lunes, enero 28, 2013

Una llamada sin pensar

No lo he pensado. Simplemente he levantado el teléfono y he hablado con él. Me he perdido en su voz perfecta, en su sabiduría infinita, en su intensidad. Me lo he imaginado mirando un punto del infinito, sintiéndome a gusto, como siempre que hablo con él.
Me he quedado con ese sabor agradable que siempre queda tras él, como una estera de luz, de perfección infinita...

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