lunes, octubre 31, 2022
Pequeño arcoíris
domingo, octubre 30, 2022
Los puentes de Moscú
Celebrando Halloween
sábado, octubre 29, 2022
Viernes noche
viernes, octubre 28, 2022
Carboneras
Este libro es una recopilación de relatos cortos sobre las carboneras asturianas de la primera mitad del siglo XX. Redactado por Aitana Castaño y con imágenes de Alfonso Zapico, nos hace reflexionar sobre la dureza de esas mujeres que iban a la mina, sin papeles y sin seguridad social, que cobraban una mínima parte de lo que cobraban sus maridos, sus padres, sus hijos o sus hermanos. Es una llamada social, se trata de una especie de alabanza a estas mujeres a quienes la Historia ha eclipsado.
Además, viene con una postal preciosa de la mano de Zapico.
1.-Lo sabe todo.- Teresa es una zapatera asturiana. Tiene una hija con el difunto Jacinto y, cuando se enteró de que su marido había muerto estando embarazada, se casó con su cuñado Ramiro. Desde entonces regentan la zapatería, donde guardan las publicaciones comunistas en unas botas de la Benemérita. La Guardia Civil siempre hace registros y les revuelven la zapatería, pero nunca tocan esas botas, hasta que un día Ramiro se las entrega a los guardias. Teresa, que sabe que el sargento Trujillo va a ir a buscarla, decide marcharse sin contar a su marido por qué. Pero quien llega no es la Guardia Civil, sino la sirvienta del cuartel con los periódicos.
2.-Milhojas de Evelia.- Evelia no para de toser hasta que su madre decide sacar los ahorros de la caja de galletas y marchar al médico a Mieres. Entonces Evelia empieza a sonreír porque sabe que, tras la consulta, tomará un milhojas en la pastelería La Paraíso.
3.-Milhojas de Clementina.- Clementina recuerda que lo primero que probó, tras escaparse de las garras de su tía monja de Ávila, fue un milhojas en la pastelería La Paraíso de Mieres, donde la dejó el camionero que la recogió.
4.-Milhojas de Clotilde.- Clotilde adora comprar milhojas en la pastelería La Paraíso y observar a las criadas cuando se comen las migajas.
5.- Cuarenta y siete.- Charo cuenta los días del calendario que llevan los mineros de huelga. Cuarenta y siete. Si siguen de huelga no entra dinero en casa y parece que va a acabar. Mientras, ella ha estado encharolando botas de guardias civiles en la zapatería. Así que cuando termina la huelga y su marido se funde la paga en alcohol, ella no duda en ir a buscarle cada viernes a la salida de la mina para que le entregue la paga.
6.-La cuna.- Rosa decide irse con su marido desde León a Montecorvo porque el jornal de minero es más alto. Tienen un niño pequeño y ella está a punto de dar a luz de nuevo. Pero a los pocos días un escape de grisú mata a su marido y ella rompe aguas. Su vecina Charo la ayuda y saca sus ahorros para que le arreglen la casa. Pero lo que más impacta a Charo al entrar es una cuna hecha a mano.
7.-Guantes.- Rosa no se ha atrevido a abrir el hatillo que le trajo un minero tras la muerte de su marido. Pero una noche lo abre y se encuentra con la tarjeta de identificación, la billetera y unos guantes cubiertos de sangre. Con los guantes, al día siguiente se pone a trabajar con las carboneras.
8.-Cenizas.- Tina la Cachera toca la gaita como los ángeles. Su padre está encarcelado por comunista y su hermano, cuando la descubre, le anima a apuntarse a un programa de radio. Cuando llega a la final, todo el pueblo de Montecorvo se vuelca con ella, pero el capitán Trujillo llama a Zapico (que tiene autobuses) y al minero Berto, para que no armen alboroto en Oviedo. También les dice que Tina, con su padre comunista en la cárcel, no va a ganar. Y ellos lo tienen claro. Cuando se dice el nombre del ganador, empiezan a caer cenizas del gallinero del teatro.
9.-Líbranos señor… .- Don Bernardo está rezando con varias beatas cuando aparece el capitán Trujillo buscando a varios mineros que se han escondido. El cura dice que allí no están y, cuando se marchan los guardias civiles, aparecen los mineros. El cura se asusta pero le convencen para que les deje estar, porque los guardias no pasarán dos veces por el mismo sitio.
10.-… Dios nuestro.- Don Bernardo espera al arzobispo Enríquez que va a oficiar la misa. Entre los feligreses se encuentran los mineros huidos y le cuenta a Enríquez la situación. El arzobispo dice que sólo necesita veinte segundos valentía. Cuando termina la misa, llega Trujillo y le dice que abra la iglesia, pero Bernardo piensa en las palabras del arzobispo y tira las llaves.
11.-No sabía nada.- Teresa escucha en el Club Español donde trabaja que el buque español Juan Sebastián Elcano va a llegar a Buenos Aires, así que decide ir a ver si conoce a alguien. Allí se encuentra con un marino de su pueblo que le pregunta si vive junto a Jacinto, su marido, al que ella creía muerto y parece ser que tiene una imprenta en Buenos Aires.
12.-Todos los finales.- Jacinto trabaja en la imprenta y recuerda cómo llegó a Buenos Aires. Hace poco había escrito a su hermano, que le había dicho que Teresa y la niña se habían ido de Montecorvo. Entonces aparece Teresa en la puerta de la imprenta.
13.-La Soledad.- El cura don Bernardo se presenta en la taberna ante Berto Castaño porque quiere trabajar en la mina. Berto le dice que vaya a por la ropa del difunto marido de Rosa. Cuando llega se encuentra al hijo, Abel, leyendo y el niño le dice que no ve los números. Sale la vecina Charo y le da la ropa del difunto. Llega Rosa y se encuentra con que no está la ropa de su marido y la vecina le dice que se la ha dado al cura porque va a trabajar en la mina. Don Bernardo vuelve a La Soledad al día siguiente para darle las gracias por la ropa y le entrega unas gafas para Abel.
14.-Carboneras.- La Guardia Civil entra en la mina buscando a Tina la Cachera. La jefa de las carboneras, Maruja, la defiende y Tina echa a correr, así que los guardias se llevan a Maruja. Trujillo comienza a pegarla, luego llega Tina y finalmente una turba de carboneras, mineros y el cura llegan al cuartel para liberarlas.
15.-El Cuco.- El Cuco regenta el Colmado de Montecorvo. Le llaman así desde que su cuñado le trajo un reloj de cuco de Bélgica. Odia a los curas porque de pequeño tartamudeó al decir el Padrenuestro y un cura le azotó, dejándole una terrible cicatriz en la cara y manco de la mano derecha. Pero cuando viene la hija de la viuda Rosa a por azúcar y la niña le cuenta que Don Bernardo el cura pasa mucho tiempo con su madre, se alegra porque el amor ha triunfado por encima de la Iglesia.
16.-La promesa.- Rosa escucha la explosión y sólo piensa que Don Bernardo está en la mina. Ya se quedó viuda una vez y no podría soportar perder al cura, y además llorarle en secreto. Mientras van saliendo los cuerpos, Bernardo recuerda que Maruja, la jefa de las carboneras, le dijo que si alguna vez ocurría tenía que dar golpes hasta que le sacaran. Y mientras Berto Castaño, que sabe que va a morir y se encuentra muy cerca de él, le pide que no regrese a la mina.
LOS AUTORES:
Aitana Castaño (Langreo, Asturias, 1980) es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido redactora de La Nueva España y La Voz de Asturias y jefa editorial de La Cuenca del Nalón. Ha colaborado en la redacción de A7, Asturias 24 y ha escrito para diversas revistas y publicaciones sobre minería, las cuencas mineras, el movimiento obrero o el periodismo en Asturias y Galicia. En 2018 publicó junto al ilustrador Alfonso Zapico Los niños de humo, una memoria sentimental sobre la minería asturiana. Como columnista colaboró en el blog satírico Fundición Príncipe de Astucias y en la revista de humor Gurb. Su trayectoria literaria incluye diversos premios de narrativa breve, entre ellos el Concurso de Microrrelatos Mineros "Manuel Nevado Madrid", y ha participado en antologías como Filando Cuentos de Mujer. Actualmente coordina la sección de noticias de Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) y sigue siendo una niña de humo.
Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981) es ilustrador, historietista y autor de cómic. Trabaja en proyectos educativos del Principado de Asturias y realiza ilustraciones, diseños y animaciones para campañas de publicidad, editoriales e instituciones. Es ilustrador de prensa en diversos diarios y revistas literarias nacionales (La Nueva España, La Cuenca del Nalón, Librújula, El País) e internacionales (Magazine XXI, L'Internazionale). Como autor de cómic ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, polaco o griego). Se estrenó con La guerra del profesor Bertenev en 2006 para el mercado francobelga y su primer trabajo editado en España fue Café Budapest (2008). Desde entonces ha publicado, entre otras obras, Dublinés (2011), La Ruta Joyce (2011), El otro mar (2013), Cuadernos d'Ítaca (2013), los tres primeros tomos de La Balada del Norte (2015, 2017, 2019) o Los puentes de Moscú. En 2018 publicó junto a la periodista Aitana Castaño Los niños de humo, una memoria sentimental sobre la minería asturiana. Sus libros han sido distinguidos con diversos galardones, entre ellos el Premio Nacional de Cómic en 2012. Actualmente vive en la localidad francesa de Angoulême y sigue siendo un niño de humo.
EL LIBRO:
Título original: Carboneras
Autores: Aitana Castaño (autora) y Alfonso Zapico (ilustraciones)
Editorial: Pez de Plata (4ª edición, en octubre de 2021)
Número de páginas: 204
ISBN: 9788412078480
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto Genérico: Libro de relatos.
* PopSugar Reading Challenge: Un libro ambientado en una sociedad no patriarcal.
jueves, octubre 27, 2022
En las alturas
miércoles, octubre 26, 2022
Tomates de la huerta
martes, octubre 25, 2022
La Menina
lunes, octubre 24, 2022
Nos crecen los enanos
En buena compañía
domingo, octubre 23, 2022
Divinos domingos
sábado, octubre 22, 2022
Viaje a Portugal: Sintra y Cascais
Si en septiembre elegí ir a Lisboa era porque quería conocer uno de los lugares más visitados de Portugal, que se encuentra en Sintra. Se trata del famoso Palacio da Pena. En el punto de encuentro, en la plaza de Fernando IV, frente al Teatro Nacional, empezó a llegar muchísima gente. A mí me resultaba extraño ver a tanta gente anglosajona porque mi excursión era en español, y es que desde allí salieron dos autobuses: uno lleno de gente de habla inglesa y otro lleno de gente de habla española. Desde el primer momento se hicieron notar tres mexicanas, que terminarían adoptándome a lo largo del viaje. Se trataba de Patty, la joven, que viajaba con su madre y su tía. La tía era genial, era de estas mujeres de mundo que parecen alocadas y terminan siendo geniales. No recuerdo los nombres de la madre y la tía, y a Patty la tengo de amiga en Instagram.
El guía se llamaba Pedro y había palabras en castellano que no controlaba. Ahora bien, era un tío muy culto, tenía tanto que contar que sus explicaciones sabían a poco. Explicó todo magistralmente, haciendo uso de sus conocimientos arquitectónicos, literarios, históricos y filosóficos, entre otros.
Nada más bajar del autobús, llegamos al Palacio Nacional de Sintra. Propiedad del Estado portugués es un claro ejemplo de arquitectura urbana, con sus altísimas chimeneas, que llaman la atención en un palacio. Tiene mezcla de varios estilos arquitectónicos: mudéjar, gótico, manuelino y renacentista, que se puede apreciar en las ventanas.
De allí fuimos caminando por una sinuosa carretera a través de un paisaje boscoso, junto a una mansión que estuvo a punto de comprar Madonna, y llegamos a la magnífica Quinta da Regaleira. Debo decir que disfruté más aquí que en el Palacio da Pena, quizás porque no había tanta gente, pero también porque es un lugar cargado de simbolismo y fantasía.
El terreno de la Quinta da Regaleira fue adquirido en el siglo XX por el filántropo millonario Antonio Carvalho Monteiro, que junto al arquitecto Luigi Manini, construyó lo que podría ser el mundo de La Divina Comedia de Dante si lo trasladáramos a lo terrenal. La finca incluye un palacio, un lago, un invernadero, varios torreones, cuevas y pasadizos secretos y el pozo iniciático (que fue utilizado incluso por los masones).
Carvalho Monteiro encargó a Manini que viajase por Europa, tomara nota de las diferentes corrientes estéticas y plasmase aquí el resultado, que aúna elementos manuelinos (como homenaje al reinado de Manuel I), neogóticos (vidrieras de la capilla) y mitológicos (Paseo de los Dioses).
