El Premio Nadal de este año no es del estilo de los anteriores. Para ser una novela que sobrepasa las 200 páginas me ha parecido tediosa y un poco intragable, excepto en las últimas 50 páginas. Porque finalmente entiendes todo el rollo inicial, aunque te esperas un desenlace de esa tónica.
Tampoco había leído hasta ahora nada de Álvaro Pombo, que es un renombrado literato, pero sin embargo nunca nada de él había caído en mis manos.
El temblor del héroe trata de la desviación de una persona, la consiguiente denigración del individuo y lo insoportable de la vida arruinada que lleva al punto final: el suicidio como única salida. Para ello es necesario hablar de los cuajados protagonistas del libro.
Román es un profesor de filosofía retirado, que nunca sale de casa. Se dedica a pasar el tiempo, a veces en la compañía de sus antiguos alumnos, Elena y Eugenio, que son traumatólogos y están casados, pese a que en el último año ha mantenido una relación sentimental con Elena, sin llegar a algo serio, algo más de índole platónico que físico.
Entonces aparece en la vida de Román un joven periodista, Héctor, que desea hacerle una entrevista para su sección: los inactivos, que habla de las viejas glorias (héroes) que han caído en el olvido. Héctor le presenta a Bernardo, a quien Román alquila la vivienda del piso inferior.
Bernardo es también un profesor retirado, un pederasta que se aprovechó sexualmente de Héctor cuando éste tenía trece años, pero Héctor no se considera una víctima, sino que creó un vínculo de afecto con Bernardo que dura hasta el momento actual. Cuando Román se entera de esta historia, Bernardo le produce rechazo, además de que le considera un charlatán y un cantamañanas, ya que se burla de él al no pagarle las mensualidades del alquiler. Como quiera que Héctor es el aval, decide salir de chapero por las calles de Madrid para asumir la deuda de Bernardo. Así es como conoce a Eduardo, un hombre mayor y deprimido que sólo busca compañía, pero Eduardo le da grima a Héctor, que termina asesinándole en su propia casa. Cuando se da cuenta de que ha asesinado a un hombre, se suicida tirándose a las vías del metro.
El que no entiende la relación de los amigos de la víctima es el comisario que lleva el caso. Sabe que le ocultan algo sobre Héctor, pero no quiere insistir más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario