Hay algo dentro de mí que escuece. Duele desde hace mucho tiempo. No me siento como entonces, no tengo una sensación clara de vacío o de haberle perdido. Es más algo de indiferencia, aunque si fuera indiferencia es posible que no escribiera sobre ello.
Hay algo dentro de mí que me inquieta, que me seduce, que me entristece. No quiero reflexionar sobre qué es eso, ya que mis sentimientos estos días están encontrados.
Sigo pensando que si alguien nos produce dolor es mejor mantenerlo alejado de nuestra vida para evitar ese dolor.
Y bien, a pesar del desasosiego que tengo, ha comenzado una etapa de relajación. Me obligo a la tranquilidad, aunque esta a veces venga acompañada de cierta nostalgia.
Hay algo dentro de mí que me inquieta, que me seduce, que me entristece. No quiero reflexionar sobre qué es eso, ya que mis sentimientos estos días están encontrados.
Sigo pensando que si alguien nos produce dolor es mejor mantenerlo alejado de nuestra vida para evitar ese dolor.
Y bien, a pesar del desasosiego que tengo, ha comenzado una etapa de relajación. Me obligo a la tranquilidad, aunque esta a veces venga acompañada de cierta nostalgia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario