miércoles, junio 23, 2010

Unas horas después


En estas últimas horas, he estado saboreando un momento especial de esta tarde. ¿Cómo iba a ser de otra forma?
Adoro esa forma de sonreír que tiene, esa forma de mirar, esa manera de hablar; se me han quedado grabados los gestos de sus dedos, e incluso la ropa que llevaba. A veces, inconscientemente, le he mirado a los ojos y he visto esa nobleza que hay en él. Hoy estaba guapo.
¿Cómo no voy a adorar a esa persona? Me sigue resultando enigmático y eso también me gusta de él.
Tenía ganas de verle. Estaba encantador. Y he notado que estaba como más... abierto, como si parte de esa timidez suya se hubiera difuminado. Sólo una parte, aunque perceptible. También había algo más: yo me sentía relajada, pese a que al principio me temblaban la voz y las manos.

Vuelvo a sentirme atrapada en su magia, en su dulzura.

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