Dejando atrás el embarcadero para ir a la isla de MiyajimaAl sur de la ciudad de Hiroshima, en la costa de Sanyo, se encuentra la isla de Miyajima. Desde el ferry, llegando a la isla, llama la atención la imponente torii (puerta sintoísta) construida en el mar, que advierte que ésta es una isla sagrada. En Miyajima no hay maternidades ni cementerios, ya que está prohibido dar a luz o morir en esta isla. Tampoco está permitido talar árboles, de ahí que la isla esté cubierta por un bosque virgen que alberga numerosas aves, y los ciervos mansos se mueven entre la gente.

Respecto a los ciervos, debo comentar que en Japón se les considera como los enviados de los dioses, por lo que está prohibido matarlos.
Ciervo en MiyajimaAntes de seguir, tengo que hablar de las religiones más importantes de Japón: budismo y sintoísmo, ya que en esta isla hay un templo budista y un santuario sintoísta. Es importante marcar la diferencia entre las dos religiones y sus monumentos: los lugares de culto budista se reconocen por los sufijos –ji y –dera y se traducen como templos ('temples', en inglés). Los lugares de culto sintoísta se traducen como santuarios ('shrines', en inglés). Así que según te dijeran si era templo o santuario ya sabías reconocer qué religión era la que se practicaba allí.
Tablillas llenas de deseos y oraciones en el santuario de MiyajimaOtra diferencia importante es que el sintoísmo es una religión de vida y el budismo una religión enfocada a la muerte. Una de las cosas que nos dijeron es que en Japón era muy difícil encontrar una familia cuyos miembros practicaran la misma religión; es decir, que lo normal es encontrar miembros de una familia que sean budistas y otros que practiquen el sintoísmo. En ciertos aspectos, tienen algunos ritos muy parecidos. Recuerdo que nos dijeron que sólo un 1% de la población en Japón eran cristianos; de hecho, yo vi desde el tren una iglesia y me llamó la atención, pese a que esté acostumbrada a verlas aquí, porque allí no había monumentos cristianos.
Salida del santuario de MiyajimaLa religión mayoritaria de Japón es el sintoísmo, o shinto, traducido como “el camino de los dioses”. Es la religión nativa y, por ende, la más antigua. Gira en torno a la creencia de que las divinidades (kami) presiden todas las cosas, vivas, muertas o inanimadas, de la naturaleza. Hay kamis mayores y menores adorados en un sinfín de santuarios (jinja). El sintoísmo influye en muchos hábitos japoneses, tales como el énfasis en la purificación y la estética austera.
La gran O-ToriiLas torii (puertas) son los símbolos más conocidos del sintoísmo. Estas puertas señalan la entrada al recinto sagrado de un santuario. En el caso de la isla de Miyajima, y otros muchos lugares, si te pones enfrente de la puerta, ésta marca un camino invisible y recto que hasta la entrada del santuario principal. Las torii suelen ser de madera pintada (en Miyajima es de color naranja); otras son de piedra. Todas tienen dos rieles en su parte superior.
Haiden del santuario ItsukushimaEl recinto principal del santuario sintoísta, por lo general, es una capilla (honden) donde hay un objeto sagrado (shintai), en el que se cree que reside el kami a quien está consagrado. Normalmente, sólo el superior de los sacerdotes entra en el honden, que está separado de la sala de los fieles (haiden).
Deseos escritos en papel, colocados en el santuario ItsukushimaUna de las cosas que llamaban la atención de los santuarios sintoístas era la ingente cantidad de amuletos de todo tipo que se vendían en sus alrededores. Estos amuletos de la suerte se llaman omamori. Suelen estar relacionados con la fertilidad, la suerte y la salud. El buen augurio puede ser escrito también en un pedado de papel o en una tablilla de madera que suelen colgarse en lugares del cuerpo y no deben abrirse. También en la salida de los santuarios pueden escribirse oraciones y deseos en tablas ema (ya enseñaré fotos que hice más delante de estas tablillas y papeles a la entrada de los templos).
Bidones de sake ofrecidos al santuarioOtra de las cosas que llama la atención de los santuarios sintoístas son los taruzake (sake de barril). Son barriles de madera de ciprés donde se deja envejecer al sake y que se llevan a los santuarios sintoístas como ofrendas. Lo que pone en el exterior es el logotipo del destilador. Yo me quería traer uno de estos en pequeño, pero no pude debido a que en Qatar me lo iban a confiscar (porque en Qatar está prohibido el alcohol).
Puerta de entrada al santuario y al templo, que marca el caminoEl budismo, segunda religión de Japón, llegó desde la India en el siglo VI, a través de China y Corea. Al principio, esta religión mantuvo posturas incómodas con el sintoísmo, a pesar de que incorporó elementos comunes. Su compleja moralidad y sus creencias cosmológicas impregnan la vida moderna, especialmente en el énfasis por el control mental del budismo zen.
Pagoda de MiyajimaEl recinto del templo budista incluye una sala principal (hondo) y, a veces, una pagoda, un cementerio, edificios para los monjes y, a menudo, un templo sintoísta. En la isla de Miyajima, el templo budista es Daisho-in, aunque se encuentra bastante alejado del bullicio del puerto y del santuario sintoísta. No lo llegamos a ver.
Pagoda de la isla de MiyajimaLas pagodas de algunos recintos religiosos acogen reliquias de Buda, tales como fragmentos de hueso. Habitualmente, la reliquia se oculta en la base de la columna vertebral. Son frecuentes las pagodas de tres o cinco pisos, pero no suele permitirse el acceso a los pisos superiores.
Y es cierto, vi muchas pagodas, pero todas estaban cerradas, así que tenías que conformarte con admirar su estructura exterior.
La pagoda de Miyajima es de cinco plantas, construida en el siglo XV.
La gran torii es la entrada marítima al santuario de Itsukushima. Ese día, que la marea había bajado, se podía acceder hasta la torii a pie. Tiene un diseño de cuatro pilares (yotsuashi), que son los que le dan estabilidad.
Santuario ItsukushimaEl santuario Itsukushima está construido por completo sobre pilotes de madera. En uno de sus recintos se encuentra el escenario no (variedad de teatro tradicional japonés) más antiguo de Japón. Este santuario es Patrimonio de la Humanidad.
Interior del santuarioEl santuario está dedicado a las tres diosas Munakata: Ichikishima-hime, Tagitsu-hime y Tagori-hime. Se las adora como diosas del mar, pero también para la seguridad contra accidentes de tráfico, para ser afortunados o para alcanzar el éxito.
El santuario es una construcción única, que muestra al visitante la belleza artística del estilo arquitectónico Shinden.
La O-Torii vista desde el santuario ItsukushimaEl color bermellón del santuario y de la O-Torii se utiliza en muchos santuarios sintoístas para mantener alejados a los espíritus malignos, pero esta laca de color (para mí) naranja es muy eficaz además para prevenir la corrosión.
Monte MisenDesde el transbordador se ve una imagen idílica de la isla de Miyajima, con la gran torii y el monte Misen detrás, donde se ubica el parque Momijidani, valle de la hoja de arce (japonés). La hoja de arce japonés es un símbolo del tiempo que pasa. En Japón se la considera como el símbolo de los amantes.

