Tottenham Court Road
Nuestro hotel se encontraba en el distrito de Bloomsbury y Fitzrovia, muy cerca de algunos edificios emblemáticos, como el British Museum.
Desde comienzos del siglo pasado, Bloomsbury y Fitzrovia han
sido sinónimos de literatura, arte y erudición. El llamado “Grupo de
Bloomsbury” de escritores y artistas permaneció activo desde comienzos del
siglo XX hasta la década de 1930; el nombre de Fitzrovia lo inventó Dylan
Thomas, que frecuentaba la Fitzroy Tavern. En Bloomsbury se encuentra la
University of London, el British Museum y numerosas plazas georgianas.
Charlotte Street es famosa por sus restaurantes y Tottenham Court Road, por sus
tiendas de muebles y de aparatos electrónicos a precios económicos.
Fachada exterior del British Museum
El British Museum domina Bloomsbury y difunde por sus calles una atmósfera intelectual, ayudado por el campus principal de la University of London. La zona ha sido residencia de escritores y artistas, y conserva su tradición como centro del mundo del libro. Casi todas las editoriales han abandonado el barrio, pero aún quedan muchas librerías.
El British Museum se construyó a mediados del siglo XIX. Es
uno de los lugares más conocidos de Londres, con cinco millones de visitantes
al año.
El Museo Británico, la exposición pública más antigua del
mundo, se estableció en 1753 para albergar las colecciones del médico Sir Hans
Sloane (1660-1753), que también participó en la creación del Chelsea Physic
Garden. A las piezas de Sloane se han ido añadiendo donaciones y adquisiciones
procedentes de todo el mundo, hasta completar una colección que abarca desde la
Prehistoria hasta el presente.
Robert Smirke diseñó el cuerpo central del edificio
(1823-1850), pero la gran atracción arquitectónica es el Great Court, con la
Reading Room, la famosa sala de lectura, en el centro.
El inmenso tesoro del museo abarca dos millones de años de
historia y cultura. Las 94 galerías, que se extienden 4 kilómetros, cubren
civilizaciones desde el Antiguo Egipto y Asiria hasta el Japón moderno.
Hombre de Lindow
De las reliquias existentes de la Gran Bretaña prehistórica destacan la Mold Cape, una capa ceremonial de oro de la Edad del Bronce hallada en Gales; una cornamenta usada por los cazadores hace 9.000 años, y el Hombre de Lindow, un hombre sacrificado en el siglo I d.C. cuyo cuerpo estuvo junto a una turbera en Cheshire hasta 1984; la piel de su cuerpo se conservó gracias a los ácidos de la turbera. Se exponen también magníficas obras de metalistería celta, el tesoro de plata Mildenhall y piezas romanas. El mosaico de Hinton St Mary (siglo IV d.C.) muestra la representación más antigua que existe de Cristo en Gran Bretaña.
En el Museo Británico se exponen otros tesoros de Europa. El
espectacular tesoro del barco Sutton Hoo, nave funeraria de un rey anglosajón
del siglo VII, está expuesto en la sala 41. Su hallazgo en 1939 revolucionó los
conocimientos sobre la vida y rituales anglosajones. Entre los objetos destacan
un casco y un escudo, cuencos colgantes celtas, los restos de una lira y joyas.
También se pueden ver instrumentos científicos y relojes de
pared y de pulsera. Entre ellos destaca un reloj de Praga de hace 400 años, que
está diseñado como un galeón y que se movía con la música e incluso disparaba
sus cañones. Se encuentra aquí el famoso ajedrez de Lewis (siglo XII) y una
galería con los tesoros del barón Ferdinand Rothschild (1839-1898).
La colección moderna del museo incluye cerámica Wedgwood,
cristal y una serie de láminas de la Rusia revolucionaria.
