Mi parada de hoy debería haber sido para Nara o Kyoto, pero se me ha hecho algo tarde. Hablar de Nara o de Kyoto implica hacer un gran esfuerzo mental, debido a que allí vi un sinfín de monumentos (templos y santuarios sobre todo) y requiere que haga memoria para recordar el nombre de un edificio religioso o para traducir ciertas partes de los folletos que tienen cierto interés cultural. No sé si es debido al calor o que no deseo realmente que me den las dos de la madrugada, he decidido dejar esos dos lugares para otro momento, para hablar de algo que hicimos varios días después y que me resultó enriquecedor.
En medio de las montañas, muy cerca de Shirakawa-go, se encontraba el pequeño pueblo de Gokayama. Nos enseñaron un vídeo de cómo se recogía la corteza de los árboles de Kozo (morera de papel) y Tororo Aoi (malvarrosa), para mezclarse después creando las hebras que formarán el futuro papel.
Allí aprendimos una parte del proceso, ya que las hebras recolectadas del Kozo y del Tororo Aoi ya estaban en un pilón, mientras un joven daba vueltas para que no se estancaran. Nosotros sólo metimos los moldes en el agua (en posición vertical, porque si los introducías en horizontal salían grumos en el papel) hasta tres veces y luego poníamos nuestra decoración particular en las tres postales.
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