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jueves, junio 18, 2026

Viaje a Nápoles y la Costa Amalfitana: la catedral de Nápoles



Mi novio y yo caminábamos por Nápoles, disfrutando de sus callejuelas y del trasiego de gente, cuando apareció una fachada un tanto curiosa delante de nuestros ojos. Era la catedral de Nápoles, en honor a Nuestra Señora de la Asunción. 

Con una mezcla de estilos gótico, renacentista, barroco y neogótico, nos llamó la atención su fachada, decorada con azulejos. No llegamos a entrar, sólo estábamos de paso.

lunes, junio 15, 2026

Una semana en Caldas de Montbui: Un paseo vespertino

Caldas de Montbui estaba lleno de carteles informativos en cada rincón. Me hacía mucha gracia porque yo me paraba en todos y cada uno de ellos para informarme, aunque estaban todos en catalán.

Nada más salir del balneario (que también tenía su propio cartel, igual que en toda la ciudad), me encontraba en las callejuelas del antiguo barrio judío. 

Antiguo barrio de la judería, a la derecha, calle de la Sinagoga

La presencia de los judíos en Caldas comienza en el siglo XIII y acaba en el siglo XIV. Hacia el año 1261 el barrio judío de Caldas era uno de los más prestigiosos de Cataluña, equiparable a los de Barcelona, Cervera y Montblanc. La importancia de la colonia judía traía a la población una actividad comercial intensa. Llegó a contar con concejales, escuela, sinagoga y lonja dentro de las murallas de Caldas. Actualmente, del antiguo barrio judío sólo quedan algunos nombres de calles, como el de la Sinagoga, o topónimos como el de la Fossana dels Jueus.

Can Rius, mirador del antiguo comedor frente al río

Junto al río, me encontré con un antiguo edificio reformado, el espacio Can Rius, que es un conjunto de salas reformadas del antiguo comedor, proyectado en 1893 por Enric Sagnier i Villavecchia, y de las antiguas cocinas del balneario Can Rius. Para recuperar el prestigio del antiguo balneario y dignificar el espacio, la reforma se hizo respetando el espíritu novecentista, devolviendo a los salones del balneario la belleza que ofrecían en su época de esplendor. Después de medio siglo cerrado, el antiguo comedor ha abierto sus puertas de nuevo como salón municipal. Actualmente se utiliza para actividades sociales, deportivas y del Ayuntamiento. Otro día que pasé había una charla sobre el firmamento.

La Olla de Caldas

Justo enfrente y antes de cruzar el puente, había otra sala que alojaba un extraño objeto. No es que sea extraño, pero me llamó la atención que allí hubiera una olla gigante. Se trata de la olla más grande de Cataluña que se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de Caldas de Montbui. La olla tiene 1,5 metros de diámetro y caben 1500 libros de caldo.

Trozo de muralla

Los restos de la muralla medieval se encuentran entre las calles de Vic y de Escanyacans, declarados como bien cultural de interés nacional. Se corresponden con el antiguo cinturón de la muralla que protegía la villa de Caldas. La estructura fue sepultada por paredes de edificios, lo que ha permitido que se conserven hasta ocho metros de muralla en la actualidad. La muralla de Caldas data del siglo XII.

Casa de las Trabucadas

Pasé junto a una casa muy vieja que tenía un papel informativo. Era la Casa de las Trabucadas. En el siglo XIX, durante la Tercera Guerra Carlista, Caldas iba a ser atacada. Hoy en día todavía se pueden ver los impactos de trabuco que se produjeron en la noche del 29 al 30 de julio de 1873, en la defensa de los habitantes de Caldas contra el ataque de los carlistas, ya que esta calle (de Vic) era uno de los puntos escogidos para forzar la entrada a la villa.

Cal Berenguer

Para finalizar, Cal Berenguer es una de las pocas casas modernistas de la villa. La casa se levantó en 1870 y se quemó. En 1909 la familia Berenguer la compró. Destacan los azulejos de la fachada que son del año 1920. A finales de los años 90 pasó a ser una pastelería.

Aquí termina uno de los paseos que di por la villa de Caldas de Montbui.

