jueves, septiembre 30, 2021
Imanes
miércoles, septiembre 29, 2021
Las cosas que me recuerdan a él
martes, septiembre 28, 2021
El nudo en el estómago
Cuando todo era perfecto
Una semana sin ti
lunes, septiembre 27, 2021
Y tenemos que seguir
Esta mañana había a mi lado un señor de unos ochenta años. Lo primero que he pensado es que Chini ya no envejecerá, que ya no le veré con el pelo blanco, que ya no cumplirá más años. Es terrible pensar que alguien a quien he querido tanto ya no seguirá sumando años.
Me pregunto dónde estará ahora, si desde donde quiera que esté ahora nos protege de alguna manera, o nos observa. Me reconforta saber que, de alguna manera, él está cerca aunque ya no le podamos ver ni escuchar. Y a la vez sigue siendo duro cada día.
Chini ha tomado un camino por el que yo no le puedo seguir. Y me ha dejado rota. Me da la sensación de que mi vida sin él no tiene sentido, de que ya no tengo ganas de luchar por nada que merezca la pena. Porque hasta ahora siempre tenía un pensamiento para él, pensando a veces en qué haría él, o lo que me gustaría disfrutar de ciertos momentos con él, incluso contárselos.
Mi día a día ahora es terrible. No hay nada que pueda paliar el dolor de esta pérdida. Sólo me calmo escribiendo sobre él y acudiendo al lugar donde puedo "hablar" con él. Es insoportable esta ausencia de él. Tendré que aprender a vivir sin él, y me resulta simplemente terrible.
Todo se ha paralizado estos seis días. Tengo unos libros que me trajeron en la bolsa tal cual los dejé cuando siempre los ordeno en estanterías. Tengo las historias de mi viaje a Almería a medio contar porque no puedo escribir más que de esta pérdida tan grande. No tengo fuerzas para reanudar las cosas que quedaron a medias la semana pasada, y no me gusta dejar las cosas a medias. Debería obligarme a hacer las cosas que tengo que hacer. Debo obligarme a seguir, pero cuesta tanto... tanto...
En aquel lugar
River flows in you
Desvelada
domingo, septiembre 26, 2021
Sin ilusión
Tendrá que ser así
21 de septiembre
Tan sólo hace una semana
Todavía estabas
sábado, septiembre 25, 2021
Siempre se van los mejores
Hoy…
Momentos duros
Nadie está preparado para despedir a una persona de 44 años, pero no a cualquier persona, Chini, que eras tú. Que te has llevado una parte de mí.
Qué dolor…
Despedida
viernes, septiembre 24, 2021
Un adiós que ya no será hasta luego
Cada minuto
jueves, septiembre 23, 2021
Verano del ayer
Infinita tristeza
Interiorizando
miércoles, septiembre 22, 2021
Tanto dolor
martes, septiembre 21, 2021
Dónde estará
lunes, septiembre 20, 2021
Los Refugios de la Guerra
Una de las cosas más atractivas de Almería eran los Refugios de la Guerra. En cuanto llegué, el taxista me dijo, al dejarme en el hotel, que no podía perdérmelos, sobre todo, porque estaban cerca del hotel, pero que había de comprar la entrada con antelación.
Así que busqué en internet y efectivamente había cuatro visitas al día de quince horas y sólo podía coger en sábado, así que compré la entrada y allá que fui.
Los Refugios de la Guerra fueron descubiertos hace unas décadas con motivo de unas obras. Hoy en día hay cuatro kilómetros descubiertos de túneles, aunque el visitante sólo recorrerá un kilómetro.
Al estallar la Guerra Civil, Almería era republicana y siguió estando en este bando hasta pocos días antes del final de la guerra. De hecho, es la última capital de provincia en rendirse. Esto obligó a la ciudad a construir los refugios para los civiles, a fin de que cuando sonaran las sirenas de los bombardeos la gente pudiera estar a cubierto. Almería sufrió 53 bombardeos durante la Guerra Civil.
Los Refugios se construyeron en seis meses, empezando en noviembre de 1936. Hacían un pozo, excavaban un metro y por ese pozo sacaban el escombro y metían las tablas, los clavos y el hormigón, pero simultáneamente había de la orden de 400 personas haciendo pozos. Tan bien lo hicieron que los túneles se unen a la perfección unos con otros y sólo se notan las juntas entre los metros. Hay que tener en cuenta que Almería estaba llena de ingenieros de minas y excavadores, y sobre todo había un personaje digno de mención: Guillermo Langle, que era el arquitecto municipal y autor de numerosos edificios que hoy son dignos de mención. Gracias a su dirección, los refugios se construyeron a la perfección y en tiempo récord.
En los túneles, adonde bajaban incluso aunque el hormigón no hubiera secado del todo, hay dibujos infantiles, firmas, señales y un largo etcétera. En la parte donde se encuentra el Ficus centenario tuvieron que cortar raíces y está reforzado con cinchas de acero.
Los túneles están construidos a ocho metros de profundidad, ya que no podían excavar más al haber roca, excepto la despensa que está a dieciséis. En esta despensa albergaban todo tipo de alimentos, por si tuvieran que permanecer mucho tiempo en los túneles (aunque nunca se dio el caso).
Las entradas eran en su mayor parte accesos desde lugares públicos, como kioskos o parques, pero también había accesos desde casas privadas del Paseo, que no podían negar la entrada, pero al salir cualquier persona debía hacerlo desde los lugares públicos.
Sin duda, lo más llamativo es el quirófano, que muy cerca tiene un generador, porque obviamente era el único lugar que no se podía quedar sin luz, y cuando bombardeaban la luz de los refugios se iba habitualmente. La cama del quirófano es un burro de parto, ya que no sólo había operaciones, también había nacimientos.
En este quirófano hay armarios como los de un hospital, las camillas de enfermos son vanos en la pared, hay un lavabo y una sala de espera.
domingo, septiembre 19, 2021
La Catedral de Almería
El Ficus centenario
En torno a la mitad del Paseo de Almería hay un Ficus centenario cuyas raíces ocupan toda la calle. Impresiona su tronco y la inmensidad de su copa da sombra en casi todo el Paseo.
Este ejemplar de Ficus fue plantado a finales del siglo XIX dentro de un plan de ajardinamiento del Parque Nicolás Salmerón.
Bajo sus raíces se encuentran parte de los Refugios de la Guerra, y tuvieron que cortar partes del árbol en la construcción de los túneles. También vi a un señor haciendo cestas y otros objetos de mimbre que estaban expuestos alrededor del árbol.
La Alcazaba de Almería
Hay un dicho popular: "Alcazaba tenía Almería cuando Granada era sólo alquería" y con este dicho nos remontamos a una ciudad mucho más antigua de lo que podemos esperar. Porque la grandeza de Almería se descubre entre sus piedras y, sobre todo, frente a la imponente mole que conforman la Alcazaba, la muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristóbal.
La Alcazaba es uno de los más grandes recintos amurallados que existe en nuestro país y la entrada es gratuita. Pero subir a la Alcazaba en una ciudad donde el sol no da tregua es un reto complicado de cumplir. Yo lo hice sobre las diez de la mañana, rozábamos los 40º, y cuando bajé tuve que sentarme en una cafetería a reponer fuerzas, porque pensaba que me deshidrataba.
Es uno de los lugares escogidos por el cine para grabar películas, no tanto por tratarse de un palacio nazarí sino por sus alrededores. Pero creo que los escenarios de cine almerienses los dejaré para otra entrada.
La Alcazaba tiene su origen en una fortaleza, Medinat al-Mariyya, que mandó construir el califa cordobés Abd al-Rahmán III, fortaleza que terminaría dando su nombre a la ciudad y que fue creciendo en el tiempo hasta convertirse en lo que es hoy la Alcazaba.
Declarada Monumento Nacional en 1989, es una de las fortalezas más grandes del mundo y la segunda construcción árabe más grande de España (después de la Alhambra de Granada).
