jueves, enero 31, 2013

El color de los días

Los jueves siempre tienen algo de magia, no sé por qué, quizás porque suelo encontrarme con un ángel más a menudo, lo que me lleva a evocarle aún más.
Aunque hoy todavía no he sabido nada de él, y le echo de menos...

Los momentos adorados

Adoro los días como hoy, soleados y azules.
Venía a Ezcaray y pensaba en él, en que hace un mes que no hablo con él, aunque en realidad sí que he hablado con él, pero en realidad ha sido por cuestión de trabajo así que no cuenta. Me refiero a que no hemos vuelto a hablar "así" y "sobre" desde la Nochevieja.
Que aunque sólo ha pasado un mes parece que ha pasado una vida entera, que han dado vueltas mil mundos ante mis ojos.
Deberíamos haber hablado, aunque lo cierto es que yo ahora estoy en un período de calma, alterado momentáneamente cuando sé algo de él, o le veo o hablo con él. Esos momentos eclipsan todo lo que me rodea, pero ¡qué magnífico es sentir ese cosquilleo que sentí ayer cuando él pasó tan cerca! Eso es indescriptible, y eso no quiero perderlo.

miércoles, enero 30, 2013

La estera del ángel y un millón de mariposas


Lo mejor para empezar el día con buen pie es mirar hacia adelante y encontrarse con esa mirada perfecta, con esos ojos que contienen todo lo mejor del mundo, y de repente te encuentras cruzándote con esa mirada angelical y sientes un cosquilleo desde el estómago hasta la garganta, y el revoloteo de un millón de mariposas a tu alrededor. Porque en el momento en que ha pasado, ha mirado, ha saludado y se ha perdido en el horizonte, dejando la estera de su coche tras de sí, se ha parado todo. Sólo estaba él y esa mirada perfecta.
Adoro los días en que ese ángel de mirada perfecta aparece y consigue sonsacarme una sonrisa, además que su recuerdo, el recuerdo de esos fragmentos de segundos, sigue tras de sí durante el resto de las horas.

Estaba guapísimo, como siempre.

martes, enero 29, 2013

La nostalgia de las piedras eméritas

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A veces me pregunto cómo hubiera sido si me hubiera quedado en Salamanca. Muchas veces pregunto qué estaría haciendo allí. Aquél era el ambiente perfecto para escribir, una ciudad que te atrapa, que te llena, que te absorbe. Algo muy importante de mí se quedó entre las piedras doradas de Villamayor, esas piedras que tantos estudiantes han visto pasar a lo largo de los siglos, esas piedras que susurran palabras de Unamuno en las esquinas y las leyendas urbanas que circulan entre sus calles sobre Fray Luis de León, las mismas piedras que vieron pasar a Martín Gaite enfundada en su boina o a Torrente Ballester caminando lentamente mientras iba pensativo...
Un día tomé una decisión y regresé a la tierra que me vio nacer. En días como hoy aún me sigo preguntando si hice lo correcto en venir, aunque prefiero no pensarlo, porque al pensar en Salamanca me entra una nostalgia infinita.

Unos meses después de haber llegado conocí al ángel, ese ángel que mira con tanta dulzura, que habla como un poeta y que tiene manos de pianista...
Una vez me dijo que no conocía Salamanca, y le hablé de aquella ciudad. 

lunes, enero 28, 2013

Las palabras del amor



Es tan sencillo romper la confianza, es tan sencillo llegar al desamor... Me pregunto si estoy siendo yo la que se distancia... Pero esta mañana... cuando he vuelto a escuchar su voz he vuelto a sentir un vuelco en el corazón, un vuelco de esos que desde hace unos años sólo se producen con él.
Cada vez tengo más claro de lo muy enamorada de estoy y a veces me gustaría no estarlo tanto, porque a veces es una pequeña tortura.

Me pregunto dónde se encontrará ahora. Aunque sigo teniendo esa sensación agradable que siempre queda tras haber intercambiado unas palabras con él.
Es curioso, hoy no estaba tan cortante como el último día en que hablé con él, y quizás por eso me encuentro como si, de alguna manera, me hubieran crecido unas pequeñas alitas en la espalda. 

Una llamada sin pensar

No lo he pensado. Simplemente he levantado el teléfono y he hablado con él. Me he perdido en su voz perfecta, en su sabiduría infinita, en su intensidad. Me lo he imaginado mirando un punto del infinito, sintiéndome a gusto, como siempre que hablo con él.
Me he quedado con ese sabor agradable que siempre queda tras él, como una estera de luz, de perfección infinita...

Misión Olvido

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Un mes de enero de hace dos años terminaba de leer El tiempo entre costuras. Me encontré con esa sensación placentera que siempre nos deja un buen libro, incluso mucho tiempo después de haberlo terminado. Recuerdo con cariño aquella historia y, cuando Misión Olvido caía en mis manos, recordaba con nostalgia el estilo fresco de la autora que tantos sentimientos de todo tipo despierta en mí al leer capítulo tras capítulo.
Esta vez, con Misión Olvido, tampoco me ha decepcionado. Vuelve a quedarme esa sensación agridulce que dejan las buenas novelas después de haberlas acabado, ese deseo implícito de que nos gustaría volver a la mitad del libro y volver a leer lo que queda, desconociendo el final. Y digo ‘agridulce’ porque sumado al placer de haber consumado una buena historia, narrada de forma magistral, siempre queda esa tristeza porque ya ha terminado, porque necesitamos algo más, pero el punto final ya llegó. Hasta la próxima novela, María Dueñas.

Antes de comenzar, quiero desentrañar un poco el título, porque si bien no conlleva ambigüedad, sí que tiene un doble significado: por un lado, lo que a simple vista podemos intuir, es decir, una persona que ha decidido olvidar una parte de su vida; por otro lado, el libro toca las misiones que los religiosos españoles afincados en California levantaron allí, y cuyos restos son, hoy en nuestros días, visibles, en lo que se denomina “El Camino Real”. Y, por tanto, el título del libro contiene un doble significado, y tanto en uno como en otro sentido se utilizará en las páginas de esta novela.
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Misiones de California

La doctora Blanca Perea es una mujer en la plenitud de su vida, con una carrera solvente como profesora especializada en Lingüística Aplicada en la universidad, con un sueldo elevado, querida y admirada, pero su vida se ha ido al traste de un día para otro cuando su marido Alberto la ha abandonado por una abogada quince años más joven, a la que ha dejado embarazada. Los dos hijos de Blanca se están independizando y ya comienzan a hacer su vida. Y ella se encuentra en una situación en la que no da crédito. Y en esa situación decide acogerse a una de las becas que otorga la universidad a los docentes, por lo que decide marchar a la universidad de Santa Cecilia en California. Necesita olvidarse temporalmente de su vida y del caos en que se ha convertido. Así que aunque el trabajo ofertado en California está muy por debajo de su currículum, decide romper con todo lo que tiene en España para comenzar un rumbo nuevo, diferente, cambiar de aires… que en realidad será una segunda oportunidad.
Allí conoce a su director, Don Luis Zárate, hijo de español y chilena, que habla un perfecto español. Poco a poco, su nuevo jefe se irá enamorando de Blanca. La tarea de Blanca en California está supeditada a rescatar los escritos de un profesor español, ya fallecido, D. Andrés Fontana, y una eminencia en la universidad. Su legado ocupa, desde hace treinta años, un cuarto del depósito de la universidad y la tarea será larga. Pero mientras Blanca se sumerge en el trabajo, entre papeles y polvo, se olvida de su vida rota en España.
Mientras, se cruzará en su camino un carismático profesor que ha llegado de invitado a Santa Cecilia, Daniel Carter, que habla un perfecto español. Poco a poco Blanca irá descubriendo que Carter no sólo es un profesor de visita, sino que además fue el pupilo predilecto de Andrés Fontana.
Blanca empieza a entusiasmarse con su trabajo desde el mismo momento en que ve las fotos del profesor fallecido. Un hombre nacido para ser minero y apadrinado por una millonaria que, a su muerte, dejó una cláusula en su herencia por la que Andrés había de tener sus estudios pagados si el muchacho decidía no ser un analfabeto en un país donde 2/3 de la población no sabía leer. Ya en la universidad le ofrecieron una beca para ir a Estados Unidos, pero la Guerra Civil truncó su regreso, por lo que se quedó definitivamente en California.
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Cartagena en los años 50, Paseo de la Muralla

Varias décadas después entraría en contacto con Daniel Carter, un alumno al que pulió y en el que inculcó el español y la tradición española. Daniel se enamoró de España y en los años 50 la visitó por primera vez, con el fin de hacer un estudio sobre los lugares en que vivió y se fraguaron algunas de las novelas de Ramón J. Sender, que en esos momentos vivía en el exilio. Su tarea estaba condenada al fracaso si en la España de posguerra y franquista se sabía qué estaba investigando el joven norteamericano.
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Ramón J. Sender

Por una de las novelas del autor en el exilio, decidió ir a Cartagena y quiso el destino que se enamorara de una joven aspirante a farmacéutica, Aurora Carranza. Sabía que era el amor de su vida, y tuvo que buscarse un padrino para que los padres de la joven aceptaran al que en principio les pareció un trotamundos y un buscavidas. En esos momentos, se encontraba en Cartagena anclada la U.S. Navy, y fue el capitán de la armada norteamericana afincada allí el que apadrinó al joven para que fuera, finalmente, aceptado por la obsoleta y retrógrada sociedad española de entonces. Finalmente se casó con Aurora y volvieron juntos a Estados Unidos.
Pero Aurora fallecería trágicamente en el mismo accidente de coche en el que falleció el viejo profesor, que se había enamorado en secreto de la esposa de su pupilo. Daniel Carter tardó mucho tiempo en recuperarse de semejante pérdida.
Sólo cuando escuchó la noticia de que en la zona conocida como Los Pinitos, en Santa Cecilia, iba a construirse un centro comercial se movilizó para patrocinar una beca con el fin de buscar entre la documentación de Andrés Fontana algo que paralizara la obra, y la elegida fue Blanca Perea.
Blanca descubre que Daniel Carter la ha manipulado, pues descubre que tras el legado de Andrés Fontana hay un interés urbanístico, pero además descubre que Daniel Carter es un aclamado catedrático universitario, venerado allá donde va, y con catorce libros escritos de su puño y letra, es decir, un erudito en toda regla, que para más inri se lleva mal con Luis Zárate. Ella se siente traicionada, pero terminará perdonando a Carter, ya que se están enamorando.
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Misión San Francisco Solano, Sonoma (California)

Con Carter visitará la Misión de Sonoma, y comenzará a investigar más a fondo las misiones de California, que es lo último que estudió Andrés Fontana, algo relacionado con una Misión Olvido que no aparece en los mapas ni en los documentos. Finalmente descubren que las tumbas de la Misión Olvido se encuentran en la zona de Los Pinitos, donde se quiere construir.
Es el momento final, el momento en que Blanca, después de seis meses, tiene que volver a casa para poner en orden su vida, para perdonar a Alberto y para iniciar un nuevo camino. Y cuando haya puesto en orden su vida, tiene que llamar a Daniel Carter, con el que ha decidido compartirla a partir de ahora.
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La tesis de Nancy (es la misma edición que yo tengo)

Esta historia me ha recordado, al trazar el estudio de Ramón J. Sender, otra novela que me leí en la época universitaria, La tesis de Nancy, donde una joven norteamericana venía a España a hacer una tesis sobre nuestro país. Justamente Daniel Carter en su juventud me ha recordado a esa Nancy, que viene en la misma época, y que viene cautivada por nuestras tradiciones y nuestro idioma. Con el nombre de Ramón J. Sender, autor de La tesis de Nancy, no me cabe ninguna duda de que, en cierto modo, la autora quiere hacer una especie de tributo no sólo al autor sino a esa novela en concreto, cuyas influencias pueden leerse entre líneas.

Finalmente, sólo me cabe decir que es un libro que me ha parecido exquisito, que me ha encantado, que me ha hecho pensar. Porque a veces hay que poner un punto final para seguir caminando hacia adelante.

“La mejor historia está siempre por vivir”.

domingo, enero 27, 2013

Bajo la lluvia

El perro quería salir y yo tenía que comprar tabaco, así que hemos salido a la calle en el momento que más llovía.
Yo iba cubriéndome con un paraguas de kukuxumusu mientras observaba cómo el agua, implacable, resbalaba en mis botas negras.
Miraba las luces anaranjadas de las farolas reflejadas en los charcos, el perro chapoteando unos pasos por delante y en mi mente... él.

Hemos estado tan cerca esta tarde, cuando he estado a unos pasos de su coche, preguntándome en que actividad concreta estaría embarcado esta tarde lluviosa...
A veces me entristece pensar en él, en la decisión que tomé hace unas semanas de seguir caminando hacia adelante sin mirar atrás. A veces es difícil. Él sigue siendo una pieza fundamental en mi vida, aunque se va difuminando lentamente.
La lluvia siempre trae nostalgia, pero también es un símbolo de vida.

Si las cosas fueran de otra manera

Si las cosas fueran de otra manera quizás un domingo por la tarde estaría tomando algo con él, perdida en la intensidad oceánica de esos ojos negros que tienen todo lo mejor del mundo.
Si las cosas fueran de otra manera le cubriría de besos cada día, cada noche, cada atardecer y en cada amanecer.
Pero no son de otra manera. Son como son, sin más.

De eucaristía

Estoy en misa. Hará mucho tiempo que no entraba en domingo a misa. Pero hoy es un día especial, por eso estoy aquí.
Se me hacen largas las misas...

Los versos del poeta

Cuando me encontraba leyendo los versos del poeta Pedro Salinas, surgidos en medio de una novela que tocaba puntualmente una historia de amor... he dejado de leer.
He releído los versos y he pensado en él, en lo mucho que me gustaría susurrárselos al oído en toda su intensidad, con todo su significado.
En ese momento he sentido el ardor de una lágrima solitaria en mi mejilla.

Cathedral of Learning

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Catedral of Learning, Universidad de Pittsburgh, USA

Leyendo una novela, me he encontrado con la fantástica descripción de la Cathedral of Learning, un edificio emblemático de la Universidad de Pittsburgh (Pennsylvania, USA), que me ha llamado la atención y me he documentado al respecto.

Cuenta la leyenda que gran parte del presupuesto para la contratación de aquella monumental obra se había costeado con contribuciones económicas de filántropos, corporaciones y gobiernos, así como con pequeños donativos privados. Algunos de estos donativos fueron especialmente entrañables, como los aportados por los niños de la zona durante las etapas más duras de la Gran Depresión, cuando existía el riesgo de que el proyecto de aquella torre del saber nunca pudiera finalizarse. Gracias a la ingeniosa campaña de “buy a brick for Pitt”, los escolares de los alrededores realizaron casi cien mil minúsculas aportaciones de diez centavos, que contribuyeron a la contribución de la obra en 1937. A cambio, cada muchacho acabó recibiendo un certificado oficial en el que constaba como propietario de un ladrillo del edificio.
La torre mide 163 metros de altura y es de un estilo gótico tardío. La Cathedral es una estructura de acero recubierta de piedra caliza proveniente de Indiana y contiene más de 2000 habitaciones. Es el centro administrativo de la Universidad de Pittsburgh.
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Commons Room

En el primer piso se encuentra la “Commons Room” (Sala de los Comunes), que está diseñado como el interior de una catedral gótica, y es el área dedicada a eventos especiales.
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Catedral of Learning, Pittsburgh, iluminada de noche durante un Festival

En la planta nº 40, aparte de ofrecer una panorámica del centro de Pittsburgh, tiene una colonia de halcones peregrinos. También se encuentran allí las “Golden Lights” (Luces de la Victoria), que rodean la parte exterior de los pisos más altos y se encienden cuando el equipo de fútbol local gana.
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Entrada a la Cathedral of Learning

Los estudiantes de Pitt se refieren a la Cathedral como “la bruja ebria”, ya que cuando hay poca visibilidad en la zona de Oakland, la torre guía a los estudiantes que regresan a sus dormitorios o apartamentos universitarios.

Debe ser interesante estudiar aquí.

sábado, enero 26, 2013

Una noche mágica

Hoy hace una noche perfecta, tanto que parece mágica. Paseaba con el perro y miraba la claridad que desprende la luna casi llena, imaginaba dibujos con las estrellas y buscaba su rostro en los recuerdos.
A veces duele. A veces me hace sonreír. A veces añoro su voz aterciopelada entre los silencios nebulosos.

Coloreando el viento

Hoy ha sido un día largo, sobre todo porque he tenido una reunión larguísima que no hace mucho que ha terminado.
Ahora es la hora de la siesta, es la hora de los sueños... Es la hora de colorear el viento.

viernes, enero 25, 2013

Bajo la luz de las estrellas

A esta hora hace frío en la ventana, pero es tan hermoso el cielo de noche, cuando está despejado y plagado de estrellas...
Pensaba en él, pues las cosas bellas, como ese firmamento estrellado, siempre me llevan a evocarle. Imaginaba qué estará haciendo, en qué estará pensado, si está cerca o está lejos...
Creo que cada vez está más lejos... Y no es cosa suya. Siento que la que se está distanciando soy yo. Aunque cada nuevo amanecer sea su recuerdo el que me sonsaque una sonrisa desde lo más profundo.
A veces es preferible no buscar respuestas. Y le añoro cada día.

El sol que deslumbra



Hoy he visto el sol. Es curioso, porque está lloviendo. Pero pasaban de las cuatro cuando él ha pasado. No sé si ha saludado. El sol me deslumbraba. Lo que sí sé es que he sentido un cosquilleo dentro de mí al verle pasar.
No sé lo que hace en mí, pero todo es perfecto cuando está él, incluso aunque sólo haya sido cuestión de minutos. Con él todo es diferente. Tenía una tarde larga por delante, pero ni siquiera me he enterado. Cuando me he querido dar cuenta es casi la hora de marchar.

Esta mañana también él ha sido mi primer pensamiento. Cuando he llegado, sólo pensaba en qué decirle, pero a esa hora he pensado que lo mejor sería el correo electrónico. Es curioso, porque me he tomado mi tiempo. Con él siempre me tomo un tiempo, con otras personas no me tomo tantas molestias, pero con él sí.
Podría habérselo contado por teléfono también. Pero hoy he preferido que fuera por escrito. Se me da mejor escribir...

jueves, enero 24, 2013

Entre las brumas de la fiebre

Creo que hoy he tenido fiebre. Era poco antes de la hora de comer cuando he regresado a casa y me he metido a la cama. Llevo tres días pero ahora sé que el resfriado está remitiendo. He tocado fondo al mediodía, cuando semiinconsciente, o quizás es que soñaba, me he encontrado saboreando sus besos, mirándole a los ojos y sonriendo, me he encontrado hablando con él pero sus respuestas eran silencio -supongo que desconozco lo que diría él en ciertos momentos puntuales-, me he encontrado sentada a horcajadas sobre él susurrándole que ahora estaba bajo mi poder mientras le pasaba el dedo índice desde la oreja hasta la barbilla -recuerdo su sonrisa y su deseo implícito-, y recuerdo encontrarme con él sentada frente a una ventana, en el suelo de una habitación difusa, yo rodeándole con mis piernas y haciendo dibujos inconexos en su espalda desnuda...
Había más, mucho más. Sólo sé que me hubiera quedado así toda la tarde. Así que luego iba cantando a la reunión, cantando bajo la lluvia.
Luego he comprendido que era todo fruto de la fiebre y que ahí estaba tocando fondo, porque a partir de ese momento he empezado a encontrarme mejor.
Es posible que vuelva a ser su magia? O es que después de tres días ya era hora de que empezara a remitir este virus que la ha tomado conmigo?

