
Tengo mil estrellas guardadas, una por cada día que le veo, una por cada noche que miro al cielo, que he cazado y escondido en un rinconcito de mi ser.
Son presentes, son regalos que, al final, le he de entregar.
El día que el cielo no tenga estrellas diseñaré un nuevo firmamento con cada estrella que tengo guardada, para que cuando él mire hacia el cielo no lo encuentre oscuro y vacío de estrellas.
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