La Quinta da Regaleira está llena de motivos que nos llevan a los masones y a los templarios. Predomina el estilo manuelino en casi todos los edificios.
Lo más impresionante son los contrastes de luz y oscuridad, cuando paseas por el parque entre magníficos edificios y de repente te adentras en las cuevas, casi laberínticas, guiño especial al infierno de Dante.
Obviamente, lo más vistoso es el pozo iniciático, donde se echaban las almas de los muertos.
También es impresionante el palacio, de estilo manuelino, con muchos motivos mitológicos. Dentro es un espacio pequeño cuyas pinturas murales están restaurando.
Después de comer visitaríamos el edificio más concurrido de Portugal. Con 40.000 visitantes diarios, el Palacio da Pena es un lugar fantástico. Predomina el color amarillo que allí es símbolo de realeza. Y en este Palacio no hay un estilo arquitectónico único, sino siete, y ninguno predomina más que los otros.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Palacio se ubica en lo alto del Monte da Pena, es un palacio romántico que tiene cantidad de símbolos fantásticos y mitológicos. Fue residencia de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y aquí nunca se han librado batallas, aunque partes del palacio se tuvieron que reconstruir tras el terremoto de Lisboa de 1755.
Son impresionantes las vistas, el tritón que decora una de las puertas, el antiguo monasterio y los contrastes de colores. Ahora bien, es un incordio porque hay demasiada gente, y por ello no se disfruta tanto. Pero el edificio es bestial.
Es tan impresionante lo que hay en Sintra (y sé de más lugares que no visitamos), que bien merecería otra vuelta a la ciudad. Pero de allí nos fuimos a Cascais.
Cascais es una localidad marítima y pesquera, con calles adoquinadas y quizás donde los lisboetas van a alejarse de la gran ciudad, al ser una de las poblaciones costeras más cercanas a la capital. No tiene mucho. El guía llevó a todos a la playa y yo me fui a tomar un café, que este año estoy ahíta de playas.
Nada más que decir. Terminé tomando tequilas con mis nuevas amigas mexicanas.
viernes, octubre 21, 2022
Nunca se sabe
Café Gijón
jueves, octubre 20, 2022
El momento del almuerzo
miércoles, octubre 19, 2022
Sentir el dolor
martes, octubre 18, 2022
Días mágicos
lunes, octubre 17, 2022
De lectura
domingo, octubre 16, 2022
Revolución
A partir de ahí, Martín empieza a volar fortines y vías de tren, y es admirado por los revolucionarios.
sábado, octubre 15, 2022
Viaje a Lisboa: Baixa
Baixa es como se conoce en Lisboa a la zona más céntrica, donde se encuentran las plazas de Pedro IV y Roxio, donde desemboca la arteria principal de la ciudad, la Avenida da Liberdade, y desde donde la Rúa Augusta nos lleva a la Plaza do Comercio, que ya se encuentra junto al río Tajo.
Es la zona más turística, llena de tiendas y restaurantes, donde llegan todos los tranvías, donde queda todo el mundo. Es la zona para pasear y dejarse llevar por el trasiego de gente.
Como la anterior vez no tuve ocasión de ver ni de lejos la Avenida da Liberdade, tengo que dar dos pinceladas sobre esta gran avenida. En la parte contraria a Baixa hay una rotonda y en ella se eleva, majestuosa, la estatua del Marqués de Pombal. Su figura es adorada en Lisboa porque fue el reconstructor de la ciudad tras el desafortunado terremoto que asoló Lisboa en 1755.
El 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, Lisboa sufrió un terrible terremoto que destruyó gran parte de la ciudad. Fue tan duro que el terremoto hizo que el mar se levantara, por lo que también sufrió un tsunami. Y además esto llevó a un incendio que duró días y días. El incendio vino provocado porque en el siglo XVIII en todos los hogares había altares donde ponían flores y velas. Al caer el techo de las casas, miles de incendios se provocan de hogar en hogar. Es decir, ese terrorífico día Lisboa sufrió en cuestión de horas un terremoto, un tsunami y un incendio.
Como era una época de fanatismo religioso, muchas órdenes religiosas, mirando el calendario gregoriano y revisando que era el Día de Todos los Santos, abandonaron sus conventos y monasterios en la creencia de que era un castigo enviado por Dios, de ahí que a partir de entonces no quedaran muchos religiosos en la ciudad.