Desavenencias internas

En estos momentos me pregunto si mañana le llamaré o me limitaré a escribirle un correo electrónico sin más. Debería llamarle porque es más rápido decirlo por teléfono, pero no me apetece. Porque si vuelve a ser cortante me derrumbará otra vez moralmente. Y no quiero.
Al final tengo todos los datos que él necesita. Pero es cierto que me cuesta descolgar el teléfono y si lo hago no puedo pararme a pensarlo.
Ya veré...

Una flor entre la niebla

Hoy se cumple un año desde que mi tío Pepito nos dejara para siempre. Aún recuerdo la fatídica llamada, un 'no te asustes' con una voz que no presagiaba nada bueno, cómo sentí que algo se rompía por dentro, cuando marqué para dar la noticia a mis padres y a mis hermanos, sin recordar que mecánicamente dejé todo y me encaminé al coche, como si me encontrara en una burbuja y aquello no fuera real. Eran las dos de la tarde de un 24 de enero de 2012.
Fui a casa de mis tíos, donde aún pude ver a Pepito de cuerpo presente. Las siguientes horas me encontré en trance, agolpándome los recuerdos de la persona que se acababa de marchar: cuando me llevaba a Burgos y me compraba un vestido (y lo que quisiera), cuando me contaba su sueño de crear una Asociación Cultural (ostentando él el cargo de Mayordomo), cuando me enseñó mecanografía con nueve años, cuando le preguntaba conceptos de latín (le debo haber aprobado latín en COU), sus caminatas a la ermita cada día independientemente del tiempo que hiciera... Son tantas cosas.
Ya ha pasado un año. Y ahora vuelven a agolparse los recuerdos.

Un abrazo inesperado

Necesito un abrazo, pero no un abrazo cualquiera. Necesito un abrazo de él. Del ángel que conocí hace ya más de tres años, necesito poder mirar en lo más profundo de su mirada y encontrar en ella todas las cosas bellas del mundo, que siguen ahí...
Es que la nieve me entristece, el resfriado me ha debilitado y sé que sólo él podría hacerme sonreír en estos momentos con una simple palabra. Porque es un ángel, y eso no ha cambiado.
Y no me encuentro triste, sólo un poco débil, aunque seguramente mañana me encontraré mucho mejor.
Sigo necesitando su abrazo, quizás tengo nostalgia de él. Quizás nunca había conocido a un ángel... hasta qué llegó él. A veces la vida te brinda estas cosas que no tienen explicación.

miércoles, enero 23, 2013

Sinsajo


Lo cierto es que ya tenía ganas de terminar la trilogía. Después de Los Juegos del Hambre y En llamas, ya iba siendo de conocer el desenlace. Me esperaba cualquier cosa, incluso cuando al final la protagonista se encuentra en una sala de hospital, me daba la sensación de que toda la historia podía haber sido fruto de su imaginación, que se encontraba sedada y durante todo ese tiempo había estado en un manicomio. Pero no, la historia termina con un canto a la esperanza, porque al final la rebelión termina con esos dramáticos Juegos del Hambre y comienza la andadura por una mundo mejor. O eso esperamos.

Katniss Everdeen se encuentra en el Distrito 13 junto a Gale, su madre, su hermana, Finnick... pero faltan varios de los vencedores, entre ellos Peeta. En esta novela, la batalla entre el Capitolio y el Distrito 13 se traslada a las ondas, el que conocemos como cuarto poder. Los rebeldes consiguen hacer entrar noticias del Distrito 13 para que todos lo puedan ver. Y mientras Snow utiliza a Peeta para desestabilizar a Katniss, en el Distrito 13, la presidenta Coin utiliza a Katniss para azuzar a la rebelión contra el Capitolio. Pero Katniss sabe que Peeta no se encuentra bien, se nota que le están torturando. Ella se convierte en el Sinsajo y sabe que tienen que liberar a Peeta.
Un grupo de voluntarios deciden entrar en las mazmorras del Capitolio y consiguen sacar a todos los vencedores y trasladarlos al Distrito 13. Pero los recuerdos de Peeta han sido distorsionados con veneno de rastrevíspula, por lo que en cuanto ve a Katniss casi la estrangula. Por esto mismo será aislado y tratado...
Llega un momento en que Katniss no puede soportar el grandísimo orden que hay en el Distrito 13, sabe que la presidenta Coin no está de su lado, y sólo cuenta con Gale, pero se está distanciando de él. Finalmente se entrena para ir al Capitolio, donde conseguirá llegar a la mansión presidencial, donde descubre horrorizada cómo varios paracaídas asesinan a los niños que hay en una barrera humana frente a la mansión del presidente Snow y donde se encuentra su hermana Prim ayudando a los heridos. Cuando ve a su hermana convertida en una antorcha humana se desmaya y despierta en una habitación de la mansión. Por fin ha terminado la rebelión, consigue acceder al jardín de rosas del presidente, donde se encuentra a Snow encadenado y donde él le abre los ojos y le dice que él no tenía aerodeslizadores, con los que hubiera escapado, que la asesina de niños es Coin. Juzgan a Snow y le sentencian a muerte. Será Katniss la encargada de atravesarle con una flecha, pero en el momento de la verdad su flecha atraviesa y mata a Coin. En ese momento la encadenan y la aíslan en una habitación donde desconoce lo que está ocurriendo.
Será Haymitch el que unos días después vaya a buscarla, le diga que vuelven a casa, le explique que ya todo ha terminado. Entre la confesión de Snow y que Coin les había reunido a los vencedores para votar otros nuevos Juegos de Hambre, lo que sería un "volver a empezar", Katniss había tomado la decisión correcta. Panem ha entrado en un período de paz, con una presidenta elegida democráticamente, y Katniss ha vuelto a la Aldea de los Vencedores del Distrito 12. Cuando se recupera, se encuentra con que ha vuelto Peeta, su Peeta de siempre, que se convertirá en el padre de sus hijos.
Katniss ha decidido escribir la historia.

Desde la ventana

Amanecía esta mañana con un cielo violeta y el campo impregnado de blanco.
Desde la parte de atrás de mi casa se ve la carretera y había una enorme caravana que no se movía.
Me encontraba mejor, por lo que mi preocupación a las 8.30h de la mañana era cómo iba a ir a la oficina.
He llegado mucho después, cuando he decidido que me encontraba lo suficientemente bien como para no quedarme durmiendo. Y entonces le he visto a él. Nada mejor para empezar con día cubierto de nieve y con reminiscencias del resfriado de ayer.

Nieve a primera hora

A primera hora te puedes encontrar con el caos que causa la nieve, con la carretera cortada y todo paralizado. También te puedes encontrar con un ángel y saludarle pese a saber que vas en un 4x4 que él quizás tiene desubicado.
Pero ahí estaba él...

martes, enero 22, 2013

Recuerdos en la oscuridad

En medio del silencio y la oscuridad, cuando intentaba dormir, he recordado aquel día de primeros de diciembre, cuando precipitadamente tuve que quedar con él. Recuerdo qué a gusto me sentía en su compañía, como si hiciéramos aquello todos los días. Recuerdo perfectamente cómo iba vestido, cuando me dejó un pilot rojo, cuando me acerqué sigilosamente a sus apuntes sólo para ver su letra. Y luego el café solo, sus ojos, la foto de la quintada, las horas que pasaban y sin prisa. Para seguir hablando en la calle. Me vienen retazos de conversación.
Me sentí a gusto con él, como si le conociera de toda la vida. Una persona con la que podría compartir un secreto e incluso un problema. Una persona con la que compartiría todo de todo.
Y cuando recuerdo aquel día sé que no quiero perder eso, que no puedo distanciarme tanto de él, porque significa demasiado para mí (y no sólo en el terreno sentimental).

Y recuerdo con cierta nostalgia unos días después, cuando era noche cerrada y nos encontramos caminando en la misma dirección durante unos minutos. Que volvía a sentirme a gusto con él. Porque antes de ir, ya se me pasó por la cabeza que ese trayecto de madrugada podía estar lleno de incómodos silencios, pero no fue así, sino todo lo contrario.

Me pregunto cómo consigue él que todos los minutos en su compañía sean siempre tan placenteros.

No pensar

Intento no pensar en nada, ni tengo ganas de leer, ni de escuchar música, ni siquiera puedo dormir. Así que llevo unos minutos pensando en él...
Parece que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que miré a sus ojos...
Pensar en él me produce sentimientos contradictorios: podría estar sonriendo como al minuto siguiente estar con unas ganas terribles de llorar.
Sería mejor no pensar en nada... Pero él, sea por lo que sea, siempre está en mis pensamientos. Eso también me reconforta.

En cama

Suelo caer enferma una vez al año o una vez cada dos años. Pero ocurre y generalmente ocurre cuando más trabajo tengo. Así que hoy, medio mareada, he cerrado la oficina, he vuelto a casa y me he metido a la cama, después de una leche con miel y un VicksVapoRub.
Intentaré dormir.

lunes, enero 21, 2013

Notas de música en el fondo del mar

Su voz es pura poesía. Podría danzar en las sílabas que pronuncia y bastaría eso para darme pequeñas briznas de felicidad. Lo que ocurre es que ahora esas notas parecen tan lejanas como si estuvieran en el fondo del mar o allá arriba con las estrellas.
Esta noche, pese al frío, hay un sinfín de estrellas. Es una hermosa noche, una de esas noches que me gustaría compartir con un ángel.
Cuando paseaba con el perro antes de cenar miraba al cielo y pensaba en él: en la llamada, en esa voz que hace que se me erice la piel, en su coche aparcado tan cerca del mío, en la tersura suave de su piel, en su mirada enigmática, en su silencio... Son tantas cosas.
Me pregunto si llegará un día en que ya no sienta nada por él...

Los minutos que el tiempo ha congelado

Hoy he hablado con él. Podría haber evitado la llamada, pero me he dado cuenta de que hace tres semanas que no sé nada de él. En días como hoy creo que es preferible seguir en la ignorancia, porque le doy vueltas a esa llamada y me da la sensación de que él intentaba zanjar la conversación cuanto antes. Y eso duele, claro que duele. 
Su "Bien", más bien seco y cortante, cuando le he preguntado qué tal estaba, me ha dejado tocada. Casi con ganas de no volver a llamarle más.
Me tengo que preguntar si yo alguna vez he sido tan cortante con él como para evitar hablar con él. Es cierto que el año pasado me enfadé con él, cosa de mes y medio, y fui incapaz de seguir enfadada con él. Ni siquiera me resultaba indiferente cuando me encontraba con él.
No entiendo cómo ha podido dejarme tan tocada esta mañana. Creo que él y yo debiéramos haber mantenido una conversación sobre todo hace ya algún tiempo. ¡Cuántas cosas se hubieran evitado...! Ahora yo no tengo ganas de hablar con él sobre "el asunto".
Y mucho menos después de lo de hoy. Decidí que no quería tenerle cerca si podía hacerme daño o si podía causarme dolor, y es obvio que aún lo causa, aunque sea indirectamente.
De hecho, en estas tres semanas sin saber nada de él, me he encontrado muy tranquila. Una llamada a él ya me ha alterado por completo esa tranquilidad.

domingo, enero 20, 2013

"Los Juegos del Hambre"

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Después de haberme leído Los Juegos del Hambre tenía muchas ganas de ver la película, sobre todo por la buena crítica que había escuchado de ella. Y, en realidad, es una buena película, bastante bien adaptada al libro.
Han obviado personajes, como Madge, la hija del Alcalde del Distrito 12, que es quien en realidad le regala a Katniss la insignia del sinsajo.
No voy a reiterar de qué va la película porque ya lo conté cuando me leí el libro hace unas semanas. Ahora bien, los montajes futuristas de la película están magistralmente creados. También habría que añadir la aparición de Lenny Kravitz en la película en el papel de Cinna, el hombre que hace brillar a Katniss en el escenario, el hombre que la convierte en la mujer en llamas.

De él

Le echo muchísimo de menos. Es curioso que no nos hayamos encontrado en las últimas semanas. Y parece que ha pasado una vida entera. Sólo tres semanas han pasado... Es curioso qué largos son los días sin él.
Esta semana intenté romper el hielo y quiso el destino que él no estuviera cuando yo llamaba. Quizás sea mejor así...

El sol brilla por la noche en Cachemira



Leo los libros de Andrés Pascual porque me vincula a él la región que nos vio nacer, es decir, porque es paisano mío. Pero reconozco que a sus libros les falta “algo” para estar a la altura, como si el propio autor se esforzara por entrar en el Paseo de las Estrellas de los grandes narradores del mundo, pero sin arriesgar. Y justamente esa carencia es lo que hace de él un escritor mediocre.
Y esto lo digo porque el tema que toca en su cuarto libro, el tema de la vida más allá de la muerte, ese momento final en que el protagonista va a cruzar el umbral del otro mundo y se encuentra más que preparado para hacerlo… Este tema debería estar tratado con más profundidad de la que hay en el libro, que se convierte en algo somero y tocado de una manera superficial. Desde mi punto de vista, mi ojo crítico me dice que el autor podría haber creado un argumento mucho mejor si hubiera tratado el tema durante más tiempo. Y aquí vuelvo a incurrir en lo que decía antes: esa carencia que hace que finalice la novela cuando debería haber necesitado más tiempo, lo que la convierte en algo demasiado normalito como para olvidarlo en unos días.
Recuerdo cuando me recomendaron su primer libro, El guardián de la Flor de Loto, que me dejó con un sabor amargo (y muy similar al actual) cuando lo terminé. También me dio la sensación de que faltaba algo, pero había que dar un voto de confianza al autor, máxime siendo riojano y al ser ése su primer libro.
Después llegó El compositor de tormentas. Recuerdo que me gustó muchísimo, me encandiló tanto como para ver Madagascar como un destino propicio para ir de viaje, y de hecho estuve mirándolo el año pasado. Recuerdo que pensé que va mejorando.
Con El haiku de las palabras perdidas terminé encantada, sobre todo porque era un tema que me gustaba, pero también porque tuve la oportunidad de visitar Japón antes del tsunami y la consiguiente catástrofe nuclear. Y esta novela superaba con creces las dos anteriores.
Se supone que El sol brilla por la noche en Cachemira iba a ser mejor que las anteriores. Pero me ha vuelto a decepcionar. Aparte de que es un libro que se lee de una sentada, porque es una novela breve, el tema que toca emociona y considero que el autor se queda “a medias”. Además las dos historias transcurren muy lentas y no se crea esa expectación necesaria (que entonces otro gallo cantaría).
Es obvio que no me ha gustado, que me deja con una sensación de carencia al final que me desagrada sobre manera. Y, pese a que el autor dota a las conversaciones con una sensibilidad y delicadeza inmensas, el final me desagrada, porque además es previsible.
David Sandman es un ejecutivo londinense que se une a los grupos de observación de la ONU que se encuentran en la lejana región de Cachemira. Huye de Londres torturado por un enorme drama personal. Pero ni siquiera allí es capaz de librarse del dolor.
David ha ido a Srinagar, la capital de Cachemira, a por suministros y cuando están de regreso al campamento una mina termina con el camión en el que se encuentran. El conductor muere, y David despierta después de haber visto un sol muy brillante en mitad de la noche, después de haber visto pasar fragmentos de su vida y después de pensar que ha muerto.
Tras la luz del sol en la oscuridad se encuentra inmóvil en una camilla de la enfermería del campamento. Una enfermera militar está entonando Paradise de Coldplay y David cree realmente despertar en el paraíso. Ella se llama Aurore, nombre que enlaza directamente con el nuevo amanecer de David. Durante varias horas de una madrugada David y Aurore se funden en una conversación existencial sobre la vida y la muerte. Él sabe que no le falta mucho para morir y le da ánimos a ella para que aprenda a vivir de nuevo.
Mientras, la historia paralela sucede tres años antes, cuando David vive con su hija Claudia, de 16 años. La joven tenía un serio problema de depresión, incluso estaba aquejada por la anorexia que David descubrió cuando era demasiado tarde. El carácter depresivo de Claudia la lleva a tirarse a las vías del tren, lo que supone para David un trauma grandísimo que le hace huir de Londres para intentar olvidar ese dolor.
Finalmente David se sumerge en la cálida luz del sol que brilla en medio de la oscuridad y se reúne con su esposa y con su hija.
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Srinagar, capital de la región de Cachemira (India)

Evocando momentos

Recuerdo nítidamente su intensa mirada, esa mirada angelical y perfecta, esa mirada profunda cargada de sabiduría que tantas cosas buenas contiene en sí misma...
Recuerdo la suavidad aterciopelada de sus manos, unas manos de pianista, suaves y cuidadas; recuerdo con total claridad como me estremecí cuando, sin querer, esos dedos me rozaron por primera vez...
Recuerdo el roce en su piel, el deseo velado, el tiempo inmortalizado como si se tratara de una vieja fotografía en sepia. Cada vez que lo recuerdo siento un placentero escalofrío en la espina dorsal.
Recuerdo su voz, el timbre de su voz sensual, sabía, tranquila. Podría pasarme horas escuchándole. Aprendiendo de él. Tiene tantas cosas que aportar al mundo...

Urdangarín: Un conseguidor en la corte del Rey Juan Carlos

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Nunca me ha importado leer libros de corte realista, que nos impregnen de lo que realmente ha ocurrido en este u otro lugar, con este o aquel personaje. En cierto momento, una noticia se encuentra en boca de todos y de repente apetece llegar al meollo del asunto. Un tema como el de Urdangarín, cuyos desmanes han salpicado a la Corona Española es de interés, sobre todo cuando escuché en televisión a los dos periodistas que venían detrás de la pista de las actividades truculentas del yerno del Rey.

Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta son periodistas del Diario El Mundo en su versión de las islas Baleares, por lo que han estado muy cerca de la trama y de los protagonistas cuando éstos se iban hilvanando, tanto como que a través de ellos se filtró en El Mundo que la sociedad “sin ánimo de lucro” denominada Instituto Noos daba pingües beneficios de los cuales se estaban lucrando ventajosamente sus dos socios: Diego Torres e Iñaki Urdangarín.

En estos momentos, Urdangarín espera sentencia y está imputado por cinco delitos: malversación, prevaricación, falsedad documental, fraude y blanqueo de capitales), no se habla con la “facción dura” de la Corona Española (el Príncipe Felipe, Don Juan Carlos y Doña Letizia) y posiblemente sea condenado a varios años en prisión, amén de devolver el dinero que se llevó de las arcas públicas de varias Comunidades Autónomas.

El libro está escrito en un estilo fresco, con un invariable sarcasmo que a veces te sonsaca una sonrisa. Es decir, los autores se ceban con Urdangarín con palabras muy educadas.
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Palacete de Pedralbes, vivienda que compartían los Duques de Palma en Barcelona

Comienza la trama el 15 de Enero de 2008, cuando Urdangarín llega a casa tras un día ajetreado y se encuentra con que la infanta Cristina le ha preparado una fiesta por su 40 cumpleaños, donde se encuentran familiares y amigos. La casa que Urdangarín y la infanta tienen en Barcelona no es otra que el palacete Pedralbes, una casa-torre en lo más chic y exclusivo de Barcelona, que compraron por un valor de 6.316.000 €, a lo que habría que añadir 2,5 millones de euros para reformar una finca que estaba prácticamente destrozada. Este palacete en la zona más acomodada de la Ciudad Condal venía a suponerles una hipoteca de 20.000 € al mes.
Esa misma noche le pide a su cuñado Felipe ayuda para pagar la excesiva hipoteca que tienen contraída por la casa, a lo cual el Príncipe le responde que no debería habérsela comprado. A partir de entonces, Urdangarín que se considera ninguneado en la Casa Real al ser un deportista retirado sin estudios y esforzándose por sustentar a la infanta sin tener que pedir ayuda a los Reyes se pone a estudiar en el ESADE, una escuela donde se diplomará en Administración de Empresas, el lugar donde conocerá a Diego Torres, el que más tarde será su socio.
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Diego Torres e Iñaki Urdangarín

Diego Torres es profesor de la escuela donde estudia Urdangarín, y ve en él a alguien que necesita hacer negocio pronto. Diego Torres es un cerebro, una persona muy inteligente que, más tarde, será el ideólogo se un conglomerado de sociedades a las que es fácil perder la pista. Su acercamiento y el de sus familias será el germen de un repertorio de actividades fraudulentas e inmorales. Es decir, Torres encontró en Urdangarín la imagen célebre que serviría de “gancho” para encontrar patrocinadores y Urdangarín encontró en su profesor la mente despierta de un empresario con el que podía “hacer dinero” de forma rápida. Así crean el Instituto Nóos, una sociedad cuyo objeto era el patrocinio de actividades deportivas y turísticas sin ánimo de lucro, cuyos beneficios se vuelven a invertir en las propias actividades de la organización. Lo que vendían en realidad era humo.
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Velódromo en desuso Palma Arena, Palma de Mallorca

Pusieron los ojos en las islas Baleares de Jaume Matas, donde se citaron en varias ocasiones con el Presidente balear y con varios diputados con el fin de patrocinar unos foros dedicados al deporte. Jaume Matas dijo que sí al proyecto sin preguntar el importe total, cifras astronómicas que saldrían de las arcas públicas sin explicación. Ya estaban incurriendo en delito tanto unos como otros cuando una actividad de estas características debe elevarse a concurso, siendo que incluso podrían aparecer otras mercantiles para pujar por ello. Y esto último no se hizo. Diego Torres se encargó de emitir unas facturas engrosadas (que ni un deportista de élite cobraría una cantidad semejante, y porque en realidad ellos vendían humo, proyectos que ni siquiera veían la luz, daban charlas por las que cobraban cantidades astronómicas, etc.).
De Palma pasaron a la Comunidad Valenciada presidida por Francisco Camps, que tampoco les dijo que no y soltó el dinero. También acudieron a la Generalitat Catalana, donde Pasqual Maragall, poco antes de retirarse, les dijo educadamente que no, aunque sí que consiguieron vender sus proyectos a varios diputados catalanes puenteando al que entonces era el Presidente de la Generalitat. Como veían que el dinero caía del cielo y la fortuna estaba de su parte, también intentaron “sobornar” a otras empresas de índole privado. Hubo muchos que les dijeron que no (como Jorge Valdano) y otros que no se atrevieron a decir que no al mismísimo yerno del Rey. Además, muchas de estas actividades las empañaban diciendo que estaban respaldadas por la Corona Española, que en realidad no supo qué tejemanejes tenía entre manos Urdangarín hasta que el Diario El Mundo les puso sobre la pista y obligó a Urdangarín a desaparecer como presidente de Nóos, así como que desaparecieran todos los nombres que tenían que ver con la familia real, como el de la infanta Cristina y Carlos García Revenga (el que fue maestro y luego asesor de las dos infantas).
Dieron un salto más. Cuando la Casa Real le ordena a Urdangarín que desaparezca de la escena y se coloca Diego Torres en la presidencia del Instituto Nóos (en realidad todo seguía igual en la práctica), los dos socios deciden crear otra sociedad que patrocinara y velara por los niños discapacitados y enfermos de cáncer, sociedad que sería una tapadera para evadir impuestos a paraísos fiscales como Belice y Suiza.
Éste es uno de los capítulos que me han puesto la piel de gallina, porque me parece tan inmoral, tan poco ético… que no hay palabras para describir tal vileza de manos de estos dos sinvergüenzas. Porque sí, se aprovecharon de los inocentes niños enfermos, y ¿quién iba a investigar una sociedad de estas características que en realidad sería para desviar fondos? Lo que preconizaban los estatutos de esta sociedad es justamente lo que se podía esperar de un miembro de la familia real, siempre que no hubiera existido el verdadero objeto detrás, que era el de usarla de tapadera para evadir impuestos.
Se estima que Urdangarín se llevó unos ocho millones de euros por proyectos que ni siquiera vieron la luz, por cuatro charlas que costaron cifras astronómicas y por unos informes que copiaban de internet. Y muchos políticos, deportistas, directores de empresas pagaron sin rechistar unas facturas ¿en base a qué? ¿Cómo se pueden emitir y pagar unas facturas por un trabajo no realizado…?
Una de las empresas satélite, de las muchas creadas por Torres y Urdangarín, fue Aizoon. Y esta empresa es interesante, porque los administradores de la misma eran Urdangarín y la infanta Cristina. Se supone que era una inmobiliaria que era subcontratada por la empresa nodriza (Nóos) para realizar tareas que no tenían mucho que ver con su cometido original. Y a esta empresa se desviaron fondos desde Nóos, de hecho Aizoon se convirtió en la tarjeta de crédito de un alto porcentaje de los gastos personales y de la casa de la pareja. Y se supone que la infanta desconocía los tejemanejes de su marido…
También se le vio el plumero a Urdangarín cuando intentó ser presidente del COE (Comité Olímpico Español), donde no vieron con buenos ojos lo que prometía, donde intentó “vender la moto” sin éxito, y donde además un buen día desapareció sin decir nada. Quería dar el gran salto al COI, y muchos deportistas dijeron que se veía como el nuevo Samaranch.
Pero llega un momento en que todo esto se tenía que descubrir. Llega un momento en que con tantos políticos corruptos que se han lucrado con la “burbuja inmobiliaria” empiezan a ser investigados. Ese fue el caso de Jaume Matas. Un buen día, Madrid crea en las islas Baleares una oficina para que controlara la corrupción y empezaron a investigar el caso del velódromo Palma Arena y el desorbitado gasto que había conllevado. Aquí es donde el fiscal Horrach y el juez José Castro descubren un nombre implicado: Iñaki Urdangarín.
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El juez José Castro

