domingo, junio 17, 2012

Tantos recuerdos de él

Photobucket Ayer vinieron mis padres al balneario. Al final, les convencí para hacerse el circuito termal. Me consta que les ha encantado, que hay bastantes posibilidades de que vuelvan el próximo fin de semana.
A veces pienso en él, en lo que estará haciendo. Hace unos días me daban ganas de ponerme en contacto con él, pero luego recordé que había borrado su número de teléfono. Quise comprobar a ver si quedaba algún mensaje, pero ni siquiera quedaba alguno. Después releí su email, escrito la noche antes de que yo me marchara, que aunque no esté allí, sigo mirando a veces el correo de la oficina a través de webmail, y cada vez estoy más segura de que él sabe que soy yo la que le escribió esos correos, aunque los firmara otra persona.
A veces me gustaría hablar con él, escuchar lo que tenga que decir, describirle mi estado de ánimo de las últimas semanas, pero me resulta demasiado complicado. Ni siquiera sale de mí acercarme a él, no tengo ganas de decirle nada, pues ya es suficiente la grieta dolorosa que se abre en el corazón cuando me encuentro con él. Aunque también es cierto que tengo la esperanza de que él haga algo, y siento que debe ser él -y no yo- quien acabe con esta situación. Pero cuando le recuerdo, me acuerdo de su dulzura y siento una grandísima nostalgia.

Estar aquí escribiendo, en el balneario, con el portátil, sin nada más que hacer es algo simplemente magnífico. Podría estarme aquí varios meses.

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