lunes, septiembre 20, 2021

Los Refugios de la Guerra

Entrada a los Refugios, Almería

Una de las cosas más atractivas de Almería eran los Refugios de la Guerra. En cuanto llegué, el taxista me dijo, al dejarme en el hotel, que no podía perdérmelos, sobre todo, porque estaban cerca del hotel, pero que había de comprar la entrada con antelación. 

Así que busqué en internet y efectivamente había cuatro visitas al día de quince horas y sólo podía coger en sábado, así que compré la entrada y allá que fui.

Firma en los Refugios "Francisco"

Los Refugios de la Guerra fueron descubiertos hace unas décadas con motivo de unas obras. Hoy en día hay cuatro kilómetros descubiertos de túneles, aunque el visitante sólo recorrerá un kilómetro. 

Al estallar la Guerra Civil, Almería era republicana y siguió estando en este bando hasta pocos días antes del final de la guerra. De hecho, es la última capital de provincia en rendirse. Esto obligó a la ciudad a construir los refugios para los civiles, a fin de que cuando sonaran las sirenas de los bombardeos la gente pudiera estar a cubierto. Almería sufrió 53 bombardeos durante la Guerra Civil. 

Los Refugios se construyeron en seis meses, empezando en noviembre de 1936. Hacían un pozo, excavaban un metro y por ese pozo sacaban el escombro y metían las tablas, los clavos y el hormigón, pero simultáneamente había de la orden de 400 personas haciendo pozos. Tan bien lo hicieron que los túneles se unen a la perfección unos con otros y sólo se notan las juntas entre los metros. Hay que tener en cuenta que Almería estaba llena de ingenieros de minas y excavadores, y sobre todo había un personaje digno de mención: Guillermo Langle, que era el arquitecto municipal y autor de numerosos edificios que hoy son dignos de mención. Gracias a su dirección, los refugios se construyeron a la perfección y en tiempo récord.

Reforzamiento de acero bajo el Ficus centenario

En los túneles, adonde bajaban incluso aunque el hormigón no hubiera secado del todo, hay dibujos infantiles, firmas, señales y un largo etcétera. En la parte donde se encuentra el Ficus centenario tuvieron que cortar raíces y está reforzado con cinchas de acero.

Los túneles están construidos a ocho metros de profundidad, ya que no podían excavar más al haber roca, excepto la despensa que está a dieciséis. En esta despensa albergaban todo tipo de alimentos, por si tuvieran que permanecer mucho tiempo en los túneles (aunque nunca se dio el caso).

Acceso privado a una vivienda del Paseo de Almería

Las entradas eran en su mayor parte accesos desde lugares públicos, como kioskos o parques, pero también había accesos desde casas privadas del Paseo, que no podían negar la entrada, pero al salir cualquier persona debía hacerlo desde los lugares públicos.

Sin duda, lo más llamativo es el quirófano, que muy cerca tiene un generador, porque obviamente era el único lugar que no se podía quedar sin luz, y cuando bombardeaban la luz de los refugios se iba habitualmente. La cama del quirófano es un burro de parto, ya que no sólo había operaciones, también había nacimientos. 

En este quirófano hay armarios como los de un hospital, las camillas de enfermos son vanos en la pared, hay un lavabo y una sala de espera.

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