Mi novio y yo visitamos Praga a finales de junio. Yo había estado en un viaje raudo y veloz, cuando era universitaria, pero un Viena-Praga-Budapest en una semana no nos dio para mucho más que ver la ciudad "por encima". Esta vez era diferente, porque mi novio y yo visitamos y entramos a los sitios... Y vinimos encantados.
Praga, la "Ciudad de las Cien Torres", es una ciudad de cuento, posiblemente una de las ciudades más bellas de Europa. Nos pilló también la primera ola de calor, por lo que cruzar el Puente de Carlos y subir al Castillo con esos primeros calores... fue un logro (o una locura, según se mire).
Praga es la capital de la República Checa y también es la capital de la Bohemia. Conocida por su célebre Plaza de la Ciudad Vieja, donde se pueden observar sus bellos edificios barrocos, sus iglesias góticas y el Reloj Astronómico, cruzamos el Puente de Carlos sobre el río Moldava, para ver el ajetreo de sus gentes, los músicos bohemios, pintores callejeros, y bullicio, mucho bullicio.
El puente peatonal de Carlos, de aproximadamente un kilómetro de largo, se completó en 1402 y está bordeado de estatuas de santos católicos. Nosotros lo cruzamos varias veces, pero es que nos gustaba mucho Malá Strana, el pequeño barrio del otro lado del río.
Cambiamos a la moneda oficial, la corona checa (CZK), que salía mucho más rentable que pagar en euros (un euro vienen a ser entre 24 y 25 coronas checas). Cogimos tranvías, metros, autobuses, paseamos por la ciudad, entramos en algunos de sus museos, en unas cuantas iglesias -y, por supuesto, en la catedral de San Vito-. Bebimos Pilsner Urquell, la más famosa cerveza checa, y aprendimos a pedirla en checo: Pivo, prosím!, y es que no sólo estaba buena, es que la servían en jarras de medio litro y, cuando el camarero veía que te quedaban dos tragos, venía a ofrecerte otra.
Disfrutamos de un recorrido por las estatuas de Praga, no sólo las del puente de Carlos o las dedicadas a Franz Kafka, es que un día dedicamos a buscar las estatuas del transgresor David Cerny por toda la ciudad.
Queremos regresar a Praga. Nos supo a poco, y eso que nos quedó muy poco por ver. Aunque sólo sea para decir Pivo, prosím!
En las próximas semanas hablaré sobre nuestro viaje a Praga.



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