Gaudí

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De Barcelona traje un libro sobre Gaudí que adquirí en el Parque Güell. Desde entonces, Iva cogiéndolo cualquier día y poco a poco iba disfrutando de todas las obras de Gaudí. Cada capítulo una obra, me hace especial ilusión saber que conozco bastantes obras del genial arquitecto. Pero no se trata de verlas o sentir su poder, sino de absorber su historia y el trabajo arquitectónico que hay detrás. Gaudí era un genio, eso nadie lo puede negar. He disfrutado mucho de esta guía.

Barcelona: la Casa Milà



Tenía que ver la Casa Milà, así que volví al Paseo de Gracia para disfrutar del edificio.

La Casa Milà, llamada popularmente La Pedrera ("cantera" en catalán) es un edificio modernista, obra de Gaudí, construido entre 1906 y 1910. Se levantó por encargo de Pedro Milà y Camps.

La Casa Milà es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista, período en el que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría regada. A ello se añade su gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental. 

Desde 2013 la Casa Milà es propiedad de la Fundació Catalunya-La Pedrera, que se encarga de organizar exposiciones, actividades y visitas.



La Casa Milà tiene tres fachadas: una en el paseo de Gracia, otra en la calle de Provenza y otra que hace de chaflán. Sin embargo, las tres presentan una continuidad formal y estilística que, por su forma sinuosa y ondulada, parece una roca modelada por las olas del mar. El conjunto de entrantes y salientes imprime un dinamismo al conjunto que le otorga la sensación de estar en movimiento, a la vez que crea un juego de luces y sombras en constante cambio según la hora del día o la posición del espectador. Además de la forma ondulante de los muros de la fachada, la presencia de 33 balcones de hierro forjado, con una original forma similar a algas marinas, convierten el conjunto en una obra casi escultórica de gran tamaño. La mayoría de las barandillas tiene una forma más bien abstracta, aunque se encuentran algunos detalles puntuales como una paloma, una máscara de teatro, una estrella de seis puntas, diversas flores y el escudo catalán.

Las tres fachadas, de 30 metros de altura, contienen 150 ventanas, con diferentes soluciones estructurales, formas y tamaños.

martes, junio 09, 2026

Una semana en Caldas de Montbui: la iglesia de Santa María


La iglesia de Santa María es la iglesia parroquial de Caldas de Montbui. En el centro del casco urbano de la ciudad, todos los días pasaba por allí y me impresionaba su belleza. Se ubica en el mismo lugar donde se encontraba el Portal de Barcelona. 

Ante la puerta principal de la iglesia se abre la Plaza de la Iglesia, mientras que por detrás la iglesia da a una plazoleta sobre la riera de Caldes.


La actual iglesia de Santa María de Caldes ocupa el lugar donde, hasta la Edad Media, se ubicaba el Palacio Real. La antigua iglesia ocupaba el espacio inmediato al templo actual, que hoy hay construidas viviendas y la antigua fábrica de pastas Santmartí. Restos de la antigua iglesia aún se pueden contemplar dentro de las casas.


En el siglo XVI se aprovecharon varias paredes del antiguo Palacio Real, que estaban en mal estado, para construir la iglesia actual, junto con la casa de la comunidad de presbíteros, actual vicaría. En su mayor parte de estilo gótico, el interior es austero, con algunas vidrieras y la joya del templo, la Santa Majestat.

Detalle de la puerta barroca

A finales del siglo XVII fue construida la majestuosa portalada barroca del templo parroquial.


Bajo el subsuelo de las naves se aprovecha el curso de las aguas termales típicas de la zona que dan calor al templo.


Además de la Majestat (siglo XII) y la portada barroca de piedra (1714), cabe destacar los esgrafiados (1907), el viacrucis de piedra, de Sebastià Badia, el Medallón de Vila Arrufat y los vitrales (1800).


lunes, junio 08, 2026

Una semana en Caldas de Montbui: el puente románico


En varios de los paseos por Caldas de Montbui descubrí el puente románico, una construcción preciosa que tuve la oportunidad de cruzar varias veces. Este puente del siglo XIII está formado por dos grandes arcos de medio punto.

El objetivo de este puente, que forma parte del camino entre Caldas de Montbui y Sentmenat, era poder salvar el desnivel creado por la riera de Caldes.


A lo largo de los siglos, este puente ha sufrido diferentes reformas. La mayor de ellas se realizó en 1894, cuando se añadió una estructura de ladrillo sobre el puente, lo que amplió el ancho del puente.

