viernes, junio 25, 2010

Echaba de menos las tardes de los viernes

Los viernes me recuerdan a que las tardes son mágicas, a que suelo echarme unas siestas descomunales y a que puedo dedicarlas a pensar en lo que quiera, especialmente en una persona. Esta tarde, además, comenzaré a relatar mis peripecias del viaje. No sé cómo enfocarlo, porque hay tanto que contar que nunca es suficiente. Quizás no lo haga por fecha esta vez, sino por lugares o por zonas. Por supuesto, de una forma extremadamente ordenada, tanto como para que se me olvide lo mínimo.

He bajado al café pasadas las doce. Ahí había uno... dos... tres... Faltaba quien faltaba. Esas tres personas me dan envidia (de la sana, por supuesto), porque pasan muchas horas con él. Porque le ven cada día, le escuchan cada día, le hablan cada día... En realidad, tampoco me intercambiaría por uno de ellos, porque realmente al verle tan poco esos instantes tienen un valor incalculable. Si le viera muy a menudo, el hecho de encontrarme con él carecería de todo valor. Al verle tan poco, crece el misterio que le rodea.

2 comentarios:

En Bici por Burgos dijo...

Estuve ayer todo el día en las fiestas de Nájera, las famosas Vueltas de San Juan de las que tanto me habían hablado y que aún no conocía. Vaya locura.

Por cierto, sobre Japón, espero que sigas poniendo fotos, que ha sido bastante interesante leerte.

K dijo...

Me alegro de que te lo pasaras bien :P Estuviste cerquita de mí, pues.

Sobre Japón, tengo intención de documentarlo todo, lo que ocurre es que aún no he podido siquiera empezar con ello. Supongo que hoy comenzaré a relatar mis batallitas por allí.