jueves, enero 03, 2013

Una rosa marchita

Mi mirada se ha quedado fija en un punto, miraba sin ver esa rosa que no recuerdo desde cuándo está ahí. Entonces la he cogido: una rosa blanca, con los pétalos secos, inolora ya desde hace mucho tiempo.
Seguro que lleva meses ahí, creo recordar que me la dieron en una boda porque recuerdo el momento exacto en que decidí dejarla marchitarse.
En este preciso instante, mi mirada ha enfocado la rosa. Quizás me siento un poco así: tan frágil como era rosa. Tanto que con un poco de brisa si los pétalos se descomponen mis ojos se rasgan de tristeza.
Y ahí sigue tan vívido el contacto con su piel. Podré olvidar todo lo de esa noche excepto ese momento. Volvería a pasar por toda esa noche, con todo y pese a esa sensación de tristeza, sólo por retener un instante así: tan íntimo y tan sensual, tan imprevisto, tan... de todo. Es posible que ahí, inesperadamente, regresara por un momento la magia.

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