viernes, mayo 31, 2024

Otras voces, otros ámbitos

Siempre se agradece leer a Truman Capote, hace que te metas tanto en la historia con esas descripciones tan detalladas y realistas que siempre termina siendo un placer.
Ésta fue la primera novela del autor, pero ya apuntaba maneras, porque es una novela magnífica.

"(…) Porque si se iba, como ya había hecho una vez, otras voces, otros ámbitos, voces perdidas y tenebrosas arañaban sus sueños".

Joel Knox tiene trece años cuando sale desde Nueva Orleans, al fallecer su madre, cruzando el estado hasta Desembarco de Skulls, en medio de un páramo pantanoso. Allí vive su padre, al que nunca ha visto, con su madrastra Amy, y toda una serie de extraños personajes.
Un camionero le lleva hasta Noor City, un pequeño pueblo donde conoce a las gemelas Idabel y Florabel. Allí le espera un negro centenario y casi ciego que le lleva con su mula hasta el Desembarco, Jesus Fever.
En la casa viven el primo Randolph, un personaje peculiar y gay que será un pilar de la novela, Amy y la nieta de Fever, Missouri-Zoo, que hace la comida y casi todas las tareas de la casa.
Cuando pasan unos días sin ver a su padre, Mister Sansom, y él pregunta, nadie le dice nada.
Un día llega Little Sunshine para darle un amuleto a Zoo, y Joel le pide uno para que no le pase nada malo. Little Sunshine le dice que tendrá que ir hasta el destartalado hotel Cloud donde vive cruzando todo un páramo lleno de arenas movedizas y serpientes.
Cuando Jesus Fever muere y Zoo se marcha a ver la nieve, Joel por fin conoce a su padre, que está postrado en cama con una sonrisa sempiterna. Randolph le confiesa que le disparó sin querer y se quedó así.
Idabel, de quien se ha enamoriscado, pese a ser tan rebelde, le convence para escaparse a la feria, y allí tiene un accidente del que le rescata Randolph.
Cuando se recupera, es Randolph quien le acompaña al hotel Cloud y Joel descubre que su primo es también como un niño.

EL AUTOR:



Truman Capote (1924-1984) es uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. Anagrama le ha dedicado la Biblioteca Truman Capote, compuesta por los siguientes títulos: Otras voces, otros ámbitos, Un árbol de noche, El arpa de hierba, Desayuno en Tiffany's, A sangre fría, Los perros ladran, Música para camaleones, Tres cuentos, Plegarias atendidas, Retratos, Cuentos completos, Crucero de verano y Relatos tempranos.

EL LIBRO:

Título original: Other Voices, Other Rooms
Autor: Truman Capote
Traductor: Víctor Rodríguez
Editorial: Anagrama (7ª edición, en mayo de 2024)
Colección: Compactos nº 154
Número de páginas: 213
ISBN: 9788433926432

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto "Todos Locos": Libros pendientes.
* Reto "Todos los clásicos grandes y pequeños": Clásico ambientado en una zona rural o campiña.
* Bingo de Libros Pendientes: Un libro recomendado por alguien.

jueves, mayo 30, 2024

Terminando mayo

Estamos terminando mayo y se acerca lentamente el verano. Días azules, gente, piscinas, tardes de terraza…
En fin, poco a poco.

miércoles, mayo 29, 2024

Días de luz

Estos días hace calor. Y hoy he estado en el dentista, así que lo último que me apetece es sentarme en el ordenador a recordar sobre Atenas.
Hoy hace un día luminoso, y la convalecencia del dentista son horas, pero qué horas. Por eso quiero pensar en el sol, porque los días de luz me hacen sonreír.

martes, mayo 28, 2024

Viaje a Atenas: La linterna de Lisícrates

Barrio de Plaka

Pasear por el barrio de Plaka en Atenas es sencillamente para disfrutar. Disfrutar de los edificios antiguos, de las tiendas de todo tipo, de un café griego en una de las numerosas terrazas, perderse entre sus estrechas callejuelas con casas de una o dos alturas con flores de colores colgando en sus terrazas.

Y justo en el corazón de Plaka se levantaba la Linterna de Lisícrates, un pedestal cuadrado sobre el que se alza un altísimo monumento cilíndrico de unos diez metros. 


Se cree que el monumento es del año 335 a.C. y que fue levantado en honor del corego Lisícrates. El corego era el ciudadano que costeaba las representaciones musicales, y en el caso de Lisícrates ganó el primer premio en el Teatro de Dioniso con una actuación de un coro masculino, en honor del cual se levantó este monumento.

En el tejado de mármol del monumento se ubica un trípode de bronce que resulta ser el premio que ganó Lisícrates. Este monumento cuenta con seis columnas y capiteles de orden corintio en su fachada, algo insólito, ya que este tipo de arquitectura se utilizaba únicamente en interiores. Además poseee un impresionante friso esculpido sobre el que se puede apreciar una escena en la que se ve al dios Dioniso convirtiendo a unos piratas en delfines.


La Linterna de Lisícrates fue descubierta en 1821 y se descubrió su función gracias a la pequeña inscripción que contiene.

Barrio de Plaka


Mis años con Martha


Tenía muchas ganas de leer este libro porque había escuchado muy buenas cosas sobre él. Lo cierto es que está escrito con tal delicadeza que da gusto leerlo.
Mis años con Martha es una historia de amor, peculiar y bella a la vez. Peculiar porque Martha casi triplica la edad del protagonista, y bellísima porque justo por esa peculiaridad los dos amantes hacen de su historia de amor una historia única y maravillosa. 
Zeljko Kovačević es un joven croata proveniente de Herzegovina. Vive desde muy pequeño como inmigrante en Alemania. Su padre trabaja en la construcción y su madre como limpiadora en la casa de los Gruber. Zeljko es estudiante en el instituto, pero ha llegado el verano y acompaña a su madre a la casa donde trabaja. Allí entra en contacto con Martha Gruber a la que observa desde lejos: bañarse en la piscina, hacer gimnasia, leer, tomar el sol. Lo que él no comprende aún es que ella se exhibe ante él mientras le mira de reojo, quiere gustar al joven que la observa tras los arbustos.
Zeljko quiere ir a la universidad, adora la literatura, pero para obtener una beca necesita un aval y le pide ayuda a Martha. Ella, que es catedrática, no duda en convertirse en su avalista. Zeljko estudia en la Universidad de Múnich mientras ella le pregunta qué hace en cada momento. Zeljko se convierte en ayudante de Alex Donnelli, el profesor más popular de la facultad, que también le ayuda en su estancia allí, y al que previamente le había robado la bicicleta. 
Pero Martha le invita a pasar unos días a un hotel al Mar del Norte, y allí no salen de la habitación, mientras se conocen un poco mejor. Cuando vuelve Donnelli está enfadado con él, y ahí empieza a romperse la relación con el profesor.
Mientras, Martha le paga la matrícula para que aprenda a navegar, alquilan un barco y entonces recibe la terrible noticia de que su abuelo ha fallecido.
Tienen 24 horas para llegar al remoto pueblo de Herzegovina donde se celebrará el funeral y la pareja cruza países para llegar a tiempo. 
Con el paso de los años se distancian, Zeljko trabaja en varias cosas y termina de jardinero en la casa de los Gruber. Allí ve al marido de Martha y descubre que ella está enferma cuando ve aparecer la furgoneta de paliativos, pero tiene que despistar a su compañero y al marido para ir a despedirse de su gran amor. 

"Hoy tengo la impresión de que nuestra historia ha sido desde el principio la historia de una despedida".

EL AUTOR:


Martin Kordić (1983, Celle, Alemania) cursó estudios en Alemania y Croacia. Desde hace más de diez años trabaja como lector editorial, primero en Colonia y actualmente en Múnich. Por su novela Wie ich mir das Glück vorstelle (2014) recibió el premio al mejor debut Adelbert von Chamisso, así como la medalla Alfred Döblin. Mis años con Martha (2022; Libros del Asteroide 2024) es su segunda novela, que ha sido un éxito de crítica y público en su país. 

EL LIBRO:

Título original: Jahre mit Martha
Autor: Martin Kordić
Traductor: Christian Martí-Menzel 
Editorial: Libros del Asteroide (1ª edición, en 2024)
Número de páginas: 280
ISBN: 9788419089826

Valoración: 9/10

RETOS:

lunes, mayo 27, 2024

Viaje a Atenas: el Museo de la Acrópolis


A medida que bajas la ladera de la Acrópolis empieza a perfilarse el edificio de cristal que contiene todo lo que le falta a la Acrópolis. Es el Museo de la Acrópolis, y bien merece una visita.


El Museo de la Acrópolis exhibe tesoros procedentes de la colina de los templos, haciendo hincapié en la Acrópolis tal como era en el siglo V a.C., apoteosis del arte griego. Las capas superpuestas de la historia salen a la luz; los suelos de cristal descubren ruinas subterráneas, y la propia Acrópolis se hace visible a través de los grandes ventanales.

Lechuza procedente de las excavaciones del Odeón de Pericles (laderas de la colina)

Como era la hora de comer cuando bajé de la Acrópolis y había empezado a llover, decidí ir a comer primero a uno de los numerosos restaurantes griegos de la zona y visitar la Acrópolis después. Compré la entrada por internet mientras me encontraba en la fila y entonces entré y ante mí se expandió la inmensidad del arte griego.


Antes de la inauguración de este museo en 2009, el anterior Museo de la Acrópolis era un pequeño edificio en mitad de la colina sagrada, que albergaba piezas y piezas superpuestas unas sobre otras. El edificio era pequeño porque el espacio entre los templos también era muy reducido. Además, debía ser más bajo que el Partenón para no eclipsarlo.

Cariátides originales (detalle de la espalda, vestido y peinado)

Tal vez el evento más importante de la Acrópolis de Atenas después de su construcción y numerosas reconstrucciones en la época de Pericles fue su destrucción. Un barco veneciano, en plena guerra contra los otomanos -que controlaban Atenas-, acertó con un obús sobre el Partenón. Ya de por sí era terrible, pero que los otomanos usaran la ubicación como polvorín convirtió esto en un desastre que "desparramó" miles de trozos de los templos por toda la colina de la Acrópolis.

Esfera mágica, encontrada cerca del Teatro de Dioniso

A mediados del siglo XIX se decidió construir un Museo de la Acrópolis para preservar y mostrar todos los restos, ¿y dónde colocar las piezas mejor que en la propia colina? Así se construyó un edificio de 800 m2, que se quedó pequeño para almacenar todo lo que se encontró en las primeras excavaciones arqueológicas de 1886.


La maravilla arquitectónica que acoge hoy al Museo de la Acrópolis se comenzó a gestar en los años 70 del siglo pasado. Fue el Primer Ministro Constantinos Karamanlis quien promovió la construcción de un nuevo edificio, incluso eligió el lugar donde se construiría.

Caballo de la cuádriga de Selene (ubicación original en el friso del Partenón)

El nuevo Museo de la Acrópolis abrió sus puertas el 20 de junio de 2009. Se construyó un edificio moderno que parece flotar sobre los restos que todavía se están excavando bajo él. Un museo sorprendente por dentro y por fuera. Tiene 25.000 m2. Se divide en tres partes diferenciadas: los restos de la ladera de la Acrópolis, el período arcaico y el Partenón.


Estatuas de arcilla de Niké

En la galería de la entrada se encuentran los hallazgos procedentes de las laderas de la Acrópolis. La inclinación del suelo del museo en esta parte recuerda a la inclinación de la ladera de la Acrópolis. El cristal deja ver las ruinas bajo los cimientos del museo. Entre las piezas expuestas figuran ofrendas votivas y dos estatuas de arcilla de Niké.

Cráteras 

La primera vez que escuché lo que era una crátera (κράτηρ) había empezado a estudiar Historia del Arte. Se trata de una vasija cerámica de gran capacidad destinada a contener una mezcla de agua y vino con la que se llenaban las copas; los antiguos raras veces bebían el vino puro. Se llevaba al lugar de la comida y se depositaba en el suelo o sobre una tarima. Y allí, a los lados de las estatuas de Niké había infinitas cráteras de fondo naranja arcilloso y con imágenes y figuras negras (o al revés), cráteras de verdad, de las que utilizaron los antiguos griegos.

Joven con ternero

Después de pasar el vestíbulo, que no sabía muy bien dónde mirar, subí a la primera planta, un verdadero bosque de estatuas, entre ellas unas extraordinarias koré (doncellas) del siglo VI: jóvenes con peplo y trenzas. La mayoría fueron recuperadas de un pozo de la Acrópolis, donde los atenienses las habían enterrado tras la batalla de Salamina. El joven que lleva un ternero (570 a.C.) es uno de los contados ejemplos de estatuas masculinas descubiertas.

León devorando un becerro

La galería arcaica contiene también estatuillas de bronce e interesantes hallazgos de templos anteriores al Partenón, como las esculturas de frontones que representan a Heracles matando la Hidra de Lerna y una leona devorando un toro.

Cariátides originales

También aquí se exponen las cinco majestuosas cariátides originales, las columnas con forma de figura femenina que sustentaban el pórtico del Erecteión (la sexta está expuesta en el British Museum). El espacio donde se encuentran la cariátides permite observar cada detalle de los pliegues de sus túnicas, asombrarnos con la delicadeza de sus peinados... Es magnífico observarlas. Son imponentes.

Metopas y friso a tamaño real del Partenón

En el atrio acristalado de la planta alta se exponen los frontones, metopas y el friso de 160 m del Partenón. Cuando se inauguró el museo en 2009, fue la primera vez en más de 200 años que se exponía la secuencia completa del friso, que representa la procesión de las Panateneas. Entre las doradas piezas originales se han insertado réplicas de las secciones que faltan: los polémicos mármoles del Partenón llevados a Gran Bretaña por Lord Elgin en 1801 (y que también se exponen en el British Museum).

León (ubicado originalmente en la esquina norte del friso del Partenón)

En la parte alta nos paseamos por una reproducción a tamaño real del edificio del Partenón, aunque las columnas aquí son de acero, y tiene incluso la misma orientación que el original. El contacto de lo nuevo con lo viejo es posible gracias a las vistas a través de la fachada de cristal de la sala.

Vistas del Partenón desde el Museo de la Acrópolis

domingo, mayo 26, 2024

Hola, preciosa

Tenía ganas de leer este libro porque me habían llegado muy buenas referencias de él. Es un guiño a Mujercitas, y lo cierto es que me ha gustado.
Son los años 80 en Boston. William Waters es un joven que, desde pequeño, descubre la ausencia de cariño de sus padres. Se ha enterado de que, cuando era un bebé, su hermana Caroline falleció repentinamente y sus padres viven en una depresión ilimitada. El muchacho empieza a crecer y descubre que le gusta el baloncesto, por lo que empieza a conseguir becas para estudiar. Así que se muda a Chicago, lejos de la tristeza y el ambiente extraño de la casa familiar, donde comienza a estudiar Historia, con la idea de ser profesor.
Allí conoce a Julia Padavano y entra en una familia que tiene el calor, el cariño y el amor que a él nunca le han dado.
Los Padavano viven en el barrio Pilsen de Chicago, un barrio obrero. Charlie, el cabeza de familia, es obrero en una fábrica de papel. Parece que siempre llega a casa con unas cervezas de más, y apenas habla en familia, ya que suele ser anulado por la personalidad arrolladora de su mujer Rosie, que es la que manda en casa.
Julia, la hija mayor, es la que más se parece a su madre. Está acostumbrada a superar obstáculos y a conseguir todo lo que quiere. Su sueño es casarse, tener una familia y ser la mujer de un deslumbrante profesor universitario, pero le gusta tenerlo siempre todo controlado. Así que sus hermanas siempre acuden a ella en busca de respuestas.
Sylvie es la hermana más unida a Julia, es una soñadora que trabaja en la biblioteca desde los catorce años. Cuando descubre la pareja perfecta que hacen su hermana y William sueña con conseguir un amor tan grande como los que describen las novelas que lee.
Las gemelas son Cecelia y Emmeline, siempre van unidas. Cecelia se queda embarazada a los diecisiete años y desea proseguir adelante con el embarazo, pese a que su madre la echa de casa por la vergüenza del qué dirán. Cecelia, que adora pintar y se convertirá en artista, es acogida en la casa de una vecina. Mientras, Emmeline se ocupa siempre de los demás, gana mucho dinero como canguro porque adora a los niños, y no piensa dejar en la estacada a su hermana gemela. 
Las cuatro hermanas están muy unidas, pero algo se rompe en la familia cuando Charlie decide visitar a Izzy, el bebé recién nacido de Cecelia, y le da un ataque al corazón en el propio pasillo del hospital. Rosie, al quedarse sola, decide mudarse a Florida, a un apartamento para personas mayores. Su decisión es no volver a Chicago y dejar que sus hijas prosigan con sus vidas.
Julia, sin embargo, se casa y tiene un bebé, Alice, al que dedica todo su tiempo. Su marido William se encuentra deprimido y ha escrito un manuscrito que Julia le presta a Sylvie. Cuando Julia llama a su hermana para decirle que su marido las ha abandonado, Sylvie avisa a Kent y a los compañeros de baloncesto de William, porque Sylvie ha percibido en el manuscrito que William está deprimido y tienen que ir a buscarle.
William se ha intentado suicidar, le llevan al hospital, donde sólo de visitan Kent y Sylvie. Ha renunciado a su mujer y a su hija. Y entonces a Julia le ofrecen un puesto en una consultoría en Nueva York, por lo que no lo duda y se marcha con su hija pequeña. Aunque iba a ser una estancia temporal, Julia se queda a vivir allí, mientras le deja los papeles del divorcio a su marido.
William y Sylvie se dan cuenta de que están enamorados. Como los psicólogos le han dicho que tiene que ser honesto y no tener secretos, deciden contárselo a todas las hermanas Padavano. Julia también se entera y decide romper los vínculos con Sylvie.
Por su lado, Cecelia comienza a pintar en los muros de la ciudad, casi todo mujeres de la familia e incluso a su padre. Todo el mundo la llama para pintar.
Mientras, Emmeline descubre que se ha enamorado de su compañera de guardería, Josie, con la que se va a vivir a una casa a Pilsen. 
Pasan los años y Alice quiere saber sobre su pasado. Sabe que su madre le oculta algo, pero no sabrá nada hasta que Julie le confiese que su padre no está muerto, sino que está casado con su tía Sylvie y ella se está muriendo. Es entonces cuando Alice decide volar a Chicago a conocer a su padre. La muerte de Sylvie volverá a reunir a todas las hermanas y a la madre.
"Hola, preciosa" es la frase con la que el padre las saludaba a todas, y se convierte en una especie de mantra para todas las hermanas.

LA AUTORA:





Ann Napolitano es la autora de Un lugar en el cielo, que se convirtió instantáneamente en un éxito de ventas de The New York Times y recibió múltiples selecciones de clubes de lectura; también es autora de las novelas A Good Hard Look y Within Arm's Reach. Napolitano fue editora asociada de la revista literaria One Story de 2014 a 2020. 
Ha enseñado escritura de ficción en el programa MFA del Brooklyn College, en la Escuela de Estudios Profesionales y Continuos de la Universidad de Nueva York y en el Taller de Escritores de Gotham. En noviembre de 2019, Ann fue incluida en la primera selección para el premio literario Simpson/Joyce Carol Oates. 
Hola, preciosa fue el segundo libro más votado al Premio Goodreads de Ficción 2023.


EL LIBRO:

Título original: Hello Beautiful
Autora: Ann Napolitano
Traductora: Sonia Tapia
Editorial: AdN (1ª edición, 2024)
Número de páginas: 431
ISBN: 9788410138100

Valoración: 9/10

RETOS:

* PopSugar Reading Challenge: Un libro sobre un joven de 24 años.

sábado, mayo 25, 2024

Un batido

Ir a Logroño un sábado por la tarde siempre es agradable, además hoy hacía mucho calor.
Nos hemos tomado unos batidos de fresa y plátano que saben divinos.

viernes, mayo 24, 2024

Viaje a Atenas: La Acrópolis


La Acrópolis (Ἀκρόπολις) de Atenas se ve desde casi cualquier sitio de la ciudad. Es visita obligada, y yo no sabía cómo subiría, así que antes de subir me había estudiado todas las opciones, incluso acudir pronto para no encontrarme con las numerosas visitas guiadas, que empezaban a hacer acto de presencia a partir de las diez de la mañana.

Acceso a la Acrópolis

La Acrópolis se encuentra en una meseta llamada la "roca sagrada". Para acceder a ella se puede ir en taxi, metro y ómnibus, que te dejan en una de las dos entradas de acceso al recinto, pero a partir del momento en que cruzas la puerta hay que empezar a subir. En mi caso, cogí el metro hasta Akropoli (Ακρόπολη)y busqué la entrada lateral por el teatro de Dioniso, ya que tiene menos afluencia de gente que la entrada principal. La entrada principal era la usada por los antiguos atenienses, que subían 2500 escalones de mármol diariamente.

Arriba en la Acrópolis

Tuve suerte con el tiempo, sobre todo porque no imagino lo que tiene que ser estar ahí arriba con sol, ya que no hay espacios para cubrirse. Luego, en los días que yo estuve dieron lluvias, de hecho, había llovido mientras desayunaba y me negaba a subir si estaba lloviendo. Pero luego se despejó, seguía nublado y arriba sólo tiraba aire, aunque venían nubarrones de tormenta. Y es que, cuando estaba ya abajo comiendo, empezó a llover torrencialmente. Así que tuve suerte: arriba tiraba viento, pero eso era mejor que un día soleado o lluvioso.

Vistas desde la Acrópolis

La fundación de Atenas se halla envuelta en mitos. El rey fenicio Kekrops, dice una leyenda, fundó una ciudad sobre una enorme roca cerca del mar. Los dioses del Olimpo anunciaron que tomaría el nombre de la deidad que proporcionara el legado más valioso para los mortales. Atenea (diosa de la sabiduría, entre otras cosas) hizo brotar un olivo, símbolo de paz y prosperidad. Poseidón (dios del mar) golpeó con su tridente una roca de la que brotó un manantial de agua salada. La disputa estaba reñida, pero los dioses determinaron que el regalo de Atenea, al proveer de comida, aceite y combustible, serviría mejor a los hombres.


El primer poblamiento de la Acrópolis se remonta al Neolítico. Los templos más antiguos se construyeron durante el período micénico en homenaje a la diosa Atenea. La Acrópolis permaneció habitada hasta finales del siglo VI a.C., pero en el 510 a.C. el Oráculo de Delfos la declaró territorio exclusivo de los dioses. Después de que los persas redujeran a cenizas todos los edificios de la Acrópolis en vísperas de la batalla de Salamina (480 a.C.), Pericles emprendió un ambicioso plan de reconstrucción. Para transformar la Acrópolis en un complejo de templos, que la posteridad llegó a considerar el culmen de la Grecia clásica, no escatimó en gastos: sólo los mejores materiales, arquitectos, escultores y artistas se juzgaron dignos del proyecto. El resultado fue un despliegue de edificios de múltiples colores y colosales estatuas pintadas, unas de bronce y otras de mármol con láminas de oro e incrustaciones de piedras preciosas.

El Partenón

La ocupación extranjera, las torpes rehabilitaciones, la huella de los visitantes, los terremotos y, más recientemente, la lluvia ácida y la contaminación han pasado factura a los monumentos que hoy perduran. El mayor desastre sobrevino en 1687, cuando los venecianos atacaron a los turcos, cañonearon la Acrópolis y provocaron una explosión en el Partenón -usado por los turcos como polvorín- y daños en todas las construcciones. Y en 1801 Thomas Bruce, conde de Elgin, arrambló con una sección del friso del Partenón, todavía expuesto en el British Museum a pesar de que Grecia continúa exigiendo su devolución.

Vista de Atenas desde loso Propíleos

La Acrópolis fue declarada Patrimonio Mundial en 1987. Los proyectos de restauración siguen su curso. Casi todas las esculturas y frisos originarios han sido trasladados al Museo de la Acrópolis, y lo que hoy se ve en la colina son réplicas.

La Acrópolis es el yacimiento del mundo antiguo más importante de Occidente. Su mármol refulge blanco bajo el sol de mediodía y adquiere un tono melado al atardecer. Es imposible contemplar este monumento sin que el ánimo se exalte.

Recinto del antiguo Santuario de Dioniso Eleuterio

La entrada por el lado este nos lleva por antiguas carreteras que accedían hasta la cima de la Acrópolis, también se encontraba ahí el antiguo Santuario de Dioniso Eleuterio, del que lamentablemente no queda mucho más que algunas piedras de la base y tierra,

Teatro de Dioniso

Llegamos al primer monumento digno de mención, aún en la parte baja de la Acrópolis: el Teatro de Dioniso (Θέατρο Διονύσου Ελευθερέως). Se cree que el teatro de madera que existió aquí en el siglo VI a.C. fue el primero del mundo. Reconstruido en piedra y mármol entre el 342 y 326 a.C., tenía capacidad para 17.000 espectadores, repartidos en 64 gradas (de las que sólo se conservan 20), y en el foso se emplazaba un altar a Dioniso.

Foso y tronos de mármol, Teatro de Dioniso

Los tronos de mármol pentélico de la primera fila eran para dignatarios y sacerdotes; el más suntuoso, con zarpas de leones, sátiros y grifos, quedaba reservado para el sacerdote de Dioniso. Los relieves del siglo II a.C. en la parte posterior del escenario representan las hazañas de dios dios. Aquí se levantaban también estatuas de fornidos silenos. Eran los adoradores del mítico Sileno, lujurioso padre de los sátiros, cuyo pasatiempo predilecto era subir las montañas con su enorme falo para perseguir a las ninfas. 

Stoa de Eumenes II

La 'Stoa' de Eumenes (Στοά του Ευμένους) es una columnata construida por Eumenes II, rey de Pérgamo (siglo II a.C.), como refugio y paseo para el público del teatro.

Asclepion

El Asclepion (Ἀσκληπιεῖον) era un templo construido en torno a una fuente sagrada. El culto a Asclepio, médico hijo de Apolo, empezó en Epidauro y fue introducido en Atenas en el 429 a.C. cuando la peste asolaba la ciudad: la gente acudía a este lugar en busca de sanación. 

Perípatos

El Perípatos (περίπατος) es un antiguo camino que abraza la Acrópolis y cruza por la Vía Panatenaica. Conecta las grutas santuario de la Acrópolis que están intercaladas alrededor de la colina de la Acrópolis. Se llama "paseo" porque por aquí paseaba enseñando Aristóteles.

Odeón de Herodes Ático

El siguiente gran monumento que vemos antes de llegar a la Acrópolis es el Odeón de Herodes Ático (Ωδείο Ηρώδου του Αττικού), un anfiteatro construido en el 161 por el rico romano Herodes Ático en memoria de su esposa Regilla. Fue excavado en el siglo XIX y restaurado en la década de 1950. En ocasiones todavía se usa. Tenía un aforo de 5000 espectadores.

Propíleos, entrada monumental a la Acrópolis

Los Propileos (Προπύλαια), entrada monumental de la Acrópolis, los construyó Mnesicles entre el 437 y 432 a.C. u constan de una sala central con dos alas a cada lado. Antiguamente, sus cinco puertas constituían la única entrada a la "ciudad alta". La puerta del medio se abre a la Vía Panatenaica. El techo de la sala central estaba pintado con estrellas doradas sobre fondo azul oscuro. El ala norte se usaba como pinakothiki (pinacoteca).

Puerta de Beulé

Por el exterior de los Propileos se levanta la Puerta de Beulé, así llamada por el arqueólogo francés Ernest Beulé, que la desenterró en 1852. El pedestal de 8 metros a media altura de la rampa que sube en zigzag hasta los Propileos estuvo en su día coronado por el monumento a Agripa. Esta estatua de bronce del general romano conduciendo una cuadriga se erigió en el 27 a.C. para conmemorar la victoria en las Panateneas.

Templo de Atenea Niké

El Templo de Atenea Niké (Ναός Αθηνάς Νίκης) es pequeño, pero de delicadas proporciones. Construido hacia el 425 a.C. en mármol pentélico, fue obra de Calícrates. Ha sido restaurado en tres ocasiones, la última en 2003. La cella alojaba la estatua de madera de Atenea como la Victoria (Niké), y los frisos externos ilustraban escenas mitológicas, la batalla de Platea (479 a.C.) y la lucha de los atenienses contra los beocios y persas. Una parte de los frisos se exponen en el museo de la Acrópolis, entre ellos una hermosa representación de Atenea Niké atándose una sandalia.

Propíleos, desde el otro lado, desde la Acrópolis

Cuando cruzas los Propíleos, tan vastas las columnas que ya se nota que estás accediendo a un lugar especial, te encuentras ante la inmensidad del Partenón, las cariátides del Erecteión y no sabes adónde mirar.

El Partenón

El Partenón (Παρθενών) es la joya de la Acrópolis. Más que ningún otro monumento encarna la gloria de la antigua Grecia. Está dedicado a Atenea Partenos, la diosa que encarna el poder y el prestigio de la ciudad. Obra de Ictino y Calícrates, que lo concibieron para ser el monumento más prominente de la Acrópolis, es uno de los mayores templos dóricos levantados en Grecia, y se concluyó a tiempo para las Grandes Panateas del 438 a.C.


Las columnas dóricas acanaladas del Partenón presentan unas formas perfectas. Las ocho columnas a cada extremo y las 17 a cada lado recibieron una ingeniosa curvatura para crear una ilusión óptica; las basas son ligeramente cóncavas y las columnas ligeramente convexas, por lo que unas y otras parecen rectas. Bajo la supervisión de Fidias, los escultores trabajaron en la decoración de los elementos arquitectónicos del Partenón, como los frontones, el friso y las metopas, que fueron pintados con vivos colores y sobredorados.


Los frontones del templo (remates triangulares de las fachadas) se decoraron con trabajadas esculturas de bulto redondo; el del lado occidental representaba a Atenea y Poseidón en su disputa por el patronato de la ciudad, y el del este, el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. Sus restos y las demás esculturas y objetos de la Acrópolis se encuentran en el Museo de la Acrópolis.


Las metopas del Partenón, obra de Fidias, son los espacios cuadrados y labrados con relieves entre los triglifos; las del lado este representaban a los dioses olímpicos luchando contra los titanes, y las del lado oeste, a Teseo conduciendo a los jóvenes atenienses en la batalla contra las amazonas. Las del lado sur ilustraban la pelea de lapitas y centauros en un banquete de bodas, mientras que las del norte plasmaban el saqueo de Troya. La cella estaba rematada por el friso jónico, una faja continua decorada con esculturas que representaban la procesión de las Panateneas.


La estatua para la que se levantó el templo y que antiguamente se emplazaba en su centro, la Atenea Partenos (Atenea Virgen) estaba considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo; en el 426 a.C. la trasladaron a Constantinopla, donde desapareció. Concebida por Fidias y terminada en el 432 a.C., se alzaba a casi 12 metros de altura sobre su pedestal y estaba recubierta con láminas de oro. El rostro, manos y pies eran de marfil y sus ojos eran gemas.

Erecteión

El Erecteión (Ἐρέχθειον), concluido hacia el 406 a.C., era un santuario erigido en la parte más sagrada de la Acrópolis: el lugar donde Poseidón golpeó el suelo con su tridente y donde Atenea hizo brotar el olivo. Llamado así por Erecteo, rey mítico de Atenas, acogía los cultos a Atenea, Poseidón y Erecteo. Este magistral ejemplo de la arquitectura jónica fue ingeniosamente construido a distintos niveles para compensar las irregularidades del lecho rocoso.

Cariátides, Erecteión

El Erecteión se reconoce al instante por las seis majestuosas columnas esculpidas con figuras femeninas, las cariátides (415 a.C.), que sustentan el entablamento de su pórtico sur. Inspiradas en mujeres de Carias (la actual Karyes, en Laconia), se cree que cada figura sostenía un vaso de libación en una mano y con la otra se sujetaba el vestido. Las que hoy se ven son réplicas, ya que las originales (salvo una que se llevó Lord Elgin y que se conserva en el British Museum de Londres) se encuentran en el Museo de la Acrópolis.

Pandroseion

El Templo de Poseidón se encuentra en el pórtico norte del Erecteión. Consta de seis columnas jónicas: la grieta en el suelo la dejó el tridente de Poseidón en su competición con Atenea o el rayo de Zeus cuando mató a Erecteo.

Junto al Erecteión y el Templo de Poseidón, se puede ver parte del Muro de Temístocles, general muy hábil en construir una muralla protectora alrededor de la Acrópolis, aprovechando elementos de los templos arcaicos de la zona.


El único detalle moderno de la Acrópolis (aparte de los andamios y grúas) es la gran bandera que ondea en un extremo. En 1941, al comienzo de la ocupación nazi, dos muchachos treparon por la pared rocosa e izaron la enseña griega: una placa de metal colocada cerda recuerda su acto de resistencia. Bueno, también arriba hay wifi gratuita...

Vista del Estadio Panatenaico y del Templo de Zeus desde la Acrópolis