Empecé la novela con cierta curiosidad. Hace unos pocos años que la película fue muy sonada, así que era uno de esos libros que tenía pendiente y que deseaba leer. Lo cierto es que esperaba otra cosa. La novela ha ido desinflándose a medida que pasaban las páginas y ahora mismo no es una novela que recomendaría.
El libro nos adentra en la época de los circos ambulantes estadounidenses, entre los años 20 y 30, cuando esos circos se desplazaban en sus propios trenes de un lado a otro, con su infinidad de vagones donde se mezclaban animales de todo tipo, artistas y peones, aunque en realidad, incluso en el circo tampoco se mezclaban: los artistas estaban en un escalafón superior y los peones muchas veces ni siquiera cobraban su salario. Y como punto de referencia nos encontramos al circo Ringling, el más admirado, la referencia para el resto de circos ambulantes (que en la actualidad incluso cuenta con su propio museo dedicado a la actividad circense).

La novela nos muestra dos historias que conectan entre ellas y con el mismo protagonista: Jacob Jankowski, sólo que las dos historias tienen una separación de varias décadas de años. En la actualidad, Jacob es un anciano que se encuentra en una residencia geriátrica de Chicago. Sobrepasa los 90 años y espera a que lleguen los domingos para que algunos familiares vengan a verle. Es entonces cuando empiezan a colocar una carpa de circo que se ve desde la residencia y el señor Jankowski discute con otro anciano cuando éste dice que trabajó en un circo y que les llevaba agua a los elefantes. Jacob sabe que ese hombre fue abogado y sabe que miente porque el hombre desconoce la cantidad de agua que beben los elefantes. Esa discusión le lleva a recordar su vida en el circo en los años 30.

Corre la primavera de 1931. Jacob está a punto de presentarse a los exámenes finales en la Facultad de Veterinaria, cuando es llamado a identificar los cadáveres de sus padres, que han tenido un accidente. Con la muerte de sus padres, Jacob se queda sin nada, ya que sus padres habían hipotecado la casa y la consulta (su padre también había ejercido de veterinario) para pagar los estudios de Jacob. Sin un duro y sin el título bajo el brazo, empieza a huir y se sube a un tren en marcha. Ese tren resulta ser el que lleva el circo ambulante de los Hermanos Benzini. Cuando dice que es casi veterinario le presentan al dueño del circo, el tío Al, que le contrata porque no tiene un veterinario que se ocupe de los animales. Jacob se enamora perdidamente de Marlena, que hace un espectáculo con caballos, pero Marlena está casada con el psicótico director ecuestre, August. Tío Al, que es un tanto estafador, no sólo está de gira, sino que aprovecha cualquier ocasión para buitrear en circos que acaban de quedarse abandonados (generalmente acosados por la ruina). En uno de ellos, se lleva a Rosie, una elefanta que entiende el polaco.
Tío Al también da luz roja a los hombres que ya no le sirven, pero muchos de ellos sobrevivirán y crearán lo que se conocerá como la Gran Estampida, en la que soltarán a los animales. Rosie quitará su estaca y matará con ella a August, que tantas veces la maltrató. Y eso hace que Marlena y Jacob puedan, por fin, estar juntos.
Esa tarde de domingo nadie viene a llevar al circo a Jacob y él decide ir solo al espectáculo, donde conoce al director, Charlie O'Brien, al que le cuenta su historia, y Charlie le da permiso para venirse con ellos, pese a su senectud.
El libro nos adentra en la época de los circos ambulantes estadounidenses, entre los años 20 y 30, cuando esos circos se desplazaban en sus propios trenes de un lado a otro, con su infinidad de vagones donde se mezclaban animales de todo tipo, artistas y peones, aunque en realidad, incluso en el circo tampoco se mezclaban: los artistas estaban en un escalafón superior y los peones muchas veces ni siquiera cobraban su salario. Y como punto de referencia nos encontramos al circo Ringling, el más admirado, la referencia para el resto de circos ambulantes (que en la actualidad incluso cuenta con su propio museo dedicado a la actividad circense).