En este panorama, el rey José I deja en manos del primer ministro Sebastião José de Carvalho e Mello, el marqués de Pombal, la reconstrucción de la ciudad, por lo que este hombre, fijándose en las avenidas de París y otras grandes ciudades europeas, reconstruyó la ciudad (siendo la Avenida da Liberdade una de las que reconstruyó, que antes también llevaba su nombre). Se rodeó de arquitectos, eruditos, constructores, economistas y consiguió dar un auge a la ciudad, pero su figura eclipsó al rey, por lo que en unos años y con una parte de Lisboa reconstruida, fue enviado al exilio a Brasil, donde murió. Pero en sus últimos años aún seguía tomando decisiones sobre Lisboa, pese a que hubiera un océano en medio.
El marqués de Pombal no sólo hizo reformas urbanas y económicas, sino que aprovechó la desaparición de religiosos para acabar con los autos de fe y, de paso, atar en corto a la Inquisición, que terminaría desapareciendo del país mucho antes que en otros lugares.
La reconstrucción de Lisboa se puede ver a pie de calle. En toda la zona de la Baixa, desde la Avenida da Liberdade, las plazas, la Rúa Augusta y la Plaza do Comercio, se puede comprobar que hay cierta alineación en su trazado, por contraste con el cercano distrito de Alfama, que no se tuvo tanto en cuenta y sus calles y casas siguen desordenadas (esto era la zona pobre de la ciudad en el siglo XVIII, de ahí la despreocupación de los gobernantes a la hora de reconstruir la ciudad).
En la Plaza de Pedro IV se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el Teatro Nacional, con su fachada neoclásica y su pórtico recordando a los antiguos templos griegos. La plaza tiene varias fuentes y puestos de flores.
La Plaza do Roxio, justo al lado, es tan pintoresca como sus edificios de azulejos y de fachadas coloridas. Da igual donde mires, allí se encuentra parte de la esencia portuguesa.
Desde aquí comienza la Rúa Augusta que las conecta con la Plaza do Comercio. La Rúa Augusta es una calle imponente, céntrica, llena de tiendas y terrazas para comer, en una de cuyas calles perpendiculares se encuentra el ascensor de Santa Justa, y cuando llegas al imponente arco del final de la calle, te encuentras en la Plaza do Comercio, una explanada grandísima rodeada por edificios amarillos (el color amarillo en Portugal significa que está vinculado a la realeza).
Antes del terremoto, en la explanada donde hoy se encuentra la Plaza do Comercio se ubicaba el Palacio Real. Tras la destrucción del edificio por el terremoto de 1755, aquí se levantó esta plaza, que durante décadas fue la puerta del comercio marítimo.
Esto es el cogollito del Lisboa, los lugares de la ciudad por donde nunca me canso de caminar.
Días de sol
viernes, octubre 14, 2022
Las herederas de la Singer
Reconozco que he disfrutado mucho con este libro. Me lo regalaron por mi cumpleaños, en una de esas listas que doy cuando alguien quiere regalarme libros. Y después, sin abrirlo, se lo dejé a mi madre, que lo ha leído antes que yo.
Ésta es la historia de cuatro generaciones de mujeres, unas mujeres que nos llegan al alma.
Aurora vivía en Turón, un pequeño pueblo de la cuenca minera asturiana, que desde su adolescencia sufrió abusos por parte de su padre, mientras su madre miraba para otro lado. Aurora era una mujer resultona y no le importó encamarse con el capataz de la mina, Ferino, con el fin de conseguir un puesto de oficinista en la misma mina que trabajaba su padre.
Se casó con Paulino, un buen hombre que sólo la puso las manos encima una sola vez. A punto de casarse ella y su madre tuvieron que defenderse de dos moros de Franco, que las violaron y se defendieron. Con ayuda de su padre Frutos y de su marido, enterraron los cuerpos en el sótano, pero Aurora se había quedado embarazada. Con el nacimiento de Águeda, todos pensaron que era hija de Ferino. En casa de Aurora queda la marca de la sangre en la máquina de coser Singer que le regalaron siendo una jovencita y que le sacó de muchos apuros. Pero Ferino se casó con una ricachona que ayudó a Aurora con clientas a las que le cosía, a cambio de que se alejara de su marido.
