
Llevo despierta desde las 5,30 de la mañana. Últimamente duermo fatal. No sé por qué es ni a qué puede ser debido. El caso es que hace mucho tiempo que no disfruto de mi estado onírico. Hace tiempo que no caigo en un sueño profundo, más bien al contrario, me desvelo con gran facilidad, aunque me haya costado dormirme unas horas antes. Mi media de horas durmiendo es de cinco, cuando antes necesitaba nueve.
Puedo tirarme un día entero sin dormir que cuando llegue la noche dormiré cuatro horas y volveré a desvelarme. Pueden ser nervios ante la perspectiva de irme a casa, aunque no lo creo.
Nunca antes he dormido tan mal como en los últimos tiempos.
Al menos sé que en casa regularé estos horarios, con el contratiempo de que allí madrugo y no podré disfrutar de esas noches en vela a las que estoy acostumbrada aquí.
La mente a veces juega malas pasadas. A las 7 de la tarde me caeré de sueño, pero no podré dormir hasta bien entrada la noche, cuando caiga rendida ante el sopor y el dolor de ojos por estar tantas horas despierta.
Puedo tirarme un día entero sin dormir que cuando llegue la noche dormiré cuatro horas y volveré a desvelarme. Pueden ser nervios ante la perspectiva de irme a casa, aunque no lo creo.
Nunca antes he dormido tan mal como en los últimos tiempos.
Al menos sé que en casa regularé estos horarios, con el contratiempo de que allí madrugo y no podré disfrutar de esas noches en vela a las que estoy acostumbrada aquí.
La mente a veces juega malas pasadas. A las 7 de la tarde me caeré de sueño, pero no podré dormir hasta bien entrada la noche, cuando caiga rendida ante el sopor y el dolor de ojos por estar tantas horas despierta.
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