En todos los lugares sagrados hay una fuente o pilón para hacer las abluciones antes de entrar. Los cazos son de madera de bambú. Yo utilicé el agua sagrada para refrescarme porque este día hacía mucho calor (y sol, que el sol era raro verlo en Japón, casi siempre oculto entre nubes). Las abluciones del templo sintoísta deben hacerse de una determinada manera: primero se echa agua sobre una mano, después sobre la otra, a continuación das un sorbo con la boca y lo escupes en un canal que corre alrededor de la fuente (no es agua de beber; esto es a modo de purificación antes de entrar). El agua sobrante del cazo no se puede tirar de nuevo de cualquier manera. Hay que poner el cazo en posición vertical, con el mango en la parte inferior y dejar que el agua resbale lentamente hasta el pilón.
Abriendo ostras en una calle de Miyajima
Calle de tiendas en Miyajima
Doria, la comida de los dioses japonesesDoria es lo que comí en la isla de Miyajima. Se le considera comida de dioses y es una especie de pasta (muy parecida a la besamel) que se come ardiendo y que lleva en su interior camarones y otros mariscos. Por encima está gratinada. Ni que decir tiene que me quemé la lengua, aunque tenía un sabor suave y delicioso. Dejé casi todo, porque tenía que coger el ferry en un cuarto de hora y tenía que recorrer toda la isla hasta el embarcadero.
Tengo un sinfín de fotos de esta isla, porque era idílica. Pero sólo puedo colgar una pequeña selección. De momento, termino aquí.
El templo budista no lo vimos y he de decir que, a partir de aquí, en cuanto veía un santuario sintoísta no lo distinguía del resto, porque eran todos naranjas y, desde un punto de vista occidental, parecen todos iguales (aunque éste se encuentre junto al mar y sobre pilotes y el resto estén sobre la tierra).

Se estaba celebrando una ceremonia en el santuario de Itsukushima. Un guarda me llamó la atención al verme con la cámara (aunque yo ya había hecho la foto). No es que no se pudiera hacer fotos, sino que no se podían hacer fotos sacando a los fieles de espaldas. Es decir, está prohibido hacer una foto como ésta allí.