Numerosas galerías están dedicadas a las colecciones de Asia
occidental, que abarcan un período de 7.000 años de historia. Las piezas más
célebres son los relieves asirios del siglo VII a.C., procedentes del palacio
del rey Asurbanipal, en Nínive. Igualmente interesantes son dos toros con
cabeza humana del Jorsabad del siglo VII a.C. y un obelisco negro del rey
asirio Salmanasar III. Además hay piezas de la antigua Sumeria, parte del
tesoro de Oxus (que permaneció enterrado más de 2.000 años) y una colección de
tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, algunas con pictografías del año
3.300 a.C. Llama la atención un cráneo hallado en Jericó en la década de 1950,
aumentado con cal y conchas, que perteneció a un cazador que habitó en la zona
hace unos 7.000 años.
Momias egipcias
Entre las esculturas egipcias figuran la cabeza en granito rojo de Amenofis III y una estatua colosal de Ramsés II.
Piedra Rosetta
También está expuesta la piedra Rosetta, utilizada por Jean-François Champollion (1790-1832) para descifrar por primera vez los jeroglíficos egipcios. Un extraordinario conjunto de momias, joyería y arte copto se exponen en el museo, además de los instrumentos que empleaban los embalsamadores para preservar los cuerpos antes de que fueran enterrados. Una de las salas alberga cuadros de la capilla-tumba perdida de Nebamun.
Las colecciones griega y romana incluyen uno de los tesoros más famosos del museo: las esculturas del Partenón. Estos bajorrelieves del siglo V a.C. formaban parte de un friso de mármol que decoraba el Partenón, el templo de Atenea en la Acrópolis de Atenas. La mayor parte se destruyó en una batalla de 1687, y casi todos los que se salvaron fueron traídos entre 1801 y 1804 por el diplomático inglés Lord Elgin y vendidos a Gran Bretaña. Otras piezas destacables son el monumento de las Nereidas y las esculturas y frisos del mausoleo de Halicarnaso. El precioso jarrón de Portland (siglo I a.C.) se encuentra en la sección del Imperio Romano. Este jarrón se realizó en Italia o Egipto a comienzos de la era cristiana. En 1845 un visitante lo rompió en 200 piezas, que pudieron ser ensambladas de nuevo.
En la colección china destacan su fina porcelana y los
antiguos bronces Shang (1500-1050 a.C.). Son particularmente impresionantes las
vasijas ceremoniales de bronce de la antigua China, con formas de enigmáticas
cabezas de animales. Las cerámicas chinas incluyen desde delicadas teteras
hasta la maqueta de un estanque de casi mil años de antigüedad. En la galería
de Sir Percival David la cerámica china abarca desde el siglo X hasta el XX.
También se encuentra aquí una de las mejores colecciones de escultura religiosa asiática fuera de la India, de la que destacan unos bajorrelieves esculpidos que antaño cubrieron las paredes del templo budista de Amaravati y que ilustran la vida de Buda. La sección coreana alberga grandiosas obras del arte budista.
El arte islámico incluye una tortuga de jade hallada en un
depósito de agua. De la colección japonesa destaca una clásica casa de té.
También se exhibe en el museo una interesante colección de esculturas, tejidos y arte gráfico africanos. Los célebres bronces de Benin están colocados entre modernos grabados, pinturas, dibujos y coloridos tejidos.
Rodeando la Reading Room de la antigua British Library, la
Great Court –con un presupuesto de 100 millones de libras- se inauguró para
coincidir con el nuevo milenio. Diseñada por Norman Foster, está cubierta por
un ligero techo de cristal que la ha convertido en la primera plaza pública
cubierta de Londres.
La Reading Room ha sido restaurada de acuerdo con su diseño original, así que los visitantes recuperan el ambiente que Marx, Gandhi y George Bernard Shaw encontraron tan agradable. Sin embargo, desde el exterior apenas es reconocible; ocupa una construcción de múltiples alturas que sirve de apoyo a la cubierta y que contiene un centro educativo, galerías para exposiciones temporales, librerías, cafés y restaurantes. Una parte de la Reading Room es una sala de investigación para los que desean información sobre las salas del museo.
Reading Room
La Reading Room ha sido restaurada de acuerdo con su diseño original, así que los visitantes recuperan el ambiente que Marx, Gandhi y George Bernard Shaw encontraron tan agradable. Sin embargo, desde el exterior apenas es reconocible; ocupa una construcción de múltiples alturas que sirve de apoyo a la cubierta y que contiene un centro educativo, galerías para exposiciones temporales, librerías, cafés y restaurantes. Una parte de la Reading Room es una sala de investigación para los que desean información sobre las salas del museo.
