
Aunque parezca mentira, he tenido que volver a cambiar el destino. Ocurre lo mismo que con Grecia: para visitar sólo la capital prefiero irme a otro sitio. Llamaba para decir que me añadieran las minas de sal, pero me parece que no voy a marchar tan al norte. He tenido que preguntar qué días había pedido: del 13 al 21 de noviembre, que ni siquiera estaba segura.
Pues nada, quizás termine en Croacia o quizás me canse de escuchar que noviembre es mala época para viajar a países europeos y me termine marchando a algún lugar aquí cerca, sin salir de España.
Realmente soy algo sibarita. Si quisiera ir a Polonia iría, ya que para moverme no necesito una agencia de viajes, basta con alquilar un coche. Con Grecia es diferente: si no salen barcos no puedo ir a nado a las islas.
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