jueves, octubre 21, 2010

Dibujando con palabras

Admiro a los pintores que son capaces de plasmar con sus trazos el rostro de una persona, pero no un rostro cualquiera, sino que en esos rasgos son capaces de esbozar pinceladas del carácter interior de esa persona. Me parece algo loable.
A mí me gustaría poder dibujar unos rasgos angelicales a carboncillo y poder plasmar sobre el papel todo lo que ven mis ojos cuando se cruzan con los suyos. Yo no puedo hacerlo porque nunca amplié mis conocimientos de pintura ni son persona versada en esas artes. Pero me pregunto si un pintor de renombre sería capaz de plasmar lo que hay en esa mirada perfecta.
Para plasmar en la pintura algo que está más allá del aspecto externo de la persona que está posando hay que conocer, al menos un poco, a esa persona. Por eso, la mayoría de los grandes retratos tienen una relación mucho más profunda con el artista en cuestión (por ejemplo, amantes).
Me gustaría ser capaz de dibujar sus rasgos de memoria, porque a veces me da la sensación de que no me bastan las palabras para describir todo lo que veo en él... De momento, tendré que conformarme con ser una dibujante a través de las palabras.

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