Ayer, entre otras cosas, no sólo visitamos el solitario aeropuerto de Logroño, sino que también vimos una bodega de corte vanguardista.
Llegamos tarde a la bodega, donde había otro grupo de despedida, pero los muchachos no nos dejaron disfrutar de la visita a la bodega, ya que sólo pensaban en la cata.
Panorámica desde la bodega
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