La novela nos muestra dos historias que conectan entre ellas y con el mismo protagonista: Jacob Jankowski, sólo que las dos historias tienen una separación de varias décadas de años. En la actualidad, Jacob es un anciano que se encuentra en una residencia geriátrica de Chicago. Sobrepasa los 90 años y espera a que lleguen los domingos para que algunos familiares vengan a verle. Es entonces cuando empiezan a colocar una carpa de circo que se ve desde la residencia y el señor Jankowski discute con otro anciano cuando éste dice que trabajó en un circo y que les llevaba agua a los elefantes. Jacob sabe que ese hombre fue abogado y sabe que miente porque el hombre desconoce la cantidad de agua que beben los elefantes. Esa discusión le lleva a recordar su vida en el circo en los años 30.

Corre la primavera de 1931. Jacob está a punto de presentarse a los exámenes finales en la Facultad de Veterinaria, cuando es llamado a identificar los cadáveres de sus padres, que han tenido un accidente. Con la muerte de sus padres, Jacob se queda sin nada, ya que sus padres habían hipotecado la casa y la consulta (su padre también había ejercido de veterinario) para pagar los estudios de Jacob. Sin un duro y sin el título bajo el brazo, empieza a huir y se sube a un tren en marcha. Ese tren resulta ser el que lleva el circo ambulante de los Hermanos Benzini. Cuando dice que es casi veterinario le presentan al dueño del circo, el tío Al, que le contrata porque no tiene un veterinario que se ocupe de los animales. Jacob se enamora perdidamente de Marlena, que hace un espectáculo con caballos, pero Marlena está casada con el psicótico director ecuestre, August. Tío Al, que es un tanto estafador, no sólo está de gira, sino que aprovecha cualquier ocasión para buitrear en circos que acaban de quedarse abandonados (generalmente acosados por la ruina). En uno de ellos, se lleva a Rosie, una elefanta que entiende el polaco.
Tío Al también da luz roja a los hombres que ya no le sirven, pero muchos de ellos sobrevivirán y crearán lo que se conocerá como la Gran Estampida, en la que soltarán a los animales. Rosie quitará su estaca y matará con ella a August, que tantas veces la maltrató. Y eso hace que Marlena y Jacob puedan, por fin, estar juntos.
Esa tarde de domingo nadie viene a llevar al circo a Jacob y él decide ir solo al espectáculo, donde conoce al director, Charlie O'Brien, al que le cuenta su historia, y Charlie le da permiso para venirse con ellos, pese a su senectud.
LA AUTORA:
Sara Gruen nació en Vancouver (Canadá) en 1969. Tiene la doble nacionalidad (canadiense y estadounidense). Estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Carleton, en Ottawa. Es autora de los best-sellers Riding Lessons (2004) y Flying Changes (2005). Su novela Agua para elefantes se situó en lo más alto de las principales listas de ventas en Estados Unidos, vendiendo más de tres millones de ejemplares en todo el mundo; ha sido traducida a 44 idiomas. Su adaptación cinematográfica está protagonizada por Robert Pattinson y Reese Witherspoon.
La casa de los primates es su cuarto libro y en él trata de la lucha por los derechos de los animales.
Sara Gruen es una amante de los animales. Vive con su esposo, sus tres hijos, cinco gatos, dos cabras, un perro y un caballo al norte de Chicago.
EL LIBRO:
Título original: Water for Elephants
Autora: Sara Gruen
Traductor: Manu Berástegui
Editorial: Alfaguara (1ª edición, 2007)
Número de páginas: 466
ISBN: 978-84-204-7245-4
Valoración: 7/10
RETOS:
- Reto "Leyendo en el tiempo": Década 1930.
- Desafío "Millennials".
- Librópatas: Un libro protagonizado por alguien de la tercera edad.
- Cluedo: Peón rojo.
- Desafío "Libros Musicales": FA.
- Reto 100 libros.
- Reto Genérico: Narrativa contemporánea.
- 2017 Reading Challenge: Un libro recomendado por un librero.
- Reto "Búscalo en la portada": Un zapato.
- Reto "Libros con química": Ag (Plata).
- Libropoly: Accidente.
