En 2015 y 2026 se realizó una nueva reforma, devolviendo el aspecto original al puente, al eliminarse los añadidos de épocas posteriores.


domingo, junio 07, 2026

Barcelona: el Parque Güell

Dentro del Parque Güell y vista parcial de Barcelona

Tenía muchas ganas de visitar el Parque Güell, porque en otras ocasiones que había visitado la Ciudad Condal nunca había tenido la oportunidad de visitarlo. Posiblemente, junto a la Sagrada Familia, es uno de los lugares más visitados, y más multitudinarios, de Barcelona.

Escaleras de acceso al Parque Güell

Cuando le dije a mi hermano que iba a ir me dijo que me preparara para subir hacia arriba. Y eso fue el primer día, cuando una tarde empecé a subir y subir bajo un sol implacable, cogí varios tramos de escaleras mecánicas, y cuando llegué a uno de los accesos la taquilla estaba cerrada, las entradas vendidas y en internet podía comprarla para una hora y media después, así que decidí dejarlo para otro día.

Y la siguiente vez, cogí la entrada el día anterior, pillé un taxi que me dejó en la entrada principal, y accedí una hora antes de lo que ponía en mi entrada. La visita y el paseo al parque, grandísimo, merece la pena. Estuve tres horas, pero para verlo bien se requieren al menos cuatro horas. 

Ahí va un poco de historia sobre el Parque Güell, que no es poca...

Retrato de Eusebi Güell, Casa-museo Gaudí

En 1898, el británico Ebenezer Howard publica la obra Ciudades jardín del futuro, en la que propugna la creación de localidades de población controlada que combinen lo mejor de la vida rural y urbana, de acuerdo con las ideas antiindustriales de William Morris, el padre del movimiento Arts and Crafts, antecedente del modernismo. En esa misma época, en Cataluña, el empresario y político Eusebi Güell, que había estudiado Ciencias Sociales en Nimes (Francia) y viajaba a menudo a Inglaterra, constata que el rápido proceso de industrialización está alejando a la sociedad de los valores seculares del cristianismo y las tradiciones catalanas, divisas del regionalismo conservador. En este contexto, Güell propone a Gaudí la adaptación del modelo de ciudad jardín de Howard a su ambición de reinstaurar esos valores tradicionales en la sociedad industrial. Para este fin, pone a disposición del arquitecto un gran solar en la llamada montaña Pelada -actual Turó del Carmel-, entonces una zona alejada del centro de Barcelona. En el año 1900, Gaudí, muy identificado con las ideas políticas de Güell, proyecta un complejo residencial repleto de simbolismos relacionados con Cataluña y el cristianismo, y siembra el solar de un sinfín de muestras de su arquitectura de formas orgánicas inspiradas en la naturaleza. No obstante, la falta de interés de la burguesía por el proyecto de Güell y Gaudí condujo a la suspensión de las obras en 1914, cuando sólo se habían construido las zonas comunes y dos de las 60 casas previstas. En 1922, el Ayuntamiento adquirió el complejo para convertirlo en parque público y, en 1984, la Unesco reconoció su enorme valor artístico declarándolo Patrimonio de la Humanidad.

Gaudí proyectó el parque sobre un terreno de 15 hectáreas que Eusebi Güell había adquirido y que estaba situado a cuatro kilómetros de la Barcelona antigua, en la ladera de una colina orientada al sur. El terreno ocupaba los dominios de varias masías de la solana del Turó del Carmel, una colina de escasa altura, pero bastante accidentada. Sobre este sustrato, Gaudí concibió un complejo residencial cerrado por un muro y con los accesos controlados. El parque debía contar con áreas comunitarias, caminos, paseos y 60 parcelas triangulares de baja edificabilidad. Gaudí dotó de simbolismo este vastísimo espacio ideando un programa didáctico pensado para recuperar los valores del cristianismo y el catalanismo. Aprovechó el desnivel para convertir el parque en un camino de purificación, desde los pabellones decorados de la entrada -que aluden a la frivolidad de la época- hasta la capilla, situada en lo más alto, a la que se accedía recorriendo los senderos en peregrinación.

