Cada novela de Murakami que leo me hechiza con una especie de prosa mágica que te atrapa y no puedes dejar de leer hasta el final. Y eso es lo que me ha ocurrido con esta novela que, por otra parte, tenía muchas ganas de leer.
¿A quién no le ha ocurrido alguna
vez que escucha una determinada canción y su mente le lleva lejos de donde se
encuentre físicamente, hasta un momento del pasado, una situación que recuerda
en concreto o una persona que durante un tiempo lo significaba todo…? Pues así
es como comienza Tokio Blues.
Toru Watanabe está escuchando la canción de Norwegian Wood de Los Beatles cuando está a punto de aterrizar en un aeropuerto alemán. Esta canción le hace retroceder a su adolescencia y a las personas que pasaron por su vida entonces. Recuerda con melancolía el suicidio de su mejor amigo de la infancia, Kizuki, y recuerda a la que entonces era su novia, Naoko, a la que dejó a la deriva y que no pudo recuperarse jamás del suicidio de su gran amor.
En ese triángulo, Watanabe era el
más fuerte psicológicamente. Cuando llega su época de estudiar, opta por una
universidad de Tokio, donde empieza a relacionarse con otras personas, aunque
en realidad no le interesa la vida aburrida de la gente mediocre que hace las
mismas cosas a las mismas horas, aunque conoce a algunas personas interesantes.
Pero un día, de vuelta a la residencia universitaria, se encuentra con Naoko, y
comienza una etapa en que empiezan a dar largos paseos, él siempre unos pasos
por detrás de ella. Una noche que ella se encuentra triste, él se acuesta con
ella: será la primera y única vez que lo hagan. Al día siguiente, Nakao
desaparece y un tiempo después le escribe una carta explicándole que su vida es
caótica y que se encuentra en una residencia en las montañas de Kioto,
recuperándose, pero que puede ir a visitarla siempre que quiera.
Watanabe, que la ama con locura,
decide ir a visitarla y allí conoce a su compañera Reiko, una mujer que les
saca casi diez años y que ya ha vivido mucho, pero es una gran compañera,
aparte de amante de la música y que tocará para ellos todas las noches Norwegian Wood.
Cuando vuelve a Tokio, Watanabe
conoce a Midori, una chica que coincide en una clase de teatro con él y que no
tiene pelos en la lengua. Watanabe ve a Midori como una amiga y le gusta quedar
con ella, sin darse cuenta que ella ha empezado a enamorarse de él, y cuando se
lo confiesa, él se encuentra atrapado entre una especie de amor platónico que
siente por Naoko, a la que adora y espera pacientemente, y el sentimiento
torrencial y loco que empieza a surgir respecto a Midori.
Watanabe no se termina de
decidir, pero finalmente ha elegido cuando se entera del suicidio de Naoko.
En realidad es una historia de amor. El lector se compadece de Midori y está deseando que Watanabe elija, pues mucho antes que el protagonista nosotros ya sabemos a quién va a elegir. En realidad, sentimos que el protagonista está tan ciego de amor, de idealización hacia otra persona, que le cuesta comprender que el verdadero amor lo tiene delante de los ojos, pero con Naoko se había acostumbrado a quererla, es como una parte de él, pero no es el sentimiento turbulento que siente por Midori.
Me ha encantado, sobre todo con
la música de fondo de Los Beatles.
Además de esos triángulos amorosos que se terminan deshilando al final, es sorprendente que el autor nos transmita una de las realidades de Japón que más crueles pueden resultar, pero que existen tal cual, y que se trata de que en la novela se nos plasma con auténtica maestría ese gran número de gente joven que decide acabar con su vida en la adolescencia o en la temprana juventud. Y es que en Japón el índice de suicidios es altísimo.
No puedo decir mucho más. Con cada libro de Murakami me siento muy cerca de Japón y muchas veces una canción me trae también recuerdos de aquel país que en el año 2010 me enamoró de una manera inaudita. Para volver...
Además de esos triángulos amorosos que se terminan deshilando al final, es sorprendente que el autor nos transmita una de las realidades de Japón que más crueles pueden resultar, pero que existen tal cual, y que se trata de que en la novela se nos plasma con auténtica maestría ese gran número de gente joven que decide acabar con su vida en la adolescencia o en la temprana juventud. Y es que en Japón el índice de suicidios es altísimo.
No puedo decir mucho más. Con cada libro de Murakami me siento muy cerca de Japón y muchas veces una canción me trae también recuerdos de aquel país que en el año 2010 me enamoró de una manera inaudita. Para volver...
"El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso".
EL AUTOR:
Haruki Murakami nació en Kioto en 1949. Autor de culto y con grandes ventas, es el escritor japonés de mayor prestigio, tanto en su país como en el exterior. Ha recibido premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Frank O’Connor o el Franz Kafka, y su nombre suena reiteradamente como candidato para el Nobel de Literatura.
EL LIBRO:
Título original: ノルウェイの森, Noruwei no Mori
Autor: Haruki Murakami
Traductora: Lourdes Porta
Editorial: Maxi Tusquets (28ª
edición, marzo de 2014)
Número de páginas: 381
ISBN: 978-84-8383-504-3
Valoración: 10/10








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