Museum Street está llena de pequeños cafés y librerías de viejo y tiendas de grabados y antigüedades.
Pizza Express ocupa una encantadora y poco modificada
lechería de la época victoriana.
En la zona se encuentra la iglesia de St George’s Bloomsbury.
Fue diseñada por Nicholas Hawksmoor, discípulo de Wren, y completada en 1730.
Se construyó como lugar de culto para los prósperos residentes del recién
creado Bloomsbury, entonces de moda. La torre, imitación de la tumba del rey
Mausolus (el mausoleo original se hallaba en Turquía) y rematada por una
estatua de Jorge I, fue durante mucho tiempo objeto de burla por el excesivo
heroísmo con el que se representaba al rey. En 1913 se celebró aquí el funeral
de Emily Davison, la sufragista que se lanzó bajo el caballo de Jorge V.
Silician Avenue es una pequeña y escondida calle peatonal de
1905 con columnatas que evocan la arquitectura romana.
Bloomsbury Square es la plaza más antigua de Bloomsbury y
luce una estatua del político Charles James Fox (1749-1806). Fue construida en
1661 por el conde de Southampton, propietario del terreno. No se conserva
ninguno de los edificios originales y su sombreado jardín central está rodeado
por un denso tráfico.
La plaza ha tenido famosos residentes; una placa rinde
homenaje a los miembros del “Grupo de Bloomsbury”, que vivieron en la zona a comienzos
del siglo pasado. Formaban el grupo, entre otros, la escritora Virginia Woolf,
el biógrafo Lytton Strachey y los artistas Vanessa Bell, Duncan Grant y Dora
Carrington. En esta zona se encuentran sus distintas placas conmemorativas.
Russell Square era parte de la finca del duque de Bedford. Es
una de las plazas más grandes de Londres; se trata de un lugar bastante
animado, con una fuente, un café y mucho tráfico alrededor. En ella se
encuentra el mejor hotel victoriano que sobrevive en la capital: el Russell
Hotel, de Charles Doll. Inaugurado en 1900, es una maravillosa construcción de
terracota roja, con columnatas en los balcones y querubines en las columnas
principales. Esta exuberancia continúa en el vestíbulo, revestido de mármol
policromado.
El poeta T. S. Eliot trabajó en la esquina oeste de la plaza
de 1925 a 1965, donde estaban las oficinas de la editorial Faber and Faber.
Ahora ofrece una deliciosa sombra en los días calurosos. La
estatua del duque de Bedford recuerda al quinto duque, Francis Russell
(1765-1805). Por su amor a la agricultura, está representado con una oveja y un
arado.
Cerca de Russell Square, en una casa adosada del siglo XIX
vivió el novelista Charles Dickens durante tres de sus más productivos años (de
1837 a 1839). Hoy la casa alberga el Charles Dickens Museum. En esta casa
escribió Oliver Twist y Nicholas Nicklevy, además de terminar Los documentos
póstumos del club Pickwick. Aunque Charles Dickens vivió en muchas casas de
Londres, ésta es la única que se conserva.
En 1923 la adquirió la Dickens Fellowship y ahora es un
interesante museo que conserva las habitaciones principales en el mismo estado
que cuando el escritor vivía en ellas. Otras han sido adaptadas para exponer
objetos relacionados con él: documentos, retratos, muebles de sus otras casas
londinenses y las primeras ediciones de sus novelas más conocidas. Los
recuerdos más emotivos son los de Mary Hogarth, la cuñada del escritor, que
murió a los 17 años, un mes después del traslado de la familia a esta casa.