Águeda era una mujer rechoncha a la que no le gustaba la costura, pero aprendió a coser de todas formas. Su mejor amiga, Florita, florecía mientras Águeda no conseguía casarse con nadie, hasta que conoció a Jesús, un gay encubierto, y se trasladaron a vivir a Oviedo. Nunca supo por qué motivo el señor Ferino le dejó una herencia de diez millones de pesetas, que le ayudó a montar un taller de costura en el centro de Oviedo.
Así nació Ana, una joven físicamente parecida a Aurora. Cuando César, un joven del que se había encaprichado, tiene un accidente en moto y se queda en silla de ruedas, Ana decide estudiar Arquitectura en Madrid, y allí es violada por un joven pijo. De la discoteca Oh! Madrid le saca Carlos Fresno, un empresario con el que no tiene mucho en común, pero la trata bien y tiene mucho dinero. Ana vive bajo las alas de su suegra Paloma, que siempre le dice lo que tiene que hacer.
Y entonces llega Alba, ya entrado el siglo XXI, una joven rebelde, lesbiana y reinvindicativa que lucha por los derechos de las mujeres. Alba se lleva muy bien con su bisabuela Aurora. Cuando regresan a Turón, Alba ha conocido a Deva y son violadas por un grupo de jóvenes neonazis. Alba decide denunciarlo y ahí comienza su proyecto de ayuda a mujeres víctimas de violaciones...
A la vez, no es sólo la historia de estas mujeres, sino un recorrido por la España del siglo XX, una especie de novela costumbrista que nos cuenta cómo era la vida según los diferentes acontecimientos del siglo. Está muy bien documentado.
Es un libro precioso.
LA AUTORA:
Ana Lena Rivera es asturiana de nacimiento y corazón, pero lleva muchos años viviendo en Madrid, ciudad que la adoptó como una hija y en la que ha construido su hogar. A veces echa de menos el olor a sal y ver las olas romper contra las rocas. Estudió Derecho y Administración y Dirección de Empresas y, aunque soñaba con ser escritora, criminóloga o comisaria de policía, tuvo una carrera profesional emocionante dentro del mundo empresarial multinacional. Según cuentan en su familia, cuando era pequeña leía libros de forma compulsiva; la lectura fue su gran compañía en la niñez, y está convencida de que, en buena parte, hoy es quien es por las innumerables horas que pasó rodeada de libros. Empezó a escribir con la ilusión de que sus novelas ofrecieran al lector la compañía, los referentes y el refugio que los libros le proporcionaron a ella. Cuando se quedó embarazada de su hijo Álex, la prescripción médica de reposo le dio la oportunidad de escribir; descubrió su pasión y empezó esta aventura. Por suerte, en la Escuela de Escritores, en la que ahora tiene el privilegio de enseñar, tuvo grandes profesores.
Las herederas de la Singer inaugura una nueva etapa después de tres novelas dedicadas a la investigadora Gracia San Sebastián: Lo que callan los muertos (2019, Premio Torrente Ballester 2017), Un asesino en tu sombra (2020) y Los muertos no saben nadar (2021).
EL LIBRO:
Título original: Las herederas de la Singer
Autora: Ana Lena Rivera
Editorial: Grijalbo (1ª edición, en febrero de 2022)
Número de páginas: 507
ISBN: 9788425360978
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto 100 palabras 100 portadas: Coser, tejer, modistas, telas.
jueves, octubre 13, 2022
Encuentros literarios
Viaje a Lisboa: Belém
Belém es quizás la zona más turística y visitada de Lisboa. Cuando estuve con Maëlle, que creo que fue un mes de mayo, no había mucha gente, por lo que pudimos acceder sin problema al Monasterio de los Jerónimos. Esta vez lo admiré y lo vi por fuera, pero desde luego no iba a pasar dos horas al sol esperando para entrar en un recinto que ya había visitado. No recordaba que fuera un edificio tan grande, pero de verdad que merece la pena admirarlo sólo desde fuera.
De estilo manuelino, se construyó en 1501 sobre una antigua ermita para conmemorar el regreso de la India del descubridor portugués Vasco de Gama. Su construcción fue financiada por los impuestos del 5% de las especias orientales.
El estilo manuelino, típico portugués, se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos del gótico tardío y del renacimiento. Tiene cantidad de motivos y llaman la atención los pórticos y las torres, y mires adonde mires ni siquiera puedes abarcarlo entero con la vista.