En el siglo XI fue llamada "castillo de Jayrán", ya que fue este rey quien le dio su forma definitiva. De hecho, cerca de la entrada, hay una estatua de Jayrán. Dicen en Almería que el modelo del rostro fue la cara de Sean Connery.
Inexpugnable y serena en sus alturas, tiene una superficie de 43.500 m2, con un perímetro amurallado de 1.430m, jalonado de torres y adarves defensivos. Aunque su función preeminente fue militar, hubo una época en que también fue residencia de alcaldes cristianos.
La entrada a la Alcazaba se hace a través de la Torre de la Guardia, que le siguen la torre-puerta de la Justicia y la Torre de los Espejos. Aquí se llega a un recinto ajardinado que está totalmente restaurado y que invita a la calma y a la paz.
Desde este recinto se ve toda la bahía almeriense, el puerto y las calles de la ciudad. Aquí se conserva un aljibe original que garantizaba el suministro de agua durante largo tiempo.
Los aljibes son depósitos de agua potable cuya característica principal es que se encuentran semi-enterrados y cerrados con el fin de que la luz del sol no pueda pudrir el agua almacenada. El abastecimiento se realiza mediante la captación de agua de lluvia de las mismas cubiertas del aljibe y de los edificios colindantes y se encauzan hasta el aljibe mediante conducciones cerámicas. La extracción del agua se hacía mediante un pozo situado en la cubierta del aljibe.
Por encima de este espacio se sitúa la muralla de la Vela, cuyo nombre se debe a la campana que alberga, la Mari Lola, que durante mucho tiempo sirvió para avisar a la población de la llegada de navíos al puerto, de los ataques de los piratas berberiscos y para señalar los turnos de riego de las huertas aledañas a la ciudad.
Desde la muralla de la Vela parte la muralla de Jayrán que cruza el barranco y sube hasta el cerro de San Cristóbal, en cuya cumbre han colocado recientemente la estatua del Sagrado Corazón de Jesús.
A través de un arco llegamos a otro espacio, donde muchas partes se encuentran restaurándose. Aquí se encuentra el Mirador de la Odalisca. Cuenta la leyenda que el rey al-Mutasín de la Taifa de Almería tenía una concubina favorita: Galiana. Cierto día, los ejércitos del rey trajeron como prisionero a un caballero cristiano que encadenaron en las mazmorras, situadas al pie del muro del palacio. Cada atardecer, el prisionero, dominado por la pena, cantaba canciones de amor, quizás recordando a alguna joven castellana. Cantaba tan bien que su voz invadió los sentidos de Galiana y penetró a lo más íntimo de su corazón, enamorándose del caballero cristiano. Un día, incapaz de calmar su ímpetu, bajó a las mazmorras para conocer al cautivo. Galiana le confesó su amor al caballero, le liberó de los candados y le dio la llave de la celda. El caballero intentó escapar pero no se llevó consigo a Galiana, y cuando trepaba por el muro de la Alcazaba fue descubierto y muerto. Galiana no pudo resistirlo y fue apagándose hasta que, a los pocos días, murió también. Desde entonces aquella ventana por la que Galiana arrojó la cuerda para que su enamorado escapase se le conoce como el Mirador de la Odalisca.
El segundo recinto albergaba los antiguos baños, la antigua mezquita, los aljibes califales y las casas de la servidumbre. Hoy se pueden contemplar los restos de todos estos espacios, que vienen señalados con carteles informativos sobre lo que hubo ahí.
Con el terremoto de 1487, la Alcazaba sufrió tales desperfectos que los Reyes Católicos decidieron levantar un castillo para defender la ciudad ante los posibles ataques de los piratas berberiscos. Es el tercer recinto y, por ende, el más moderno.
Hay un patio de armas con un pozo que, según la leyenda, comunica con los misteriosos túneles que unen diversas partes de la ciudad. Destaca la Torre del Homenaje y la Torre de la Pólvora, donde se encuentran una serie de cañones desde donde se vigila el barrio de la Chanca.
Otras imágenes de la Alcazaba de Almería:















































