Hace unos meses entré en contacto por primera vez con Sandrone Dazieri, su nombre apareció en una novela negra y me entró la curiosidad, así que empecé a leer la trilogía protagonizada por Colomba Caselli y Dante Torre. Disfruté tanto que no he tardado en comprar y leer el segundo. Y tampoco creo que tarde mucho en leer el tercero de la serie...
La subcomisaria Caselli, ya reincorporada de nuevo, recibe una llamada para inspeccionar el vagón de lujo de un tren que se dirigía a Milán. Allí se encuentra con que todos los pasajeros que iban en ese vagón han fallecido, posiblemente por la inhalación de gases tóxicos introducidos a través del aire acondicionado del vagón. Colomba enseguida se da cuenta de que tiene que contactar con Dante, aunque llevan meses sin hablar.
Colomba y Dante descubren que en todos los lugares donde ha habido asesinatos en masa alguien intenta encubrir el verdadero objetivo, y los que han sobrevivido siempre han visto a una mujer, Giltiné, el Ángel de la Muerte.
En los años 80 Rusia tenía en Pripiat una de las peores cárceles del mundo. La llamaban la Caja, aunque su verdadero nombre era Duga-3. Allí iban los criminales y enemigos de la Madre Patria, albergaba 500 personas en una caja de hormigón sin ventanas y allí se quedaban sin ver la luz del sol. Entre ellos había unos 50 niños. La Caja desapareció con la explosión de Chernóbyl el 26 de abril de 1986, pero la Chica consiguió escapar, una cría de apenas 13 años, y se llevó con ella a los dos compañeros de celda que la habían cuidado: un ex policía corrupto y un fabricante de zapatos. Pero Alexánder Belyy y Maksim, los máximos responsables de seguridad, tienen que buscar a los prófugos y no pararán hasta conseguirlo. Sin embargo, la Chica se les escurre entre las manos.
La joven se había alejado de todo cuando Maksim la encontró en un hotel de Shanghai junto a su novia, una célebre pianista lituana, a quien mataron, pero la Chica decide que es hora de vengarse de sus carceleros, y decide buscarles a todos y matarlos, aunque se encuentren en la otra parte del mundo. Pero en uno de los incendios, donde intentó acabar con Maksim, ella también estaba allí. Desde entonces se cubre con gasas como si tuviera una extraña enfermedad en la piel, como si su carne estuviera en putrefacción, para ello se va curando cada día, pero en realidad ella escucha a los muertos y su piel está sana, en su mente cree que cuando acabe con todos conseguirá vivir feliz. Y ha descubierto a COW, una empresa donde se trafica con niños, e investiga hasta que comprende que el máximo responsable no es otro que Belyy, que ha cambiado de nombre. Así que tiene que llamar a sus ayudantes para entrar en la fiesta sorpresa y acabar con todos los integrates de COW.
Sin embargo, Dante y Colomba han regresado de Berlín habiendo descubierto muchas cosas sobre la Caja, pero también sobre la sociedad COW, y saben dónde podría celebrarse el próximo golpe de Giltiné. Tienen que impedirlo... Para ello Colomba recluta a un agente especial, Leo, que está con ellos en todo momento, pese a que Dante se siente celoso. Lo que no esperamos es que Leo no sea quien aparenta ser...
GILTINÉ.- Es una deidad báltica perteneciente a la mitología lituana. Es la diosa serpiente de la muerte. Dicen que deambula por los cementerios por la noche, lamiendo ataúdes y cadáveres, recolectando el veneno de los muertos, que usará cuando llegue el momento. A diferencia de muchos otros Ángeles de la Muerte, que sólo aparecen después de que alguien ha muerto para servir como escoltas al próximo reino, Giltiné en realidad lo desconecta: ella termina la vida.
Giltiné y Laima son hermanas, a veces trabajan juntas, como un par de diosas de la muerte. Laima distrae y consuela a la persona moribunda mientras que Giltiné da el toque de gracia. Giltiné tiene una lengua venenosa, como la de una serpiente.

