60 metros es el desnivel del Parque Güell, entre la entrada principal y la cima de la ladera sobre la que se extiende. 1400 metros cuadrados era la superficie promedio de los solares triangulares previstos en el Parque Güell, área que permitía rodear las casas de un amplio jardín. En 1902 el abogado Martín Trias compró las dos únicas parcelas del parque que se vendieron. En esos terrenos hizo construir su vivienda, obra de Juli Batllevell.

La entrada original del Parque hoy es la salida actual del visitante. A fin de garantizar la seguridad de los vecinos de la futura urbanización, Gaudí mandó rodear todo el recinto de un muro de mampostería, coronado en la calle de Olot por medallones de trencadís. El conjunto de zonas comunes formado por el vestíbulo de entrada, la escalinata, el mercado y la plaza constituyen el núcleo principal del parque.

Rebosante de colorido, formas exóticas, figuras oníricas y símbolos, la entrada del parque separa la ciudad gris y mundana de la urbanización ideal imaginada por el promotor Güell y proyectada por el arquitecto Gaudí. El arquitecto diseñó la entrada al parque para llamar la atención de los paseantes con construcciones casi escenográficas y para comunicar un mensaje mediante multitud de símbolos cuya interpretación permitía resolver un juego de enigmas que llevaba a la siguiente conclusión: el Parque Güell es el paraíso. Por esa razón, el colorido y el exotismo de los edificios de la entrada intentan marcar la frontera entre los dos ámbitos alegóricos, la tierra y el cielo. El diseño de los dos pabellones que flanquean la verja -la portería y la administración del parque- responde, pese a su apariencia caprichosa, a criterios estrictamente funcionales.

Edificio de la Administración

El pabellón menor de la entrada fue proyectado para alojar las oficinas de la futura urbanización (edificio de la administración). Tiene 29 metros de altura y el cuerpo de la torre mide 17 metros hasta la cruz de cuatro brazos. En 1936, coincidiendo con la guerra civil, fue destruida la cruz original. Gaudí recurrió a módulos prefabricados de formas curvas para delimitar las terrazas del pabellón. La estructura de arcos paralelos del techo de la primera planta recuerda al costillar de un animal. El ventanal está enmarcado por piezas de trencadís, y proporciona luz a la planta baja, habilitada como sala de espera. El conducto de ventilación tiene una cúpula que recuerda a la forma de una seta.

Portería o Casa del Guarda

El pabellón mayor es la portería, formado por la vivienda del conserje de dos plantas, desván y mirador. La cúpula de la portería está adornada con tazas de café boca abajo. Se dice que, con esta idea, Gaudí declaró su renuncia a seguir tomando café.

Vista desde el vestíbulo, el refugio para carruajes es una galería porticada diseñada para guarecerse en caso de lluvia, que sugiere el perfil de un elefante caminando.

Detalle del muro que rodea el Parque Güell

La verja de entrada fue instalada en 1965 en sustitución de una puerta de madera. La verja de hierro que cierra el acceso principal del parque fue diseñada por Gaudí para la Casa Vicens, su primera gran obra. La verja de la entrada principal está decorada por hojas de palma. Gaudí utilizó también piezas prefabricadas en muchos de los elementos del parque.

Gaudí solía recurrir al pasado o a las aficiones de sus clientes para personalizar las obras que proyectaba. En el diseño de algunos elementos del Parque Güell, el artista emuló los Jardins de la Fontaine de Nimes, un parque planificado en el siglo XVIII alrededor de unas ruinas romanas en la ciudad francesa en la que Güell había cursado parte de sus estudios superiores. Gaudí recurrió asimismo a la Antigüedad griega al inspirarse, también a instancias de Güell, en las ruinas del templo de Apolo en Delfos, construido en la ladera de un monte, y símbolo del clasicismo, de la misma forma que el industrial deseaba convertir el parque en el emblema de la Renaixença catalana.

Escalinata de la entrada principal

La escalinata que se abre frente a la entrada de la urbanización forma un conjunto de gran impacto visual, con alusiones a la geografía catalana y a los temas mitológicos, como el dragón protector, símbolo del parque. Las paredes de la escalinata están revestidas con paneles de trencadís.

Escalinata desde la ubicación del dragón

Situada entre los muros almenados y con las imponentes columnas del mercado como telón de fondo, la escalinata está formada por cuatro tramos y dividida en dos partes simétricas por tres fuentes de formas orgánicas que, en conjunto, representan la idea de la magnitud geográfica de Cataluña en su esplendor medieval.

Vista de la segunda fuente

En la fuente del primer tramo, un círculo representa el mundo y un compás evoca a Gaudí como arquitecto y a Güell como promotor del parque. En la segunda fuente, una cabeza de serpiente, símbolo de la medicina, aparece bajo la bandera catalana. Podría tratarse de Nejustán, la serpiente de bronce que Moisés puso en su báculo durante la travesía del desierto. La tercera fuente está dominada por el famoso dragón revestido con trencadís cerámico, mientras que el último tramo acoge un banco en forma de odeón.

Dragón del Parque Güell

Gaudí decidió ubicar en la parte alta de la escalinata un reptil gigante que se erige en guardián del parque, emulando la figura del dragón que, según la mitología griega, defendía las fuentes del templo de Delfos. Para dar forma a la figura del dragón, se dice que Gaudí saltó repetidamente sobre una malla metálica. A partir del molde diseñado por Gaudí, se elaboró una pieza prefabricada a base de ladrillo rasilla. Una vez colocada en su emplazamiento definitivo, la figura fue decorada con fragmentos de cerámica. Las piezas cerámicas utilizadas para decorar el dragón son de tamaño reducido, con el fin de adaptarse a los volúmenes curvos de la figura (trencadís).

Según algunos investigadores, el reptil del Parque Güell es una salamandra, animal que en la mitología griega se asocia con el fuego. 

El dragón es el punto inicial del sistema de fuentes de la escalinata, que se nutre del agua de lluvia filtrada por la gran plaza y acumulada en la cisterna del mercado. Los conductos se hallan en el interior de las columnas del mercado.

Sala hipóstila o mercado

Gaudí se inspiró en los templos de la Antigua Grecia para proyectar bajo la gran plaza del Parque Güell un bosque de columnas dóricas destinado a convertirse en el mercado de la futura urbanización. Situada en el segundo nivel del parque, la sala hipóstila genera un imponente fondo monumental que crece a medida que se asciende por la escalinata. El artista confirió una gran inclinación a las columnas más exteriores del conjunto, una práctica habitual de los arquitectos griegos que Gaudí exageró deliberadamente a fin de reforzar la estructura y dinamizar visualmente el espacio. La sala se compone de 86 columnas hechas de mortero y escombro que sostienen la gran plaza superior. La cubierta está formada por bóvedas semiesféricas revestidas de trencadís blanco. Gaudí sustituyó cuatro de las columnas para poner en su lugar sendos plafones, también de trencadís, que representan las cuatro estaciones. Cuatro soles de tres metros de diámetro y de diseño similar, pero de distintos tonos, decoran el techo del mercado. Junto a los soles, en el techo también aparecen representadas 14 lunas de formas variadas. La cornisa del mercado está adornada con una serie de gárgolas que representan cabezas de león y que sirven para desaguar la lluvia que cae sobre el banco de la gran plaza.

Detalle del techo de la sala hipóstila

Según el proyecto inicial, la sala hipóstila tenía que albergar un mercado, respondiendo así a la necesidad de crear espacios que garantizaran la autonomía de los residentes del Parque Güell.

Detalle de trencadís, banco de la gran plaza

El trencadís está omnipresente en la arquitectura de todo el parque. Se trata del revestimiento a base de fragmentos rotos de cerámica y otros materiales, técnica ideada por Gaudí que en el Parque Güell adquiere la categoría de arte. Unidas con argamasa, las piezas de trencadís se colocaban sobre la superficie arquitectónica para formar un puzle lleno de color. En el banco de la gran plaza, los motivos vegetales y animales contrastan con los elementos geométricos.

Gran plaza del Parque Güell

Concebida para ser el ágora o espacio de encuentro de los residentes de la urbanización, la gran plaza acoge el banco serpenteante, considerada una de las mayores obras de las vanguardias del siglo XX. Inspirándose en las ágoras de las polis griegas, Gaudí diseñó este vasto punto de reunión y esparcimiento en el que debían desarrollarse las actividades cívicas y las ceremonias religiosas de los habitantes de la urbanización ideal. Situada en el centro geográfico del parque, la gran plaza tiene forma oval y un tercio de su superficie excavada en la ladera de la montaña, en una configuración que imita la de los templos griegos arcaicos. El resto del espacio, contorneado por el larguísimo banco serpenteante que actúa como barandilla, se asienta sobre las 86 columnas dóricas del mercado ubicado justo debajo, con lo que la gran plaza se convierte en un gran mirador sobre la llanura de Barcelona y el mar Mediterráneo.

