viernes, octubre 22, 2010

El silencio de la mañana

La oscuridad a las siete de la mañana resulta inquietante. Aunque la luna ilumina todo con su tenue luz. Me gusta venir a esta hora por el silencio, porque el tráfico es escaso, porque se respira paz, aunque haga mucho frío.
Aunque, a medida que se acerca el invierno, cada vez me cuesta más levantarme a esta hora.

Tengo un minuto para soñar, para imaginarle durmiendo, inmerso en esa paz que nos aportan los sueños, relajados sus rasgos, su respiración rítmica...

Adoro este silencio en que apenas se ve gente por la calle, en que todo está cerrado y en que apenas hay ruido.

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