miércoles, junio 27, 2012

Tantos recuerdos que trae el vacío

Esta tarde me ha invadido el deseo de escribirle. De escribir un email larguísimo, preguntarle qué tal le va todo y demás. Por supuesto, no lo he hecho. Ni siquiera me he encontrado con él ni una sola vez. Lentamente se acerca el fin de semana y temo el momento en que me cruce con él... cara a cara. Aunque, al final, será lo que tenga que ser.
Se ha dejado el pelo largo, vi su perfil ayer varias veces. A mí me gusta así más, aunque debería hacer caso a la persona que le dice que se lo corte. El pelo así le da un cierto aire de bohemio. El mismo pelo donde yo enredé mis dedos hace unos meses.
Al recordarlo se me eriza la piel. Y a veces duele. Últimamente me pregunto dónde se quedó la magia...

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