En 1722, el capitán Thomas Coram, marino y naviero retirado, regresó de las Américas y prometió fundar un hogar para niños abandonados. Horrorizado por la pobreza que invadía las calles de Londres, Coram se propuso cambiar el destino de los niños proporcionándoles escuelas y alojamiento en casas privadas. Con la ayuda de un amigo, el artista William Hogarth, Coram trabajó sin descanso hasta reunir los fondos para el proyecto. En 1739, con el apoyo de Jorge II, construyó el Foundling Hospital. Hogarth donó numerosos cuadros al hospital y otros artistas le imitaron, creando así la primera galería de arte de Gran Bretaña. Se animaba a los más ricos a admirar las obras de arte y visitar así a los niños del hospital con la esperanza de que realizaran donaciones. El hospital, situado en Lambs Conduit Street, se derribó en la década de 1920, pero se salvaron dos salas del siglo XVIII, que se reubicaron en el número 40 de Brunswick Square, actual localización del museo. En la planta baja se cuenta la historia de miles de niños acogidos en el Foundling Hospital. La excelente colección del siglo XVIII de pintura, escultura, muebles y objetos de decoración se expone en la primera planta.
Junto al museo, en Guilford Street, se halla Coram’s Fields,
un parque de recreo del centro de Londres. Es un lugar muy popular entre los
niños y muy adecuado para las familias que visitan esta zona de museos. Los
adultos deben ir acompañados de niños para entrar en el recinto.
Queen Square fue una plaza construida en honor a la reina
Ana y, pese a ello, en la plaza se alza la estatua de otra reina: Carlota. Su
esposo, Jorge III, residió en la casa de un médico de la zona, tratándose la
enfermedad hereditaria que le condujo a la locura antes de morir en 1820.
Originalmente el lado norte de la plaza se dejó abierto para
que sus habitantes pudieran disfrutar de la vista de Hampstead y Highgate. Hoy
está rodeada de hospitales y conserva algunas casas georgianas al oeste.
Bedford Square es una plaza georgiana. Las puertas están
enmarcadas con piedra artificial.
Senate House (1932) es la sede administrativa de la
University of London, con una valiosa biblioteca.
En Euston Street se encuentra la British Library. El edificio más importante de Londres del siglo XX alberga la colección nacional de libros, manuscritos y mapas, así como la British Library Sound Archive. Diseñado en ladrillo rojo por Sir Colin St John Wilson, abrió en 1997 tras casi 20 años de obras, con un gran coste, pero ahora es causa de admiración.
En la biblioteca se conserva una copia de casi todos los
libros impresos en el Reino Unido –más de 16 millones- y pueden ser consultados
por cualquier persona con la entrada de lector. Además hay galerías de
exposiciones abiertas al público. Se exponen microfilmados algunos de los
ejemplares más preciados de la biblioteca, como los Evangelios de Lindisfarne,
una Biblia de Gutenberg y una primera edición en folio de Shakespeare. Una
espectacular torre de cristal, que atraviesa seis plantas, alberga la
biblioteca de Jorge III.
St Pancras Station
St Pancras International es la terminal de Londres de los servicios de Eurostar que conectan con el continente. Es la más espectacular de las tres estaciones situadas en Euston Road, gracias a la extravagante fachada de estilo gótico victoriano con ladrillo rojo, del antiguo Midland Grand Hotel, inaugurado en 1874 como uno de los hoteles más suntuosos de la época. En 1935 era demasiado caro de mantener y se convirtió en espacio de oficinas. Amenazado de demolición en la década de 1960, el poeta John Betjeman hizo una campaña para salvarlo (hay una estatua de él en su interior). Tras quedar abandonado a principios de la década de 1980 y vacío durante 20 años, se ha restaurado magníficamente como hotel de cinco estrellas, además de apartamentos y áticos.
St Pancras
La iglesia de St Pancras Parish Church es una señorial iglesia clasicista de 1822, que fue construida por William Inwood y su hijo Henry, entusiastas ambos de la arquitectura ateniense. El diseño se basó en el Erecteion de la Acrópolis de Atenas, e incluso el púlpito de madera descansa sobre pequeñas columnas jónicas. En cambio, el alargado interior posee una sobriedad muy propia del estilo religioso. Las cariátides de la fachada norte eran originariamente más altas, pero tuvieron que ser recortadas en su parte central para que cupieran bajo el tejado que habían de sostener. El laberinto de pasillos y salas de la cripta de la iglesia en ocasiones alberga exposiciones de arte.
Cogimos varios trenes de cercanías hasta Fulham Broadway, la
parada más cercana al estadio del Chelsea F.C., el famoso Stamford Bridge.
