“He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mí”.

Había oído hablar de este libro. No me ha decepcionado, pero no me parece que sea tan bueno como se comenta. Es una 19ª edición, si es importante el número de ediciones. Todo comienza en una posada “
porque todas las buenas historias siempre comienzan en una posada”. Esa frase me recuerda a otra posada, “El Último Hogar”, y esta novela, en ciertas ocasiones me recuerda a una saga también fantástica, de la que aún no me he leído todos los volúmenes (aunque sí los más importantes), la
Dragonlance. No podía faltar nuestro dragón,
draccus, que es un tipo de dragón diferente: con escamas de hierro y herbívoro, que apaga las hogueras en vez de avivarlas. Me doy cuenta, al terminar esta novela, de lo mucho que echo de menos las historias de la
Dragonlance. Incluso Tanis el Semielfo, uno de los héroes de más peso de la
Dragonlance, era pelirrojo, al igual que Kvothe.
No me gusta que haya tantas coincidencias en los libros. Estoy segura de que el autor de El nombre del viento tiene cierta influencia de la Dragonlance, porque si nos ponemos a mirar encontramos una multitud de semejanzas. Aunque es un libro completamente diferente, que gira en torno a los nombres de las cosas. El poder está en saber el nombre de las cosas, algo que está por encima de la magia (o simpatía, que es como se llama a la magia en la novela), porque sabiendo el verdadero nombre del viento puedes llamarle o pedirle que cese.
Cuando me quedaban unas 300 páginas para el final me preguntaba si todo el libro iba a ocurrir en la Universidad. Leía las frases de la contraportada, escritas al principio de esta entrada, y me preguntaba dónde estaban el resto de anécdotas del personaje que habla.
Kvothe contará su historia en tres días y este libro constituye tan sólo el primer día. Por tanto, cabe esperar que el autor nos traiga pronto el resto de la trilogía.
Kote es un extranjero en el pueblo. Ha comprado la posada La Piedra de Guía y la regenta junto a la inestimable compañía de Bast. Nadie en el pueblo ha descubierto la verdadera identidad de Kote, quien se esconde porque se ha puesto precio a su cabeza, pero su nombre es fruto de un sinfín de leyendas extraordinarias y rumores de todo tipo. Pero su pelo rojo y sus ojos verdes y fríos, así como los gestos seguros de quien posee la certeza por lo mucho que ha vivido no le hacen pasar desapercibido para el Cronista, que ha llegado a la posada y le ha reconocido. Entonces, por primera vez, va a contar su historia, va a dejar de ser la leyenda, el héroe, el mito que corren de boca en boca para convertirse en el personaje real.

Kvothe tocando el laúd en el carromato de sus padres
Kvothe tuvo una infancia feliz. Perteneciente a una troupe itinerante que hacía teatro, cantaba y bailaba de pueblo en pueblo, con sus padres aprendió magníficas lecciones de la vida, en ellos veía el amor en sus múltiples formas, y ellos le enseñaron la importancia de la música, el teatro y la canción. Su primer maestro fue Abenthy, un hombre que se unió a su troupe durante unos meses, y que le enseñó a controlar las fuerzas ocultas de su mente, matemáticas, química, simpatía, etc. Abenthy le hablaba de su estancia en la Universidad, y muy pronto se dio cuenta de lo rápido que aprendía Kvothe y les explicó a sus padres que era un niño prodigio. Llegó un momento en que Abenthy se negó a enseñarle simpatía porque creía que la fuerza de la mente de Kvothe era tan potente que el niño podía no llegar a controlarla y hacerse daño.
Chandrian
Su padre está escribiendo una canción sobre los Chandrian, seres que nadie ha visto pero de los que todo el mundo habla. Una noche, en el cumpleaños de Kvothe, alguien le pide que les cante un trozo de esa canción. Esas letras serán su perdición. Hacen una parada en el camino y Kvothe se introduce en el bosque. Cuando vuelve se encuentra todo el campamento lleno de horror, muerte y destrucción. Y junto a la hoguera de sus padres se encuentra a unos desconocidos que deslumbran con potentes luces azules, pero a Kvothe le dejan ileso. El joven decide coger el valioso laúd de su padre y se marcha de allí, intentando olvidar el dolor que siente por dentro. Después de varios meses sin ver ni hablar con un ser humano, decide salir al camino y buscar un lugar donde sobrevivir.
Kvothe en su ‘madriguera’ sobre los tejados de Tarbean
Gracias a la ayuda de unos granjeros que van al mercado de Tarbean, consigue llegar a la gran ciudad. En Tarbean vivirá casi tres años en la mendicidad más absoluta. Allí se encuentra inmerso en peleas callejeras (en una de las cuales se rompe el laúd de su padre), es víctima de robos, aunque también aprenderá a robar, aprende a huir de las situaciones más estrambóticas y duerme en el ángulo que forman tres aleros de varios tejados, muchas veces sin poder llevarse nada a la boca.

Así sobrevive de mala manera, hasta que decide que es el momento en que debe ir a la Universidad. Hay que tener en cuenta que Kvothe es todavía un niño de unos 13 ó 14 años, que no tiene dinero y al que no se le tiene mucho respeto por su juventud. Pero su audacia y su talento innato para todo tipo de artes, le permitirán entrar como alumno en la Universidad.
Destacado en cualquier materia, ganándose la amabilidad de algunos profesores, orgulloso hasta el punto de no contarles a sus mejores amigos su estado de pobreza absoluta, consigue ir ganando dinero a través de la música. Con un viejo laúd consigue que todo el mundo admire las notas que salen de él. En el Eolio se reencuentra con Denna, a quien había conocido cuando viajaba a la Universidad, y se convertirán en amigos inseparables, aunque Kvothe la ama con locura.
Su peor enemigo es Ambrose, un alumno veterano, hijo de un afamado y adinerado noble, que hará lo imposible para provocarle, para que le expulsen de la Universidad e incluso contratará a unos sicarios para que acaben con su vida. Pero Kvothe consigue escapar gracias a unos hechizos de simpatía y huye al puerto. Es entonces cuando escucha hablar de un pueblo al norte, Trebon, donde han fallecido todos los asistentes a una boda. Los habitantes del pueblo dicen que vieron unos fuegos azules… Es suficiente para que Kvothe compre un caballo y acuda al norte a investigar por qué los Chandrian han asesinado a tanta gente en una boda, quiere descubrir la relación con la muerte de sus padres y todos los que les acompañaban en la troupe. Allí se encontrará con Denna, que estaba como asistente en la boda, y que además era la única superviviente de la misma. Juntos intentarán descubrir lo que causó tal destrucción. Y se encontrarán con un dragón, al que tendrán que dar muerte.
Al volver a la Universidad, Ambrose vuelve a provocarle cogiéndole el laúd, que se termina rompiendo. La ira de Kvothe despierta al viento y el maestro Elodin comprende que ha despertado su mente dormida y hay que educarla, lo que le salva de ser expulsado de la Universidad por felonía. No se ha dado cuenta de que su memoria dormida ha sido capaz de llamar al viento...