Hay un dicho popular: "Alcazaba tenía Almería cuando Granada era sólo alquería" y con este dicho nos remontamos a una ciudad mucho más antigua de lo que podemos esperar. Porque la grandeza de Almería se descubre entre sus piedras y, sobre todo, frente a la imponente mole que conforman la Alcazaba, la muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristóbal.
La Alcazaba es uno de los más grandes recintos amurallados que existe en nuestro país y la entrada es gratuita. Pero subir a la Alcazaba en una ciudad donde el sol no da tregua es un reto complicado de cumplir. Yo lo hice sobre las diez de la mañana, rozábamos los 40º, y cuando bajé tuve que sentarme en una cafetería a reponer fuerzas, porque pensaba que me deshidrataba.
Es uno de los lugares escogidos por el cine para grabar películas, no tanto por tratarse de un palacio nazarí sino por sus alrededores. Pero creo que los escenarios de cine almerienses los dejaré para otra entrada.
La Alcazaba tiene su origen en una fortaleza, Medinat al-Mariyya, que mandó construir el califa cordobés Abd al-Rahmán III, fortaleza que terminaría dando su nombre a la ciudad y que fue creciendo en el tiempo hasta convertirse en lo que es hoy la Alcazaba.
Declarada Monumento Nacional en 1989, es una de las fortalezas más grandes del mundo y la segunda construcción árabe más grande de España (después de la Alhambra de Granada).
En el siglo XI fue llamada "castillo de Jayrán", ya que fue este rey quien le dio su forma definitiva. De hecho, cerca de la entrada, hay una estatua de Jayrán. Dicen en Almería que el modelo del rostro fue la cara de Sean Connery.
Inexpugnable y serena en sus alturas, tiene una superficie de 43.500 m2, con un perímetro amurallado de 1.430m, jalonado de torres y adarves defensivos. Aunque su función preeminente fue militar, hubo una época en que también fue residencia de alcaldes cristianos.
La entrada a la Alcazaba se hace a través de la Torre de la Guardia, que le siguen la torre-puerta de la Justicia y la Torre de los Espejos. Aquí se llega a un recinto ajardinado que está totalmente restaurado y que invita a la calma y a la paz.
Desde este recinto se ve toda la bahía almeriense, el puerto y las calles de la ciudad. Aquí se conserva un aljibe original que garantizaba el suministro de agua durante largo tiempo.
Los aljibes son depósitos de agua potable cuya característica principal es que se encuentran semi-enterrados y cerrados con el fin de que la luz del sol no pueda pudrir el agua almacenada. El abastecimiento se realiza mediante la captación de agua de lluvia de las mismas cubiertas del aljibe y de los edificios colindantes y se encauzan hasta el aljibe mediante conducciones cerámicas. La extracción del agua se hacía mediante un pozo situado en la cubierta del aljibe.
Por encima de este espacio se sitúa la muralla de la Vela, cuyo nombre se debe a la campana que alberga, la Mari Lola, que durante mucho tiempo sirvió para avisar a la población de la llegada de navíos al puerto, de los ataques de los piratas berberiscos y para señalar los turnos de riego de las huertas aledañas a la ciudad.
Desde la muralla de la Vela parte la muralla de Jayrán que cruza el barranco y sube hasta el cerro de San Cristóbal, en cuya cumbre han colocado recientemente la estatua del Sagrado Corazón de Jesús.
A través de un arco llegamos a otro espacio, donde muchas partes se encuentran restaurándose. Aquí se encuentra el Mirador de la Odalisca. Cuenta la leyenda que el rey al-Mutasín de la Taifa de Almería tenía una concubina favorita: Galiana. Cierto día, los ejércitos del rey trajeron como prisionero a un caballero cristiano que encadenaron en las mazmorras, situadas al pie del muro del palacio. Cada atardecer, el prisionero, dominado por la pena, cantaba canciones de amor, quizás recordando a alguna joven castellana. Cantaba tan bien que su voz invadió los sentidos de Galiana y penetró a lo más íntimo de su corazón, enamorándose del caballero cristiano. Un día, incapaz de calmar su ímpetu, bajó a las mazmorras para conocer al cautivo. Galiana le confesó su amor al caballero, le liberó de los candados y le dio la llave de la celda. El caballero intentó escapar pero no se llevó consigo a Galiana, y cuando trepaba por el muro de la Alcazaba fue descubierto y muerto. Galiana no pudo resistirlo y fue apagándose hasta que, a los pocos días, murió también. Desde entonces aquella ventana por la que Galiana arrojó la cuerda para que su enamorado escapase se le conoce como el Mirador de la Odalisca.
El segundo recinto albergaba los antiguos baños, la antigua mezquita, los aljibes califales y las casas de la servidumbre. Hoy se pueden contemplar los restos de todos estos espacios, que vienen señalados con carteles informativos sobre lo que hubo ahí.
Con el terremoto de 1487, la Alcazaba sufrió tales desperfectos que los Reyes Católicos decidieron levantar un castillo para defender la ciudad ante los posibles ataques de los piratas berberiscos. Es el tercer recinto y, por ende, el más moderno.
Hay un patio de armas con un pozo que, según la leyenda, comunica con los misteriosos túneles que unen diversas partes de la ciudad. Destaca la Torre del Homenaje y la Torre de la Pólvora, donde se encuentran una serie de cañones desde donde se vigila el barrio de la Chanca.
Otras imágenes de la Alcazaba de Almería:




















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