
Las cosas se van atenuando lentamente. Internet vuelve a funcionar correctamente, yo estoy en la otra oficina con un asunto urgente y llevo colgada del teléfono todo el día. No son cosas relacionadas, pero reconozco que me he puesto borde con una entidad bancaria ubicada en Salamanca, a la que he llamado cuatro veces. La llamada siguiente era aún peor que la anterior. Por supuesto, he conseguido lo que quería. Cancelada la cuenta hace meses, sí o sí, están obligados a darme lo que estaba pidiéndoles-exigiéndoles.
Me duele la cabeza, pero podré aguantar hasta las cuatro. He dormido perfectamente y me he puesto un vestido verde pistacho, porque siempre he pensado que a veces los colores que llevamos en nuestra ropa están enlazados con nuestro estado de ánimo. Y este color anima. Además, como nunca sabes a quién te puedes encontrar, prefiero elegir a conciencia lo que me voy a poner cada mañana.
Y he soñado con él...
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