
Me gusta el silencio de las siete de la mañana. Me gusta conducir por una carretera que, a esta hora, carece de circulación. Me gusta el reflejo de las luces anaranjadas de las farolas del puente.
Me gusta caminar en el silencio y la aún cerniente oscuridad.
Me duele mucho la garganta. Esta tarde tendría que haber quedado con alguien, pero creo que esa cita tendrá que esperar unos días.
Me imagino a esa persona tan especial caminando por sus sueños. Lo que daría por abrazarle y velar por que no se despierte. Simplemente tocarle y sentirle junto a mí. Sonrío al pensar en él, en todo lo que le quiero.
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