En este monasterio se encuentran las tumbas neomanuelinas del navegador Vasco de Gama y el poeta Luis de Camões. Además, desde 1985, en una capilla del claustro descansan también los restos del escritor Fernando Pessoa.
De allí marché a la Torre de Belém, desde donde ya se puede apreciar el encuentro del río Tajo con el océano Atlántico. Allí tiraba aire y decidí que tampoco iba a entrar en la torre, porque prefería pasear junto al río Tajo en dirección al centro de Lisboa.
La Torre de Belém es una antigua construcción militar del siglo XVI que vigilaba perfectamente la entrada y salida de barcos a Lisboa. Se levantó en la Era de los Descubrimientos y desde aquí partieron muchos de los exploradores portugueses que buscaban rutas nuevas para llegar a China y la India.
Tengo que reconocer que yo llegué a la Torre desde el Jardim de Belém, y como hacía calor allí estuve sentada a la sombra en la hierba mientras admiraba la figura de la torre. A un lado había un escenario para conciertos, y dado que el Jardim de Belem es muy amplio es un lugar idóneo para dar conciertos de música. Pese a las gaviotas.
Caminando por la ribera del Tajo llegué al genial Monumento a los Descubrimientos, que tiene forma de carabela. Estuve un rato mirando los rostros de las esculturas porque en realidad es un monumento grandioso. Mandado construir en 1960 durante el régimen de Salazar, tiene 52 metros de altura, y representa a los marineros, patrones reales y todos los que, de alguna manera, participaron en la Era de los Descubrimientos.
Justo al lado me dio tiempo a mirar al suelo y ver un grandioso mapamundi con su rosa de los vientos.
Y si estás en Belem no puedes dejar de probar los pastéis de nata que venden en la pastelería más antigua del mundo. Es cierto que Maëlle y yo no los probamos la otra vez, pero esta vez sí que lo probé. Lo que no esperaba es que lo sirvieran caliente y me quemara la lengua. Quien me conoce sabe que no llevo bien las cosas calientes (bebidas calientes, comidas ardiendo, duchas calientes...), que tiene que ser todo templado. Pese a haberme quemado la lengua y esperar un rato para terminarlo, junto a dos españolas que hablaban de que aún les faltaba mucho que ver en Lisboa y no les quedaba dinero, tengo que reconocer que los famosos pasteles de Belem están muy ricos.
Mientras disfrutaba de mi pastelito de Belém escuché la historia de un guía en español que estaba justo al lado. Dicen que se fabrican con una receta secreta desde 1837. A principios del siglo XIX existía junto al Monasterio de los Jerónimos una fábrica de caña de azúcar. Con la Revolución Liberal de 1834 muchos conventos portugueses fueron clausurados. Así que a los Jerónimos se les ocurrió poner en marcha un pequeño comercio junto a la fábrica de caña, donde empezaron a preparar los pastéis de Belém con una antigua y secreta receta. Poco después la fabricación de los pasteles creció y tuvieron que organizarse. Hoy en día se cree que la receta original se perdió y que los pasteles que se elaboran, no sólo en Belém, sino en todo Portugal, son versiones.
Aun así, en las fábricas donde se elaboran los pastéis de Belém los cocineros deben firmar un contrato de confidencialidad muy riguroso, asegurando el secreto de la receta, y se elabora en un cuarto exclusivo que se llama Oficina do Segredo. En la Fábrica de Belém se elaboran unos 20.000 pastéis al día, cantidad que se dobla en festividades.
Había llegado a Belem en un tranvía sin pagar, sin querer, ya que la máquina expendedora de tickets no funcionaba. Hoy me han dicho que Portugal ha entrado en recesión porque yo no pagaba los billetes de los tranvías. Desde el tranvía había visto varios museos. Después de comer y antes de abandonar Belem, decidí entrar en un Museo de Carrozas. A cada cual más espectacular. Aunque Portugal es un país republicano, tiene un magnífico museo de carrozas -muchas reales- que merece la pena visitar.
Una de las cosas que me encontré en Belém es el HippoTrip. Salió al agua delante de mí. Se trata de una especie de autobús anfibio que entra en el agua como si fuera una montaña rusa. Me quedé con las ganas de haberme montado en ese medio de transporte tan especial.















