honrado como patrón en los muchísimos lugares: Rusia; Nápoles y Sicilia (Italia); Campen (Holanda); Freiburg (Suiza); Lorena; Liège; y en muchas más ciudades de Alemania, Austria y Bélgica. En muchos sitios es patrón de los marineros, los mercantes, los panaderos, los niños y los viajeros. Los marineros del mar Egeo y los del mar Jónico, siguiento la costumbre de oriente, tienen la "estrella de San Nicolás" y se desean buen viaje mediante un "que San Nicolás lleve tu timón".
Su imagen se representa en el arte de diferentes formas según sus milagros.
En Demre (Turquía), la basílica de San Nicolás está ahora en ruinas y hay dudas sobre cuál es su tumba original. Ya no quedan cristianos en la ciudad, pero los negociantes musulmanes han fundado una organización caritativa en su honor que anualmente otorga un premio de la paz.
Tratándose de un santo tan popular, no faltaron las historias que se acumularon a través de los siglos en torno a su persona.
La leyenda de los marinerosDurante una hambruna, el santo pidió que se organizara una flota para llevar grano a un pueblo que era víctima del hambre. La flota sobrevivió a una terrible tempestad gracias a la bendición del obispo.
En otra ocasión, San Nicolás convenció a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que tenían en su barca. Al llegar a su destino, los alimentos estaban en su lugar original.
La leyenda de las tres doncellasSe cuenta que en la Diócesis de Mira, un vecino de San Nicolás tenía tal pobreza que se vio obligado a exponer a sus tres hijas vírgenes a la prostitución para sacar en ese vil mercado el sustento para él y para las jóvenes. Como no tenían dinero ni siquiera podían pagar la dote de una de ellas, así que tampoco se podrían casar.
Para evitarlo, San Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre. Con ese dinero se casó la hija mayor. San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas. La segunda vez, tras tirar la bolsa sobre la pared del patio de la casa de aquel hombre, la bolsa se enredó en la ropa que estaba tendida para secar. El padre se asomó a la ventana y descubrió a su bienhechor, a quien le dio las gracias.
La leyenda de los niños resucitadosSe narra también que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y metidos en un barril de sal.

Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y los calcetines dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del “niño obispo” y a la costumbre de que San Nicolás trae en secreto regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su festividad. Esta costumbre se popularizó en Estados Unidos, gracias a los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo en un mago nórdico.
Su nombre fue abreviado: San Nic, Sint Klaes o Santa Claus.

El Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo se reemplazó por el actual gorro rojo y su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, desde donde viene a través de la nieve con renos.
Aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en gran parte de San Nicolás, la imagen familiar de Santa Claus con el trineo, los renos y las bolsas de regalos es una invención estadounidense. Hasta que el escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo llevado por ocho renos, Papá Noel repartía sus regalos a pie o montado en un caballo.
A los norteamericanos también se les responsabiliza de la imagen actual de Papá Noel. En 1931 Coca Cola encargó al caricaturista Thomas Nast que dibujara un Papá Noel para su campaña navideña. La imagen de Papá Noel vestido de rojo con cinturón y botas negras se quedó en el imaginario popular y jamás ha sido cambiada, aunque el San Nicolás original fuera verde.
Hoy en día la historia difiere bastante. Santa Claus vive en el Polo Norte, donde mantiene un taller con duendes que le ayudan a fabricar los juguetes solicitados por los niños de todo el mundo. Además se mueve por un trineo que lo llevan nueve renos como mínimo: Rudolph, Donner, Blitcher, Cometa, Cupido, Brillante, Danzante, Centella y Zorro. Y deja los regalos al pie del árbol de Navidad.
Hoy llega Papá Noel. Yo siempre preferí a los Reyes Magos.
Feliz Navidad