martes, octubre 12, 2010

Abriendo los ojos

No queda ningún resquicio del pesimismo que se cernía sobre mí en la tarde de ayer. Al contrario, me he levantado pensando en él y he esbozado una sonrisa. He sentido que el mundo era perfecto y he imaginado una vez más cómo sería despertar junto a él. Porque hoy se me han pegado las sábanas. Como no había preocupaciones de ningún tipo, me he hecho la remolona.

Me pregunto dónde estará ese ángel de mirada perfecta.

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