Se abre una investigación en paralelo al caso del Palma Arena, y los dos hombres de Justicia descubren que se encuentran ante un escándalo de grandes proporciones, sobre todo por lo que atañe a la Corona Española. En aras de la Justicia, estos dos hombres, ante los que hay que quitarse el sombrero, dejan aparcado el caso del velódromo y empiezan a solicitar documentación sobre el Instituto Nóos. Empiezan a tirar de los hilos y citan a Diego Torres, que indica que su socio al 50% era Iñaki Urdangarín. Le piden todas las facturas que justificaran ingresos de esas dimensiones y Diego Torres, pensando que no iban a mirarlas siquiera (ya que pensaba que eran intocables al estar emparentado Urdangarín con la familia real), les entrega toda la documentación que incrimina tanto a Torres como a Urdangarín.
El juez José Castro es un hombre que se caracteriza por su integridad moral, tiene una conducta intachable y se caracteriza por ser insobornable. Era consciente de aquello a lo que se enfrentaba cuando imputaba a Urdangarín. Un valiente del siglo XXI. Creo que muchos se hubieran echado para atrás cuando se dieran cuenta de que el escándalo iba a salpicar a la Corona Española. Él fue implacable. Quería, junto al fiscal, la verdad. Y, como dijo el Rey en el mensaje de Navidad de 2011, al final “la justicia es igual para todos”.
Ante esto hay que decir que, para cuando fueron imputados, Torres y Urdangarín no se hablaban desde hace unos años, porque pensaron del otro que les estaba robando. Y se terminaron separando. Viene como anillo al dedo en este momento esa máxima que dice: “Se cree el ladrón que todos son de su condición”.
Finalmente a la infanta Cristina no la han imputado porque se supone que desconocía todos los tejemanejes de su marido, porque ella firmaba Actas pero no leía el contenido. La Casa Real le ha pedido en numerosas ocasiones que se divorcie de Urdangarín, pero ella está tan enamorada de él que no tiene intención de separarse de su marido. Tanto que un comunicado oficial de la Corona Española llegó a indicar que sólo eran de la familia real los Reyes, los Príncipes y las hijas de éstos.
Urdangarín declaró ante el juez Castro el 25 y 26 de Febrero de 2012, con evasivas y echando balones fuera, incluso culpando de todo a su ex socio Diego Torres, que había pospuesto su declaración porque primero quería saber lo que iba a declarar el Duque de Palma.

En estos momentos Iñaki Urdangarín, Diego Torres, la mujer de éste (Ana Tejeiro) y dos cuñados de Torres esperan la sentencia. Lo más lógico sería que Urdangarín acabara en la cárcel, pero en este país de gominola…

sábado, enero 19, 2013

Despertar de nostalgia

Siento nostalgia de él, de su presencia, de su mirada perfecta, de escucharle...
Saldría esta noche aunque sólo fuera para encontrarme con él, pero me produce tanto rechazo el frío y la lluvia, que creo que mi plan de quedarme en casa leyendo un libro es más deseable. Y eso que él ya es deseable por sí mismo.

viernes, enero 18, 2013

Pequeños actos que alteran de verdad

Sientes las manos sudorosas y temblorosas. Y el corazón te hace BUM BUM, tan fuerte que temes no escuchar la voz al otro lado.
Es una señal. Creía que esto ya estaba controlado, pero no es así.
No me he parado a pensar en las consecuencias cuando he levantado el teléfono, he marcado un número fijo y esperaba escuchar su voz al otro lado. Pero lo que en realidad oía era mi corazón latiendo muy alto. En una de éstas me podría dar un síncope.
Aún siento el corazón latiendo no tan fuerte, pero de una forma alterada.
Son pocas las personas que consiguen alterarme de esta manera. Y él es una de esas personas. Estoy segura que si hubiera cogido el teléfono me hubiera temblado la voz y él lo hubiera notado.
Quizás era una señal que en el otro lado no hubiera nadie.

jueves, enero 17, 2013

El colmo del infortunio

Me marchaba a casa cuando he visto su coche aparcado. Entonces he decidido salir por donde hace un tiempo me prometí no salir. Y justo en ese momento ha aparecido un coche como el suyo. No era él, pero... si lo hubiera sido? Me hubiera ruborizado seguramente.

El anhelo asoma



Los jueves siguen teniendo su magia, porque en jueves siempre tengo la esperanza de encontrarme con él, de perderme en sus ojos, de sentir el abrazo de esa voz tan sensual.

No le he visto. Llevo mucho tiempo caminando a pasitos, con el ferviente deseo de no encontrarme con él, pero a la vez deseando encontrarme con él. Será cierta confusión, aunque lo tengo claro. Porque la verdad es que sí quiero verle, que han pasado muchos días... sin él, y esos días han sido demasiado grises, demasiado vacíos.

Si él supiera lo mucho que le echo de menos...

La mente vuelve a traicionarme, vuelve a ese preciso instante en que le rocé la piel de su espalda, recuerdo muy nítida la suavidad de su piel. Y ese tenue contacto me hace estremecer. Me tortura y me agrada, todo a la vez. Y me colma de deseo, eso también.