Detalle del banco serpenteante de la gran plaza

Las obras de la plaza comenzaron en 1907, al tiempo que se construía la columnata del mercado. La plaza se inauguró dos años después, aunque el banco serpenteante de trencadís se completó años más tarde. El banco presenta un revestimiento de trencadís de estilo vanguardista, obra de Josep Maria Jujol. Las líneas ondulantes del banco contrastan con la rigidez de las columnas que soportan el peso de la plaza. El revestimiento de la parte externa del respaldo, visible desde la propia plaza gracias al diseño serpenteante del banco, presenta hasta 75 variaciones de una forma de hoja de palma.

La superficie total de la plaza es de 2.694 metros cuadrados, la mitad de la cual descansa sobre la sala hipóstila. El banco mide aproximadamente 110 metros de longitud. 

El extenso banco que ciñe con su forma ondulada la mitad sur de la gran plaza fue uno de los últimos trabajos ejecutados por Gaudí en el parque. Antes de su construcción, Gaudí elaboró un detallado estudio para encontrar la forma más cómoda de asiento y, al mismo tiempo, integrar el banco en las funciones comunitarias de la plaza. De esta manera, el arquitecto desarrolló dos módulos curvilíneos -uno cóncavo y otro convexo- que, repetidos en serie, generaban esa forma ondulada, muy útil tanto para actos multitudinarios como para grupos pequeños que charlaran en la intimidad.

Muro trasero de la gran plaza

El muro de la parte trasera de la plaza está formado por una serie de gruesos pilares que imitan la forma de palmeras.

Parque Güell

Gaudí resolvió los grandes desafíos que el pronunciado relieve genera a la circulación por la urbanización diseñando una densa red de viaductos, pórticos, caminos y senderos con estructuras sumamente originales, diseños y recorridos muy funcionales y una estética que se funde a la perfección con el terreno. Inspirándose en el modelo de jardín inglés del siglo XIX, Gaudí concibe una red que une todos los puntos de la urbanización y cumple con el programa simbólico de ascensión de lo mundanal -la entrada al parque- a lo más ascético: el Calvario que lo culmina.

Casa-Museo Gaudí

Dentro del parque también se encuentra la Casa-Museo Gaudí, lugar de residencia del arquitecto entre 1906 y 1925, pocos meses antes de su muerte, antes de trasladarse a vivir al taller de la Sagrada Familia. Allí vivió con su padre y su sobrina. Diseñada por su ayudante Francesc Berenguer, fue construida como casa de muestra de la urbanización, hasta que fue adquirida por Gaudí, que ya se olía el fracaso del proyecto. Se trata de una casa con sótano y tres plantas, dos terrazas y rematada por una alta torre coronada con una cruz y una veleta, rodeada por un jardín rústico cercado por un muro bajo, donde destaca una pérgola de arcos parabólicos recubierta de jazmín. La decoración, donde destacan los elementos de cerámica y los esgrafiados, es de estilo modernista.

Jardín de la Casa-museo Gaudí

Cuando murió el arquitecto se puso en venta y el importe fue destinado a las obras de la Sagrada Familia, según el testamento dejado por Gaudí. Fue adquirida por el matrimonio italiano Chiappo Arietti, y en 1963 la compró la Asociación Amigos de Gaudí con el objetivo de fundar un museo dedicado al arquitecto. 

Oratorio de Gaudí, Casa-museo Gaudí

El museo alberga diversos muebles y objetos personales de Gaudí, como su dormitorio y su oratorio, además de algunos cuadros y esculturas, así como paneles informativos y audiovisuales dedicados al arquitecto. En el vestíbulo hay un busto de bronce con la efigie del arquitecto. Entre los muebles hay mobiliario original procedente de la Casa Calvet, la Casa Batlló y la cripta de la Colonia Güell. En el jardín se exponen también diversos objetos, como la cruz de cuatro brazos del portal de la Finca Miralles, una copia de una escultura de la Sagrada Familia (terminada según el proyecto de Gaudí), una gárgola con forma de cabeza de león de la cornisa de la plaza del parque o unas rejas procedentes de la Casa Vicens y la Casa Milá.

jueves, junio 04, 2026

Una semana en Caldas de Montbui: la ermita del Remei



En Caldas de Montbui me obligaba a dar paseos por la ciudad, así que terminé visitando lugares magníficos. Una tarde llegué a la ermita del Remei (del Remedio), aunque la encontré cerrada y no pude acceder.



