
Mientras regresaba a casa, miraba a las estrellas. Hoy el cielo tiene más estrellas que ayer...
Venía pensando en él, me preguntaba dónde estará, qué estará haciendo. Me gustaría tocarle, susurrarle dulces sonidos en voz baja y perderme en la profundidad de esos ojos magnéticos y perfectos. Me gustaría enredar mis dedos entre su pelo y robarle un sinfín de besos. Y me gustaría abrazarle.
Es un ángel. Nunca antes había conocido a un ángel.
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