martes, junio 05, 2012

Y ahora... ¿quién le dirá...?

Cierra los ojos durante un momento y te olvidarás de todos los males.

Durante un momento he cerrado los ojos, he dejado la mente en blanco y… ha aparecido él. Con esa dulzura tan propia de él. No debería escribirlo, porque siento un dolor demasiado intenso. No entiendo que siga apareciendo en mi mente justo cuando intento dejarla en blanco. Y aparece esa persona tan dulce que conocí hace casi tres años, con esa mirada angelical que contiene toda la belleza del mundo.
- Y ahora… ¿quién te dirá lo guapo que estás?
- Y ahora… ¿quién te mirará a los ojos derrochando un amor tan grande?
- Y ahora… ¿quién te susurrará que eres la persona más dulce, que a ti sólo se te puede querer, que eres la perfección convertida en hombre…?
Siento que los ojos se me rasgan, porque entonces he recordado nítidamente su voz: cuando me explicaba algo de su trabajo, cuando me escribía remotos lugares donde él ha estado, cuando me desbordaba con su infinita sabiduría.
Recuerdo esa voz aterciopelada, sensual, viril… Y entonces le echo de menos. Echo de menos escucharle. A veces pienso en que descuelgo el teléfono y le digo: “Haz algo, haz algo para acabar con esta situación”. Pero sé que no lo haré. Porque algo se ha roto dentro de mí. Sigo confiando en él, con todo lo que conlleva esa confianza que sólo brindamos a unas pocas personas, aunque no nos consideren amigos, pero ya no me fío de él, porque me ha causado un dolor demasiado intenso como para volver a fiarme de alguien que sé que podría volver a causarme dolor.
Mi error… fue quererle demasiado. No idealizarle, no. A veces he pensado que podría tenerle idealizado, pero en realidad no es así, pues mis ojos miran como miran los ojos de una persona que está enamorada. Es tan sencillo como eso. Se llama amor, y ahora es más una losa muy pesada cuando antes disfrutaba amándole.
Me gustaría ser capaz de acabar con esta situación. Nunca antes había querido tanto a alguien. ¿Y para qué…?
¿Dónde ha quedado la música, aquellas notas que me hacían vibrar hace tan sólo unos meses? ¿Dónde se ha perdido esa magia que él me regalaba cada mañana, en cada café, con cada mirada? ¿Dónde se encuentran los colores que ya no brillan a mi alrededor?
¿Qué es el amor sin la persona amada…?

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