Enfilé una cuesta terrible, llegué a una avenida arbolada con chalets y coches de lujo, crucé un puente y allí estaba la ermita, solitaria, ubicada junto a un restaurante que compartía nombre, pero que tuvo mejores tiempos.



En este lugar se han encontrado abundantes vestigios de la época romana. La construcción de la capilla se realizó gracias a una donación de tierra que hizo Joan de Planas en el siglo XVI. Esta primera construcción fue dirigida por el primer ermitaño, fray Nicolau. 



En el siglo XVIII la capilla tenía tres altares y la imagen que se veneraba, que era de tierra cocida, se perdió poco después. También fue incendiada en 1936.

miércoles, junio 03, 2026

Barcelona: la Casa Batlló



En el número 43 del Passeig de Gràcia te encuentras una multitud de gente haciendo fotos. Sabes que ahí al menos se encuentra una de las casas diseñadas por Antoni Gaudí. Y entonces levantas la vista y ves una fachada llena de color, con un tejado simulando un lomo de dragón con la espada de San Jorge, guiño simbólico al patrón de Cataluña, balcones que parecen máscaras, columnas con forma de huesos, mosaicos con motivos marinos y... ni una sola línea recta.



En su origen el edificio se levantó en 1877, cuando en Barcelona no había aún luz eléctrica, por Emili Sala Cortés. En 1903 lo adquirió Josep Batlló i Casanovas, un industrial textil propietario de varias fábricas en Barcelona. Batlló concedió total libertad creativa a Antoni Gaudí, encargándole unas obras que consistían en derribar el edificio.

Gaudí descartó el derrumbe de la casa, cambió completamente la fachada y redistribuyó la tabiquería interior, ampliando el patio de luces.



Junto a la Casa Batlló, y de la misma época, destacados arquitectos reformaron otras casas que en su día compitieron por los premios urbanísticos convocados por el Ajuntament de Barcelona, de ahí que ese tramo se conociera como la Manzana de la Discordia. Estas casas son modernistas y forman un conjunto único: la Casa Batlló, de Antoni Gaudí; la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Lleó Morera, de Lluís Domènech i Montaner; la Casa Mulleras, d'Enric Sagnier; la Casa Josefina Bonet, de Marcel·lí Coquillat.



La Casa Batlló dejó de pertenecer a la familia Batlló en los años 50. Después de acoger varias empresas y particulares, desde los años 90 la casa pertenece a la familia Bernat, que la ha restaurado íntegramente.

La Casa Batlló es Patrimonio Mundial de la UNESCO y un icono de Barcelona, una parada imprescindible para conocer la obra de Gaudí y el modernismo en su máxima expresión.

Barcelona: la Sagrada Familia


No pude entrar en la Sagrada Familia porque no conseguí entradas, ya que me desplazaba desde Caldas de Montbui a Barcelona, pero no iba todos los días. Sin embargo, el primer día tuve que cambiar de metro en la estación de la Sagrada Familia y con la maleta salí fuera sólo para admirar la obra maestra de Antoni Gaudí.

He estado tres veces en Barcelona, las tres he estado en las proximidades de la Sagrada Familia y nunca he entrado al interior. Esta vez podía haberlo hecho si hubiera pillado las entradas con cuatro días de antelación, pero cuando fui a comprarla ya no había. Para otra vez...

Pero mereció la pena salir para ver la grandeza y la magnificencia de la obra más interesante y compleja de Gaudí.

Cuando me iba, la taxista me explicó que ya no podría terminarse conforme al proyecto original de Gaudí porque se había edificado en uno de los laterales que estaban en el proyecto...

lunes, mayo 11, 2026

Casa Batlló

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Hoy me he paseado por Barcelona con una temperatura agradable y con los preparativos del FC Barcelona como campeón de Liga. Pero la Casa Batlló me ha impresionado. No la había visto antes.