El estadio del Chelsea tiene una
historia tan variada y única como el propio equipo. Stamford Bridge se inauguró
oficialmente el 28 de abril de 1877. Durante los primeros 28 años de su
existencia fue utilizado casi exclusivamente por el London Club Atlético
como un espacio para encuentros de atletismo y no como campo de fútbol.
En 1904 la tierra cambió de propietario cuando Mr H.A. (Gus)
Mears y su hermano, Mr JT Mears, después de haber adquirido previamente la
tierra adyacente (que en aquel momento era una gran huerta), obtuvieron los
derechos para establecer el estadio para un equipo de fútbol, que tenía una
superficie de 12,5 acres.
Stamford Bridge fue diseñado por Archibald Leitch, y
originalmente tenía una grada de 120 yardas de largo en el lado este para 5000
espectadores. El resto de los lados se mantenían abiertos debido a los miles de
toneladas excavados por la construcción del metro. En su inicio, se había
diseñado para tener una capacidad para 100.000 espectadores, y en su momento
fue el segundo estado más grande del país, después del Crystal Palace.
En su origen, el estadio se le ofreció al Fulham FC, equipo
que rechazó la oportunidad. Entonces nació el Chelsea Football Club, en 1905,
que se instaló en el nuevo estadio de Stamford Bridge.
El nombre y el lugar de Stamford Bridge provienen por haber
acontecido allí una de las más famosas batallas del reinado del rey Harold en
1066 contra los vikingos. Sin embargo, la denominación exacta parece ser que no
proviene de esa batalla. Según los mapas del siglo XVIII, la zona mostraba una
corriente de agua llamada “Stanford Creek”, que corría a lo largo de la ruta
ferroviaria actual y pasaría tras la grada este del estadio en dirección al
Támesis. Cuando este arroyo cruzaba Fulham Street, aparece el puente conocido
como “Little Chelsea Bridge”, y que originalmente fue llamado Sanford Bridge
(el puente de arena Ford), mientras que otro puente cercano, sobre el arroyo
del Camino Real, se denominaba “Stanbridge” (puente de piedra). Es posible que
estos dos nombres se unieran, formando el de “Stanford Bridge”, denominación
que adoptó el estadio en el siglo XIX.
Había partido de fútbol a eso de las tres de la tarde. La
zona era un hervidero de gente que volteaba la bandera azul del Chelsea, con
policías a caballo y el furor que precede a un partido.
Desde allí nos fuimos a las afueras a visitar el nuevo estadio
de Wembley. Para una entusiasta de Queen, el emplazamiento donde Queen dio su
macroconcierto en el 86 era algo mágico. Lo que ocurre es que cuando llegamos
sólo pudimos ver las instalaciones externas, ya que a esa hora ya se había
cerrado al público. Es un estadio impresionante.
El antiguo Wembley era el estadio más famoso de toda
Inglaterra y uno de los más conocidos a nivel internacional. El nuevo estadio
pertenece a la Selección Inglesa de fútbol.
Tras la demolición en 2002 del viejo Wembley, el nuevo
diseño fue realizado por Norman Foster. El nuevo estadio, con una capacidad
para 100.000 espectadores, terminó de construirse en 2007. El coste del
proyecto rondó los 757 millones de libras esterlinas (unos 1097 millones de
euros).
El estadio está conectado con las estaciones de metro de
Wembley Park (donde nosotros nos bajamos) y Wembley Central.
La construcción del nuevo Wembley es parte del proyecto para
las Olimpiadas de Londres de 2012, que albergará tanto partidos de fútbol
femenino como masculino y las finales de ambos.
Desde allí cogimos otro tren hasta el barrio londinense de
Camden Town, famoso por albergar mercados callejeros de gran variedad y uno de
los más extravagantes de todo Londres. Sin embargo, estaba anocheciendo, era
Semana Santa y aquello era zona de fiesta, ya que contaba con infinidad de
bares y discotecas, restaurantes de comida rápida y los comercios estaban
cerrados.
Camden Town es conocida como la capital del rock alternativo
de Gran Bretaña.

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